Día 240

1 REYES 22.10 – 22.50, 2 CRÓNICAS 18.9 – 20.37.

En este capítulo nos enfocaremos en los útimos años de vida de los reyes Acab de Israel y Josafat de Judá. Las Escrituras nos van mostrando diversos detalles paralelos de estos reyes contemporáneos y varias lecciones relevantes surgen del estudio de hoy. Revisemos algunas de ellas:

  1. La soberanía de Dios por encima de todas las cosas (1 Reyes 22.10-39). En este pasaje se nos presenta una visión del cielo, a través de Micaías, donde Dios se encuentra sentado en su trono (como normalmente es descrito en otros pasajes como Isaías 6.1, Ezequiel 1.26-27, Daniel 6.26 y Apocalipsis 4.9), buscando algún espíritu que pueda engañar efectivamente a Acab. Al final, uno propone inspirar falsamente a los 400 profetas que Acab tenía y Dios le ordena que lleve a cabo su plan. Varias preguntas y todo un problema teológico pueden surgir de este relato: ¿Dios promueve la mentira? ¿Qué Dios no es enemigo de la mentira y solo dice la verdad? ¿Dios manda a sus ángeles a que mientan? Recordemos que este no es el primer caso donde Dios usa incluso a demonios para llevar a cabo su voluntad (el espíritu maligno que atormentaba a Saúl y que fue enviado por Dios). La narración bíblica nos habla de un espíritu que estaba dispuesto a engañar a seres humanos, indudablemente estamos hablando de un espíritu engañador, un “espíritu de mentira” (2 R 22.23) y pues podríamos también decir, un demonio. Ese día Dios estaba rodeado por “todos los ejércitos del cielo” (2 R 22.19), podemos suponer que estaban ángeles y demonios por igual, y Dios estaba buscando demonios que fueran a hacer el trabajo de engañar a Acab para que se cumpliera la sentencia que ya se había dictado previamente: que Acab moriría. Esto no significa que Dios mintió a Acab, ya que Micaías dijo la verdad completa, pero Acab no quiso escucharla. Al final, él tomó su decisión de creer las mentiras de sus profetas y despreciar la verdad que Dios le mandó decir a través de Micaías. Dios permite que aquellos que no quieren hacer su voluntad o que no quieren creerle, sean engañados por toda clase de mentiras inspiradas por Satanás, para su propia condenación. Al final, el rey Acab, aunque se disfrazó para evitar ser reconocido, fue atravesado por una flecha lanzada al azar por un soldado enemigo, y obviamente Dios estaba en control de la situación. ¡Nadie puede engañar a Dios!
  2. Las evidencias del corazón recto de Josafat (2 Crónicas 19.4-11). La Biblia describe cómo Josafat se dedicó a recorrer la tierra de Judá para animar a la gente a que se volviera a Dios y para nombrar jueces en cada ciudad que juzgaran los asuntos de la gente con el temor a Dios como punto de referencia y no con opiniones humanas (2 Cr 19.4-7). Las palabra que Josafat decía a funcionarios y levitas reflejan lo que quería transmitir y lo que él mismo tenia por dentro: “… no juzgan para agradar a la gente sino para agradar al Señor… Teman al Señor y juzguen con integridad… deben actuar siempre con el temor al Señor, con fidelidad y con corazón íntegro… que el Señor esté con todos los que hacen lo correcto”. Definitivamente Josafat contagió a otros de su espíritu de temor y respeto a Dios y la gente lo siguió. Cuando un líder tiene un corazón como el de Josafat, inspira a otros creyentes a imitarlo para lo bueno.
  3. La debilidad de Josafat. En los pasajes estudiados hay al menos 2 referencias a una misma debilidad que Josafat mostró y que generó que Dios se enojara con él en diferentes momentos e incluso lo disciplinara. ¿Cuál era? Su obsesión con hacer alianzas con el reino del norte, Samaria o Israel. Lo hizo primero en 2 Crónicas 18.1-2 con el rey Acab y terminó siendo persuadido de atacar juntos al rey de Aram. Cuando regresó de esa campaña donde casi lo matan, fue reprendido por Jehú, hijo de Hananí el vidente, quien le dijo, “«¿Por qué habrías de ayudar a los perversos y amar a los que odian al SEÑOR? —le preguntó al rey—. Debido a lo que has hecho, el SEÑOR está muy enojado contigo. 3 Sin embargo, hay algo bueno en ti porque quitaste los postes dedicados a la diosa Asera por todo el territorio y has decidido buscar a Dios» (2 Cr 19.2–3). A Dios no le agradó lo que hizo, sin embargo valoró más las cosas buenas que tenía Josafat y se mantuvo apoyándolo. La segunda ocasión fue con el rey Ocozías, hijo de Acab, de Israel, con quien hizo también una alianza para construir una flota de barcos mercantes. El rey Ocozías es descrito en la Biblia como “un hombre muy perverso” (2 Cr 20.35). Nuevamente Dios reprendió a Josafat a través ahora de Eliezer, hijo de Dodava, diciendo, “«Por haberte aliado con el rey Ocozías, el SEÑOR destruirá tu labor» (2 Cr 20.37). Y Dios hizo que todos sus barcos naufragaran. A pesar de sus virtudes, Josafat no era perfecto y tenía debilidades en su manera de pensar con respecto al reino de Israel. Tal vez en el fondo él deseaba una cercanía con ellos, sin importar su idolatría terrible que vivían. Tal vez estaba pensando de forma muy sentimental y no espiritualmente. Dios le mostró en cada caso que su tendencia de pensamiento no le agradaba y tuvo que aprender lecciones fuertes. Tal vez aquí podemos recordar Filipenses 3.15 (DHH-LA) que dice, “Todos los que ya poseemos una fe madura, debemos pensar de esta manera. Si en alguna cosa ustedes piensan de otro modo, Dios les hará ver esto también.” Cuando nosotros mantenemos áreas de nuestra mentalidad o nuestro estilo de vida que no son agradables a Dios, y a pesar que otros nos avisan no queremos hacer caso, Dios en su infinito amor y compasión se encargará de hacernos ver claramente que a Él no le agrada eso, y a veces esas lecciones duelen y nos traen un sufrimiento temporal, pero necesario para que nos podamos alinear con el corazón de Dios.
  4. El resumen del reinado de Josafat (1 Reyes 22.41-50, 2 Crónicas 20.31-37). De acuerdo a la Biblia, Josafat reinó en Judá por 25 años, era hijo del rey Asa, quien le dejó un buen ejemplo a su hijo en la mayor parte de su vida. Podemos notar en las Escrituras que Josafat se esforzó sinceramente por agradar a Dios y por llevar al pueblo de Judá hacia Dios, pero no tuvo éxito de forma completa, ya que no fueron removidos todos los santuarios paganos y la gente continuó con su idolatría (1 R 22.43). Pero si logró expulsar de la tierra a los “prostitutos y prostitutas de los santuarios paganos” (1 R 22.46). La evaluación final de la Biblia sobre Josafat es: “fue un buen rey… Hizo lo que era agradable a los ojos del Señor” (1 R 22.43), “Josafat se condujo en todo con rectitud” (DHH-LA), “hizo lo que agrada al SEÑOR” (NVI). Aún a pesar de su debilidad con la que desagradó a Dios en al menos 2 momentos, Dios decidió fijarse más en lo bueno que tenía Josafat. Dios no es negativo en su visión hacia nosotros, no se fija solo en nuestras “manchas” sino que quiere mirar la foto completa de nuestro corazón, pero tampoco pasará por alto nuestras necesidades, nos quiere llevar a la perfección pero con amor.
  5. El día en que una batalla se ganó con alabanzas (2 Crónicas 20.1-30). Después que el rey Josafat recibe una terrible noticia de una invasión de 3 naciones contra Judá, éste busca desesperadamente a Dios y convoca a todo el pueblo a un ayuno y a orar. Podemos ver la reacción del pueblo ante el corazón de Josafat, “todos los hombres de Judá estaban de pie ante el SEÑOR junto con sus esposas, sus hijos y aun los niños pequeños” (2 Cr 20.13). Dios les dio la instrucción de salir a la batalla pero no hacer nada, sino solo observar, Él haría el resto. Ya de camino a la batalla, Josafat sintió la necesidad de decirle lo siguiente al pueblo de Judá: “Crean en el SEÑOR su Dios y podrán permanecer firmes. Créanles a sus profetas y tendrán éxito” (2 Cr 20.20). Si ellos no creían en lo que se les mandó decir, ¡no habría éxito! Se necesitaba que tuvieran fe y Josafat los quería motivar a ello. Al final, mientras cantores entonaban alabanzas a Dios marchando, el Señor generó una poderosa victoria sobre el enemigo sin que ningún hombre de Judá hiciera nada. Judá regresó entonces alabando a Dios nuevamente, llenos de alegría y muy agradecidos. Así que recordemos esto, cuando tenemos batallas espirituales por delante, ¡alabemos a Dios! ¡Cantemos a nuestro Señor! ¡Exaltemos su nombre! Él se encargará de pelear por nosotros las batallas y de llevarnos a la victoria también. Los dejo con una imagen de los cantores dirigiendo al ejército de Judá con alabanzas a Dios.

 

Josafat y Alabanza

Conclusiones:

  1. Dios permite que las personas que no lo quieren escuchar sean engañadas por todo tipo de corrientes de pensamientos mundanos y que se extravíen en ellos más y más. En cambio, las personas que deciden creer en su Palabra son protegidas del engaño que nos rodea en el mundo. La clave está en si estamos o no dispuestos verdaderamente a hacer la voluntad de Dios en todas la áreas. Si no es así, tarde o temprano nos dejaremos engañar por falsas doctrinas, filosofías humanas o supersticiones populares. Todo radica en cuánta sinceridad y disposición exista en nosotros para obedecer de forma completa la Palabra de Dios.
  2. Cuando tenemos un corazón recto, lo transmitimos a los demás. Nadie puede ser verdaderamente íntegro y recto y mantenerse en silencio, escondido. Simplemente no se puede, porque la rectitud saldrá a relucir tarde o temprano en las diferentes situaciones de la vida diaria. ¿Qué transmites a otros a tu alrededor con respecto a la rectitud y la integridad? Si te consideras creyente, ¿te reconocen otras personas como alguien íntegro? ¿O te conocen por lo contrario?
  3. Cuando hay debilidades crónicas en nosotros, aunque en muchas áreas de nuestra vida agrademos a Dios, Él tratará con nosotros con ellas hasta que aprendamos a vencer. Aún cuando nos cerremos a escuchar a nuestro prójimo alrededor nuestro cuando nos advierte sobre las mismas, Dios no permitirá que caminemos cegados por mucho tiempo, Él actuará para ayudarnos a ver claramente nuestra necesidad. ¡No lleguemos a eso! Mejor cambiemos “por las buenas”.
  4. A pesar de nuestras debilidades, Dios aprecia mucho si hay integridad, sinceridad y rectitud para con Él en nuestro corazón. Incluso puede tomar en cuenta mucho más todas las cosas buenas que hay en nuestro corazón y que son de acuerdo con su voluntad, que las áreas débiles que no le agradan. Dios no nos descalifica solo porque fallamos una vez en algo, aunque llevemos una vida consistente de esfuerzo sincero por agradarlo. ¡Apreciemos mucho su compasión y su justicia!
  5. Hay mucho poder en la alabanza a Dios. En la Biblia, batallas enteras fueron ganadas con alabanza solamente. Levantemos la alabanza a Dios en la iglesia y no seamos apáticos para cantar con todo nuestro corazón en los servicios y en nuestros tiempos de oración diarios.

6 Responses to “Día 240”

  1. Yliana Santana dice:

    Arturo una vez más quiero agradecer su esfuerzo en esta página. Estos estudios me han capacitado de tal manera que soy mejor sierva para Dios. Me siento más capacitada para dar las clases de los niños ya que este semestre soy maestra. Hay muchas áreas de nuestras vidas que esta página esta impactando. Mil gracias

  2. norma de la cruz dice:

    Muchas Gracias!!! para mi ha sido una gran clase de mucho aprendizaje, me siento muy contenta de conocer cada mas el corazón de Dios y eso me lleva a amarle más y sin duda esforzarme a dar lo mejor de mi corazón y cerca a él oata pedirle me de los mejores sentimientos para ser su hija. gracias por el tesoro de clase del dia de hoy, Saludos!!!!

  3. Citlali Gamboa dice:

    Los planes mundanos disfrazados no engañan a Dios, el respeto fidelidad y honradez para relacionarnos c él y q ejemplo d alabanza poderosa, en gratitud, amor, aprecio de su misericordia en tiempos más q difíciles. Josafat inspiró a su gente, en confiar así!!!!.Gracias totales y saludos.

  4. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo!!! estoy de acuerdo contigo, la alabanza tiene un poder extraordinario. MIL GRACIAS

  5. laura bazavilvazo dice:

    gracias Arturo por tu amor fidelidad y entrega a Dios y por compartir estas clases con nosotros y a tu lado estar profundizando en la palabra ¡¡

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.