Día 459

APOCALIPSIS 13.2-16.21.

Continuando con nuestro estudio de Apocalipsis, revisaremos hoy los siguientes temas: más detalles sobre la bestia que surge del mar, una segunda bestia que subía de la tierra, los 144,000 y el Cordero, otros 3 ángeles con diversos mensajes, la cosecha de la tierra, y 7 ángeles más con 7 plagas. Uno tras otro, aparecen diversos eventos y personajes, a veces pareciera que narran eventos en orden cronológico y a veces pareciera que son nuevas imágenes de un mismo evento.
Primero estudiemos las apariciones de diferentes bestias que representan fuerzas del mal:
  1. La bestia que surgió del mar (Ap 13.1b-10). Este pasaje presenta la imagen de una “bestia” o “monstruo” (como lo traducen otras versiones), que se presenta con “diez cuernos y siete cabezas, y en cada cabeza un nombre blasfemo contra Dios.” (v. 1b). Esta descripción nos recuerda a la primera aparición de la figura del “dragón” (Ap 12.3), que igualmente tenía siete cabezas y diez cuernos. Esto quiere decir que estamos hablando del mismo poder malvado atrás de todo. A diferencia del dragón, la Biblia nos dice que tenía aspecto de 3 animales: leopardo, oso y león. De acuerdo al texto, el dragón y la bestia estaban relacionados, ya que el primero al parecer tenía autoridad sobre el segundo y además le otorgó: a) poder y autoridad, b) sanar de una herida mortal, c) hablar con arrogancia contra Dios por 42 meses, d) hacer la guerra al pueblo de Dios y vencerlos, e) autoridad sobre todas las naciones. Al adorar a la bestia, las personas estarían adorando en realidad al dragón (v. 4), porque era quien estaba detrás de ella. En cuanto a la persecución anunciada, en los v. 9 al 10 claramente se avisa a los cristianos que algunos tendrían que ir al cautiverio y otros morirían a espada, y es ahí a donde se probaría la fidelidad y la perseverancia de la iglesia. Así que por lo que comprendemos hasta ahora, esa “bestia” estaría detrás de la terrible persecución que se acercaba contra los discípulos de Jesús.
  2. La bestia que surgió de la tierra (Ap 13.11-18). Este pasaje nos describe la aparición de una segunda “bestia”, cuya apariencia física era: “dos cuernos como de cordero, pero hablaba como dragón” (v. 11). Por lo que la Biblia describe, su función era como una especie de portavoz de la primera bestia, ya que “hacía que la tierra y sus habitantes adoraran a la primera bestia” (v. 12), podía hacer milagros, tuvo éxito para engañar a las personas, infundió vida a la imagen de la primera bestia, y logró que a todas las personas se les pusiera una marca que les permitiría comprar y vender. ¿Quién era esta segunda bestia? El pasaje contiene una pista sobre su identidad: que tendría un “número” personal el cual es “un número de un ser humano” (v. 18), 666. Este es sin duda, uno de los pasajes de Apocalilpsis que más ha estado sujeto a especulación a través de los siglos. ¿Exactamente a qué se refiere esta cuestión de un número personal? El IVP Bible Background Commentary: New Testament, de Inter-Varsity Press, nos ayuda con su información de contexto histórico, ya que nos indica que la práctica de contar un nombre o una palabra era muy común en el mundo antiguo, tanto en griego como en hebreo. Se utilizaban letras como números específicos. A esta técnica se le llamaría después “gematria”. Aunque a lo largo de los siglos desde que se escribió Apocalipsis se han propuesto diversos nombres de personajes modernos como la posible “bestia” (como Napoleón, Hitler, Stalin, nombres de presidentes rusos, nombres de líderes musulmanes), entre los estudiosos bíblicos el nombre más común al que se atribuye la referencia bíblica es el de “Nerón César”. Si el nombre en griego se translitera al hebreo, las consonantes hebreas (no las vocales porque no se usan en hebreo) valen lo siguiente: N = 50, r = 200, n = 6, K = 100, s = 60, r = 200. Esto daría un número muy aproximado a 666.
Después de la breve mención de los 144,000 y el Cordero en Apocalipsis 14.1-5 (que ya analizamos anteriormente), el relato bíblico continúa con otros 2 eventos:
  1. La aparición en escena de 3 ángeles cuya función dentro de todo el escenario de Apocalipsis era proclamar mensajes específicos: a) el primero llevaba el evangelio y llamaba a la gente a obedecerlo, b) el segundo anunciaba la caída de “la gran Babilonia” (v. 8), c) el tercero lanzaba una advertencia para quienes se dejaran poner la “marca de la bestia” en su cuerpo (sufrirían castigo de parte de Dios). Estos ángeles no generaron ningún tipo de acción contra las personas, sino más bien se encargaron de dar avisos de parte de Dios. Esto también nos recuerda que para Dios son muy importantes las advertencias y los avisos, y la misma proclamación del evangelio en la tierra constituye un aviso para toda la humanidad sobre la ira de Dios que se acerca y la oportunidad que todos tenemos de salvarnos de la misma.
  2. La recolección de la “cosecha” de la tierra (Ap 14.14-20). En este pasaje encontramos la imagen de quien estaba sentado en el trono “semejante al Hijo del hombre” (v. 14) que levantó una cosecha de entre los habitantes de la tierra, y también otro ángel recogió uvas y los racimos del viñedo con una hoz, “porque sus uvas ya están maduras” (v. 19). Ambas escenas nos transmiten la imagen de que había llegado el tiempo del juicio de Dios sobre los habitantes de la tierra. La referencia al “Hijo del hombre” es posiblemente una referencia a Jesús mismo.
Los capítulos 15 y 16 de Apocalipsis tratan con otra señal “grande y maravillosa” (Ap 15.1) que consistía en 7 ángeles que desatarían otras 7 plagas, que de acuerdo a Juan, “son las últimas, pues con ellas se consumará la ira de Dios.” Veamos los detalles:
  1. Antes de describir cada una de las plagas, el pasaje muestra la escena de una multitud que estaba reunida en el cielo que alababan a Dios por el hecho de consumar su ira sobre el mundo. Esas personas eran “los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre.” (Ap 15.2). Esto podría ser una forma más de animar e inspirar a los cristianos de finales del S. I d.C. a perseverar en medio de la persecución ya que si se mantenían fieles, estarían de pie ante Dios mismo un día, del lado de los ganadores.
  2. De acuerdo con Apocalipsis 15.5-8, a cada uno de los 7 ángeles se les dio “una copa llena del furor de Dios” (v. 7). Es la segunda mención en el mismo capítulo al concepto de la ira de Dios reservada para el mundo. Aquí comprendemos mejor que es precisamente esa ira que debe ser derramada sobre el mundo por sus maldades lo que genera todo el escenario de Apocalipsis. En el proceso, el pueblo de Dios debe ser refinado por las pruebas, pero es un hecho que las personas que han rechazado a Jesús experimentarán en carne propia la ira de Dios, de la cual no hay salvación si es que no estamos siguiendo a Jesús.
  3. El capítulo 16 describe qué sucedió cuando cada uno de los 7 ángeles derramó sus “copas del furor de Dios” (v. 1) sobre la tierra: la gente con la marca de la bestia fue lastimada con una llaga, el mar se convirtió en sangre y murió todo ser viviente ahí, los ríos y manantiales se convirtieron en sangre, el sol quemó seriamente a la gente con fuego, cayó una fuerte oscuridad sobre el mundo, salieron espíritus malignos de “la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta” (v. 13) para manipular a los reyes del mundo para “la batalla del gran día del Dios Todopoderoso” (v. 14), vino el terremoto más fuerte que la tierra haya experimentado y las ciudades se derrumbaron. Esta lista de calamidades se une a la de la 7 sellos, las 7 trompetas y ahora las 7 copas. Cuando comparamos las 3 listas, algunos elementos se repiten. Así que podemos interpretarlas como símbolos de juicio de Dios sobre este mundo. Sin embargo, aquí se añade la actividad del trío diabólico: el dragón, la bestia y el falso profeta. Lo irónico del asunto es que esas 3 entidades están al servicio de Dios finalmente ya que están cumpliendo una parte del plan que Dios ya tenía armado. En este pasaje también encontramos la referencia a una gran batalla que sucedería “en el lugar que en hebreo se llama Armagedón” (v. 16). Nuevamente encontramos aquí uno de los pasajes más controversiales y sujetos a especulación del libro de Apocalipsis. Difícilmente podríamos asegurar que ahí ocurrirá una batalla entre Jesús y sus ángeles contra los gobiernos del mundo con sus ejércitos, como muchos predicadores evangélicos modernos lo aseguran, debido principalmente a la naturaleza simbólica del libro de Apocalipsis. De acuerdo con el Word Biblical Commentary, Volume 52b: Revelation 6-16, de Word Incorporated, el lugar referido como Armagedón ocurre en la Biblia solo en este pasaje, representa la montaña mundial mítica donde las fuerzas del mal se reunirán en una batalla contra Dios. El nombre se cree que significa desde el hebreo “montaña de Megido”. El valle de Megido sí existe en Israel, pero no tiene montañas. El sitio es famoso en la historia bíblica por varias batallas relevantes, como las de varios faraones contra la población cananea, la batalla entre Barak y Débora contra los cananeos (Jue 4.6-16), la victoria de Gedeón sobre los madianitas (Jue 7), la derrota de Saúl a manos de los filisteos (1 S 29.1), el choque entre Josías y el Faraón Neco (2 R 23.29-30) y más. Se cree entonces que representa el levantamiento de los malvados en contra de Dios y su reino.
  4. Por último, en el pasaje analizado encontramos por un lado la triste reacción de la humanidad ante las calamidades que estaban experimentando (“maldecían al Dios del cielo, pero no se arrepintieron de sus malas obras”, v. 11). Al menos otras 2 veces fue mencionado lo mismo en el capítulo 16. Este énfasis nos muestra que en los tiempos finales muchas personas no serán movidas a arrepentimiento en sus corazones a pesar de darse cuenta del juicio de Dios que estaría cayendo sobre ellos. Por otro lado, también encontramos una advertencia al pueblo de Dios, que nos recuerda a las palabras de Jesús en los evangelios (v. 15): a tener cuidado, recordando que Jesús viene como un ladrón, y una exhortación a ser fiel y estar despierto para recibir esa hora de forma correcta.

Conclusiones:

  1. Aunque efectivamente es probable que el famoso 666 se refiera al emperador Nerón (es decir, una figura del pasado histórico que fue hostil contra el pueblo de Dios), recordemos que hay profecías que tienen cumplimientos a corto plazo y a largo plazo. Solo Dios sabe en realidad si existirá algún personaje futuro al cual se aplique dicha numeración.
  2. Tomemos en cuenta que las advertencias y los mensajes proféticos que Dios nos ha dejado en su Palabra tienen mucho  valor y tendrán mucha relevancia también en el día del juicio. Mientras no ha llegado, prestemos atención a cada una de ellas y tomémoslas en serio.
  3. Recordemos que si bien Satanás tiene mucho poder, al final está sujeto a la voluntad de Dios y formará parte de todo el plan que Dios tiene para juzgar a este mundo y para lograr su victoria final. La batalla entre el bien y el mal tendrá un desenlace y Dios es quien tiene el control.
  4. Apreciemos nuevamente el simbolismo que tenía este libro para los cristianos de finales del s. I d.C., que estarían muy asustados por las amenazas que se acercaban, pero que serían inspirados a permanecer firmes a través de este libro. Así también nosotros inspirémonos con Apocalipsis para mantenernos firmes a través de la persecución o las pruebas que encontremos en nuestro caminar cristiano.
Los dejo con un video de ilustración sobre el tema del 666 y las investigaciones que se han hecho al respecto.


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