Día 86

NÚMEROS 13 – 14.

Hasta este momento y a pesar de las debilidades y fallas que Israel había mostrado, Dios seguía firme en su plan de dirigirlos hacia la tierra prometida y entregárselas sin mayor retardo. Sin embargo, en estos capítulos estudiaremos un evento que cambió este plan para siempre y por los mismos hechos, Dios decidió retrasar la llegada de Israel a dicha tierra nada menos que ¡40 años! Analizemos los eventos:

En los versículos 1 al 24 del capítulo 13, Dios ordena a Moisés que enviara un grupo de exploradores a la tierra de Canáan, la tierra que Él había prometido entregarles. Algunos aspectos importantes sobre esta orden y cómo se cumplió:

  1. Recordemos que Num 12.16 dice que “16 Fue entonces cuando salieron de Hazerot y acamparon en el desierto de Parán.”  Específicamente Num 13.26 dice que estaban ubicados “en Cades, en el desierto de Parán.” Este lugar también era llamado “Cades-Barnea” y fue precisamente donde más adelante Miriam moriría y donde Moisés desobedeció a Dios y fue castigado por ello (Num 20). De acuerdo al Nuevo Diccionario de la Biblia, de Editorial Unilit, Cades-Barnea era un oasis muy importante entre los desiertos de Parán y Zin, al sur de Edom. Esto es la frontera sur-este de Palestina, como veremos en el mapa incluido al final de nuestro estudio. Es decir, ¡ya estaban prácticamente a las puertas de la tierra prometida!
  2. Las personas que fueron enviadas por instrucción de Dios como exploradores no fueron miembros rebeldes ni débiles del pueblo, sino “un jefe de cada una de las doce tribus de sus antepasados”. Estos jefes previamente ya habían sido probados en su obediencia cuando se hizo la dedicación de las ofrendas al tabernáculo ya consagrado y todos hicieron bien su trabajo. Se suponía que era gente de confianza y que había visto la gloria de Dios en diferentes momentos. No había una razón aparente para que Moisés y Aarón se quedaran desconfiados si harían un buen trabajo o no.
  3. El cambio de nombre de Oseas, hijo de Nún, por Josué, en el v. 16. De acuerdo al Commentary Critical and Explanatory on the Whole Biblie, de Logos Research System, el nombre “Oseas” significa “deseo de salvación”, mientras que “Josué” significa “nombrado divinamente” o “cabeza de salvación” o “salvador”. Este cambio intencional refleja el rol de liderazgo que Josué estaba tomando ya y que sería afirmado por Dios en el futuro próximo.
  4. Las órdenes de Moisés era que se fijaran en el tipo de terreno, si había buenas cosechas o no, en la seguridad de las ciudades y en el tipo de habitantes (v. 17-20). Los exploradores encontraron muy buenas evidencias de una tierra fértil e incluso llevaron muestras de frutos excelentes que encontraron en su exploración. El único dato que arrojan estos versículos sobre alguna situación inquietante es el v. 22, “llegaron a Hebrón donde vivían Ahimán, Sesai y Talmai, todos descendientes de Anac”. Un poco más adelante explicaremos esto.

En los versículos 25 al 33, los exploradores dan su reporte a Moisés, Aarón y al pueblo, con los sigueintes resultados:

  1. Los mismos exploradores reconocieron en el v. 27 que la tierra que fueron a ver “en verdad es un país sobreabundante, una tierra donde fluyen la leche y la miel.” Fue claro para ellos que la tierra a donde Dios los había enviado no era para nada como el desierto en donde estaban acampando y que encontrarían un gran lugar para vivir y crecer.
  2. Sin embargo, en el v. 28 ellos expresan su más grande temor de lo que encontraron: “Sin embargo, el pueblo que la habita es poderoso y sus ciudades son grandes y fortificadas. ¡Hasta vimos gigantes allí, los descendientes de Anac!”, “Hasta vimos anquitas allí” (NVI). Recordando el v. 22 mencionado recientemente, en Hebrón se encontraron con supuestos descedientes de Anac que además los identificaron como “gigantes”. ¿Quién fue Anac y quiénes eran sus descendientes? El Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, de Sociedades Bíblicas Unidas, nos dice al respecto que el pueblo de los anaceos o anaquitas eran habitantes preisraelitas de Palestina descendientes de un antepasado llamado Anac. La referencia a este pueblo aparece solo en Num 13.33 y Dt 9.2. En Jos 15.13 (NVI) hay una referencia a Hebrón como “13 De acuerdo con lo ordenado por el Señor, Josué le dio a Caleb hijo de Jefone una porción del territorio asignado a Judá. Esa porción es Quiriat Arbá, es decir, Hebrón (Arbá fue un ancestro de los anaquitas).” Se cree entonces que Hebrón se consideraba el hogar ancestral de este pueblo y que eran una raza de hombres altos y fuertes.
  3. Ahora, los exploradores en su gran negativismo hicieron más énfasis en el encuentro con esta raza de hombres altos y fuertes que en todas las cosas buenas que encontraron. En los v. 32 y 33 exageraron el asunto para convencer al pueblo con frases como: “¡Todos los habitantes que vimos son enormes!… había gigantes, los descendientes de Anac… nos sentíamos como saltamontes y así nos miraban ellos”. El uso que le dieron a ese evento tiene un sentido metafórico con los famosos gigantes descritos en Gn 6.4.
  4. Sin embargo, no todos los exploradores tenían esta actitud. Tanto Caleb como Josué mostraron una actitud diferente. Caleb en el v. 30 animaba al pueblo diciendo, “¡Vamos enseguida a tomar la tierra! —dijo—. ¡De seguro podemos conquistarla!” y ambos en los v. 4-9 del capítulo 14, “??7 y dijeron a todo el pueblo de Israel: «¡La tierra que atravesamos y exploramos es maravillosa!    ??8 Si el SEÑOR se agrada de nosotros, él nos llevará a salvo a esa tierra y nos la entregará. Es una tierra fértil, donde fluyen la leche y la miel.” Tanto insistieron en su actitud de fe que el pueblo quiso apedrearlos en el v. 10 del capítulo 14.
  5. En resumen, los exploradores le dieron más peso al desafío que encontraron con esta raza de gente alta ante la que se sintieron intimidados y no a las cosas buenas e increíbles que habían encontrado en la tierra. Olvidaron todo el poder que Dios había mostrado al derrotar a Egipto, un imperio mucho más poderoso que los pueblos paganos de Canáan, y se enfocaron en las dificultados. Su negativismo y falta de fe los venció.

En el capítulo 14 tenemos ahora la reacción del pueblo ante las malas noticias de los exploradores y también las reacciones de Moisés y Aarón, Josué y Caleb y Dios mismo:

  1. En los versículos 1 al 3 vemos claramente la progresión de la mala reacción del pueblo de Israel: a) toda la noche llorando a gritos, b) renegando del éxodo y afirmando que estarían mejor muertos en Egipto y deseando regresarse para allá, y c) conspirando para remover a Moisés y poner un nuevo líder que los regresara a Egipto. Simplemente fueron demasiado lejos en unas horas. Su reacción estuvo totalmente fuera de control, en un espíritu completamente humano y quitando a Dios de “la foto”, olvidando todo lo que Él ya había hecho por ellos. Cero confianza en Dios definitivamente ante una mala noticia que estaba intencionalmente exagerada por hombres sin fe y cobardes.
  2. En los versículos 4 a 10 tenemos las reacciones de los líderes y los exploradores fieles: a) Moisés y Aarón “cayeron rostro en tierra ante toda la comunidad de Israel”, b) Josué y Caleb intentaron ayudar al pueblo a que confiaran en Dios y no se rebelaran contra Él, pero fue inútil, casi los matan a pedradas.
  3. En los versículos 10b al 12 tenemos la intervención de Dios, que se muestra en su gloriosa presencia en el tabernáculo, profundamente indignado por la mala reacción de Israel tomándola como “¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Nunca me creerán, aun después de todas las señales milagrosas que hice entre ellos?” Dios estaba muy dolido porque a pesar de tantas cosas poderosas que había hecho Dios por ellos, al primer obstáculo que enfrentaban dejaban de creer en Él y actuaban sin fe. Su decisión es muy fuerte, en el v. 12, “Negaré que son míos y los destruiré con una plaga. ¡Luego te convertiré en una nación grande y más poderosa que ellos!”
  4. Es entonces cuando Moisés nuevamente actúa como intermediario entre el pueblo y Dios en los versículos 13 al 20, tratando de “negociar” con Dios su nueva decisión de exterminio, recordándole todo el poder que mostró en Egipto y la posible reacción de los pueblos paganos alrededor, “??15 Así que si ahora matas a todo el pueblo de un solo golpe, las naciones que han oído acerca de tu fama dirán:    ??16 “Como el SEÑOR no pudo llevarlos a la tierra que juró darles, los mató en el desierto”. Básicamente Moisés apeló al honor de Dios, a la grandeza de su nombre y a cómo no podía permitir que por esta situación las naciones alrededor entendieran que Dios no fue capaz de cumplir su promesa y llevar a su pueblo que sacó con tanto poder de la esclavitud a donde había prometido. Es como si le dijera, “-Si haces esto que estás pensando, quedarás mal ante todos los pueblos paganos que nos rodean”.
  5. Después Moisés le recuerda a Dios palabras qué Él mismo había usado para describir su carácter, “??17 »Por favor Señor, demuestra que tu poder es tan grande como lo has declarado. Como lo has dicho:    ??18 “El SEÑOR es lento para enojarse y está lleno de amor inagotable y perdona toda clase de pecado y rebelión; pero no absuelve al culpable.” Y después le dice algo sorprendente en el v. 19, “En conformidad con tu magnífico e inagotable amor, por favor, perdona los pecados de este pueblo”, “Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia” (BTX), “conforme a la grandeza de tu bondad” (BJL). Moisés estaba reconociendo dos cosas aquí: a) Dios es congruente con sus propias palabras, no va en contra de lo que dice, b) Perdonar va completamente con el carácter de Dios, es justo lo que se espera de Dios, por quién es Él, por lo que es: un Dios lleno de amor inagotable.
  6. En el v. 20 Dios accede a la petición de Moisés y los perdona del exterminio inmediato que tenía pensado ejecutar en ese momento. ¡Impresionante cómo Moisés pudo influir en la decisión que Dios ya había tomado!

Sin embargo, Dios sí ejecutó un juicio terrible sobre el pueblo de Israel, aunque los hubiera perdonado del exterminio. En los versículos 21 al 38 se describen las acciones de Dios con respecto a la rebelió que había sucedido:

  1. Dios determinó que ningún adulto que había visto su gloriosa presencia y las señales milagrosas hechas por Él en Egipto y en el desierto entrarían en la tierra prometida. Ni siquiera verían la misma tierra (v. 23).Todos los adultos de 20 años de edad o más morirían el desierto (v. 29).
  2. Caleb fue la excpeción (v. 24) de quien Dios reconoció que mostró “una actitud diferente”, “hubo otro espíritu en él y fue íntegro conmigo” (BTX), “lo ha animado otro espíritu y decidió ir detrás de mí” (RVR95). Dios tomó fuertemente en cuenta la actitud de fe y obediencia de Caleb que mostró a pesar del terrible negativismo de sus compañeros, con excepción de Josué también.
  3. Dios decide en ese momento que los israelitas dieran la vuelta y no siguieran su camino hacia Canáan, sino que regresaran hacia el “mar Rojo” (v. 25). Esto generó un cambio de ruta que se muestra en el mapa al término de este artículo.
  4. Dios haría completamente lo contrario a lo que los israelitas aseguraría que pasaría. Ellos dieron que sus hijos caerían esclavos de esos pueblos de Canáan, pero Dios afirma en el v. 31 que más bien sus hijos serían los que entrarían en la tierra prometida “a salvo”. Tendrían que esperar en el desierto hasta que sus padres murieran para poder entrar (v. 33).
  5. El castigo sería un año por cada día que los exploradores duraron en su viaje, es decir, ¡40 años de andar vagando en el desierto, hasta morir en él! Y dijo Dios, ” sabrán lo que es tenerme como enemigo.” Qué terrible sentencia. Una vida completa sin rumbo, sin esperanza, sin futuro mas que la muerte segura sin ver las promesas de Dios hechas realidad. Eso es tener a Dios como enemigo, eso es vivir lejos de Dios.
  6. Dios mató de todas formas por una plaga a los 10 exploradores infieles (v. 37).

Finalmente, en los versículos 39 al 45, los israelitas se dolieron mucho y se afligieron por las noticias sobre la decisión final de Dios, y en una reacción completamente impulsiva, sin pensar, le dijeron a Moisés, “«¡Vamos! —dijeron—. Reconocemos que hemos pecado, pero ahora estamos listos para entrar a la tierra que el SEÑOR nos prometió».” Y aunque Moisés les advirtió que no entraran, que Dios no iría con ellos, no hicieron caso y “el pueblo avanzó con insolencia hacia la zona montañosa”, “se empecinaron en subir a la cumbre del monte” (BTX), “se obstinaron” (BJL). No era arrepentimiento lo que mostraban, sino simple remordimiento que los hacía reaccionar como “-Perdón, si estuvo mal lo que hice, ahora lo haré bien, ya voy Dios”. Las cosas no eran tan fáciles, como dijo Moisés, “El SEÑOR los abandonará porque ustedes lo abandonaron a él” (v. 43). Y así sucedió, fueron derrotados en la batalla por los amalecitas y los cananeos.

¡Muchas lecciones para un solo día!

Conclusiones:

  1. Así como la fe es poderosa, también la falta de fe y el negativismo tienen mucho poder pero para la destrucción. Los exploradores se obstinaron en fijarse en los desafíos que enfrentarían y no en las bendiciones que estaban a su alcance. Se olvidaron de tomar en cuenta que Dios estaba con ellos. ¿Cuántas veces en nuestra vida hemos hecho lo mismo? Que ante un desafío, problema, circunstacia difícil o urgencia, decidimos poner nuestra vista solo en los “gigantes” que vemos al frente y olvidamos que Dios nos acompaña. Tengamos cuidado y maduremos para no seguir el mal ejemplo de estos exploradores.
  2. Así como es muy inspirante y motivamente tener a nuestro alrededor buenos ejemplos, así también es muy nocivo tener a nuestro alrededor personas que son una mala influencia para nosotros, porque nos transmiten amargura, falta de fe, negativismo, rebeldía, falta de confianza en Dios y más cosas. Los exploradores tuvieron mucho poder sobre el débil pueblo de Israel y así también cristianos negativos, rebeldes, amargados o faltos de fe pueden tener una influencia mala sobre otros cristianos. Si tienes alguien así alrededor tuyo, identifícalo, intenta ayudarlo pero mantén una distancia sana.
  3. Tengamos cuidado con nuestras reacciones ante las dificultades de la vida, no permitamos que se conviertan en una “escalada de falta de fe”, partiendo de una cosa mínima que va creciendo hasta que nos ponemos en el mismo peligro de abandonar nuestra fe en amargura, frustración o enojo. Es nuestra decisión hasta dónde llevaremos cada asunto.
  4. Cuando intentemos “negociar” con Dios alguna situación, recordemos el ejemplo de Moisés: apelando a la fidelidad que tiene a su propia Palabra y apelando a su carácter y su corazón: amor y perdón. Tal vez en algún momento en nuestra vida necesitaremos recordar este evento.
  5. Aprendamos el gran valor que tiene mantener y mostrar una actitud de fe y obediencia a Dios aún cuando estemos enmedio de un grupo que muestra lo contrario. Dios aprecia tanto cuando nos ponemos de pie a su favor y nos mantenemos firmes en obedecer a pesar que la corriente de moda en ese momento sea la desobediencia o la rebeldía. ¡Dios nunca olvida una “actitud diferente”!
  6. Tener a Dios como enemigo es vivir como los israelitas vagando en el desierto: sin rumbo, dando vueltas, sin esperanza de un futuro mejor, solo esperando el momento de morir. Tristemente muchas personas viven así hoy porque espiritualmente están en un estado de enemistad con Dios, como nosotros también lo fuimos. Recordemos Col 1.21–22 (DHH-LA), “21Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en sus corazones, por las cosas malas que hacían, 22pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa.” ¡Ayudemos a más personas a salir de su enemistad con Dios!
  7. Cuando pequemos (que sucederá sin duda), busquemos un arrepentimiento sincero y de corazón y no solamente “parchar” nuestra falla, hacer como si no hubiera pasado nada y seguir adelante. Como Moisés les dijo a los israelitas, “No les dará resultado” (v. 41).

Les dejo finalmente un mapa, cortesía de los mapas de la Biblia de Las Américas, de Lockman Foundation. Ahí podemos observar el punto de Cades-Barnea y cómo la ruta original sufre un desvío que duró 40 años.

Desviación en Cades-Barnea


5 Responses to “Día 86”

  1. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHISIMAS GRACIAS HERMANO POR TANTO ALIMENTO ESPIRITUAL Y POR TANTA ENSEÑANZA, GRACIAS POR EL TRABAJO QUE HACES PARA AYUDARNOS A AMAR MAS LA PALABRA DE DIOS Y EVITAR TANTOS ERRORES EN NUESTRA VIDA ESPIRITUAL DTB 🙂

  2. Lulu tovar dice:

    Que lección tan importante nos muestra Dios , y gracias Arturo ,por ayudarnos a entender de una manera más digerible,estas enseñanzas .

  3. Elsa Pérez dice:

    Gracias a Dios por darte tanta claridad, fuerza, empeño, dedicación y negarte a ti mismo para trabajar constantemente en esto, solo Dios puede haber abierto tantos canales hacia su corazón a través de todo esto que estas elaborando. Gracias por dejarte utilizar, me ha ayudado mucho y deseo que ayude a muchos más, muchas veces me he quedado sin poder expresar cuanto aprecio lo que pones aquí cada día.

  4. Beatriz Sandoval dice:

    Pensé en mis propios gigantes, en las inseguridades que Dios me ha hecho enfrentar y en cómo han ido disminuyendo su tamaño a medida que ha crecido mi fe.
    Sí, es un proceso largo y complejo la vida de un discípulo, pero no es una causa perdida y sin sentido como estar vagando en el desierto, ¡al contrario, siempre hay tanto que aprender y rectificar, y tanto amor del Señor para fortalecernos!
    Gracias Arturo

  5. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo DTB

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