Día 440

2 TIMOTEO 2.20-4.22.

En estos últimos capítulos de la segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo continuó dando recomendaciones e instrucciones a su discípulo Timoteo sobre cómo dirigir la iglesia que tenía a su cargo. Pero además encontramos en la carta lo que bien podrían considerarse como las últimas palabras escritas de Pablo que tenemos disponibles, ya que estaba cerca de su muerte. Así encontramos una combinación de instrucciones con una expresión de emociones de un siervo de Jesús que sabe que el tiempo se le está terminado y que está a punto de terminar la carrera, como él decía.
Podemos dividir el contenido de estos pasajes en algunos temas principales. El primero sería las instrucciones personales de Pablo hacia Timoteo y su liderazgo bajo diferentes circunstancias. Veamos los detalles:
  1. Cómo ser útil a Dios (2 Ti 2.20-26). Pablo le recordó a Timoteo a través de algunas comparaciones tomadas de la vida cotidiana en una casa la importancia de mantenerse limpio. Específicamente se refirió a “vasos de oro y plata” que habría en “una casa grande”. De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de Inter-Varisity Press, la vajilla cara se utilizaba para ocasiones especiales como banquetes, mientras que la más barata era prescindible y en algunos círculos judíos podría ser desechada si era considerada impura. Además, en la literatura antigua se podía utilizar figurativamente la imagen de vasos para referirse a gente (como si fueran contenedores de sus almas). En otras palabras, Pablo le estaba diciendo a Timoteo que si realmente quería ser útil para la causa de Jesús, que se esforzara en mantenerse limpio de mancha alguna y así Dios lo podría utilizar poderosamente. ¿Y exactamente qué tipos de cosas podían mancharlo en su calidad de supervisor de la iglesia de Éfeso? Las recomendaciones de los versículos 22 al 26 contiene esa lista: las “pasiones de la juventud” (2 Ti 2.22, recordemos que Timoteo era considerado todavía como joven), las “discusiones necias y sin sentido” (2 Ti 2.23), y el andar en pleitos, enojos y conflictos con otros creyentes (2 Ti 2.24). Para todo discípulo pero especialmente para un líder en la iglesia, esta lista debe ser muy relevante ya que refleja las áreas donde los dirigentes pueden ser más vulnerables por el tipo de labor que realizan con la gente: relaciones humanas puras, sabiduría para manejar personas conflictivas y aprender a no tomar las cosas de manera personal. ¿Cómo lograrlo? Pablo también le dio a Timoteo varias recomendaciones al respecto: “esmérate en seguir la justicia la fe, el amor y la paz” (2 Ti 2.22), “debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse.” (2 Ti 2.24), “humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad, 26 de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad.” (2 Ti 2.25-26). Se requería un esfuerzo personal en Timoteo para apegarse a las virtudes cristianas y para trabajar en su propio carácter, negándose a sí mismo todo el tiempo y mostrando sabiduría para saber tratar amablemente a los creyentes y con mucha paciencia y enseñanza a los “adversarios” para rescatarlos de las garras del diablo. Para lograr ser un líder espiritual se requiere mucho esfuerzo en cambiar la mentalidad, el carácter y en aprender sabiduría y tacto para tratar a las personas. ¡No es nada fácil!
  2. El “solemne encargo” (2 Ti 4.1-5). En el v. 1 Pablo le dio a Timoteo un “solemne encargo” o “te pido encarecidamente” (NTV). Incluso Pablo puso como testigos del mismo a Dios y a Cristo Jesús. Estamos hablando entonces de algo muy serio que Pablo quería que Timoteo pudiera atesorar en su corazón. ¿Qué era? “Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.” (2 Ti 4.2) o “que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (RVR95). El contexto del encargo se refería al tiempo en que la gente (posiblemente refiriéndose a los cristianos también) rechazarían la “sana doctrina” (2 Ti 4.3) y se entregarían a escuchar “novelerías” que les agradaran, entregándose a los mitos. Es decir, Timoteo necesitaba continuar firme en la predicación y enseñanza del evangelio a pesar de que otros a su alrededor prefirieran desviarse a las falsas doctrinas. Continuando en el mismo tema, Pablo también le dijo, “por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias, soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu ministerio.” (2 Ti 4.5). Es decir, de forma contraria a la conducta de aquellas personas que se desviaban, él necesitaba ir en el rumbo opuesto, manteniendo prudencia, disposición a sufrir, y responsabilidad para con su misión que era evangelizar la ciudad de Éfeso. Pensando en esto, podemos decir entonces que aquellos cristianos que se desviarían de su fe no mostraron prudencia ni sabiduría en cuanto a abrirse demasiado a ideas extrañas, ni tampoco mantuvieron su disposición a seguir sacrificando y sufriendo por Jesús (más bien buscarían su comodidad personal), y por último olvidaron la misión que Jesús les encargó desde su conversión (la evangelización).
Dentro del mensaje de los pasajes estudiados hoy, Pablo también dedicó varias secciones para advertirle a Timoteo acerca de varios problemas que se presentarían dentro de la iglesia:
  1. Los “últimos días” (2 Ti 3.1. Pablo hablando proféticamente aseguró que “en los últimos días vendrán tiempos difíciles”. De acuerdo con el The New Bible Commentary, de Inter-Varsity Press, normalmente el término “últimos días” en el Nuevo Testamento se refiere al inicio de la era cristiana (Hch 2.17), pero el apóstol Pablo también lo llegó a manejar como refiriéndose al futuro inmediato que precedía al fin de la era presente. De hecho, mezclaba el presente con el futuro cuando hablaba de los falsos maestros y las falsas enseñanzas, primero afirmando que vendrían pero después asegurando que ya estaban operando. Ambas perspectivas son verdaderas.
  2. La gente de los últimos días (2 Ti 3.2-9). Pablo aseguró que la gente de esos tiempos “estará llena de…” o “serán amadores de” (NBLH), y después mencionó una lista que incluye egoísmo y avaricia, arrogancia en extremo, menosprecio a las autoridades familiares (los padres), falta de amor, falta de dominio propio, destructores de relaciones humanas y entregados al placer más que a Dios. Otra evidencia característica de esas personas sería que por fuera aparentarían “ser piadosos” (2 Ti 3.5), pero su conducta exterior era lo contrario. Es decir, hipocresía religiosa. De hecho, Pablo mencionó una de sus actividades favoritas: engañar a mujeres débiles y seducirlas, “de casa en casa” (2 Ti 3.6). Es decir, una vida inmoral (incluso involucrando a creyentes débiles) sería una característica fuerte de ese tipo de gente. Pablo los comparó con “Janes y Jambres” en tiempos de Moisés, pero, ¿quiénes eran esas personas? La referencia implícita está a los magos de Éxodo 7.11-12 que repetían los milagros de Moisés cada vez que él desplegaba uno nuevo y así mantenían en el engaño al faraón. Sin embargo, de acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, la Biblia nunca mencionó sus nombres, más bien parece ser que Pablo los tomó de las tradiciones rabínicas antiguas que eran las que los mencionaban. Sin embargo, el punto principal era avisarle a Timoteo que estuviera alerta ante esas personas y que no tuviera temor de ellas, ya que al final “todo el mundo se dará cuenta de su insensatez” (2 Ti 3.9).
  3. El poder de las Escrituras ante el desafío de las falsas enseñanzas y los falsos maestros (2 Ti 3.10-17). En este pasaje Pablo le explicó a Timoteo lo que él podía hacer ante la situación de los falsos maestros, las falsas doctrinas y los cristianos que se dejarían engañar: a) mantenerse en la línea de conducta que llevaba hasta ese momento (era un fiel imitador de Pablo no solo en su doctrina sino también en su ejemplo personal y en su carácter); b) mientras que los “embaucadores” continuarían su labor de engaño y siendo engañados, Timoteo necesitaba permanecer firme en lo que ya había aprendido y de lo cual estaba convencido. Y fueron precisamente su mamá y su abuela las primeras que le enseñaron las “Sagradas Escrituras” que de acuerdo a Pablo, “pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.” (2 Ti 3.15). A diferencia de aquellos falsos maestros, Timoteo tenía el entendimiento correcto de las Escrituras y necesitaba apreciarlas y comprender que alcanzaría la salvación a través de ellas. De hecho, en los versículos 16 al 17 Pablo nos dejó para la posteridad una explicación poderosa de la utilidad de la Biblia, comenzando con el tema de la inspiración divina. De acuerdo al apóstol, la Biblia es útil para varios fines didácticos y pastorales como enseñar, reprender, corregir e instruir. Cada una de estas palabras en griego tiene un significado y un propósito. La Biblia nos prepara completamente (v. 17) a través de todo eso para lograr “toda buena obra”. Si Timoteo se mantenía firme en la Palabra de Dios podría salir vencedor del peligro de las falsas enseñanzas y de la influencia malvada de los falsos maestros.
  4. La apostasía en la iglesia de Cristo (2 Ti 4.3-4). En esta sección Pablo se refiere específicamente lo que pasaría con diversos miembros de la iglesia que ante el ataque de las falsas enseñanzas, y batallando con sus propios malos deseos, decidirían apartarse de la sana doctrina y rodearse de falsos maestros que satisfacieran sus intereses personales. Los falsos maestros tendrían un éxito relativo ya que efectivamente apartarían de la fe a un número de cristianos. Sin embargo, de alguna manera la labor de esas personas malvadas serviría como un filtro para la membresía de la iglesia, ya que aquellos que en su corazón no estuvieran comprometidos con la fe, terminarían abrazando otras enseñanzas anti-cristianas ya que estarían más alineadas con sus propios intereses personales.
  5. El reporte de Pablo sobre varios cristianos (2 Ti 4.9-16). Sin ir tan lejos al futuro inmediato, Pablo ya estaba reportando algunos casos de colaboradores suyos o creyentes de algunas de las iglesias que se habían apartado del camino correcto o que estaban mostrando conductas no apropiadas para un cristiano: “Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica… 4 Alejandro el herrero me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. 15 Tú también cuídate de él, porque se opuso tenazmente a nuestro mensaje. 16 En mi primera defensa, nadie me respaldó, sino que todos me abandonaron.” Se cree que este Alejandro sea el mismo de 1 Ti 1.20, “Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar.” Podemos notar que varios de estos creyentes no solamente se apartaban del camino del evangelio, sino que terminaban como enemigos del mismo, oponiéndose tenazmente a su avance y tratando de hacer daño a sus mensajeros. Así terminan algunos de los corazones apóstatas. Sin embargo, Pablo dijo también, “Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas” (2 Ti 4.17). Es decir, aunque los hombres le fallaran su confianza estaba puesta en Dios, quien nunca le falló.
Para terminar, hablaremos de las palabras de despedida del apóstol Pablo en esta carta. Veamos varios detalles importantes:
  1. En 2 Timoteo 4.6-8, Pablo escribió algo que nos refleja inmediatamente que él sabía que de su segundo encarcelamiento en Roma ya no saldría vivo. Él dijo, “ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.” Pablo utilizó varias analogías (el sacrificio, la batalla de la fe, la carrera atlética) para dar a entender a Timoteo que su vida estaba por terminar. Podemos apreciar su conciencia tranquila sobre cómo había sido su vida para Cristo, pero también el v. 8 nos habla de la esperanza firme que él tenía: “me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día”. Es decir, no solamente Pablo estaba convencido que había vivido de forma agradable a Jesús y había cumplido con su misión, sino que también estaba convencido de la esperanza que le esperaba, de qué había más allá, del otro lado de la vida. Recordemos que él registró haber sido llevado al paraíso en vida, con lo cual sabía a dónde llegaría después de muerto. Quisiéramos todos los cristianos poder decir estas palabras el último día de nuestra vida en este mundo.
  2. En 2 Timoteo 4.18 dijo, “El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial.” Pero, ¿qué no recién anunció su muerte inminente? ¿Cómo ahora dicer que Dios lo libraría de todo mal? Pablo no quería decir que ser preservado de todo mal era lo mismo que evitar el sufrimiento e incluso la muerte, sino la segunda parte del versículo nos da mejor entendimiento, ya que se refiere a ser preservado para el reino celestial de Jesús. La confianza de Dios y su seguridad no estaban puestas en este mundo, sino en el venidero. Aunque aquí sufriera y muriera, sus ojos estaban puestos más allá de esta vida.

Conclusiones:

    1. Servir a Dios no solo se trata de capacidades, habilidades, talentos o dones. También tiene que ver mucho con la pureza del corazón y del cuerpo. Para poder convertirnos en servidores efectivos de Dios, necesitamos mantenernos limpios de todo mal.
    2. Aprendamos del encargo que Pablo le dio a Timoteo y tomemos esta convicción: sin importar lo que pase a nuestro alrededor o quién caiga o se levante, nosotros debemos continuar predicando el evangelio en todo tiempo y luchando siempre por llevar a la salvación a más almas. Jamás debemos condicionar esta misión con las circunstancias que estamos pasando.
    3. Ante el riesgo de las falsas doctrinas, los falsos maestros y los falsos hermanos, ¡fortalezcamos nuestras raíces en la Palabra de Dios! La Biblia tiene poder para llevarnos a la salvación pero también para protegernos de toda desviación doctrinal. Profundizemos cada año más y más en nuestro conocimiento de la Biblia y en nuestra práctica de la misma, y saldremos victoriosos.
    4. Aunque si bien las herejías y las falsas enseñanzas son destructivas y dolorosas, también revelan quiénes estaban firmes en su fe y quiénes no. Estos últimos abandonarían su compromiso con Jesús por una o por otra razón tarde o temprano. Enfrentarnos a falsas enseñanzas siempre será una prueba ácida para nuestra fe.
    5. Cuando los hombres nos fallan, nos abandonan o nos traicionan, ¿en quién pones tu confianza? ¿En ellos o en Dios? Si es en Dios, encontrarás las fuerzas para enfrentar la tristeza o el dolor y seguir adelante con una actitud de fe. Si es en los hombres, ¡te derrumbarás sin remedio!
    6. Que Dios nos ayude para que en el último día de nuestra vida podamos decir con toda seguridad y convicción las palabras del apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla… He terminado la carrera… Me he mantenido en la fe.” Que no vaya a ser nuestra oración ese día: “Dejé de pelear, Dios… Abandoné la carrera antes de tiempo… No me mantuve en la fe… ¡Perdóname!” No nos arriesgemos, mejor luchemos cada día por vencer nuestro propio carácter y seguir fieles en la carrera del cristianismo hasta el final.
    7. Entendamos que tener una relación con Dios no significa forzosamente que todas las cosas nos saldrán bien y que todos nuestros sueños se harán realidad y que seremos felices para siempre (como un cuento de hadas). A veces tendremos que sufrir, a veces tendremos que llorar, a veces las cosas saldrán muy mal. Pero enmedio de toda prueba y desafío, Dios puede mostrar su poder para mantenernos fieles y ayudarnos a llegar al último día como Él quiere. ¡Es ahí donde está nuestra esperanza!
Los dejo con un video de la serie The Bible que ilustra las últimas palabras de Pablo y también información sobre cómo murieron algunos de los apóstoles (reproducir del 01:18:48 al 01:21:42).


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