Día 87

NÚMEROS 15.

Después de las historias de rebeldía y desobediencia que ya llevamos por varios capítulos, Dios continúa dando más instrucciones sobre la vida ritual de Israel para el tiempo cuando ya se establecieran en la tierra prometida (capítulo 15). Su mirada inmediatamente cambió hacia el cumplimiento de la promesa que les había hecho y continuó como antes, instruyéndolos y enseñándoles.

El capítulo 15 puede ser dividido en dos secciones. La primera (v. 1 – 21) trata con más regulaciones sobre las ofrendas presentadas al Señor cuando el pueblo sobreviviente entrara a la tierra prometida. La segunda sección (v. 22 – 36) ofrece regulaciones para los rituales de purificación en caso de desobediencia no intencional a nivel individual o grupal.

Primera parte (v. 1 – 21):

  1. El v. 3 aclara para qué ofrendas son estas regulaciones: a ) ofrenda quemada, b) sacrificio para cumplir un voto, c) ofrenda voluntaria, d) ofrenda para las festividades anuales.
  2. Para todas estas ofrendas, después de dar varias regulaciones sobre la forma de presentarlas, se espera que sean “una ofrenda especial, un aroma agradable al Señor” (v. 10). No era cualquier ofrenda ni debería presentarse ninguna de ellas de cualquier forma, al final de todo el proceso, el resultado debería ser una ofrenda agradable a Dios o como dicen las demás traducciones, un “sacrificio ígneo de olor que apacigua a YHVH” (BTX), “manjar abrasado de calmante aroma para Yahvé” (BJL), “de olor grato a Jehová” (RVR95). La imagen que nos transmiten estos versículos de que las ofrendas desprenden algún tipo de olor que Dios detecta puede ser en realidad una forma de decirnos que Dios está pendiente de cada ofrenda y detecta cuáles le agradan y cuáles no, no tanto que Dios tenga nariz y detecte olores como nosotros. Ya habíamos hablado en otros análisis del antropomorfismo que es una forma de aplicar cualidades humanas a deidades, como en este caso.
  3. El v. 14 contempla la participación de extranjeros, como ya antes lo hemos leído, que de forma voluntaria quisieran participar una ofrenda especial a Dios. La adoración y el culto a Dios no estaba restringido solamente a Israel, podemos entender en estos pasajes la intención universal de Dios de alcanzar a todo el mundo para Él, meta que se convertiría en realidad durante el Nuevo Pacto con el cristianismo.
  4. Los v. 18 al 19 enseñan sobre cómo una vez que se establecieran en la tierra prometida y comieran de los abundantes frutos que esa tierra da, “separarán una parte de ellos como ofrenda sagrada al SEÑOR”. Y ese fue un mandato para “todas las generaciones”. Nos muestra el deseo de Dios de que le agradezcamos por las provisiones recibidas de Él y que lo hagamos a través de una ofrenda. Un principio que sigue vigente en el Nuevo Testamento pero de otra forma (la ofrenda económica para la iglesia).

Segunda parte (v. 22 – 36):

  1. Dios contempló, de forma bastante real y en armonía con nuestra debilidad humana propia, que su pueblo de forma no intencional no obedecería completamente todo lo que Él les había pedido (v. 22 – 23). En su infinita gracia contempló estos sacrificios especiales para cuando su pueblo le fallara de forma no intencional, sin mala actitud, sin un corazón desobediente a propósito. Dios es justo y misericordioso. Las características de este error serían: a) cometido de forma involuntaria, b) no darse cuenta de ello (v. 24). Se legisló tanto el caso de una omisión grupal o individual y para ambos había un sacrificio específico establecido.
  2. Pero también Dios contempló el caso contrario, aquellos que “descaradamente violen la voluntad del SEÑOR”, “la persona que actúe con mano alzada” (BTX), “aquél que obre con desafío” (NBHL), “si sabe lo que yo quiero y a propósito no lo hace” (TLA). Dios veía esta actitud como un trato con desdén o “menosprecio” o “desprecio” o “tuvo en poco”, según las diferentes traducciones, hacia su Palabra. En esos casos, se decretó un castigo ejemplar: cortar a la persona de la comunidad.

Tristemente se presentó la oportunidad para poner en práctica estas reglamentaciones con un hombre que recogía leña en el día de reposo (v. 32 – 36). Después de someter el caso a consulta de Moisés y esperar la respuesta de Dios, la sentencia fue clara: morir apedreado fuera del campamento. Justo así sucedió.

Para terminar el capítulo 15, Dios da una instrucción muy interesante justo en el contexto de los olvidos intencionales o no intencionales de los mandatos que él había dicho (v. 38 – 41): que todos los israelitas presentes y futuros bordaran “borlas” o “flecos” (BTX)  al borde de su ropa y las ataran con un cordón azul. No se trataba de una cuestión de moda o para identificación étnica, sino más bien como un recordatorio para que los israelitas recordaran y obedecieran los mandatos de Dios al verlas. Dios reconocía que ellos tenían una fuerte debilidad: “en lugar de seguir sus propios deseos y contaminarse, tal como es su tendencia.” (v. 39). Por eso ideó una forma curiosa y práctica para que la mente del pueblo se refrescara continuamente, de forma diaria, para recordar sus mandatos. Diario se vestían, diario verían las borlas, diario recordarían para qué estaban ahí y cuál era su significado: que no olvidaran los mandatos de Dios y que obedecieran.

A continuación una ilustración de un fariseo en tiempos de Jesús los cuales todavía usaban estas borlas o flecos en sus vestimentas.

Flecos en Ropa Fariseo

Conclusiones:

  1. Dios siempre tiene su mirada puesta hacia adelante, hacia la meta final de nuestra fe: estar con Él para siempre en el cielo, esa es nuestra “tierra prometida”. A pesar de nuestras fallas, rebeldías y debilidades, Dios siempre quiere que mantenamos nuestra vista hacia esa meta y no nos quedemos atorados en los problemas presentes.
  2. Todas las ofrendas y sacrificios que hacemos a Dios son especiales e importantes para Él. Asegurémonos que las damos con un corazón correcto y de la forma que Dios quiere, para que realmente sean ofrendas “de olor agradable” para Él. Como dijo Pablo en Fil 4.18 (NVI), “18 Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado.”
  3. Dios conoce nuestras debilidades y fallas humanas y es misericordioso con nosotros. Sin embargo, necesitamos luchar por vencer nuestra naturaleza humana distraída, descuidada e irresponsable. Luchemos por ser excelentes para Él cada día y perfeccionarnos en su imagen más y más.
  4. La cuestión de las borlas o flecos nos llama la atención a entender que Dios quiere que de una forma u otra recordemos su Palabra diariamente y la obedezcamos. Hoy ciertamente no necesitamos verstirnos de cierta manera para recordar la Palabra de Dios. Solo necesitamos ser disciplinados, creer en nuestra necesidad de ella y todos los días sin falta tratar de acercarnos a ella para alimentar nuestra alma con la poderosa Palabra de nuestro Señor. La disciplina espiritual de estudiar diario la Biblia tiene mucho sentido a la luz de este mandato en Num 15.38.

7 Responses to “Día 87”

  1. Alejandra García dice:

    Muchas gracias 🙂

  2. Ricardo García R dice:

    Gracias Arturo por esta meditación, me hace pensar en cuan importante es para Dios nuestras ofrendas y el corazon con el que la ofrecemos. Saludos

  3. Guillermo Victoria Canchola dice:

    Arturo, gracias por continuar con estos devocionales, los cuales me han ayudado mucho para vivir como Dios manda.

  4. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo por compartirnos que privilegio
    Que Dios te bendiga.

  5. Alma dice:

    Arturo, doy gracias a Dios por utilizarte para que diariamente podamos recordar Su Palabra y aprender más acerca de ella. Una vez más gracias por compartir este excelente trabajo. Dios siga bendiciendo tu vida y tu familia

  6. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Gracias Arturo, me esta costando ponerme al día con los estudios, más mi deseo es lograrlo con el fin de seguir el plan de Dios en estos dos años.
    Gracias por este estudio, siempre útil para recordar como desea el Señor que le sirvamos y le ofrezcamos nuestra vida.
    También agradecido por siempre recordar la diferencia entre un pecado “involuntario” y un pecado planeado o voluntario.
    Interesante y útil el tema de los flecos cosidos a la ropa.
    Gracias nuevamente, un gran abrazo

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