Día 349

LUCAS 1.5-80, MATEO 1.18-25, LUCAS 2.1-40.

Hoy estudiaremos la historia del nacimiento de Jesús y los acontecimientos que sucedieron alrededor de dicho evento. Así como lo haremos con el resto de los evangelios, estudiaremos los eventos con la perspectiva proporcionada por los pasajes paralelos a cada uno dentro de los mismos evangelios. Es decir, al final nos quedaremos con una visión más completa del mismo evento según los diferentes evangelistas.

Para comprender mejor el nacimiento de Jesús, dividamos dicho evento en 3 partes: el anuncio del nacimiento, el nacimiento como tal, y los días posteriores inmediatos. Veamos entonces qué podemos descubrir de los eventos relacionados con el anuncio del nacimiento de Cristo, de acuerdo a los 2 únicos evangelistas que tratan con el tema (Mateo y Lucas):

  1. Herodes, rey de Judea. Lucas 1 nos dice que el anuncio del nacimiento de Jesús se hizo en tiempos de este famoso rey. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, el nombre Herodes (en griego ??????) significa «descendiente de héroes». El Herodes mencionado corresponde a Herodes I El Grande (73 – 4 a.C.), quien fundó la llamada dinastía herodiana. Era hijo de una pareja idumea, quienes no eran israelitas de origen, sino que fueron forzados al judaísmo al ser vencidos por Juan Hircano durante la revuelta macabea (125 a.C.). Estaba respaldado completamente por el imperio romano.
  2. El anuncio al sacerdote Zacarías. Lucas 1 narra la revelación divina que Dios envió al sacerdote Zacarías, “miembro del grupo de Abías” (Lc 1.5). Tanto él como su esposa eran descendientes de Aarón y además fueron descritos como “rectos e intachables delante de Dios” (Lc 1.6), pero no tenían hijos y los 2 eran de edad avanzada o “muy ancianos” (DHH-LA). De acuerdo con la Biblia, el ángel Gabriel se le apareció para anunciarle que él y su esposa tendrían un hijo que debería llamarse Juan, que sería lleno del Espíritu Santo y que además sería utilizado para que muchos se volvieran a Dios. De hecho, el ángel mencionó específicamente que Juan vendría “con el espíritu y el poder de Elías” (Lc 1.16) para reconciliar padres con hijos. Sorprendentemente, este anuncio cumpliría a la perfección lo que dice Malaquías 4.5–6 (DHH-LA): “Miren ustedes: Voy a enviarles al profeta Elías, antes que llegue el día del Señor, que será un día grande y terrible. 6Y él hará que padres e hijos se reconcilien.” Jesús mismo confirmaría más adelante este hecho, en Mateo 11.13–14 (DHH-LA): “13Todos los profetas y la ley fueron solo un anuncio del reino, hasta que vino Juan; 14y, si ustedes quieren aceptar esto, Juan es el profeta Elías que había de venir.” Además, el ángel dejó bien clara cuál sería la misión de Juan en el futuro: preparar al pueblo de Dios para “recibir al Señor” (Lc 1.17).
  3. La reacción incrédula de Zacarías (Lucas 1.18-19). La Biblia registra que Zacarías le preguntó al ángel: ” —¿Cómo podré estar seguro de esto?—preguntó Zacarías al ángel—. Ya soy anciano y mi esposa también es de edad avanzada.” (v. 18). El ángel respondió afirmando que como no había creído su mensaje, quedaría mudo hasta el día en que se cumpliera la profecía sobre el nacimiento de su hijo. Y así sucedió.
  4. El anuncio a María y su reacción (Lucas 1.26-33). la Biblia registra que 6 meses después de la aparición a Zacarías, el mismo ángel Gabriel ahora fue a anunciarle a María sobre la llegada de su próximo bebé. Ella estaba comprometida para casarse con José, “descendiente de David” (Lc 1.27), aunque no se dice más sobre la genealogía de María. Diversos comentaristas bíblicos opinan que posiblemente María también era descendiente de David en base al análisis de diferentes textos como Romanos 1.3 (BTX): “acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesús el Mesías, del linaje de David según la carne”. Sin embargo, aunque no lo fuera, por el hecho que el esposo de María era descendiente real de David, Jesús adoptaba también la genealogía de su padre por herencia.
  5. La reacción de María (Lucas 1.34-56). Una vez que el ángel le dio el anuncio a María, ésta, al igual que Zacarías, también reaccionó haciendo una pregunta similar a Gabriel: ” —¿Cómo podrá suceder esto—le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?” Curiosamente, el ángel le explicó cómo sucedería esto (“El Espíritu Santo vendrá sobre tí y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”, v. 35), pero no hubo ningún castigo hacia María por preguntar. De hecho, en el v. 38  María termina su encuentro con el ángel mostrando total disposición para obedecer a Dios. Seguramente Dios vio lo que había en el corazón tanto de Zacarías como de María al recibir el anuncio y vio una enorme diferencia. Aunque por fuera la pregunta sería muy parecida de ambos, por dentro de ellos lo que había en su corazón era diferente. Zacarías se llevó el castigo debido seguramente a un corazón incrédulo y duro ante el anuncio de Dios, mientras que María no ameritó ninguna disciplina seguramente por un corazón más receptivo y noble, aunque un poco confundido por la noticia. De hecho, el canto de María en los versículos 46-55 (llamado en latín “El Magnificat” y que es muy parecido al pronunciado por Ana en 1 Samuel 2.1-10), refleja la tremenda humildad con que María tomó la noticia y el enorme privilegio inmerecido que entendió que recibiría.
  6. La crisis en la relación de María y José (Mateo 1.18-25). En este pasaje, Mateo nos relata algo que Lucas omitió: que hubo una crisis muy fuerte en la relación de María con su prometido. ¿La razón? Que José se dio cuenta del embarazo de María y sabía que él no había sido el padre. Esto, bajo las leyes judías, era algo gravísimo, podía haber sido acusada de adulterio e incluso condenada a la muerte. Sin embargo, de acuerdo con el v. 19, José decidió mejor divorciarse en secreto para no exponerla “a la vergüenza pública” y seguramente a la muerte pública. Tan fuerte fue la situación,  que Dios tuvo que enviar un ángel para detener a José y avisarle que María había “concebido por obra del Espíritu Santo” (v. 20). De forma sorprendente, José “hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa” (v. 24) e incluso se abstuvo de tener relaciones sexuales con ella hasta después de que naciera Jesús. A diferencia de Zacarías y de la misma María, José no cuestionó en nada el mensaje que le dio el ángel. Esto refleja, como dice la Biblia de Estudio Apologética, el carácter ejemplar de José y confirma lo que dice el v. 19 de él, “era un hombre justo”.
  7. El anuncio del nombre de Jesús. El ángel que se apareció a José le anunció el nombre que debería tener el niño: “Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” (v. 21), y Mateo informa que de esta manera se estaba cumpliendo la profecía de Isaías 7.14 que dice, “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.” La palabra “Jesús” en griego es ?????? (Iesoús) y es la forma griega del nombre hebreo correspondiente a “Josué” y significa “el Señor salva”. Ahora bien, la palabra “Emanuel” descrita en Isaías 7.14 en hebreo es ??????????? (Immanu?l) y significa “Dios con nosotros”.  De acuerdo con Mateo, en Jesús se estaba cumpliendo la profecía de Isaías y desde el mismo nombre que tenía planeado, Jesús llevaba implícita su misión.

Veamos ahora los eventos relacionados con el nacimiento tanto de Juan el Bautista como de Jesucristo:

  1. El nacimiento de Juan el Bautista (Lucas 1.57-66). Este evento trajo gran alegría no solamente a Elisabet y a Zacarías, sino también a todos sus vecinos y parientes, ya que tener un hijo a una edad tan avanzada era definitivamente una bendición directa de Dios y una muestra de su gran misericordia. Recordemos que la esterilidad era considerada en todo el antiguo Medio Oriente como la peor cosa que le podía suceder a una mujer. En Israel incluso se interpretaba como un castigo enviado por Dios. Por eso cuando Elisabet quedó embarazada afirmó, “«Esto—decía ella—es obra del Señor, que ahora ha mostrado su bondad al quitarme la vergüenza que yo tenía ante los demás.»” (Lc 1.25).  Tal como el ángel prometió a Zacarías, una vez que nació Juan y que lo llevaron a circuncidar, la lengua de Zacarías se desató y pudo hablar de nuevo, alabando a Dios inmediatamente (Lucas 1.64).
  2. El canto profético de Zacarías (Lucas 1.66 – 80). Dios inspiró al sacerdote Zacarías para que anunciara varias cosas muy importantes acerca de Jesús y de Juan el Bautista (que eran parientes cercanos ya que María y Elisabet lo eran, Lucas 1.36): a) Jesús sería “un poderoso salvador”, b) el envío de Jesús al mundo sería una muestra de la misericordia de Dios para con los hombres con quienes hizo pactos (v. 72), c) Juan sería un profeta y además prepararía el camino para Jesús (v. 76), d) Juan predicaría salvación a través del perdón de pecados (v. 77), e) el plan de Dios era dar “luz a los que viven en tinieblas” (v. 79). Si bien Dios fue quien cerró la boca de Zacarías, después Dios mismo la abrió para que pudiera emitir palabras inspiradas por el Espíritu Santo con un mensaje poderoso sobre los 2 bebés que estaban naciendo y que cambiarían al mundo.
  3. La fecha del nacimiento de Jesús (Lucas 2.1-7). Lucas nos proporciona datos cronológicos que nos ayudan a ubicar la fecha aproximada del nacimiento de Cristo, correspondiente con el censo que decretó Augusto César para todo el imperio romano (v. 1) y que coincidió con el gobierno de Cirenio en Siria. ¿A qué fecha corresponde esto? De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, César Augusto gobernó desde el 31 a.C. hasta el 14 d.C., mientras que Publio Sulpicio Cirenio fue una figura militar y política muy conocida que fue nombrada gobernador de Siria en el 6 d.C. y ahí fue cuando se hizo el censo (registrado por el historiador judío Josefo). Esto ubicaría el nacimiento de Jesús al menos en el 6 d.C., pero hay un problema para esta fecha: Herodes murió en el 4. d.C. y Jesús nació antes de la muerte de Herodes. Los estudiosos han planteado varias formas de resolver esta dificultad: A) Es posible que hubo 2 censos supervisados por Cirenio, uno en el 6 d.C. y registrado por Lucas en Hechos 5.37, y otro antes del 6 d.C. B) Varios académicos del NT afirman que Lucas 2.2 se debió haber traducido como “Este censo fue antes del que se hizo cuando Cirenio fue gobernador”. C) Es posible que el texto de Lucas 2.2 haya sufrido algún tipo de corrupción.
  4. El lugar del nacimiento de Jesús. Lucas 2.7 dice que Jesús nació en un pesebre. De acuerdo nuevamente con la Biblia de Estudio Arqueológica, un pesebre era un abrevadero para animales. Realmente esta es la única pista que nos haga suponer que Jesús nació en un establo. A partir de ahí, diversos líderes cristianos antiguos (como Justino Mártir, s. II d.C.) sugirieron que fue en una cueva utilizada como establo. Sería hasta el 330 d.C. que el emperador Constantino y su madre Elena construirían la iglesia de la Natividad sobre el sitio que la tradición cristiana había apoyado como el lugar del nacimiento de Cristo, y fue precisamente en una cueva.
  5. La aparición de los ángeles y más nombres para Jesús (Lucas 2.8-20). Simultáneamente al nacimiento de Jesús, Dios envió ángeles a aparecérseles a pastores de la región que cuidaban sus rebaños de noche, diciéndoles: “10 Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. 11 Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lc 2.10-11). Después de esto, los pastores fueron a visitar a María y José y al bebé Jesús. Podemos notar cómo el ángel mencionó 2 nombres para Jesús: “Cristo” y “Señor”. La palabra “Cristo” viene del griego ??????? (Jristós) y significa “ungido” y también es traducida como “Mesías” (en la NTV, BTX, DHH-LA y TLA). Mientras que “Señor” viene del griego ?????? (kúrios) y significa “supremo en autoridad… controlador… señor (como título de respeto).. dueño” (según el Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento, de editorial Caribe). Por otro lado, también se cree que Jesús no nació en invierno como la tradición cristiana nos lo enseña, ya que en esa época del año no sería fácil que los pastores estuvieran expuestos al aire de la noche con sus rebaños. Los estudiosos piensan mejor en alguna fecha en primavera.

Por último, veamos los eventos inmediatos siguientes al nacimiento de los bebés:

  1. La infancia de Juan el Bautista (Lucas 1.80). Este versículo afirma que el niño Juan “crecía y se fortalecía en espíritu” y que vivió en el desierto hasta el tiempo en que se presentó a predicar. Esto quiere decir que la mayor parte de su vida se la pasó en el desierto. Dios estaría preparándolo para su misión profética posterior. La Biblia no nos proporciona más datos sobre la infancia de Juan, sin embargo, algunos estudiosos bíblicos lo han relacionado con la secta de los esenios, un grupo religioso radical que rechazaba el establecimiento de la época y se retiró al desierto para vivir en comunidad. Geográficamente hablando, el ministerio de Juan el Bautista se ubicó muy cerca del lugar donde estaba una de las bases más famosas de los esenios, Qumrán. Sin embargo, de acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, algunas de las cosas que Juan hizo eran completamente contrarias a la filosofía de vida de los esenios (como vestir piel de animales muertos,  comer langostas, la vida nómada y el mensaje abierto para todos los judíos). Incluso el bautismo que predicaría Juan (perdón de pecados) era muy diferente al de los esenios (bautismo para membresía en la comunidad solamente después de un año de prueba).
  2. La presentación de Jesús en el templo (Lucas 2.21-40). Los padres de Jesús, como buenos judíos, cumplieron todo lo que la ley mandaba con respecto a los recién nacidos: circuncisión a los 8 días de nacido y presentación en el templo con una ofrenda. Durante esos eventos, hubo 2 personas avanzadas en edad y que Dios había preparado de alguna manera que al mirar a Jesús lo reconocieron como el “Cristo del Señor” (Lc 2.26): Ana y Simeón. Ambos eran judíos justos y devotos, e incluso Ana era profetisa y en Simeón estaba el Espíritu Santo. La profecía que le dejó Simeón a María la hizo estremecer seguramente: “«Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, 35 a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma.»” (Lc 2.34-35).

Conclusiones:

  1. Dios ciertamente se fija la posición que asume nuestro corazón al escuchar su Palabra y especialmente sus promesas. Él puede darse cuenta inmediatamente si estamos dudando, aunque con nuestra boca digamos que sí creemos. A Él no lo podemos engañar de ninguna manera. Zacarías aprendió la lección sin duda.
  2. El nacimiento de Jesús definitivamente fue un evento muy poderoso para toda la humanidad, tanto que después dividió la forma como medimos el tiempo en antes de Cristo (a.C.) y después de Cristo (d.C.). Aún los ateos y los escépticos tienen que manejar este sistema cronológico moderno, aceptando implícitamente que la figura de Jesús ha tenido un impacto profundo en el mundo. Igualmente en nuestra vida como creyentes el conocer a Cristo debe marcar un “antes” y un “después”.
  3. La llegada de Jesús y de Juan el Bautista al mundo significó desde el inicio muy buenas noticias, tanto para las personas directamente involucradas en los eventos, como para el resto de la humanidad de aquella y de todas las épocas posteriores. Conocer a Jesús y su mensaje será siempre, por tanto, conocer las mejores buenas noticias que un ser humano pueda escuchar en toda su vida: redención, perdón, salvación y compasión de Dios. ¡Apreciemos mucho el haber escuchado el evangelio de Cristo tiempo atrás!

 

Veamos un fragmento de la serie The Bible de History Channel con la historia del nacimiento de Jesús (ver fragmento 0.42.25 al 0.50.58).


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