Día 423

HECHOS 20.13-23.35.

Después de haber concluido nuestro estudio del libro de 2 Corintios, hemos retomado el análisis del libro de los Hechos de los Apóstoles. Seguimos durante el tercer viaje misionero de Pablo y hoy nos corresponde estudiar el camino del apóstol hacia Jerusalén, una vez que salió de la ciudad de Troas (donde revivió a un joven que cayó durante su predicación, Hechos 20.11-12). Como estudiaremos en los capítulos correspondientes a este día, ese viaje no terminaría bien para el apóstol, sino que una de las más duras persecuciones en su contra iniciaría.

Dividiremos nuestro estudio en varios temas relevantes, iniciando con el encuentro con los ancianos de Éfeso (Hechos 20.13-38):

  1. En el versículo 13 podemos notar que el relato nos muestra con claridad que un compañero de Pablo es quien está escribiendo el libro de Hechos, ya que menciona, hablando en primera persona, que él (supuestamente Lucas) junto con otros zarparon para Asón, mientras que Pablo hizo el viaje por tierra.
  2. El v. 16 nos muestra la urgencia de Pablo por llegar a Jerusalén, decidiendo incluso no parar durante el viaje en la ciudad de Éfeso porque se demoraría (seguramente por los asuntos que tendría que atender en ese lugar con la iglesia local).
  3. La ruta entonces del viaje, una parte por barco y otra por tierra, consistió en las siguientes ciudades: Asón, Mitilene, Quío, Samos y finalmente Mileto. Fue desde esta ciudad donde Pablo mandó llamar a los ancianos de Éfeso (v. 17). De acuerdo con el libro Luke the Historian: The Book of Acts, de Bible Lessons International, el puerto de Mileto estaba como a 3o millas al sur de Éfeso. Era un punto cercano y accesible para ellos. Así que aunque Pablo no visitó directamente Éfeso, no quiso tampoco ser indiferente ante tan importante iglesia en esa ciudad y mandó llamar a los ancianos para darles un encargo importante.
  4. Pablo presentía, inspirado por el Espíritu Santo, que este viaje sería más intenso que de costumbre: “Y ahora tengan en cuenta que voy a Jerusalén obligado por el Espíritu, sin saber lo que allí me espera.” (Hch 20.22), y “yo sé que ninguno de ustedes, entre quienes he andado predicando el reino de Dios, volverá a verme” (Hch 20.25).
  5. La convicción de Pablo ante los avisos del Espíritu de todo el sufrimiento que le esperaba era clara: “considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine la carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús” (Hch 20.24). Para él, la misión era primero antes que su propia seguridad y bienestar.
  6. Pablo afirmó que era “inocente de la sangre de todos” (Hch 20.26), ¿por qué? Según él, “porque sin vacilar les he proclamado todo el propósito de Dios” o “porque no me retraje de anunciaros todo el propósito de Dios” (BTX) o “no rehuí declararles todo el propósito de Dios” (NBLH). Esto nos revela un aspecto fascinante de la estrategia de Pablo para construir iglesias, que nunca consideraba a ninguna de esas nuevas congregaciones demasiado pequeña o demasiado joven o demasiado insignificante para no hacer el esfuerzo de predicarles “todo el propósito de Dios”. Si así lo hizo con esos grupos nuevos, ¿cuánto más lo necesitamos hacer con iglesias grandes y que llevan bastante tiempo establecidas? Predicar y enseñar todo el propósito de Dios siempre será una buena decisión para los constructores de iglesias. Temas como apologética, exégesis bíblica, el estudio del Espíritu Santo, escatología y demás nunca son temas de sobra para las iglesias, ya que constituyen parte del estudio de todo el plan de Dios en las Escrituras.
  7. Pablo encargó a los ancianos que cuidaran de sí mismos y que cuidaran de “todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios” (Hch 20.28). Otras traducciones dicen “les ha hecho obispos (supervisores) para pastorear la iglesia” (NBLH), “los ha puesto como pastores” (DHH-LA), “les ha puesto… como vigilantes para pastorear la iglesia de Dios” (BJL). De acuerdo con el Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamentos, de Editorial Caribe, la palabra griega para “obispos” es  πίσκοπος (epískopos), y significa “superintentente”. Pablo se estaba refiriendo a la función que tenían como parte de su cargo de ancianos y la cual era supervisar a la iglesia de Éfeso. Ellos estaban a cargo de la dirección de la iglesia de Éfeso y eran responsables de la misma no solo ante Pablo, sino ante Dios, quien fue quien les confió ese encargo.
  8. Pablo advirtió claramente que una vez que él ya no estuviera, “lobos feroces” (Hch 20.29) se levantarían de entre los cristianos de Éfeso e incluso de entre los mismos ancianos con el propósito claro de “acabar con el rebaño” a través de la enseñanza de falsedades (Hch 20.30). Por eso les dijo, “estén alerta” (Hch 20.31). Satanás trabajaría incluso dentro de la misma iglesia para intentar destruirla. Todo lo bueno que Dios estaba construyendo en su pueblo el diablo lo intentaría destruir una y otra vez. Sin embargo, si los encargados de la iglesia se mantenían alerta, el peligro podría evitarse, porque tenían el Espíritu Santo y Dios estaba con ellos. El peligro es si los encargados se dormían y dejaban de estar alertas.
  9. En Hechos 20.35 Pablo dijo, “Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.” » No hay registro en los evangelios de estas palabras de Jesús, por lo cual podemos suponer que o era una enseñanza oral que circulaba entre los cristianos o directamente Jesús mismo se las reveló en alguna de sus múltiples apariciones a Pablo. Además, las palabras en sí mismas contienen una gran lección llena de sabiduría, ya que efectivamente cuando nos enfocamos en dar y ayudar a otros, una gran alegría inunda nuestros corazones, la cual no se logra cuando nos enfocamos solo en recibir y en atender nuestras propias necesidades.

El viaje hacia Jerusalén (Hechos 21.1-16):

  1. Durante el viaje de Pablo por mar a través de varias ciudades (Cos, Rodas, Pátara, Fenicia, Chipre, Siria y Tiro), el apóstol y sus acompañantes se quedaron 7 días en esta última ciudad con los discípulos que había ahí. Fue en ese lugar donde los cristianos “por medio del Espíritu” (Hch 21.4) le advirtieron a Pablo que no fuera hacia Jerusalén. Dios ya sabía lo que le esperaba a Pablo y de hecho se lo hizo saber de varias maneras, pero al parecer el apóstol estaba determinado a ir para allá y dispuesto a enfrenar lo que fuera. Un detalle conmovedor es la escena de la oración de despedida de toda la iglesia de Tiro (incluyendo mujeres y niños, hace énfasis el autor) con Pablo, la cual la hicieron de rodillas en la playa. Indudablemente el amor que existía entre Pablo y las iglesias que sembró era impresionante.
  2. En Tolemaida Pablo y sus acompañantes se encontraron con otros cristianos (Hch 21.7) que le brindaron hospedaje un día.
  3. En la ciudad de Cesarea Pablo se hospedó en casa de “Felipe el evangelista, que era uno de los siete” (Hch 21.8). De acuerdo con esta referencia, este Felipe sería el mismo que menciona Hechos 6.5, cuando la iglesia seleccionó a 7 hombres de confianza para llevar a cabo tareas de administración de algunos problemas que había en la iglesia. También es el mismo Felipe que fue a predicar a Samaria y que tuvo mucho éxito allá (Hechos 8). Curiosamente ahora se le llamaba “el evangelista” o “quien anunciaba las buenas noticias” (TLA), y además sus hijas eran creyentes y tenían el don de la profecía (Hch 21.9). De acuerdo con el libro Word Pictures in the New Testament, de Broadman Press, se le llamó “evangelista” (gr. εαγγελιστή, euaggelistēs) para diferenciarlo de Felipe el apóstol (uno de los doce) y además para referirse a la actividad a la que se dedicó en Samaria, que era el evangelizar. Otros pasajes en el NT donde se menciona la palabra “evangelista” son Efesios 4.11 y 2 Timoteo 4.5. Aparentemente la palabra se utilizó para referirse a aquellos que se dedicaban a predicar el evangelio de Jesús así como Felipe lo hizo también. Timoteo, el discípulo de Pablo, entraría dentro de esta descripción también.
  4. También en Cesarea un profeta de Judea llamado Ágabo anunció que Pablo sufriría en Jerusalén (Hch 21.11) a manos de los judíos y los gentiles, a lo cual Pablo respondió, “Por el nombre del Señor Jesús estoy dispuesto no sólo a ser atado sino también a morir en Jerusalén. “ (Hch 21.13). Nuevamente vemos la disposición total del apóstol a pasar lo que fuera por causa del nombre de Jesús.
  5. Por fin Pablo llegó a Jerusalén y se hospedó en casa de uno de los primeros convertidos ahí, llamado Mnasón (Hch 21.16), seguramente un hermano reconocido en toda la congregación para ese tiempo. Ya habían pasado varios años desde la fundación de la iglesia de Jerusalén y todavía se escuchaba de la fe de aquellos discípulos originales convertidos en Hechos 2.36-39.

La estancia en Jerusalén (Hechos 21.17-23.35):

  1. De acuerdo con Hechos 21.17-19, Pablo se presentó casi inmediatamente ante “Jacobo, y todos los ancianos” (Hch 21.18). Podemos notar de nuevo la relevancia que Jacobo, el hermano de Jesús, había tomado en el liderazgo de la iglesia de Jerusalén, que ahora estaba a su cargo junto con un grupo de ancianos. Curiosamente no se menciona a ninguno de los otros apóstoles, lo que indica seguramente que no estaban presentes ninguno de ellos en Jerusalén en ese momento.
  2. Fueron precisamente Jacobo y los ancianos quienes pidieron a Pablo que, por ayudar a la conciencia de los judíos de Jerusalén que tenían una impresión errónea de Pablo (que andaba enseñando en contra de la ley de Moises, Hch 21.21), que acompañara a cumplir un voto a 4 hombres de la iglesia. De acuerdo al texto, lo que le pidieron a Pablo fue que tomara parte en sus ritos de purificación y pagara los gastos que correspondían al voto de rasurarse la cabeza (Hch 21.24). Según Números 6.13-20, el rapado de la cabeza se aplicaba para el término del período de consagración de un hombre como nazareo. De acuerdo con las notas de la DHH-LA, era un acto piadoso el que otro se encargara de los gastos de los votos de un nazareo ya que era costoso adquirir todo lo que la ley exigía para presentar las ofrendas: un cordero, una oveja y un cabrito de un año (todos sin defecto), un canastillo de diversos panes y ofrendas de cereal. Lo que le estaban pidiendo a Pablo no era cualquier cosa, ya que había que multiplicar esos gastos por 4 hombres. ¿Por qué hicieron esto? Jacobo y los ancianos querían proteger a Pablo de las falsas acusaciones en su contra especialmente si tenía planeado estarse moviendo libremente en el templo y en la ciudad de Jerusalén. Al Pablo mostrar una disposición enorme para este fin, estaba también demostrando su inocencia de los cargos que los judaizantes tenían en su contra.
  3. El arresto de Pablo (Hechos 21.27-36). De acuerdo con el relato, algunos judíos de Asia vieron a Pablo en el templo y a los judíos creyentes que lo acompañaban y pensaron que se trataba de uno de los amigos gentiles del apóstol (específicamente Trófimo el efesio), y por eso le lanzaron públicamente la siguiente acusación: “ha metido a unos griegos en el templo, y ha profanado este lugar santo.” (Hch 21.28). La gente reaccionó violentamente ante los cargos especialmente porque, de acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, existía en el templo un letrero ubicado entre el patio exterior (abierto a los gentiles) y el patio de las mujeres que decía en griego y latín: “Cualquier extranjero que pase más allá de este punto será responsable de su propia muerte”. De hecho, ya se encontró una inscripción antigua que se cree estaba en el muro de Jerusalén con esas palabras. Por esa razón la reacción fue tan violenta que fue necesario que varios centuriones con sus tropas llegaran para aplacar la movilización de judíos en contra de Pablo y rescatarlo antes que lo mataran (Hch 21.33).
  4. El discurso de Pablo (Hch 21.37-22.29). Pablo utilizó su educación para hablar tanto en griego (al comandante romano) como en arameo (al pueblo enojado) y dar un discurso memorable en su defensa. En el mismo, el apóstol hizo un recuento de la experiencia de su conversión, iniciando con su antigua convicción de ser un perseguidor de creyentes, y culminando con la misión que Jesús le dio de enviarlo a los gentiles. Fue en ese punto cuando la turba lo interrumpió y pedían su muerte (Hch 22.22). El comandante pensó que azotándolo podría sacarle la verdad para entender por qué la gente lo quería muerto, pero Pablo hábilmente utilizó su educación y su contexto personal para impedirlo, afirmando que era un ciudadano romano y que la ley no permitía que fuera azotado antes de ser juzgado (Hch 22.25). A partir de este punto el comandante romano trató a Pablo con más consideración precisamente por tratarse de un ciudadano romano. Así que en este incidente podemos apreciar cómo Pablo tomaba ventaja de su contexto social y cultural para enfrentar las diversas situaciones que tuvo que pasar por causa de Cristo.
  5. Pablo ante el Consejo judio (Hechos 22.30-23.11). Al comandante se le ocurrió que los jefes de los sacerdotes y el Consejo judío podrían ser los adecuados para ayudarle a entender qué estaba pasando y así decidió reunirlos con Pablo. Sin embargo, este encuentro no fue muy exitoso ya que Pablo fue golpeado en la cara por órdenes del sumo sacerdote y además la reunión terminó en un enfrentamiento entre fariseos y saduceos, el cual fue hábilmente provocado por Pablo que utilizó nuevamente su contexto, ahora el religioso, para afirmar que él era un “fariseo de pura cepa” y que estaba siendo jugado por creer en la resurrección de los muertos (Hch 23.6). Pablo era un hombre muy inteligente que sabía cuándo utilizar los recursos con los que contaba para defenderse y evitar situaciones peores. Al final,  Jesús mismo se le apareció (Hch 23.11) para animarlo por su buen testimonio que dio en Jerusalén, pero también para informarle que lo daría igualmente en Roma. Esta noticia debió sacudir a Pablo, que estaba comprendiendo hasta dónde terminaría ese incidente.
  6. La conspiración contra Pablo y su llegada a Cesarea (Hechos 23.12-35). Ante la amenaza de más de 40 judíos que conspiraron para matar a Pablo incluso sometiéndose a un juramento, la familia de Pablo fue la que le informó de la misma (un sobrino suyo) y a su vez el comandante fue informado también de la situación. Todo esto motivó el traslado de Pablo hacia Cesarea, escoltado nada menos que por 470 soldados romanos (Hch 23.23). ¡Pablo estaba causando todo un impacto en Jerusalén, tanto entre los judíos como entre los romanos! El texto nos dice también que fue llevado ante el gobernador de Cesarea, que se llamaba Félix, con la intención de que fuera revisado su caso por ese personaje, ante la urgencia de sacarlo de Jerusalén por su seguridad.

Conclusiones:

  1. Nunca pensemos que la iglesia no está lista para tal o cual enseñanza más profunda. De acuerdo al ejemplo de Pablo, él se esforzó por enseñar todo lo que pudo a las iglesias que plantó. Es cierto que en algunos casos (como en Corinto), no estaban listos porque estaban batallando con muchas debilidades básicas. Sin embargo, Pablo intentó también enseñarles cosas más profundas.
  2. Los líderes de la iglesia deben estar alertas ante cualquier ataque de falsas doctrinas, conductas divisivas o cualquier otra cosa que ponga en riesgo la increíble confraternidad que Dios ha formado en su pueblo cristiano. Ningún líder cristiano debería ser acusado de negligencia ante una crisis, ya que parte de su deber es estar alerta siempre.
  3. Apreciemos más y más el valor de la confraternidad entre cristianos, que nos permite viajar de una ciudad a otra y ser recibidos por otros creyentes y tratados muy bien por ellos. Ya sea de ciudad a ciudad, de país a país o de continente a continente, en muchas partes podremos encontrar discípulos de Jesús. ¡Apreciemos esa gran bendición!
  4. Aprendamos de la disposición de Pablo por Cristo, que llegaba incluso hasta el punto de dar su propia vida por él. ¿Cuán lejos está llegando nuestra disposición actual por Cristo en los detalles de la vida diaria como hablar de él a otros o respetar su Palabra?
  5. A medida que la iglesia iba creciendo y expandiéndose, Dios fue levantando diferentes roles de liderazgo de forma paulatina y para cubrir necesidades específicas en la iglesia. Así fueron apareciendo además de los apóstoles, los roles de ancianos, maestros, diáconos y evangelistas. Una iglesia sana se caracteriza precisamente por esta variedad de roles bíblicos funcionando activamente en la misma.
  6. Jesús valora mucho cuando nos llenamos de valor y defendemos su nombre ante otras personas. En el caso de Pablo, hasta se le apareció para animarlo. En nuestro caso, posiblemente eso no suceda, pero tengamos la seguridad que cuando no nos avergonzamos de él ante los hombres, él tampoco lo hará delante de nuestro Padre en el cielo.

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