Día 91

NÚMEROS 22 – 23.

Moisés, ahora solo en el liderazgo, continuó su caminar junto con el pueblo de Israel hacia la tierra prometida, aunque sabía que él mismo no podría poner su pie en ella. Fielmente decidió seguir el plan original de Dios hasta el último momento. Llegaron hasta la orilla del río Jordán y ahí se desarrolló la historia del adivinador Balaam.

En el v. 2 la Biblia nos dice que el rey moabita, llamado Balac (hijo de Zipor), al ver la magnitud del pueblo de Israel que lo describe como “una inmensa multitud que cubre la faz de la tierra” (v. 5), literalmente “se aterró”, “se llenó de miedo” (NVI). Habló con los ancianos de su pueblo y les dijo, “¡Esta muchedumbre devorará todo lo que esté a la vista, como un buey devora el pasto en el campo!” Realmente este hombre estaba asustado del tamaño de Israel y tenía muchísimo miedo de ellos. Y cuando el ser humano es dominado por el miedo puede recurrir a lo que sea con tal de obtener un poco de seguridad. Así Balac decidió mandar llamar a un hombre llamado Balaam, hijo de Beor (traducido también en otras versiones como “Balán” o “Balaán”). Y en el v. 6 le manda decir, “Ven, por favor, maldíceme a este pueblo, porque es demasiado poderoso para mí. De esa manera quizás yo pueda conquistarlos y expulsarlos de la tierra. Yo sé que sobre el pueblo que tú bendices, caen bendiciones y al pueblo que tú maldices, caen maldiciones»” ¿Quién era este Balaam? ¿Por qué el rey le pedía una maldición sobre Israel? ¿Qué poderes especiales tenia? La Biblia de Estudio Arqueológica nos brinda un poco de información al respecto:

  1. Balaam era un advinador de gran reputación entre los pueblos de la zona de Canáan.
  2. Hay evidencias arqueológicas de una inscripción fragmentaria descubierta en 1967 en la localidad de Deir Alla, en Jordania, a 40 kms. de las planicies de Moab. Las primeras palabras de la misma dicen, “Las desgracias del libro de Balán, el hijo de Beor. Un vidente divino era él.” Está fechada entre el 800 y el 700 a.C.
  3. Sabemos entonces que este profeta estuvo activo en la zona de Canáan en el período en que los israelitas entraron al territorio y la inscripción y otros pasajes de la Biblia (Neh 13.2, Mi 6.5, 2 P 2.15) escritos cientos de años después seguían haciendo referencia a él.

¿Qué estaba haciendo Balac entonces al buscar a Balaam? Recurriendo a la adivinación pagana porque estaba convencido de que por ninguna forma convencional podría derrotar a Israel. Muchas personas en nuestro tiempo continúan recurriendo a las diversas disciplinas del ocultismo cuando se enfrentan a situaciones que no comprenden y se llenan de miedo. En Latinoamérica es tan común en muchísimas familias el hablar de limpias, brujos, videntes, sesiones espiritistas, tarot, lectura de café, y más. ¿De dónde viene tanto apego por estas cosas en las personas? Si investigáramos la raíz de cada decisión de acudir a este tipo de actividades nos sorpenderíamos descubriendo que en la mayoría de las veces el miedo es un factor clave.

Algo sorprendente entre los versículos 10 al 12 es que Dios mismo decide acercarse a Balaam y entablar un diálogo con él preguntándole acerca de lo que le estaban pidiendo hacer. Y Dios le ordena a Balaam que no maldijera a Israel “¡porque es bendito!” Y no quiso ir con los enviados del rey. Sin embargo, el rey Balac insistió y mandó más funcionarios y le ofreció más dinero para que les hiciera “el trabajo” de maldición. Algo interesante también es que Balaam hacía referencia a que solo haría lo que Dios le dijera y al consultarlo nuevamente, Dios le permite ir con ellos con la condición de que solo hiciera lo que Él le diría.

Sin embargo, durante el camino, la Biblia registra que Dios se enojó y envió un ángel para impedirle el paso a Balaam (v. 22). Curiosamente la Biblia describe que la burra pudo ver al ángel y trató de evitarlo varias veces, mientras que Balaam no fue capaz de verlo, era invisible para él. Balaam la golpeaba cada vez que trataba de evitar al ángel, que estaba a mitad del camino con una espada desenvainada, y así pasó hasta que la burra finalmente se tiró al piso porque el ángel ya no la dejaba pasar para ningún lado. Entonces dice el v. 28, “Así que el SEÑOR le dio a la burra la capacidad de hablar.”, “Entonces el SEÑOR abrió la boca del asna” (NBLH). Y la burra le reclamó a su dueño y este comenzó a discutir con ella. ¿Te imaginas la escena? ¿Qué harías si tu perro te hablara porque no le has dado de comer? ¿O tu gato te reclamara porque no lo peinas? Entre algo cómico y sorprendente a la vez resulta este momento. Finalmente Dios “abrió los ojos” de Balaam y pudo ver al ángel y entender que la burra le había salvado la vida. Es ahí cuando el ángel le dice, “He aquí Yo he salido para adversarte, porque tu camino es perverso delante de mí.” (v. 32, BTX). Dios le deja saber a Balaam que Él no aprobaba lo que hacía y que su camino era perverso a los ojos de Dios. Jamás Dios estará de acuerdo ni verá con buenos ojos al ocultismo y a las personas que lo practican y lo promueven.

Sin embargo, Dios decide seguir con el plan y usar a Balaam para darle una lección a Balac. Al llegar con el rey, éste sacrificó animales y envió porciones de carne a Balaam y los oficiales presentes (v. 40). De acuerdo al The New American Commentary: Numbers, de Broadman & Holman Publishers, esta práctica de sacrificios parecida a aquellos practicados por Israel realmente no tiene nada en común con el sentido religioso que Dios había dictado. Más bien era una práctica común entre los pueblos semitas de la región y su sentido era más orientado a la hospitalidad.

Ya en el capítulo 23, Balaam organiza un ritual con sacrificios de animales en 7 altares y le dice al rey que espere mientras él subía a una colina a hablar con Dios para ver qué le decía. Y efectivamente Dios le da un mensaje de bendición para Israel y se los repite a Balac y a toda su comitiva que estaban esperando (v. 7 – 10). El rey se enojó mucho con Balaam y lo llevó a otra colina desde donde se veía otra parte del pueblo de Israel para que los maldijera. Nuevamente se ofrecieron sacrificios y Balaam subió a hablar con Dios y otra vez Dios envió un mensaje de bendición a favor de Israel y así lo repitió Balaam (v. 18). Tanta fue la frustración de Balac que le dijo a Balaam, “—Está bien si no los maldices, ¡pero al menos no los bendigas!” (v. 25). Balaam repetidamente apela a que solo diría lo que Dios le mandara y el capítulo termina con Balac organizando otro intento de maldición ahora desde otro punto geográfico.

Algunos puntos relevantes de los mensajes que Dios le da a Balaam son los siguientes:

  1. El v. 10 dice, “¿Quién puede contar a los descendientes de Jacob, tan numerosos como el polvo?” Israel tenía un tamaño espectacular para estos momentos, que literalmente era imposible para el ojo humano contarlos a simple vista. Las promesas que Dios le había dado a Abraham se habían cumplido.
  2. El v. 19 dice, “Dios no es un hombre, por lo tanto no miente.” Todo el versículo hace una comparación entre la naturaleza engañosa y pecaminosa del hombre y el carácter santo y puro de Dios. El no miente, no engaña, no es inestable en sus opiniones ni en sus decisiones; como desafortundamente muchas veces somos los seres humanos. Cuando hablemos de promesas de Dios recordemos siempre esto: Él no nos está mintiendo, si prometió algo, lo cumplirá.
  3. El v. 21 dice, “Ninguna desgracia está en su plan para Jacob; ningún problema espera a Israel. Pues el SEÑOR su Dios está con ellos”. Cuando Dios está con alguien, aunque terceras personas tramen desgracias y maldad contra él o ella, no podrán prosperar, porque Dios lo cuida.
  4. El v. 23 dice, “Ninguna maldición puede tocar a Jacob; ninguna magia ejerce poder alguno contra Israel.” No tenía sentido recurrir a las artes ocultas para intentar lastimar a Israel, ¡no funcionarían! Porque eran propiedad de Dios y Él los cuidaba. Creo que así es hoy con los cristianos. La Biblia asegura que somos el pueblo de Dios, sus hijos, y que tenemos el Espiritu Santo. Siendo así, ¿tendrá acaso poder alguna maldición o magia negra sobre nosotros? Yo no lo creo. Un verdadero cristiano no pone su confianza en el ocultismo para encontrar soluciones a los problemas de la vida, más bien recurre a Dios que es su Padre y encuentra refugio en Él. No tengamos temor de esas cosas.

Les dejo un grabado sobre el episodio del ángel y la burra, contenido en el libro The Bible and Its Story, Volume 2: The Law, Leviticus to Deuteronomy, de Francis R. Niglutsch.

Angel y la burra

Conclusiones:

  1. El miedo fuera de control lleva a los seres humanos a tomar malas decisiones y buscar caminos equivocados para encontrar soluciones rápidas y “a la medida” a sus necesidades. Los caminos de Dios no son así. El muchas veces utilizará retos en la vida para moldearnos y enseñarnos a depender de Él. Tengamos cuidado con el miedo y de ninguna manera recurramos al ocultismo para encontrar respuestas porque sentimos que Dios “no pudo ayudarnos”.
  2. Dios está por encima de cualquier maldición o acto de magia negra. Él es más poderoso que cualquier brujo, chamán, adivino o cualquier otra persona que clame tener poderes especiales sobrenaturales. Jamás nadie podrá derrotarlo, ni el mismo diablo lo puede hacer. Estar del lado de Dios es la decisión más inteligente que podemos tomar. Estar del lado del ocultismo y la oscuridad es decidir estar con los perdedores en esta guerra espiritual que a diario libramos.
  3. Por años se ha creído que los animales son sensibles a las presencias espirituales, tanto benignas como malignas. En este caso una burra pudo ver a un ángel. Personas alrededor del mundo creen que los animales también pueden ver demonios. Sea como sea, el hecho es que a nuestro alrededor hay un mundo espiritual que es invisible a simple vista, pero no por eso inexistente. Recordemos Ef 6.11–12 (NVI), “11 Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.”
  4. Dios es soberano de la naturaleza. Si Él quiso que una burra hablara, o un pez enorme se tragara a Jonás, o que los leones no se comieran a Daniel, o que cuervos alimentaran a Elías; ¡Él podía hacerlo! Toda la creación está bajo sus órdenes y puede hacer con ella lo que desee.
  5. Los hijos de Dios están protegidos contra cualquier acto de magia o cualquier maldición hechas por personas mal intencionadas y de caminos torcidos que desean causar daño. Sin embargo, esto no nos da licencia para navegar libremente en las aguas turbias del ocultismo y la magia negra pensando que estamos protegidos por siempre, como si nuestra fe fuera un “amuleto” que nos cuidará aunque estemos jugando Quija, o en sesiones espiritistas, o acudiendo a que nos lean las cartas, o buscando ayuda de brujos o brujas. Si nosotros mismos buscamos el camino de la oscuridad, pagaremos las consecuencias de ello.

9 Responses to “Día 91”

  1. Carmen Mercado dice:

    Muchas gracias Arturo por hablar con claridad de estos temas del ocultismo, de la brujería y demás, y saber la postura que debemos tomar como cristianos y poner nuestra confianza totalmente en Dios.

  2. marco a. Hdez dice:

    gracias arturo. Por tu trabajo!!

  3. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHAS GRACIAS 😀

  4. Hilda Zavala dice:

    Gracias por el estudio muy bueno, entendí por fin quien era Balaam me confúndia este personaje también me hiciste reír al recordarme a una mascota. 🙂

  5. fabiola cruz dice:

    gracias querido Arturo!!!!

  6. Lulu Lovera dice:

    Gracias por tan detallada y clara enseñanza.
    Me llena de gozo tener un gran hermano como tú que ama y respeta de enorme manera a Dios.

  7. Lulu tovar dice:

    Mil gracias por la enseñanza Arturo eres un excelente profesor
    (Sabes en Cancún desearían tenerte por allá más seguido)

  8. Vicky dice:

    Mi Dios es todo poderoso, incomparable, majestuoso, que gran bendición él nos al estar a su lado… Gracias Arturo DTB

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Este estudio ha sido un deleite, recordar este pasaje y el poder incomparable del Señor y confirmar como los planes del Señor no ´ pueden ser torcidos, es tan animante recordar que jamas seremos defraudados al depositar nuestra confianza en el Señor y su palabra.
    Gracias Arturo

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