Día 351

MARCOS 1.12-13, MATEO 4.1-11, LUCAS 4.1-15, JUAN 1.19-26.

Inmediatamente después de que Jesús fue bautizado, las pruebas comenzaron para él. Dios determinó que Jesús necesitaba ser probado y por lo tanto, lo mandó al desierto para que fuera expuesto a las tentaciones de Satanás en las áreas más básicas de la naturaleza humana. Antes de iniciar formalmente su ministerio, Dios consideró que Jesús necesitaba pasar por esa prueba.

Veamos qué aspectos encontramos en el conjunto de los 3 evangelios de Marcos, Mateo y Lucas con respecto a las tentaciones de Jesús en el desierto:

  1. Marcos 1.12 dice “En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto.” Como decíamos, fue Dios mismo quien a través de su Espíritu dirigió a Jesús para que se encaminara hacia el desierto. Ahora, ¿a qué desierto fue? De acuerdo con la Faithlife Study Bible, de Logos Bible Software, es probable que se haya tratado del desierto de Judea que estaba al oeste del Jordán o el desierto de Perea (al este del Jordán). Marcos registra que inmediatamente después de su bautismo, Jesús emprendió el viaje al desierto.
  2. ¿Por qué ir al desierto? Dos posibilidades: A) recordemos que el pueblo de Israel fue llevado por Dios al desierto durante el Éxodo para ponerlo a prueba, como dice Deuteronomio 8.2: “Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos.” B) De acuerdo con el IVP Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, se creía en ese tiempo que los demonios eran atraídos por lugares alejados y aislados, como el desierto o los cementerios. De esa forma Jesús entraría en combate contra Satanás en los propios terrenos del diablo.
  3. ¿Por qué ser expuesto a la tentación? ¿Realmente Jesús necesitaba ser probado? Recordemos lo que dice Hebreos 5.7–9 (DHH-LA): “7Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó. 8Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió lo que es la obediencia; 9y al perfeccionarse de esa manera, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que lo obedecen”. Aunque ciertamente Jesús era Dios hecho hombre, su naturaleza humana necesitaba aprender a obedecer, como todos nosotros. Ante la misión tan grande que tenía (¡salvar al mundo!), necesitaba confirmarse que Jesús sería apto para ello. Dios consideró entonces que la resolución de Jesús de cumplir su misión debería ser probada justo antes de iniciar con su ministerio. No le permitió iniciar nada si primero no pasaba esta prueba. Si así fue con Jesús, ¡cuánto más con nosotros! Todos seremos probados en nuestra fe, es un hecho.
  4. ¿Por qué Jesús ayunó 40 días? Los judíos ayunaban para dedicar más tiempo a la oración, desarrollando así más receptividad espiritual. Los 40 días tienen mucho simbolismo en el AT, como el episodio de Éxodo 34.28.-29 donde Moisés estuvo en ayuno 40 días y 40 noches con Dios en el monte Sinaí recibiendo las tablas de la ley. O los 40 años en el desierto que tardó el pueblo de Israel en llegar a la tierra prometida.
  5. Primera tentación (Mateo 4.2-4). Satanás comenzó con las tentaciones una vez que Jesús pasó su ayuno de 40 días, cuando física y emocionalmente estaría más vulnerable. Mateo 4.2 dice que “tuvo hambre” y es ahí donde el diablo entró tentando a Jesús en las necesidades físicas más básicas de su cuerpo, como comer. En este caso, así como en los demás, el diablo tentó a Jesús presentándole otra alternativa para resolver su situación. Jesús rechazó la propuesta de convertir la piedra en pan citando Deuteronomio 8.3 y manteniéndose firme en esa Escritura. Jesús salió victorioso al no darle prioridad a sus necesidades físicas por encima de la voluntad de Dios.
  6. Segunda tentación (Mateo 4.5-7). La Biblia dice que el diablo llevó a Jesús hasta Jerusalén e “hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo” (Mt 4.5) o “sobre el pináculo del Templo” (BTX) o “sobre el alero del Templo” (BJL). ¿Exactamente qué era ese lugar? Era una de las esquinas del edificio del templo que apuntaba hacia un valle y definitivamente era muy alto. Desde ahí Satanás lanzó su segunda tentación, pero esta vez cambió su estrategia (a raíz de la primera respuesta de Jesús): ¡usó Escrituras para respaldar su propuesta! En este caso, utilizó el Salmo 91.11-12 para confirmarle a Jesús que la Escritura afirmaba que Dios lo cuidaría en todo momento, que se aventara sin miedo. Pero nuevamente Jesús contestó con otro pasaje del AT, Deuteronomio 6.16, y se cerró el asunto: ¡nadie debería poner a prueba a Dios! El diablo torció las Escrituras para motivar a Jesús a la desobediencia a través del engaño, pero Jesús no se dejó engañar porque Él mismo era la Palabra de Dios hecha hombre, el “Verbo”, y por lo tanto conocía las Escrituras en su contexto completo. Por eso uno de los principios de la Hermenéutica Bíblica se puede aplicar aquí a la perfección: “Un texto fuera de contexto es un pretexto”.
  7. Tercera tentación (Mateo 4.8-10). Para terminar, el diablo intentó su último recurso y sin duda el más atractivo de todos: poder inmediato, fama mundial, sin necesidad del sacrificio en la cruz, ¡todo en un instante! Lucas 4.5-8 ubica esta tentación en segundo lugar, no tercero, pero además añade un detalle muy interesante: “6 —Sobre estos reinos y todo su esplendor—le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera.” El diablo estaba afirmando tener autoridad sobre todos los reinos del mundo. Esto confirma el nombre que Jesús le daría después en Juan 12.31 como “el príncipe de este mundo”. Recordemos el contexto social de Jesús: pobreza, atraso cultural, falta de oportunidades, una vida sin lujos y rechazo social. Y además le esperaba mucho sufrimiento y finalmente una muerte horrible. Definitivamente esta representaba una tentación muy atractiva para Jesús. ¿El precio para alcanzarla? Adorar al diablo en lugar de a Dios. Si Jesús cedía a esto, todo se terminaba ahí. Pero nuevamente Jesús se aferró a las Escrituras usando Deuteronomio 6.13 y le dijo al diablo: “¡Vete Satanás!” (Mt 4.10).
  8. La reacción de Satanás. Mateo 4.11 dice que el diablo, una vez que no pudo vencer a Jesús logrando que pecara, se fue, y en ese momento ángeles se presentaron ante Cristo para servirle. Lucas 4.13 dice, “habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad.” Satanás utilizó en el desierto sus mejores tácticas para tentar y hacer caer a otros: enfocándose en las necesidades físicas y emocionales de las personas e incluso torciendo las Escrituras para justificar sus propuestas. Sin embargo, fue derrotado por Jesús, pero no de forma definitiva, ya que él estaría buscando otra oportunidad para volver a tentar a Cristo. Si así actuó contra el Hijo de Dios, ¿qué no intentará hacer con nosotros?

El estudio de hoy termina con Juan 1.19-26 que nos presenta ahora a Juan el Bautista siendo cuestionado por sacerdotes y levitas con respecto a su origen, a lo cual Juan negó ser el Mesías, ni Elías, ni “el profeta” (Jn 1.21); pero sí confirmó ser de quien el profeta Isaías habló en Isaías 40.3. Sin embargo, estos hombres quedaron más confundidos aún y le preguntaron que por qué bautizaba entonces, a lo cual Juan respondió que vendría uno que ellos no conocían que era mayor que Juan. En realidad Juan siempre se mantuvo humilde y obediente a su misión, que era solamente preparar el camino para Jesús. Aunque ya era famoso y mucha gente lo buscaba, no permitió que el orgullo se le subiera, sino que aceptó que él tendría que descender en importancia para dar lugar a Jesús.

Conclusiones:

  1. Todos los que seguimos a Jesús seremos probados en nuestra fe tarde o temprano, nadie se escapa de ello. Y no solamente una vez, sino en repetidas ocasiones a lo largo de nuestro caminar de fe. ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Al igual que en el caso de Jesús, perfeccionarnos a través del sufrimiento y confirmar que realmente seremos fieles a Dios bajo cualquier circunstancia. Así que cuando estemos enmedio de pruebas, ¡recordemos a Jesús! Estamos siguiendo sus pasos para ser mejores para él.
  2. Satanás siempre se aprovechará de nuestras áreas más débiles y especialmente cuando estamos más vulnerables en esas áreas. Puede ser cuando estamos pasando por fuertes necesidades físicas o emocionales. Él buscará por dónde nos puede atacar para tentarnos a través de engaños intelectuales y emocionales, plantearnos otra alternativa a la que Dios quiere y ayudarnos a pecar. ¡Tengamos cuidado! Por eso cuando más débiles nos sintamos, busquemos más a Dios para que nos proteja en la hora de necesidad.
  3. Es muy importante que tengamos una visión más o menos general de toda la Biblia, para que no seamos engañados tan fácilmente por personas que nos plantean doctrinas o prácticas aparentemente basadas en Escrituras pero que realmente están torcidas. Si nuestro conocimiento bíblico es mínimo o lo básico para sobrevivir, ¡somos candidatos al error! Es cuestión de tiempo que la tentación apropiada llegará. ¡Preparémonos entonces para ello estudiando más nuestra Biblia! Leer toda la Biblia varias veces es, entonces, una meta básica que cada discípulo de Jesús debe lograr.
  4. Satanás no se cansará de tentarnos. Tal vez se detendrá por temporadas, para después regresar con sus oleadas de ataques demoníacos sobre nuestra vida y la de nuestros seres queridos, siempre buscando el momento oportuno para sus ataques. Cerrémosle el paso reduciendo sus oportunidades de agresión al mantenernos cerca de Dios y cerca del pueblo de Dios para así fortalecernos continuamente.

 

Los dejo con un video que utiliza varios fragmentos de películas que tratan con la figura de Satanás y al final de las tentaciones de Jesús, para ilustrar la forma en que el diablo trabaja entre nosotros y también cómo Jesús lo derrotó.


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