Día 119

JOB 6 – 7.

En este capítulo tenemos la defensa que hace Job contra los ataques sutiles pero reales que hizo Elifaz en los capítulos anteriores. Nuevamente encontraremos una gran carga de expresión de sentimientos en lengaje poético y también varios pensamientos muy profundos y reales. Como los dos capítulos forman un solo discurso, vamos a analizarlos como una unidad que contiene varios temas:

  1. El derecho de Job a quejarse (v. 1 – 7). El dolor de Job era tan grande que tenía la necesidad de decir algo al respecto. De hecho, de forma simbólica asegura que sus problemas y dolores “pesarían más que toda la arena del mar. Por eso hablé impulsivamente”, “Por eso mis palabras son destinadas” (BTX), “¡Por algo mis palabras son tan impetuosas!” (NVI). Su pregunta es directa, “¿Acaso no tengo derecho a quejarme?” (v. 5). Es bastante humano quejarse y decir palabras cargadas de emoción cuando estamos pasando momentos de sufrimiento intenso. Realmente no hay nada de malo en ello mientras logremos 2 cosas que Job estaba controlando: a) asegurarse de realmente expresarse abiertamente al 100%, no mantener una actitud de guardarse sentimientos y emociones y no decirle a nadie; y b) estar consciente de la posibilidad de que muchas ideas que se expresen no serán precisas y muchas veces ni verdaderas, sino solamente fruto de la emoción. Es decir, Job evitó los 2 problemas típicos que enfrentamos los seres humanos al tratar con nuestras emociones: que nos guardamos las cosas sin expresarlas o las expresamos a medias y que llegamos a creer 100% en nuestros sentimientos y emociones, perdiendo la perspectiva de las cosas.
  2. La convicción de ser fiel a Dios a pesar del intenso sufrimiento (v. 8 – 11). Job expresa abiertamente su deseo de moririse, de que Dios decidiera mejor quitarle la vida, reconoce que ya no tiene fuerzas para vivir, etc. Pero enmedio de todo ello también dijo, “Al menos puedo consolarme con esto: a pesar del dolor, no he negado las palabras del Santísimo” (v. 10), “no haber renegado de las palabras del Santo” (RVR95). Job tuvo la integridad personal suficiente para diferenciar entre las emociones humanas y cruzar la línea y pecar contra Dios por las mismas emociones. ¡Qué difícil es lograr esto! ¿Verdad? Pero no imposible. Si Job lo pudo hacer, también nosotros. Necesitamos una relación con Dios fuerte para que cuando los momentos de prueba lleguen, podamos discernir con entendimiento lo que es normal de lo que es pecaminoso.
  3. La falla en sus amigos para ser buenos consejeros (v. 12 – 30). La queja de Job deja el asunto claro, “Uno debería ser compasivo con un amigo abatido, pero tú me acusas sin ningún temor del Todopoderoso…. han demostrado ser tan poco confiables…” (v. 14 – 15). Así se sentía Job con respecto a sus amigos. ¿Por qué? ¿En qué le fallaron?: a) Al ver a Job “abatido” en lugar de consolarlo se lanzaron a acusarlo de pecador inmediatamente; b) Job tenía esperanza en ellos cuando llegaron pero después de escuchar al primero se decepcionó mucho; c) Job no estaba cerrado a que le mostraran algún error que él no estaba viendo ni a escuchar palabras sinceras, pero lo que recibió más bien fueron críticas (v. 24 -25); y d) lo estaban prejuzgando: “Dejen de suponer que soy culpable… ¿Piensan que estoy mintiendo?”, “¡No haya injusticias!” (BTX), “juguemos limpio” (TLA). Creo que estos versículos resumen las fallas comunes en la consejería cristiana unos a otros también: a) la mentalidad de buscar un culpable siempre en cualquier situación, b) las comunes decepciones en las relaciones unos a otros por esperar demasiado del otro, a veces con expectativas irreales, c) la falta de apertura sincera de parte del que sufre, d) la falta de disposición de parte del que sufre para que, después de haber expuesto su caso, quedarse callado y escuchar palabras sinceras de ayuda y estar abierto a ellas; y e) el prejuicio, es decir, ir a una cita con otro creyente para arreglar un asunto pero llegar predispuesto contra la otra persona, sin dar el beneficio de la duda, sin escuchar también su versión primero. Eso de acuerdo a Job es una injusticia.
  4. La reflexión sobre la fugacidad de la vida (7.1-10). En su sufrimiento, Job veía pasar pesadamente los días sintiendo que no tenía un propósito ya en la tierra y que cada día era solo sufrimiento. Esto es muy cierto, a veces nos podemos sentir así. El v. 6 es impactante, “Mis días pasan más rápido que la lanzadera de un telar y terminan sin esperanza.” ¿Cuántas personas en este mundo hoy irán a dormir sintiéndose exactamente igual que Job? Días vacíos y amaneceres sin esperanza. Nos recuerda seguramente cuando no teníamos una relación con Dios. Esta reflexión incluye otro pensamiento sobre la muerte que mantiene congruencia con el resto del tema en la Biblia: “9 Así como las nubes se disipan y se desvanecen, los que mueren ya no volverán.    ??10 Se han ido de su hogar para siempre y jamás volverán a verlos.”  (7.9-10).
  5. La rectitud para ser abierto (7.11). “No puedo evitar hablar; debo expresar mi angustia. Mi alma llena de amargura debe quejarse.”, “no refrenaré mi boca, Hablaré en la angustia de mi espíritu, Me quejaré en la amargura de mi alma.” (NBLH). Pensemos lo que pensemos y sintamos lo que sintamos, el mejor remedio para el alma siempre será: ¡hablarlo! ¡Expresarlo! ¡Decirlo! La rectitud de Job le impedía tratar de dar una apariencia falsa, ¡necesitaba ser honesto y expresar exactamente cómo se sentía! La falta de honestidad con nosotros mismos y con los demás en cualquier situación es uno de los peores enemigos de la salud espiritual.
  6. La insignificancia del ser humano ante Dios (7.12-21). El v. 17 deja clara la idea de este pasaje, “¿Qué son los seres humanos para que nos des tanta importancia, para que pienses tanto en nosotros?” Si nos ponemos a pensar en quiénes somos comparados con la inmensidad de la creación entera, ¿cómo es posible que Dios se fije tanto en nosotros? Al grado de, como dice Job, “nos examinas cada mañana y nos pruebas a cada momento.” (v. 18). La Biblia es la historia de Dios tratando de acercarse al insignificante y pecador hombre. Si fuéramos más allá, ¿por qué Dios se tomó la molestia entonces de mandar a Jesús a morir por nosotros? La Biblia entera nos da la misma respuesta a estas preguntas: ¡por que nos ama! ¡Por que nos considera lo mejor de su creación! ¡Por que somos los únicos hechos “a su imagen y semejanza” de toda la creación! Cuando te hagas estas preguntas, recuerda la respuesta: ¡Dios te ama! Y como dice el apóstol Pedro en 1 Pedro 5.7 (DHH-LA), “7Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes.”

A pesar de toda la fuerte carga de sentimientos que Job tenía por el tremendo sufrimiento que estaba pasando, él se portó con rectitud e integridad en la forma de manejarlos con sus amigos:

  1. Job tenía amistades profundas a su alrededor. No era un ser aislado y ermitaño, lejano a todo el mundo. Tampoco era un individuo superficial y aparente, que mantenía “cuates” solamente pero no verdaderos amigos. Formar y fortalecer estas relaciones es indispensable para la sana vida cristiana también.
  2. Fue completamente abierto, no ocultó nada de lo que sentía, tanto con Dios como con ellos. No se preocupó mucho de qué fueran a pensar ellos de él, sino más bien de sacar todo lo que traía adentro. ¡Eso es rectitud!
  3. No renegó de Dios, no se amargó contra Él, no se enojó con Él. Sin embargo si le expresó sus sentimientos y emociones pero sin ser irreverente, irrespetuoso, blasfemo o malagradecido para nada.
  4. Estuvo dispuesto a dejarse ayudar por sus amigos, a escuchar palabras sinceras de retroalimentación, a dejarse incluso enseñar y quedarse callado poniendo atención a lo que desearan ellos transmitirle. Los amigos le fallaron porque no tuvieron la sabiduría ni la espiritualidad que tal vez él esperaba, pero Job actuó con rectitud.

Si estamos pasando también momentos difíciles, ¡aprendamos de Job! Si tenemos alrededor amigos a quienes deseamos ayudar o corregir en cualquier cosa, ¡imitemos el ejemplo de Job y escuchemos su queja! Si nos sentimos sin dirección y rumbo en alguna situación específica, ¡sigamos el corazón de Job de estar dispuesto a dejarse enseñar!

Conclusiones:

  1. Siempre va a hacernos mucho daño el ser herméticos, aislados, cerrados y aparentes con nuestros sentimientos y emociones. Primero con Dios y después con otros creyentes que estén capacitados para ayudarnos y en quienes confiemos, necesitamos ser completamente transparentes siempre, especialmente en momentos de necesidad. Seguir el camino del corazón cerrado siempre nos va a llevar al desastre emocional y espiritual seguro.
  2. Sin embargo, aún en nuestro momento de máxima apertura y de máximo nivel de emociones, ¡no nos dejemos dominar por ellas al grado que pequemos contra Dios! Mantengamos siempre al frente nuestra fidelidad a Él antes que a nuestro propio corazón. Hay creyentes que fácilmente se dejan controlar por la emoción que sienten en el momento y se olvidan en hechos y palabras de la voluntad de Dios para sus vidas.
  3. Si quieres mantener relaciones unos a otros sanas y espirituales, ¡nunca prejuzgues a nadie! Siempre necesitamos dar el beneficio de la duda a la otra persona y no llegar con juicios previamente armados, solo a “vomitarlos” enfrente de nuestro hermano o hermana y luego esperar a ver su reacción. Esta conducta puede ser considera una injusticia en las relaciones fraternales, porque estamos asumiendo una posición injusta con respecto a otro cristiano a quien ni siquiera le hemos dado la oportunidad de expresarse.
  4. ¡Necesitamos como cristianos capacitarnos como consejeros! Soñemos porque nuestra iglesia local pueda reflejar la siguiente afirmación que hacía el apóstol Pablo de la iglesia de Roma en Romanos 15.14 (DHH-LA), “14Hermanos míos, estoy convencido de que ustedes están llenos de bondad y de todo conocimiento, y que saben aconsejarse unos a otros”. Aspiremos a aprender a aconsejarnos mejor como cristianos. En la actualidad existen muchos recursos como libros, talleres, audios, videos, etc. donde podemos aprender principios y aplicaciones de la consejería cristiana efectiva. Evitemos así decepcionar a nuestros hermanos y hermanas que esperan ayuda espiritual de nuestra parte.

8 Responses to “Día 119”

  1. blanca martinez dice:

    Gracias la verdad que si en nuestro tiempo de disipulado hemos aprendido que debemos ser muy abiertos con nuestro corazon en gañoso por que si no somos habiertos nuestro corazon puede guardar muchas cosas y no esta bienha si nunca podremos crecer espiritualmente GRACIAS DIOS TE BENDIGA

  2. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    Gracias, Arturo, no es nada fácil entender el libro de Job y este estudio que con tanto amor, y paciencia tu ofreces a nuestras vidas, es una gran ayuda para poder apoyarnos más entre nosotros mismos, se que en algún momento de mi cristianismo he sido así impulsivo, controlador etc, pero Dios te va ubicando y te muestra la manera en que debes ayudar desde a uno uno mismo como a los demás. un excelente día para todos

  3. Sandra Duarte dice:

    Gracias, me gustan mucho tus conclusiones, es el principio de: trata a los demàs como quieres que te traten.

  4. Luz Marìa Aguiar Garcìa dice:

    Sr.Arturo me gustaria q me recomendara algunos libros de consejerìa cristiana para apoyarme en ellos y poder ayudar a mis hijos y hermanas. Gracias por este dìa de entendimiento y sabiduria en la palabra del Señor.

    • Monica Loaeza dice:

      Hola, Luz María. No sé si hayas recibido respuesta tu petición, pero yo te recomiendo 2 libros de consejería cristiana:
      1. El Poder del Discipulado. Gordon Ferguson. CSA PRESS Latinoamérica. Colombia, 2002
      2. Consejería Cristiana Efectiva. Gary R. Collins. Editorial Portavoz. EE.UU., 1992.

  5. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHAS GRACIAS POR TU TRABAJO, sin duda en el tema de la consejería lo mejor y lo único que debemos hacer es dejar que Dios y su espíritu nos guie, nos dirijan también es muy importante la compasión y la humildad sin duda todos debemos ser abiertos, pero también es un hecho que si vemos en la otra persona mas una actitud de juzgar y volar cabezas podemos tender a no querer expresar lo que sentimos, sea que nos encontremos en la posición de consejeros o personas que necesitamos el consejo, lo mejor es pensar como lo haría Jesús, que diría Jesús. Gracias 🙂

  6. RAUL ARCHUNDIA TELLEZ dice:

    GRACIAS ARTURO, UNO DE LOS MIEDOS PARA SER ABIERTO ES SER JUZGADO INJUSTAMENTE Y UNO MISMO SE FORMA LAS TRAMPAS EMOCIONALES, PERO CUANDO UNO ES ABIERTO COMPLETAMENTE, SE VA LIBERANDO DE LAS TRAMPAS EMOCIONALES, UNO DEBE IR PRACTICANDO EL SER ABIERTO COMPLETAMENTE PARA SER AYUDADO COMPLETAMENTE.

  7. Lulu tovar dice:

    Así es. Arturo mil gracias así es más fácil entender y aplicar las mejores formas para ser un verdadero Cristiano ,que Dios te bendiga hoy y siempre

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