Día 424

HECHOS 24.1-26.32.

Despues de que Pablo fue rescatado de los judíos por los romanos en el templo de Jerusalén, fue llevado hacia Cesarea escoltado por más de 400 soldados romanos para ser presentado ante el gobernador Félix. El día de hoy estudiaremos precisamente lo que sucedió mientras Pablo era mantenido preso en Cesarea y su encuentro con 2 procuradores romanos.

Primero hablemos un poco de quién era Félix. El Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, nos ayuda con un poco de información de contexto:

  1. Félix fue procurador o gobernador de Judea del 52 al 59 d.C. Fue el primer liberto (ex-esclavo ahora en libertad) que alcanzó el cargo de gobernador. Se casó con Drusila (su segunda esposa), hija de Herodes Agripa I y por lo tanto, judía.
  2. El historiador romano Tácito informa que Félix fue muy cruel al gobernar la provincia de Judea, provocando la ira de los zelotes, a quienes combatió de forma muy agresiva, encarcelándolos o crucificándolos.
  3. También Félix se encargó de eliminar a varios supuestos mesías, entre ellos un egipcio que intentó conquistar Jerusalén, pero fue derrotado por completo por los romanos, aunque logró huír. Fue con este último con quien el comandante romano confundía a Pablo en Hechos 21.38 (“¿No eres el egipcio que hace algún tiempo provocó una rebelión y llevó al desierto a cuatro mil guerrilleros?”).
  4. Por los detalles que encontraremos en el incidente con Pablo, podemos reconocer un carácter injusto y ambicioso en Félix.
Hechos 24.1-27 narra el período en que Pablo estuvo preso bajo el gobierno de Félix y el juicio que se le llevó a cabo. Veamos algunos detalles:
  1. Apenas 5 días después de su detención, Pablo fue sometido a un juicio teniendo como parte acusadora al sumo sacerdote Ananías, algunos de los ancianos y un abogado judío llamado Tértulo (Hch 24.1). La acusación era: “es una plaga que por todas partes anda provocando disturbios entre los judíos. Es cabecilla de la secta de los nazarenos. 6 Incluso trató de profanar el templo” (Hch 24.5-6). Podemos notar que uno de los cargos era que dirigía la “secta de los nazarenos”. De acuerdo con el A Concise Dictionary of the Words in the Greek Testament and the Hebrew Bible, de Logos Bible Software, la palabra griega para “secta” es αἵρεσις (hairĕsis), que significa un partido, una desunión, una facción o una herejía. De esta forma, el abogado judío deslindaba a la religión judía de los cristianos, con lo cual se convertían en un grupo religioso ilegal. De acuerdo con el The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures, de Victor Books, los romanos permitían al judaísmo como una religio licita (religión legal) pero no toleraban de ninguna manera la aparición de nuevas religiones en Palestina. Así, los cargos contra Pablo aparentemente eran graves: agitador social a revueltas, líder de una nueva religión ilegal, y profanación del templo de Jerusalén (donde los romanos habían permitido a los judíos mantener su propia administración, incluyendo la ejecución de gentiles que entraran al mismo).
  2. Pablo negó las acusaciones afirmando que cuando fue detenido, él no se encontraba ni agitando masas ni discutiendo con nadie cuestiones religiosas, sino que se encontraba presentando ofrendas en el templo (Hch 24.17). Lo único que sí reconoció es que él seguía al que llamaba “Camino” que sus acusadores etiquetaban como “secta” (Hch 24.14), que en realidad conducía a adorar al mismo Dios de los judíos pero de otra forma, que mantenía la ley y los profetas como Escrituras sagradas, y que también conservaba la misma esperanza en la resurrección de los muertos que también tenían los judíos (Hch 24.15). Aún más, Pablo mencionó algo sobre sus convicciones personales: “procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres.” (Hch 24.16 ). Podemos observar que con esta defensa, Pablo sí ligó el cristianismo con el judaísmo en cuanto a sus bases y sus convicciones más profundas, a pesar de que los judíos que lo acusaban afirmaban que eran una secta o una herejía.
  3. Ante la confusión de los diferentes argumentos, el gobernador decidió suspender la sesión por unos días (Hch 24.22) e incluso le dio libertad a Pablo. Después, junto con su esposa Drusila, decidió escuchar el mensaje del apóstol que incluyó los siguientes temas: “la justicia, el dominio propio y el juicio venidero” (Hch 24.25) o “una vida de rectitud, del dominio propio y del juicio futuro” (DHH-LA). Después de escucharlo, el mismo versículo 25 nos dice cómo reaccionó el gobernador: “tuvo miedo”, “atemorizado” (NBLH), “aterrorizado” (BJL). Suspendió entonces la predicación de Pablo y le dijo que lo llamaría en cuanto fuera oportuno. Sin embargo, el v. 26 del mismo capítulo afirma que el gobernador lo llamó varias veces más para platicar con él, no por un interés renovado en continuar escuchando el evangelio de Cristo, sino porque “esperaba que Pablo le ofreciera dinero”. Estos versículos nos revelan un problema fuerte de carácter en Félix, a quien le aterró la idea de cambiar su vida para vivir en rectitud y en justicia, y prefirió continuar en su propio camino, que incluía la corrupción (esperar un soborno de Pablo para dejarlo libre) y la injusticia (manteniendo a Pablo preso a pesar de que sabía que era inocente).
En Hechos 25.1-26.32 tenemos registrados los eventos que involucraron a Pablo mientras estuvo preso bajo el gobierno de Festo. Veamos los detalles también:
  1. Hechos 24.25 afirma que Porcio Festo sucedió a Félix como gobernador. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, Festo fue nombrado como procurador de Judea en el año 60 d.C. por el emperador Nerón, justo enmedio de una situacion política y económica muy difíciles en Judea.
  2. Félix dejó preso a Pablo porque quería “congraciarse con los judíos” (Hch 24.27). Curiosamente, encontramos esta misma característica en Festo, como dice Hechos 25.9, “Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos”. Para ambos gobernadores quedar bien con los judíos parece que era una prioridad. Ninguno de los 2 quería problemas en Judea, que de por sí ya era una zona bastante conflictiva.
  3. Nuevamente Pablo fue juzgado ante el gobernador y con los judíos que lo acusaban presentes también, todo en Cesarea (después de que falló un intento de los judíos de llevarlo a Jerusalén). Pablo negó las acusaciones diciendo, “—No he cometido ninguna falta, ni contra la ley de los judíos ni contra el templo ni contra el emperador.” (Hch 25.8). Ante la presión del gobernador para mandar a Pablo a Jerusalén (Hch 25.8), Pablo dijo lo siguiente: “—Ya estoy ante el tribunal del emperador, que es donde se me debe juzgar. No les he hecho ningún agravio a los judíos, como usted sabe muy bien. 11 Si soy culpable de haber hecho algo que merezca la muerte, no me niego a morir. Pero si no son ciertas las acusaciones que estos judíos formulan contra mí, nadie tiene el derecho de entregarme a ellos para complacerlos. ¡Apelo al emperador!” (Hch 25.11).  De acuerdo con el libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, aunque los gobernadores romanos tenían toda la autoridad sobre las provincias que dirigían, todos los ciudadanos romanos tenían el derecho de apelar a una autoridad superior, que en este caso, sería el emperador mismo. Pablo decidió que era el momento de utilizar ese recurso que le proveía su ciudadanía romana para librarse de las manos de Festo (que quería agradar a los judíos) y salvar también así su propia vida.
  4. Mientras esperaba el momento para enviar a Pablo a Roma, Festo aprovechó la visita del rey Agripa y su esposa Berenice para exponerles el caso de Pablo (Hechos 25.13-26.32). En la explicación que Festo dio a Agripa de la situación de Pablo y el porqué estaba preso, podemos identificar inmediatamente la ignorancia y la confusión que había en Festo con respecto al verdadero problema con Pablo (“sus acusadores no alegaron en su contra ninguno de los delitos que yo había supuesto. 19 Más bien, tenían contra él algunas cuestiones tocantes a su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo. 20 Yo no sabía cómo investigar tales cuestiones”, Hch 25.18-20). Ni siquiera tenía claros los cargos con los que enviaría a Pablo a Roma, lo cual le parecía absurdo (Hch 25.27).
  5. Cuando Pablo tuvo la oportunidad de una audiencia con el rey Agripa, aprovechó para hacer una defensa más teológicamente elaborada debido al contexto judio de Agripa. De hecho, durante su discurso le dijo varias veces cosas como “usted está bien informado de todas las tradiciones y controversias de los judíos.” (Hch 26.3), ” El rey está familiarizado con estas cosas, y por eso hablo ante él con tanto atrevimiento.” (Hch 26.26), “nada de esto ignora, porque no sucedió en un rincón. 27 Rey Agripa, ¿cree usted en los profetas? ¡A mí me consta que sí!” (Hch 26.26-27). Es decir, Pablo ajustó su defensa ante Agripa para explicar más profundamente varias cuestiones de fe que el rey entendería, apelando incluso a la fe personal del mismo rey en los profetas del Antiguo Testamento. También durante el relato de su conversión, Pablo afirmó que Jesús le dijo varias cosas en su primer encuentro con él que no están registradas en las otras narraciones de su nacimiento en la fe cristiana: a) que enviaría a Pablo a los gentiles, b) que lo mandaba a ellos para que les abriera los ojos y pudieran caminar en la luz, c) que también lo enviaba para que la gente no siguiera bajo el poder de Satanás, c) y para que creyendo en Jesús, recibieran el perdón de pecados y la esperanza de la vida eterna. De acuerdo con Jesús el alcance de su evangelio cubre entonces: a) abrir el entendimiento espiritual de las personas, b) librar a la gente del poder de Satanás, c) ayudarles a creer en Jesús, d) mostrarles cómo recibir el perdón de sus pecados y la esperanza de la salvación. Tan intenso fue el testimonio de Pablo que el mismo Agripa terminó diciendo, ” —Un poco más y me convences a hacerme cristiano” (Hch 26.28), a lo cual Pablo respondió que ese era precisamente su objetivo para el rey y para todos los que lo estaban escuchando, ¡hacerlos cristianos! La fe de Pablo era agresiva sin duda y oraba a Dios por ellos (“le pido a Dios que no sólo usted, sino también todos los que me están escuchando hoy, lleguen a ser como yo”, Hch 26.29).
  6. Al terminar la comparecencia ante Agripa y Festo, ambos concluyeron que Pablo era inocente pero que como había apelado al emperador, no había más opción sino enviarlo a Roma (Hch 26.32).

Conclusiones:

  1. Hay personas que reaccionan con mucho temor al escuchar la predicación del evangelio de Jesús. Esto es posiblemente porque están tan acostumbrados al estilo de vida pecaminoso que llevan, que tan solo en pensar en dejar todo eso y adoptar un estilo de vida de rectitud les ocasiona un conflicto fuerte. Pero también hay personas que viven igual o peor que ellos, pero que están cansados de toda esa vida y están buscando una respuesta para sus vidas. ¡Oremos por encontrar a este segundo tipo de personas para llevarles el evangelio!
  2. Cuando se trata de administrar justicia, si existe la tendencia en quien va a juzgar de querer agradar a una parte o a la otra en el problema, ¡todo será contaminado! Por eso la Biblia nos urge a ser imparciales cuando juzgamos asuntos, porque podemos terminar cometiendo injusticias graves como Félix y Festo contra Pablo.
  3. Aprendamos de la fe atrevida de Pablo que intentó convertir al mismo rey Agripa delante del gobernador romano y muchos otros funcionarios distinguidos. Al apóstol no le importaba el “qué dirán”, sino más bien tenía una urgencia de predicar el evangelio y buscar personas abiertas al mismo.
  4. Aprendamos también de la oración de Pablo, que mientras estaba preso, se mantuvo orando no por alcanzar la libertad, sino por lograr convertir a sus captores. ¿Es así nuestra oración cuando estamos sometidos a persecución o reacciones hostiles por parte de no-creyentes? ¿O solo oramos para que Dios nos libre de problemas y no contemplamos la salvación de las personas?
  5. El evangelio de Jesús tiene mucho poder para quienes lo reciben con corazón abierto: abrir el entendimiento espiritual, librarnos del poder de Satanás, tener acceso al perdón de pecados y a la esperanza de la vida eterna. Nunca menospreciemos el alcance que una buena plática sobre el evangelio puede tener con un no-creyente. ¡Hay mucho poder esperando ser desplegado en las vidas de otros!
Veamos un video de ilustración sobre este episodio en la vida de Pablo.


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