Día 397

TEMAS IMPORTANTES EN HECHOS 2.

Antes de continuar con nuestro estudio de los eventos registrados en el libro de Hechos, es necesario que dediquemos un tiempo para analizar más a fondo algunos conceptos históricos y teológicos que nos presentan los primeros capítulos de este libro, para que así podamos comprender mejor los eventos que sucederán en los siguientes capítulos.
El primer asunto tiene relación con Hechos 2.41, que dice, “Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.” ¿Cómo fue posible que esto sucediera? Los estudiosos bíblicos tienen varias opiniones al respecto. El IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, dice que el monte del templo tenía alrededor muchas piscinas de inmersión que utilizaban los judíos que iban a adorar a Dios para la purificación ritual, llamados “mikvés” (click en el nombre para ver detalles). De acuerdo con el sitio Messiah’s Mandate.org, los arqueólogos han encontrado unos 50  mikvés alrededor del templo. Ya tan solo con este dato, en cada uno de los mikvés se bautizarían unas 60 personas, y así en cuestión de unas cuantas horas ya se habrían bautizado los 3,000. Así que los apóstoles y el resto de los más de 100 discípulos que estaban en Jerusalén pudieron utilizar sin problema esos lugares para efectuar los bautismos. Por otro lado, el Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible, de Logos Research Systems, nos dice que el ritual practicado de purificación ritual por los judíos era de inmersión completa en agua. Así que aquellos 3,000 bautismos fueron sin duda de inmersión completa en piscinas de purificación ritual alrededor del monte del templo, no por aspersión ni ninguna otra forma, porque para los judíos la única manera en que practicaban el bautismo ritual (y siguen practicando hoy) es por inmersión completa en una piscina.
Aquí tenemos una fotografía de un mikvé encontrado en la parte sur de la vieja muralla de Jerusalén (como aparece en el blog Luz enmedio de las Tinieblas).
Mikve Muralla Jerusalen
El segundo tema tiene que ver con el propósito del bautismo que el apóstol Pedro estaba requiriendo a las personas. En Hechos 2.38 dice, “—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados—les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.” Todas las traducciones en español que estamos analizando coinciden en la misma idea. En cuanto al griego original, las palabras clave para este versículo son:
  1. “Arrepiéntanse”, gr. μετάνοια, (metanoia), que de acuerdo con el Exegetical Dictionary of the New Testament, de Wm. B. Eerdmans Publishing Company, significa “cambio de dirección, conversión, arrepentimiento”. Recordemos que ya anteriormente habíamos analizado el arrepentimiento predicado por Juan el Bautista y por Jesús en el inicio de su ministerio (click para ver detalles). El llamado que estaba haciendo Pedro a los miles de judíos ese día reunidos en Jerusalén era el mismo que hizo Juan el Bautista y que hizo Jesús al iniciar su ministerio.
  2. “bautícese”, gr. βαπτίζω (baptízo), que de acuerdo al Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento, de Editorial Caribe, significa “dejar abrumado (i.e. completamente mojado); usado solo (en el N.T.) de la ablución ceremonial”. De acuerdo con el Analytical Lexicon of the New Testament, de Baker Books, significa también “inmersión en agua”. De acuerdo con el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, de Editorial Mundo Hispano, significa “Bautizar, lavar, sumergir”. Es decir, la acción que estaba pidiendo Pedro implicaba que las personas fueran sumergidas completamente en agua. ¿Era extraño para su audiencia judía escuchar esto? Como ya lo mencionamos, ellos estaban acostumbrados al baño ritual que la Torá demandaba y que practicaban antes de entrar a adorar a Dios al templo. Así que lo que Pedro les decía es que todos fueran a someterse a un baño ritual como el que ya estaban acostumbrados (por inmersión completa en agua), pero no como la obediencia fría a una ordenanza religiosa, sino con un corazón previamente arrepentido de sus pecados (con todo lo que implica el concepto de arrepentimiento).
  3. “perdón”, gr. ἄφεσις (aphesis), que de acuerdo al Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, significa “perdón, cancelación, liberación”. ¿De qué? De los pecados. Es decir, Pedro estaba diciendo que al sumergirse en el agua, las personas serían perdonadas por Dios de sus pecados, los cuales quedarían completamente cancelados. ¿Era esta idea extraña para la audiencia judía nuevamente? De acuerdo con los rabinos judíos modernos (click para ver más detalles), durante la mikvé (el baño ritual) se genera una transición de conciencia de la impureza a la pureza, literalmente dicen “uno se sumerge totalmente en las ‘aguas vivas’ de la Mikve, en donde la vida ‘anula la muerte’, y de esta manera la transición al estado de pureza se completa.” Es decir, los judíos que respondieron al mensaje tomaron con mucha naturalidad la instrucción sobre el bautismo. Sin embargo, la diferencia entre el mikve judío y el bautismo que Pedro predicaba reside, entre otras cosas, en que mientras el baño ritual judío se requería muchas veces durante la vida de un judio, el bautismo de Pedro no. Como estudiaremos más adelante, era un evento único en la vida del creyente, y aseguraba un perdón total y sin marcha atrás de todos los pecados que la persona hubiera cometido.
  4. “recibirán el don del Espíritu Santo”, gr. para “recibir” λαμβάνω (lambanō), que de acuerdo con el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento significa “recibir, obtener, conseguir, quitar, sacar”. Otra característica que hace único al bautismo de Pedro con relación al mikvé judío era la conexión que estaba el apóstol estaba haciendo con la recepción interna del Espíritu Santo en el creyente. ¿Qué evidencia vemos en el texto de que recibieron el Espíritu Santo? Los versículos 41 al 47 de Hechos 2 nos muestran una serie de actitudes que se repetían en todos los recién bautizados: unidad, compromiso, empatía, amor fraternal, alegría, generosidad y devoción a Dios. De un grupo de completos extraños a una familia espiritual muy unida y comprometida, todo a partir de su bautismo. Recordemos Gálatas 5.22-23 (DHH-LA), “22En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23humildad y dominio propio.” Dios a través de su Espíritu fue quien generó todos esos sentimientos en aquellos creyentes. En otras palabras, las actitudes de corazón que mostraban ante las nuevas circunstancias que tuvieron que enfrentar (la convivencia con miles de personas, la mayoría extraños), era la mejor evidencia de que el Espíritu había llegado a sus vidas.
En Hechos 2.39 Pedro dijo, “En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.” Con estas palabras, el apóstol estaba anunciando por inspiración divina que esta nueva disposición (bautismo con previo arrepentimiento para perdón de pecados y recepción del Espíritu Santo) era una promesa cumplida que no solo beneficiaría a los creyentes judíos del primer siglo, sino a todos los “extranjeros” (gentiles) que Dios quisiera llamar, es decir, que buscaran sinceramente a Dios. Es una promesa para todas las generaciones de la humanidad que siguieran a aquella. Es una promesa para nosotros.
El tercer asunto corresponde al concepto de iglesia y al estilo de vida comunitario que se generó. Hechos 2.44-45 dice, “44 Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 45 vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno.” Para comprender mejor esta situación, recordemos que muchos de los que se bautizaron eran parte de los que menciona Hechos 2.5, “Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra.” Venían de tierras lejanas como buenos judíos cumplidores de sus deberes religiosos, para adorar a Dios conforme la ley marcaba. Al bautizarse e integrarse a la nueva comunidad de creyentes, muchos ya no regresaron a sus casas, al menos no durante un buen rato. Por lo tanto, ¿qué harían los 120 creyentes de Jerusalén (mas los que se hayan convertido de la misma ciudad) con miles de judíos procedentes del extranjero? No podrían decirles “-Váyanse a su casa y nos vemos mañana para la reunión”. Así que decidieron mostrar la misma preocupación que Jesús mostró en Marcos 6.42-44 cuando pensó en la necesidad física de toda la multitud que lo seguía y les dió de comer de forma milagrosa. Con ese mismo espíritu, los creyentes de Jerusalén abrieron las puertas de sus casas e incluso vendieron sus propiedades para poder alimentar a tantas personas que se estarían quedando con ellos. Lo sorprendente es que Hechos 4.34 dice, “pues no había ningún necesitado en la comunidad.” Esto quiere decir que la estrategia funcionó y se cubrieron de forma completa las necesidades de las personas.
Sin embargo, debemos comprender que el evento comunitario de Hechos 2 no fue el estándar para el resto de las iglesias que serían fundadas sino más bien representó un evento único, que marcó el inicio de la iglesia cristiana primitiva y que quedó como ejemplo de cómo Dios puede trabajar en los hombres para que se pueda lograr semejante ambiente de armonía y amor fraternal entre verdaderos desconocidos que de repente fueron unidos por su misma fe y sus mismas convicciones. Si la iglesia de Jerusalén logró tanto éxito en su unidad y en su amor fraternal a pesar de los fuertes desafíos que enfrentaba, ¡cuánto más nosotros en nuestras iglesias locales podemos lograr también ambas cosas!

Conclusiones:

  1. El bautismo en agua fue una de las marcas de la iglesia cristiana primitiva, de hecho los 3,000 bautismos señalan el inicio de la misma. El tema del bautismo en agua para perdón de pecados y recepción del Espíritu es más trascendente de lo que parece, aún cuando muchos estudiosos y pastores evangélicos traten de disminuír su importancia y su trascendencia.
  2. Es muy posible que la profecía que Jesús dijo sobre Pedro en Mateo 16.19 (“Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.”), se haya cumplido en Hechos 2 ya que fue Pedro el apóstol que tomó la iniciativa para dar el primer discurso público después de la ascensión de Jesús y quien anunció abiertamente cuál era el plan de Dios para que las personas encontraran salvación.  El anuncio de la disposición de Dios para perdonar los pecados a todos aquellos que se acercaran a Jesús fue otra marca distintiva del inicio de la iglesia. El tema del perdón de Dios siempre debe estar presente en los mensajes de la iglesia cristiana.
  3. Fue la presencia del Espíritu Santo en los corazones de los creyentes lo que permitió que se pudiera generar un ambiente de tanta cordialidad, amabilidad, generosidad y empatía entre los miles de nuevos discípulos que se integraron a la iglesia aquel día. De igual manera, es el Espíritu Santo quien nos ayuda a desarrollar las actitudes necesarias para integrarnos a la iglesia cristiana en armonía y paz.

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