Día 189

2 SAMUEL 7, 1 CRÓNICAS 17.

Este capítulo está completamente dedicado a un evento especial donde David recibe un comunicado de parte de Dios a través del profeta Natán, dándole una gran promesa. El capítulo 17 de 1 Crónicas es casi exactamente el mismo relato. A partir de este capítulo aparece la figura de un nuevo profeta, Natán, que estaría activo durante el reinado de los reyes David y su hijo Salomón. No hay presentación preliminar del mismo ni mayor información al respecto que la Biblia nos proporcione, simplemente aparece en el relato. Sin embargo, parece que era conocido ampliamente ya que dice el v. 2, “el rey mandó llamar al profeta Natán.”

En el resto del capítulo podremos apreciar un aspecto más del “hombre conforme al corazón de Dios”, es decir, del rey David. El v. 2 continúa diciendo, “—Mira —le dijo David—, yo vivo en un hermoso palacio de cedro, ¡mientras que el arca de Dios está allá afuera en una carpa!”, “Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Dios mora en medio de cortinas.” (NBLH). Recordemos que el v. 1 dice “Una vez que David se instaló en el palacio…”, es decir, ya estaba terminado el palacio que el rey David había comenzado a construír en capítulos anteriores. Y además el v. 1 añade, “el SEÑOR le dio descanso de los enemigos que lo rodeaban.” ¡Ya no había más guerras que pelear por el momento!

Imaginemos el momento: David por un lado había alcanzado grandes victorias y se encontraba en paz en ese momento, y por el otro lado, ya tenía su propio palacio construido, lo cual como hemos comentado anteriormente, le permitía a David obtener el reconocimiento internacional en su estatus como gobernante de Israel. Además tenía no una, sino varias esposas, y también bastantes hijos. Era respetado por el pueblo y por el ejército. Y claro está, Dios estaba con él. ¿Qué más podría pedir un hombre? ¡Tenía todo! Pero contrario a lo que nos imaginaríamos que una persona promedio sentiría, el corazón de David no estaba tranquilo, porque mientras que él disfrutaba de todas estas cosas, el arca de Dios estaba ubicada en una sencilla carpa que no se comparaba en nada al glorioso tabernáculo de Moisés. ¡David no podía estar en paz por esta razón! ¿Qué refleja esto de su corazón? Un profundo amor por Dios y por las cosas de Dios. En el corazón de David es claro que la prioridad era Dios, no su bienestar personal, su posición como gobernante o su imagen ante los demás. ¡Todo lo opuesto al rey Saúl!, quien una vez que se afirmó en el poder, se comenzó a alejar cada vez más de Dios y poco le preocupó que las cosas de Dios se hicieran como Él quería.

Como David estaba consultando al profeta Natán al respecto del deseo que había en su corazón, los versículos 3 y 4 registran lo que sucedió a continuación: “??3 Natán le respondió al rey: —Adelante, haz todo lo que tienes pensado porque el SEÑOR está contigo.    ??4 Pero esa misma noche el SEÑOR le dijo a Natán…” Y básicamente Dios no le permitió a David construirle nada, porque Él había determinado que fuera el hijo de David quien haría eso. Pero enfoquémonos primero en la respuesta que Natán le dio. Sin consultar primero a Dios al respecto (a pesar de que Natán era un profeta), simplemente contestó de forma muy lógica y tal vez guiado por el sentido común. Su pensamiento fue algo parecido a: “- Claro David, suena muy bien tu idea, hazlo, seguro Dios te bendecirá como lo ha hecho hasta ahora.” Pero no estaba hablando de parte de Dios, sino de su propia mente. El v. 4 dice que “esa misma noche” Dios se encargó de corregir la opinión de Natán y de comunicarle su voluntad. Esto nos demuestra que no siempre el sentido común y la lógica corresponden a la voluntad de Dios. La necesidad de consultarlo a Él en decisiones importantes en nuestra vida nunca podrá ser substituída por el sentido común humano.

El mensaje divino para David que Dios transmitió a Natán contiene varios puntos importantes:

  1. Dios jamás exigió una casa lujosa y espléndida para habitar entre los israelitas (v. 6 – 7). Su morada entre ellos era simplemente “una carpa y un tabernáculo” (v. 6).
  2. Dios reafirmó el llamado que le hizo a David y su respaldo hacia él (v. 8 – 11). No solamente le reconfirmó que fue Él quien estuvo todo el tiempo atrás de todo lo que le pasaba a David, sino que además le prometió, “¡Ahora haré que tu nombre sea tan famoso como el de los grandes que han vivido en la tierra!” La buena disposición de Dios para el rey David era continua.
  3. Dios le hizo a David una promesa eterna (v. 11b – 16). Dios aseguró a David 3 cosas muy importantes: a) Que no solo ayudaría a David a seguir siendo rey, sino que además levantaría una “dinastía de reyes” (v. 11) a partir de él. b) Que Dios levantaría a uno de sus hijos para que le construyera un templo y que además éste hijo pecaría pero Dios lo corregiría sin retirarle su favor como lo hizo con Saúl. c) Dios le hizo a David una gran promesa, “Tu casa y tu reino continuarán para siempre delante de mí, y tu trono estará seguro para siempre” (v. 16).
  4. Ahora, en cuanto a ésta última promesa, ¿la historia registra que la dinastía de David permaneció en el trono “para siempre”? De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, no fue así, ya que la dinastía de David en el trono se rompió cuando los babilonios conquistaron Judá en el 586 a.C., y aunque la familia real de David continuó en el exilio activa, se perdió en la oscuridad en un momento en el tiempo. Entonces no es posible que Dios se refiriera exactamente al trono físico sobre Israel. Más bien, de acuerdo con los estudiosos bíblicos, ésta es una profecía mesiánica, ya que sería Jesús, un descendiente de David, quien se convirtiera en el “rey de los judíos” para siempre y quien sería llamado “Señor de Señores y Rey de Reyes” (Ap 17.14). Y en ese sentido, la dinastía de David sí permanecerá para siempre en el trono a través de Jesús.

¿Qué hizo David en respuesta al mensaje de Dios? ¿Lo aceptó, se acostó a descansar y siguió con su vida? ¡No! Los versículos 18 al 29 registran que inmediatamente después de recibir ese mensaje, “entró y se sentó delante del SEÑOR y oró…” (v. 18). ¡Se fue a buscar a Dios y a hablar con Él! ¿Y qué le dijo? El contenido de la oración contiene frases llenas de una profunda humildad como las siguientes, “¿Quién soy yo, oh Soberano SEÑOR, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí?… sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera!… ¡Qué grande eres, oh Soberano SEÑOR! … yo soy tu siervo; haz lo que prometiste respecto a mí y a mi familia. Confírmalo como una promesa que durará para siempre… yo me he atrevido a elevarte esta oración porque le revelaste todo esto a tu siervo…”

¿Qué se revela ahora sobre el corazón de David? Un hombre profundamente agradecido y humilde, que reconocía que él no merecía nada de Dios, que era una persona insignificante, y que todo lo que tenía era gracias a la infinita bondad y misericordia del Señor, no a su carisma personal o sus talentos increíbles o su fortaleza física. David respondió a la gran promesa que recibió justo como correspondería a un “hombre conforme al corazón de Dios”: ¡agradeciendo! ¡Orando! ¡Humillándose! ¿Así respondemos nosotros cuando recibimos bendiciones? ¿O nos sentimos “merecedores” de todo lo que Dios nos da? ¿O tal vez ya ni siquiera agradecemos porque damos por hecho que recibiremos siempre bendiciones de parte de Dios? Medita en esto este día.

Conclusiones:

  1. Cuando Dios nos bendice de forma personal y prosperamos en varios frentes, y cuando miramos las necesidades de la iglesia que parece que nunca terminan, ¿qué sentimos? ¿Que nosotros ya “estamos hechos” y que lo demás ya no es nuestro problema? ¿Que basta con que nosotros y nuestra familia estén bien para estar tranquilos, aunque la casa de Dios se esté derrumbando por falta de liderazgo, apatía generalizada, ofrendas bajas y egoísmo? ¿Tenemos el corazón como el del rey David para no sentirnos tranquilos cuando todo está bien en nuestra vida mientras que no todo está bien con la iglesia, que es el templo de Dios moderno (1 Pedro 2.5)?
  2. No todo en la vida cristiana se puede resolver con el sentido común, la lógica y el pragmatismo. Debemos considerar siempre que para decisiones claves en nuestra vida necesitamos consultar a Dios primero, buscar su voluntad, escudriñar las Escrituras para tratar de encontrar algún principio bíblico que nos pueda guiar en nuestra situación, ¡y orar mucho! Aunque a veces las cosas suenen muy lógicas y sensatas, mejor asegurémonos que Dios está de acuerdo con ellas, no sea que nos llevemos la sorpresa como Natán que lo que aseguramos que era correcto al final no lo es.
  3. Pensemos en la humildad de David y busquemos imitar su corazón en la vida diaria, cuando Dios nos bendice y nos da respuesta a nuestras oraciones, cuando cosas buenas pasan a nuestro alrededor, cuando cumple nuestros sueños, o cuando nos da visión para nuestra vida. Nunca olvidemos que en las frase, “¿Quién soy yo y quién es mi familia?” está escondida el enorme poder de la humildad. No nos sintamos “merecedores” de las bendiciones de Dios y del amor de los hermanos en la fe. Ni una ni otra cosa merecemos en realidad.

7 Responses to “Día 189”

  1. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo buen día

  2. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, que increibles reflexiones. Quiero tener muy presente el desarrollar mucha gratitud en mi corazón por todo lo que Dios me ha dado y estoy totalmente de acuerdo en que para dar un consejo o tamar decisiones propias, debemos hacerlo guiados por la Palabra de Dios, no por criterios humanos. Lindo dia para todos.

  3. Citlali Gamboa dice:

    Me importa mucho la iglesia, a veces no se aceptan sugerencias, se molestan y te retan, pero voy a orar y retomar su cuidado, gracias totales, saludos.

  4. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    Gracias Arturo, como me ayuda a reflexionar sobre muchas situaciones de mi vida y de mis hermanos, toda tu enseñanza, sé que hay que orar con mucha fe para encontrar en verdadero discernimiento, sobre nuestro andar día con día.

  5. Javier Flores dice:

    Gracias Arturo, cuanto tengo que aprender de david tener un corazon lleno de gratitud, cuando DIOS llena de bendiciones mi vida.

  6. Laura bazavilvazo dice:

    Gracias arturo por eseñarme a ver lo que tu reflexionas y profundisas de la plabra es para mivida de mucha ayuda y frescura que Dios te bendiga y te siga usando para abrir los ojos de su pueblo laura

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