Día 170

INTRODUCCIÓN A 1 Y 2 SAMUEL.

Continuando con la cronología para los libros del AT propuesta por Gleason Archer, toca el turno para motivos de nuestro estudio diario a los libros de 1 y 2 de Samuel, que de acuerdo con dicho autor, están fechados entre el 1000 a. C. y el 701 a. C. De acuerdo con la International Standard Bible Encyclopedia, de Wm. B. Eerdmans, y con la Baker Encyclopedia of the Bible, de Baker Book House, alguna de la información importante de contexto es:

  1. El nombre de estos libros está relacionado directamente con el personaje principal en los mismos, un profeta que Dios utilizó para establecer el reino de Israel en la transición entre el período de los jueces y la monarquía.
  2. En la Biblia Hebrea los libros de Samuel pertenencen a la sección llamada “Los Profetas” (los anteriores y los posteriores). Originalmente no eran 2 libros, sino uno solo. Se sabe que fue en la Septuaginta (LXX) que los traductores decidieron hacer la separación en 2 volúmenes debido a su gran tamaño. Fueron llamados Basilei?n A y B (1 y 2 Reinos). Y esta división fue introducida en la Biblia Hebrea también hasta el año 1517 en la Primera Biblia Rabínica.
  3. Los mismos traductores de la LXX, al reconocer cierta continuidad en la historia de los libros de Samuel con los de Reyes, decidieron llamarles a los 4 como “Libros de los Reinos 1, 2, 3 y 4”. La traducción Vulgata Latina (S. IV d.C.) les llamó “1, 2, 3 y 4 Reyes”. Estos títulos fueron usados hasta la Edad Media y después los reformadores protestantes en el S. XVI d.C. regresaron un poco a la tradición rabínica judía pero manteniendo la división en dos libros para cada uno (Samuel y Reyes).
  4. En cuanto al autor, se cree que Samuel escribió la mayor parte de los libros, pero no todo, ya que 1º Samuel 25.1 (NVI) dice, “Samuel murió, y fue enterrado en Ramá, donde había vivido. Todo Israel se reunió para hacer duelo por él. Después de eso David bajó al desierto de Maón.” Este pasaje implica la intervención de 1 o varios editores en ciertas partes del libro. ¿Quiénes fueron esos personajes? De acuerdo con 1º Crónicas 29.29–30 (NVI), “Todos los hechos del rey David, desde el primero hasta el último, y lo que tiene que ver con su reinado y su poder, y lo que les sucedió a él, a Israel y a los pueblos vecinos, están escritos en las crónicas del vidente Samuel, del profeta Natán y del vidente Gad.”, varios estudiosos bíblicos creen que fueron precisamente los profetas Natán y Gad, pero en realidad no hay evidencias claras de quién o quiénes fueron.
  5. Se cree también que quienes hayan sido esos autores debieron haber estado vivos después de la muerte de Salomón y de la división del reino en el 930 a.C., por diferentes referencias que nos dan a entender que el autor sabía ya de la división del reino (revisa 1 S 11.8, 17.52, 18.16, 27.6; 2 S 5.5, 24.1-9).
  6. En cuanto al significado teológico del libro, a pesar de que el autor nunca formuló específicamente esto, las reflexiones en su contenido dan a entender que una preocupación seria del autor era dejar claro que la petición de la monarquía de parte del pueblo de Israel fue un rechazo al pacto con Dios, al menos en la forma como se dio con Saúl aunque fue restaurado el concepto ideal un poco con David.

Una nota importante con respecto al estudio que llevaremos de 1 y 2 Samuel es que estaremos alternando con pasajes de libros como 1 Crónicas y Salmos, ya que contienen material relacionado con eventos específicos que ocurrieron en la narración de Samuel. Posteriormente daremos más información de cada uno de estos libros que consultaremos cuando les corresponda su estudio individual.

1 CRÓNICAS 2.9-55, 4.1-23; 1 SAMUEL 1 – 2.11.

Después de repasar un poco la genealogía de Judá con miras hacia el rey David, de quien hablaremos más adelante, 1 Samuel nos presenta el origen de la historia del profeta Samuel. Los versículos 1 al 3 nos dicen que un hombre de la tribu de Efraín llamado Elcana y que tenía dos esposas (Ana y Penina), viajaba cada año a la ciudad de Silo para ofrecer sacrificios “al Señor de los Ejércitos Celestiales” (v. 3), “YHVH Sebaot” (BTX), “Yahvé Sebaot” (BJL), “Jehová de los ejércitos” (RVR95). ¿Por qué adoraban en esa ciudad llamada Silo? La primera mención en la Biblia de dicha ciudad está en Josué 18.1 (DHH-LA), “Toda la comunidad israelita se reunió en Siló, para establecer allí la tienda del encuentro con Dios. Ya para entonces la tierra había sido conquistada…” Siendo así, Silo se convirtió en el centro de adoración “oficial” de las tribus israelitas que habían ocupado la Tierra Prometida. Otras referencias bíblicas nos dicen que había bailes rituales (Jue 21.19-21) y que viajaban israelitas anualmente para ofrecer sacrificios a Dios (1 S 1.1-3). Se encontraba en el territorio asignado a la tribu de Efraín. Llegó a ser un importante centro religioso para los israelitas durante el período de los jueces hasta que fue destruído por los filisteos como medida de disciplina de parte de Dios, como dice Jeremías 7.12 (NVI), “”Vayan ahora a mi santuario en Siló, donde al principio hice habitar mi nombre, y vean lo que hice con él por culpa de la maldad de mi pueblo Israel.”

Con este punto de la adoración a Dios en contexto, es importante mencionar lo siguiente. De acuerdo con la Biblia de Estudio Arqueológica, a pesar de que Silo era el lugar central de adoración israelita después de la conquista, siempre existieron otros santuarios, altares o “lugares altos” donde se practicaba la adoración y alabanza a Dios pero también a deidades cananeas como Ball y Aserá (Jue 3.7). Cuando se trataba de alabanza a dioses paganos, se construían columnas sagradas, se plantaban árboles sagrados, se ofrecían sacrificios que a veces involucraban seres humanos, y también se practicaba la prostitución ritual.

Regresando a la historia de la familia de Elcana, la Biblia registra en el v. 5 que Ana no podía tener hijos y por tal motivo la otra esposa llamada Penina se burlaba continuamente de ella, sobre todo en los viajes que hacían a Silo para adorar a Dios, hasta el punto que “Ana terminaba llorando y ni siquiera quería comer.” (v. 7). ¿Por qué hacía esto Penina? De acuerdo con el Word Biblical Commentary, Volume 10: 1 Samuel, de Word Incorporated, Penina utilizaba su fertilidad para rivalizar con Ana y estar por encima de ella. Es decir, usaba una bendición de Dios para menospreciar a Ana. La Biblia no registra qué hacía el esposo al respecto, solo que le daba “una porción doble” (v. 5, BTX) del sacrificio presentado a Ana “porque él amaba a Ana”, sin embargo no menciona por qué permitía tal agresión. Como hemos mencionado en ocasiones anteriores al estudiar ejemplos de poligamia, las evidencias y los resultados de estas uniones siempre apuntan a que el ideal siempre será 1 hombre para 1 mujer, tal como Dios lo diseñó. Cualquier alteración de ese plan afectará de una forma u otra a las relaciones familiares.

El resto del pasaje que analizaremos hoy nos presenta una historia muy conmovedora sobre la famosa oración de Ana y la respuesta de Dios pero también la promesa cumplida de Ana. Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. Llegó un punto en el que Ana ya no podía cargar con su dolor y con el sufrimiento que le ocasionaba Penina. ¿Qué hizo entonces? Se fue a orar a un lugar adecuado dentro del tabernáculo y ahí “Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al SEÑOR” o “con amargura de alma, suplicó a YHVH” (BTX) o “llorando y con el alma llena de amargura” (DHH-LA). El estado emocional que estaba experimentando Ana nos recuerda un poco a Noemí en el libro de Rut: un sufrimiento enorme que la estaba llevando a la amargura. Angustia, lágrimas y amargura, ¡qué combinación! Sin embargo, Ana tomó la mejor decisión enmedio de sus emociones tan fuertes, ¡ir a orar a Dios!
  2. En su desesperación por ver una respuesta favorable de Dios, Ana hizo una promesa muy fuerte, “«Oh SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al SEÑOR, nunca se le cortará el cabello».” (v. 11). ¿Qué cosa estaba diciendo? Quería un hijo con toda su alma pero si Dios se lo daba, se lo dedicaría a Él toda su vida. Es decir, si Dios le daba a su hijo, ella no lo podría disfrutar como cualquier madre normal, sino que tendría que entregarlo al servicio a Dios como nazareo. ¿Para qué quería tal bendición si no la disfrutaría? Era la decisión de Ana, Dios no la obligó a nada, ella sola por fe tomó la decisión. Fue un voto personal a Dios que ella ofreció. Esto no significa que intentara manipular, chantajear o condicionar a Dios, sino que sinceramente ofrecia un sacrificio enorme para ella si Dios le concedía el deseo de su corazón.
  3. El tipo de oración que hizo Ana (v. 12 – 17). El v. 13 registra que el sacerdote Elí “la veía mover los labios. Pero como no oía ningún sonido, pensó que estaba ebria.” Ana estaba orando en voz muy baja, sin hacer sonidos audibles por otros alrededor. Sin embargo, fue una de las oraciones más profundas y comprometidas de toda la Biblia. Ella misma dijo de su oración, “derramaba ante el SEÑOR lo que hay en mi corazón.” (v. 15). Tanto se extrañó el sacerdote de este tipo de oración que aseguró que Ana estaba borracha y le reclamó también lo mismo (v. 14). La expresión corporal al orar es importante pero, como vemos en el ejemplo de Ana, no hay una posición física específica para una oración más profunda. Si hacemos un estudio a fondo sobre las oraciones poderosas de la Biblia, encontraremos una diversidad de posturas y formas, como en el caso de Ana de oraciones en silencio o voz baja, el caso de Jesús de gritos y estar postrado en el suelo, o mirar al cielo en otros casos, o levantar las manos, o arrodillarse. Es decir, independientemente de la postura o la forma física, el corazón al orar es lo que Dios toma en cuenta siempre.
  4. El v. 18 refleja el cambio dramático que Ana experimentó después de un tiempo de oración profundo y sincero, dejando todo en manos de Dios y haciéndole promesas: “Así que se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste.”, “se fue por su camino, y comió, y su semblante ya no fue como antes.” (BTX), “y nunca más volvió a estar triste.” (DHH-LA), “no pareció ya la misma.” (BJL). ¡La oración poderosa y profunda nos transforma! Podemos comenzar a orar llenos de sentimientos negativos, pero levantarnos renovados en fuerzas y ánimo. ¡Demos gracias a Dios por el enorme privilegio que nos da al permitirnos orarle diario!
  5. La respuesta de Dios y la promesa cumplida de Ana (v. 19 – 28). Dios cumplió su parte y le permitió a Ana quedar embarazada de su esposo Elcana. ¡Su oración fue contestada! Tan consciente ella estaba de esto que el nombre que le puso al niño (Samuel) significa (“Oído por Dios”) y dijo, ““Porque se lo he pedido al SEÑOR.” (BTX). Pero la parte más difícil viene después cuando ella tuvo que cumplir su parte también. La buena noticia es que Ana no fue malagradecida sino que fue fiel al voto que hizo a Dios y después de esperar unos años a que el niño creciera, fue a Silo al tabernáculo y entregó a Samuel al sacerdote Elí diciendo, “??27 Le pedí al SEÑOR que me diera este niño, y él concedió mi petición.    ??28 Ahora se lo entrego al SEÑOR, y le pertenecerá a él toda su vida». Y allí ellos adoraron al SEÑOR.”
  6. La oración de júbilo de Ana (2.1-11). Ante semejante sacrificio que tuvo que hacer Ana, uno se pregunta con qué actitud fue a entregar a su hijo al santuario de Dios. La oración del capítulo 2 nos da la respuesta, “«¡Mi corazón se alegra en el SEÑOR! El SEÑOR me ha fortalecido” (v. 1). Su oración no refleja tristeza y depresión porque tuvo que entregar a su único hijo para cumplir su promesa, ¡todo lo contrario! Ana estaba muy feliz porque Dios le había permitido tener un hijo y porque le permitía también entregárselo para su servicio. El resto de su oración nos muestra una descripción de quién es Dios y cómo trabaja: “¡Nadie es santo como el SEÑOR! Aparte de ti, no hay nadie; no hay Roca como nuestro Dios.” (v. 2), “…el SEÑOR es un Dios que sabe lo que han hecho; él juzgará sus acciones.” (v. 3), “El SEÑOR da tanto la muerte como la vida…” (v. 6), “El SEÑOR hace a algunos pobres y a otros ricos; a unos derriba y a otros levanta.” (v. 7), “toda la tierra pertenece al SEÑOR, y él puso en orden el mundo.” (v. 8), “Él protegerá a sus fieles…” (v. 9): No cabe duda que Ana comprendió mejor quién era Dios al recibir respuesta a su oración y al cumplir su voto fielmente.

Aquí tenemos una ilustración del momento en que Ana entrega a su niño Samuel en manos de Elí para dejarlo ahí permanentemente al servicio de Dios, contenida en el libro The Bible and Its Story, Volume 3: The History, Joshua to II Samuel, de Francis R. Niglutsch.

Ana entregando a Samuel

Conclusiones:

  1. ¿Alguna vez has utilizado una bendición que Dios te ha dado para menospreciar a otros o sentirte superior que ellos(as)? ¿O te aseguras de darle honor y gloria a Dios por cada bendición que recibes? Tengamos cuidado con el corazón de Penina, no mal interpretemos las bendiciones de Dios y terminemos utilizándolas como un “arma” para generar rivalidades, conflictos y divisiones.
  2. Todos los creyentes podemos hacer votos a Dios por peticiones específicas de nuestro corazón, no hay ningún problema. Como dijimos, no se trata de intentar manipular a Dios, sino de ofrecerle sacrificios y ofrendas voluntarias por un favor inmerecido que recibamos de su parte. Todos los que hemos hecho esto alguna vez sabemos que Dios responde y que es fiel cuando ve sinceridad en nuestro corazón.
  3. La prueba de fuego ante las bendiciones recibidas de Dios es cuando nos toca hacer nuestra parte. ¿Cumplimos nuestras promesas a Dios? ¿Somos fieles en lo que nos comprometemos con Él así como Él es fiel con nosotros? No tomemos a la ligera ni sus bendiciones ni las promesas o compromisos que hacemos con Él, porque nos está observando desde el cielo y nos pedirá cuentas tarde o temprano de lo que nuestros labios hayan pronunciado.
  4. Meditemos en cómo está nuestra vida de oración personal. ¿Alcanzamos niveles de profundidad y conexión emocional como los que alcanzó Ana? ¿Hay emociones expresadas en lágrimas? ¿Descargamos nuestras angustias y preocupaciones de forma completa? ¿O estamos viviendo una vida de oración superficial, monótona y aburrida? La oración es un privilegio tan grande que no podemos desperdiciarlo.
  5. ¿Con qué actitud entregamos sacrificios prometidos a Dios? ¿Con mala actitud, molestia o indiferencia? ¿O vamos llenos de alegría como Ana cuando cumplió su promesa y entregó a su propio hijo para servicio permanente en el tabernáculo en Silo? Pensemos en esto.

 


9 Responses to “Día 170”

  1. Paolo dice:

    Muchas gracias hermano!!!

  2. Adriana Casas dice:

    Me impacta mucho el corazón de Ana para entregar a su hijo!
    y veo cómo tengo que aprender mucho de mujeres como Ruth y Ana e incluso Noemí que a pesar de su sufrimiento, al final fue transformada, ¿porqué? Porque confiaban plenamente en Dios.Y veo con claridad como Dios bendice la confianza en EL.
    Me ayuda mucho el ejemplo de éstas mujeres.
    Gracias Dios por estos devocionales maravillosos.

  3. Sandra l. Duarte dice:

    Gracias por esta explicaciòn, sin duda mucho que aprender de Ana.

  4. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchísimas Gracias Arturo, por todo tu trabajo al preparar cada día estos devocionales que contribuyen grandemente a nuestro crecimiento espiritual, que nuestro Dios te bendiga y siga utilizándote. Me maravilla el ver la inmensa bondad de Dios, que escucha nuestras oraciones y las responde, y a la vez me hace tomar mayor responsabilidad de mis palabras al momento de prometer algo, a nuestro Señor.

  5. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo por que si es cierto tenemos que tener un corazon sincero par que nuestras oraciones sean agradables a DIOS y sobre todo cumplir lo prommetido si hacemos una promesa . gracias

  6. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo de verdad que tenemos que aprender .

  7. Citlali gamboa dice:

    Nada q ver la relación con Dios q tengo a la de Ana, a cambiar y aprender,gracias totales.

  8. Gildardo dice:

    ORACION Y RESPUESTA, VOTO Y CUMPLIMIENTO…Hoy me anima ver la oración sincera de Ana, la respuesta de Dios y la alegría de Ana cuando Dios le dio respuesta a su petición.
    1Sa 1:10 con gran angustia comenzó a orar al SEÑOR y a llorar desconsoladamente.
    1Sa 1:28 Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al SEÑOR. Mientras el niño viva, estará dedicado a él.» Entonces Elí[e] se postró allí ante el SEÑOR.
    1Sa 2:1 Ana elevó esta oración: «Mi corazón se alegra en el SEÑOR; en él radica mi poder.[a] Puedo celebrar su salvación y burlarme de mis enemigos

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