Día 147

JOSUÉ 14 – 16.

A partir de este capítulo 14, la atención del libro de Josué se centrará en la repartición de las tierras al resto de las tribus de Israel en el lado occidental del río Jordán, es decir, los territorios que habían sido conquistados bajo el liderazgo del mismo Josué. En el estudio de hoy comprende la repartición a la tribu de Judá, a Caleb (aquel explorador que junto con Josué se mantuvieron fieles a pesar del negativimos de los otros exploradores que envió Moisés) y a la tribu de Efraín, hijo de José.

Los detalles de esta repartición los podemos mencionar de la siguiente forma:

  1. La metodología que se siguió para la repartición de tierras (14.1-2). La Biblia registra que aparte de Josué, fueron el sacerdote Eleazar y los jefes de las tribus quienes formaron una especie de “comité de repartición” para decidir cómo asignar la tierra a cada tribu restante mediante un sorteo sagrado y siguiendo las instrucciones que Dios le dio a Moisés en Números 26.52–56 (NVI), “52 El Señor le dijo a Moisés: 53 «Reparte la tierra entre estas tribus para que sea su heredad. Hazlo según el número de nombres registrados. 54 A la tribu más numerosa le darás la heredad más grande, y a la tribu menos numerosa le darás la heredad más pequeña. Cada tribu recibirá su heredad en proporción al número de censados. 55 La tierra deberá repartirse por sorteo, según el nombre de las tribus patriarcales. 56 El sorteo se hará entre todas las tribus, grandes y pequeñas.»”
  2. El trabajo en equipo del liderazgo. Podemos apreciar un trabajo en equipo de Josué y no un estilo de liderazgo autoritario. El sacerdote le daba el toque ritual al asunto y los jefes de las tribus representaban al pueblo. Así tenemos el líder designado por Dios + el sacerdote + los representantes del pueblo. Cuando estudiamos el tema del liderazgo del pueblo de Dios en la Biblia podremos observar que a veces tal o cual ministerio comenzó con un solo hombre pero con el tiempo el modelo del liderazgo va “evolucionando” hacia un trabajo en equipo. En el NT podemos observar claramente este progreso al rastrear los registros sobre el liderazgo de las iglesias, que comenzaban con un apóstol o un evangelista sembrando una iglesia, después se nombraban ancianos, obispos, maestros y diáconos. Y al final quedaba toda una estructura de liderazgo que trabajando en equipo dirigían a esa iglesia, pero también involucrando a los miembros. Un ejemplo de este tipo de interacciones lo tenemos en el llamado “Concilio de Jerusalén” en Hechos 15.
  3. La organización de las tribus de Israel (14.2-4). Recordemos que en total eran 12 tribus, pero una de ellas, la de José, estaba dividida en 2 de acuerdo a cada uno de sus hijos (Efraín y Manasés) y se les llamaba “media tribu de…” Por esa razón debemos contar 10 tribus completas y dos “medias” tribus (los desdencientes de José). Ya se había repartido la tierra para las tribus completas de Rubén y Gad, y también a la media tribu de Manasés. Ahora tocaba el turno a todas las tribus restantes.
  4. El caso excepcional de Caleb (14.6-15). La delegación de la tribu de Judá se presentó para recibir su asignación de tierra y estaban dirigidos por Caleb, quien le recordó a Josué su fidelidad a Dios en el episodio de los exploradores rebeldes y cómo Moisés le prometió en recompensa que, ““La tierra de Canaán, por donde recién caminaste, será tu porción de tierra y la de tus descendientes para siempre, porque seguiste al SEÑOR mi Dios con todo tu corazón”.” (v. 9). Algo sorprendente es que Caleb reporta que tenía 40 años de edad cuando pasó aquel evento y ya habían pasado otros 45 años, así que tenía 85 años de edad y su condición física era, “Estoy tan fuerte hoy como cuando Moisés me envió a esa travesía y aún puedo andar y pelear tan bien como lo hacía entonces.” (v. 11). ¡Ya quisiéramos decir esto a los 85 años de edad!, ¿no crees? Caleb entonces pidió que se le cumpliera la promesa y Josué, siendo íntegro como era, la cumplió y le entregó el territorio de la ciudad de Hebrón (v. 13). Dios le cumplió su promesa a Caleb por acto de fidelidad y valor 45 años atrás. ¿Qué tal si Caleb se hubiera desesperado en el camino por no ver la promesa de Dios cumplida? No hubiera recibido nada. Esto nos recuerda Hebreos 6.11–12 (DHH-LA), “11Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente su esperanza. 12No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.” Caleb no se entregó a la pereza o a la indiferencia o la apatía durante esos 45 años que siguieron a la promesa de Dios. Más bien se mantuvo fiel a Dios, en buena forma física, trabajando y luchando para Él y esperando con paciencia el día en que el Señor cumpliría lo que le prometió, sin dudar de Él. ¿No deberíamos nosotros imitar a Caleb? ¿Qué tal si Dios cumpliera sus promesa en tu vida dentro de 45 años? ¿Mantendrías tu fe o abandonarías tu caminar en Cristo en decepción y frustración?
  5. La asignación de tierras para la tribu de Judá (15.1-12, 21-62). Podemos encontrar en este pasaje una sorprendente descripción detallada de cómo quedó la frontera de los territorios asignados a Judá. Dios había determinado con precisión los límites de cada tribu y así fue transmitido por Josué y las personas que lo estaban ayudando. En el segundo grupo de versículos encontramos una descripción también muy detallada de los nombres de las ciudades y aldeas que correspondieron a la tribu de Judá.
  6. Las batallas finales de Caleb por las tierras que le correspondían (15.13-19). Este pasaje registra que Caleb tuvo que pelear por Hebrón y expulsó a “los tres grupos de anaceos” (v. 14). Cuando Caleb le dijo a Josué que todavía estaba fuerte para pelear no estaba fanfarroneando, ¡realmente lo demostró! Tuvo que luchar por conquistar sus territorios asignados y reclamar la promesa de Dios para su vida.
  7. La asignación de territorios para las medias tribus de Manasés y Efraín (16.1-9). Estos pasajes describen cómo se asignó territorio a los descendientes de José. Igualmente las descripciones son detalladas con nombres de ciudades y forma de las fronteras de su territorio.
  8. Las tribus que no fueron conquistadas (15.63, 16.10). La Biblia registra que la tribu de Judá fue la primera que no pudo expulsar a los jebuseos (que vivían en Jerusalén) y que se quedaron a vivir entre ellos. También dice que la tribu de Efraín no pudo expulsar a los cananeos de la ciudad de Gezer e igualmente se quedaron a vivir entre ellos pero en calidad de esclavos. ¿Qué podemos entender de esto? Dos cosas: a) Algunas tribus de Israel fallaron en obedecer Deuteronomio 20.16–18 (NVI), “16 »Sin embargo, en las ciudades de los pueblos que el Señor tu Dios te da como herencia, no dejarás nada con vida. 17 Exterminarás del todo a hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te lo ha mandado. 18 De lo contrario, ellos te enseñarán a hacer todas las cosas abominables que hacen para adorar a sus dioses, y pecarás contra el Señor tu Dios.” Aunque a algunos de esos pueblos los sometieron a la esclavitud finalmente no estaban cumpliendo las órdenes de Dios al pie de la letra. Esto les ocasionaría problemas en su fe en el futuro, las advertencias de Dios por no obedecer completamente se cumplirían. b) La fecha de composición del libro de Josué. Por ejemplo, en el caso de la ciudad de Jerusalén que se mantuvo ocupada por jebuseos “hasta el día de hoy” (es decir, en los tiempos en que se escribió Josué), esta ciudad fue totalmente conquistada y liberada de paganos hasta tiempos del rey David, como dice en 2º Samuel 5.6–9 (NVI), “El rey y sus soldados marcharon sobre Jerusalén para atacar a los jebuseos, que vivían allí. Los jebuseos, pensando que David no podría entrar en la ciudad, le dijeron a David: «Aquí no entrarás; para ponerte en retirada, nos bastan los ciegos y los cojos.» Pero David logró capturar la fortaleza de Sión, que ahora se llama la Ciudad de David. Aquel día David dijo: «Todo el que vaya a matar a los jebuseos, que suba por el acueducto, para alcanzar a los cojos y a los ciegos. ¡Los aborrezco!»…David se instaló en la fortaleza y la llamó Ciudad de David.” Esto sucedió en el año 1003 a.C. y básicamente David terminó lo que la tribu de Judá no pudo hacer. Pero esto nos ayuda a entender que el libro de Josué necesariamente fue escrito mucho antes del tiempo del rey David y por lo tanto no es un libro escrito en tiempos de David o de Salomón para justificar la posición de la tribu de Judá durante la época de la monarquía en Israel, como algunos críticos afirman.

Conclusiones:

  1. Los modelos de liderazgo bíblicos a pesar que a veces comienzan con un hombre, evolucionan hacia grupos de trabajo en equipo, buscando juntos obedecer a Dios y lo mejor para su pueblo. Esto es justo hacia donde debemos apuntar en el liderazgo en la iglesia moderna, a desarrollar buenas dinamicas de trabajo en equipo y a involucrar lo más posible a los miembros de la iglesia en las decisiones.
  2. La paciencia y fidelidad de Caleb nos deben inspirar. A veces las promesas de Dios tardan en cumplirse ante nuestros ojos (Dios ve las cosas diferente) y el desafío es mantenernos fieles a Él, creyendo, confiando y perseverando en la batalla de la fe. Tal vez tienes sueños que has dejado en manos de Dios y todavía no ocurren y llevas años esperando. ¿Qué vas a hacer si tardan más? ¿Imitarás a Caleb o te desanimarás? Grandes recompensas esperan a aquel que persevera hasta el fin.
  3. Cuando se trata de obedecer a Dios tengamos cuidado de no hacerlo “a medias”, es decir, de forma incompleta. Los israelitas fallaron en esa obediencia total, posiblemente humanizando las circunstancias y pensando que no habría problema si esa última tribu la dejaban en paz, que ya era suficiente “matadero” para seguir con eso. Sin embargo, Dios sabía porqué les ordenó la exterminación de esos grupos. Cuando obedecemos de forma parcial no obtenemos los resultados que Dios promete en su Palabra. Finalmente Él sabe por qué nos dice lo que nos dice, es más inteligente, más sabio y más poderoso que nosotros. ¡Confiemos en Él y obedezcamos de forma completa!

8 Responses to “Día 147”

  1. Carlos M dice:

    Excelente, gracias por tu tiempo y dedicacion. No tengo el gusto de conocerte, pero Dios te de cada dia mas en Cada area….

  2. Lulu tovar dice:

    Así es gracias mil maestro Arturo

  3. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias Arturo

  4. Sandra Duarte dice:

    Gracias Arturo! Hay que saber esperar en Dios, yo deseo que mi esposo se convierta en un dicipulo y aunque llevo casi 11 años esperando no pierdo las esperanzas y al paso del tiempo me convenzo mas de que debo buscar ser mas obediente a Dios para ser un buen ejemplo.

  5. patricia reyes dice:

    gracias por recordarme la paciencia que hay que tener para ver las promesas de Dios cumplidas

  6. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO POR EL DEVOCIONAL ME HA FORTALECIDO MUCHO ESTAR LEYENDO TODOS LOS DIAS QUE SIGAS RECUPERANDOTE. GRACIAS.

  7. Adriana Casas dice:

    Les comparto ésta escritura que me anima mucho:
    “Entonces me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador.
    Le alabaré aunque no florezcan las higueras
    ni den fruto los viñedos y los olivares;
    aunque los campos no den su cosecha;
    aunque se acaben los rebaños de ovejas
    y no haya reses en los establos.
    Porque el Señor me da fuerzas;
    da a mis piernas la ligereza del ciervo
    y me lleva a alturas donde estaré a salvo.”
    HABACUC 3.17 AL 19.
    GRACIAS.

  8. Gildardo dice:

    os 14:12 Dame, pues, la región montañosa que el SEÑOR me prometió en esa ocasión. Desde ese día, tú bien sabes que los anaquitas habitan allí, y que sus ciudades son enormes y fortificadas. Sin embargo, con la ayuda del SEÑOR los expulsaré de ese territorio, tal como él ha prometido.»
    Este verso me inspira al ver la actitud de caleb por ver cumplidas las promesas de Dios, al Dia de hoy tengo 15 años como discipulo y 4 como ministro de tiempo completo es facil desanimarse cuando no se ven los resultados que uno espera pero es facil si nos mantenemos enfocadas en confiar que Dios cumple sus promesa en su tiempo yo solo me mantendere siguiendo el ejemplo de la actitud de caleb.

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