Día 62

LEVÍTICO 4 – 5.

Continuamos con el estudio del sistema de sacrificios del pueblo de Israel, establecidos por Dios. Ahora analizaremos las ofrendas por el pecado y las ofrendas expiatorias, así como otros detalles.

Desde el v. 2 del capítulo 4 Dios deja claro para qué eran las instrucciones siguientes, “de esta manera deben proceder con aquellos que pecan involuntariamente, al hacer algo que viola uno de los mandatos del SEÑOR.”, “si alguno peca inadvertidamente…” (BTX), “en que alguien peque involuntariamente” (DHH-LA), “cuando alguien me desobedezca sin darse cuenta” (TLA). Hay dos palabras importantes que considerar en estos versículos y en los capítulos siguientes: PECADO e INVOLUNTARIAMENTE.

La palabra “pecado” es en hebreo ????? [kjatá], que de acuerdo al Diccionario Strong de palabras originales del Antiguo y Nuevo Testamento, de editorial Caribe, significa “errar en el blanco, despistarse”. El pecado con el que trata este sacrificio es del tipo no intencional, es decir, que no es el resultado de un acto voluntario y totalmente conciente de rebelión contra Dios y sus mandatos. De acuerdo al Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, de Sociedades Bíblicas Unidas, este tipo de pecado involuntario es aquel que es el resultado de las debilidades o fracasos de la vida diaria. El sacrifiicio que se ofrecía entonces era para limpiar los efectos del pecado, o sea la contaminación moral y espiritual que generaba el mismo. Es interesante notar que le Pentateuco no incluye sacrificios para pecados intencionales, esos se trataban de forma diferente y podían alcanzar pena de muerte o expulsión de la comunidad.

El capítulo 4 contempla pecado involuntario de 4 tipos de miembros de la comunidad:a ) el sacerdote ungido (v. 3), b) toda la comunidad en general (v. 13), c) uno de los gobernantes (v. 22) y d) un individuo del pueblo (v. 27). Los animales requridos para el sacrificio eran, en el mismo orden: novillo (para los primeros 2 casos), macho cabrío y cabra u oveja. Llama la atención el manejo de la sangre en este tipo de sacrificios: el ritual de mojar el dedo en la sangre y rociar siete veces delante de la cortina del santuario, el untar sangre en los cuernos del altar del incienso y el derramamiento del resto de la sangre al pie del altar de las ofrendas quemadas. Definitivamente la sangre tenía una fuerte conexión con la purificación por el pecado cometido.

Y como dice el v. 35b, ” Mediante este proceso, el sacerdote purificará a la persona de su pecado, la hará justa ante el SEÑOR, y será perdonada.” Esta fue la forma en que Dios dispuso que serían perdonados los pecados involuntarios de su pueblo.

El capítulo 5 continúa con la misma temática pero con algunas consideraciones especiales:

  1. No había sacrificio alguno por aquel que se negara a testificar ante algo que vio o que sabía (v. 1). En ese caso, “serás castigado por tu pecado.” Como dijimos previamente, los pecados voluntarios e intencionales no eran cubiertos por estos sacrificios.
  2. El énfasis en darse cuenta y reconocer el pecado al momento de adquirir conciencia del mismo (v. 5). El reconocimiento del pecado era muy importante, aunque se hubiera cometido de forma involuntaria. De alguna forma, pareciera que Dios quería crear una conciencia de lo que era pecado para Él en su pueblo. Reconocer el pecado ayudaría a todos a poder distinguir de lo agradable a Dios de lo que no le agradaba.
  3. Las consideraciones al pobre (v.7). Dios no le pedía el mismo tipo de animal al que tenía recursos que al que no. Para el pobre eran las “dos tórtolas o dos pichones de paloma” o incluso “dos kilos de harina selecta”. Desde esos tiempos antiguos, la afirmación del apóstol Pablo en 2 Co 8.12 (DHH-LA), “12Porque si alguien de veras quiere dar, Dios le acepta la ofrenda que él dé conforme a sus posibilidades. Dios no pide lo que uno no tiene.”
  4. El que pecara contra alguna de las cosas consagradas a Dios (v. 15).
  5. La ofrenda por la culpa (v. 17). La ignorancia no excluía de la culpa. La desobediencia tenía su efecto en la persona aunque ésta ni siquiera estuviera conciente que lo estaba haciendo, por eso requería de los sacrificios, para reestablecer su relación con Dios.

Conclusiones:

  1. Cuando un individuo o toda la congregación pecaban, ya fuera miembro del pueblo, sacerdote o gobernante, Dios se fijaba mucho en la motivación para pecar: si fue un accidente (un acto involuntario o en ignorancia) o si fue completamente intencional y premeditado. Esto nos revela la importancia para Dios de los motivos del corazón, aún cuando desobedecemos. Para Él, este factor sigue siendo muy importante hoy.
  2. Todo pecado afectaba la relación del individuo con Dios y necesitaba ser perdonado para reestablecer esa relación. Por eso este sistema de sacrificios para los antiguos israelitas. Igualmente hoy el pecado sigue teniendo el mismo efecto destructivo para nuestra relación con Dios, pero ahora contamos con la sangre de Jesús que nos limpia continuamente en el tiempo mientras haya arrepentimiento sincero y confesión (1 Jn 1.9).
  3. Identificar y reconocer el pecado era muy importante para Dios y lo sigue siendo. Entendamos que cuando fallamos en nuestra obediencia a Dios, necesitamos ser rápidos para identificar y reconocer también nuestros pecados. A veces caemos en alargar el proceso de arrepentimiento y perdón por nuestro orgullo solamente: no estamos dispuestos a reconocer que pecamos. La falta de reconocimiento del pecado impide toda reconciliación con Dios.
  4. Dios siempre ha sido considerado con el pobre y el necesitado. Tanto el AT como el NT confirman esto. Así nosotros siempre seamos considerados con las personas necesitadas a nuestro alrededor.

11 Responses to “Día 62”

  1. angelica sandoval!! dice:

    Muchas gracias Arturo, como siempre tu devocional es de gran ayuda.
    Personalmente me ayuda comprender que aun los pecados involuntarios me apartan de DIOS:

  2. Karen Aguila dice:

    Gracias a Dios por permitirnos aprender más acerca de este tema tan delicado y pendiente siempre de un hilo, es decir de nuestra naturaleza. Gracias.

  3. Esteban Briones dice:

    Gracias. Considero importante tener claro el “porqué” de lo que Dios nos pide, y este analisis a detalle y con la adecuada guia lo vamos descubriendo.
    Saludos.
    Un abrazo.

  4. Guillermo Victoria Canchola dice:

    Gracias Arturo por tu tiempo e interes en la redaccion de este devocional, que me motiva a reconocer rapidamente mis pecados y a arrepentirme alejando de mi todo orgullo que me impida hacerlo.

  5. Hiram Anderson dice:

    Muchas gracias por tu esfuerzo, me ayudo mucho a reflexionar cuánto de los pecados que cometó son intencionales y cuantos no, y la gravedad de esto, además de valorar más el nuevo pacto, ya que bajo el antiguo, muy seguramente estaría muerto o expulsado de la comunidad, porsupuesto que no tomo esto como una “licencia” para pecar, pero si me anima mucho saber que por medio de la confesión y arrepentiemiento sincero, la sangre de Cristo actua an mi vida. Muchas Gracias!!!

  6. lupita dice:

    Muchas gracias por el mensaje. Sin duda es Dios hablando a nuestro oído.Una invitación para que nos pongamos en paz y aprendamos que debemos reconciliarnos de manera profunda con él para mantener nuestra pureza y enviarle un olor agradable, sobretodo en este tiempo en el que nos estamos preparando para la conferencia de mujeres en diferentes regiones. El reto para mi es muy grande pues comprender que “aún los pecados involuntarios me apartan de de su presencia ” me hace reflexionar cuanto necesito pedirle perdón.

  7. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Gracias Arturo, estos capitulos me muestran que no es el sacrificio en si, si no que el corazón con el que nos arrepentimos y lo hacemos es lo que va hacer que llegue como aroma agradable a Dios.

  8. blanca dice:

    Muchas gracias por el devocional que non trasmite mucha paz y fe por que savenos que DIOS es bueno y misericordioso cuando estamos en pecado y deberdad hay un verdadero arrepentimiento el nos perdona. GRACIAS

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Arturo siempre el agradecerte tu dedicación e interés para que nosotros podamos día a dia ser más fieles y agradables al Señor y a su vez que podamos tener más conciencia de la verdad en cuanto al pecado y al arrepentimiento.
    Es super importante no caer en engaños en cuanto a la involuntariedad o voluntariedad del pecado cometido.
    Confesar y arrepentirse es la clave para restaurar la relación con nuestro amado Padre.
    Sobre los más desposeídos es claro que el Señor tiene un trato especial para ellos y exige lo mismo de nosotros.
    Gracias Arturo.

  10. Monica Loaeza dice:

    ¡He leído tantas veces el Pentateuco y no me había dado cuenta de que no había sacrificios para perdonar el pecado intencional! GRACIAS. Me parece importantísimo y como sé que ninguna de mis mujeres entra a internet, éste es uno de los devocionales que les debo compartir (ya hemos visto otros). Es vital tener claro que Dios conoce el corazon, pero también que la ignorancia no es disculpa. Mil gracias.

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