Día 208

SALMOS 53, 55, 58, 61 – 62, 64 – 67.

Si hay salmos que no aparecen en la numeración consecutiva es porque ya los estudiamos en eventos relaciones con los libros de 1 y 2 Samuel o porque se cree que no fueron escritos por el rey David. Veamos algunos aspectos relevantes de este grupo de salmos:

  1. El Salmo 53 nos presenta una queja del salmista contra este mundo “necio” que no busca a Dios. Para él era claro que “Sólo los necios dicen en su corazón: «No hay Dios».” (v. 1). Negar la existencia de Dios, según la perspectiva bíblica, es propio de quienes llama “necios”. Es algo grave ya que hay una realidad que ellos no entienden, “Dios mira desde los cielos a toda la raza humana; observa para ver si hay alguien realmente sabio, si alguien busca a Dios.” (v. 2), “Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios.” (NVI). Mientras los “necios” niegan la existencia del Creador del universo, Él se encuentra rastreando en toda la tierra si hay alguien que sinceramente lo busque. ¡Esto es impresionante! Nos deja claro que Dios enviará de una u otra forma una oportunidad para conocerlo para todas las personas en este mundo que sinceramente tienen un deseo de conocerlo y tener una relación personal con Él. El salmista continúa hablando de los “necios” y menciona otra característica de ellos: “ni siquiera piensan en orar a Dios.” (v. 4), “¡Jamás invocan a Dios!” (NVI). Al no creer en Dios tampoco lo quieren buscar. Lo fuerte de esto es que cuando nosotros tampoco queremos orar, nos estamos comportando como “necios” también. Su destino queda fijado en el v. 5, ” Los avergonzarás, porque Dios los ha rechazado.” Como rechazaron a Dios, Él también los rechazará.
  2. El Salmo 55 es la oración de un hombre angustiado y “abrumado” por las dificultades que se le estaban presentando. Una de las características de la situación que enfrentaba es que “??12 No es un enemigo el que me hostiga, eso podría soportarlo. No son mis adversarios los que me insultan con tanta arrogancia, de ellos habría podido esconderme.    ??13 En cambio, eres tú, mi par, mi compañero y amigo íntimo.” (v. 12 – 13). Al parecer, el salmista estaba experimentando una situación de traición, que bien pudo ser cualquiera de los momentos donde el rey David sufrió diversas conspiraciones en su contra por gente muy cercana, como sus hijos o sus consejeros personales. El v. 6 refleja lo que todos sentimos cuando estamos abrumados por los problemas, “Si tan sólo tuviera alas como una paloma, ¡me iría volando y descansaría!” Quisiéramos al igual que el salmista que pudiéramos tomar un avión lejos de todo y de todos para olvidarnos de los problemas, ¡pero no es posible hacer eso! Y aunque fuera posible, si somos creyentes no podemos huír de las dificultades, sino enfrentarlas con fe y confianza en Dios. Y precisamente ésta actitud fue la que asumió el salmista según nos reportan los versículos 16 al 18, “??16 Pero clamaré a Dios, y el SEÑOR me rescatará.    ??17 Mañana, tarde y noche clamo en medio de mi angustia, y el SEÑOR oye mi voz.  18 Él me rescata y me mantiene a salvo de la batalla que se libra en mi contra, aunque muchos todavía se me oponen.” Clamar a Dios tres veces al día hasta ser rescatados por Él y encontrar liberación, ¡ése es el camino para un creyente sincero! Para un hombre o mujer “conforme al corazón de Dios”. Después de su experiencia, el salmista pudo concluir lo siguiente en el v. 22, “Entrégale tus cargas al SEÑOR, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan.”, “Echa sobre el SEÑOR tu carga, y El te sustentará” (NBLH), “Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme” (DHH-LA). ¡Hagamos lo mismo!
  3. El Salmo 58 nos presenta una acusación directa contra los malos gobernantes, cuando desde el v. 1 pregunta, “Gobernantes, ¿saben acaso el significado de la palabra justicia? ¿Juzgan a la gente con imparcialidad?” Todo el desarrollo del salmo gira en torno a este concepto, de los gobernantes injustos que abusan de su posición para hacer el mal y creen que no pagarán ninguna consecuencia. El v. 6 presenta una petición fuerte, “Quiébrales los colmillos, oh Dios! ¡Destrózales las mandíbulas a estos leones, oh SEÑOR!” Aunque suena bastante fuerte lo que pedía, podemos resaltar el hecho que no está pidiendo él mismo hacer justicia y vengarse, sino dejando el asunto en manos de Dios y pidiendo una disciplina ejemplar para esas personas. Y los versículos 10 al 11 nos presentan los resultados de dejar en manos de Dios injusticias y abusos cometidos por personas con autoridad y confiar en Él sinceramente, “??10 Los justos se alegrarán cuando vean la injusticia vengada; se lavarán los pies en la sangre de los perversos. 11 Entonces, por fin, todos dirán: «Es verdad que hay recompensa para los que viven para Dios; es cierto que existe un Dios que juzga con justicia aquí en la tierra».” Es verdaderamente impactante cuando esta Escritura se cumple, simplemente fortalece tu fe en Dios, que no soporta la injusticia y tarde o temprano hace justicia.
  4. El Salmo 61 nos presenta nuevamente a un salmista con el “corazón abrumado” (v. 2) pero que sigue una disciplina firme cuando se encuentra en ese estado, “??2 Desde los extremos de la tierra, clamo a ti por ayuda cuando mi corazón está abrumado. Guíame a la imponente roca de seguridad,  3 porque tú eres mi amparo seguro, una fortaleza donde mis enemigos no pueden alcanzarme.”, “Cuando mi corazón desmaya…” (BTX). La respuesta natural ante un corazón cargado y abrumado era simplemente ¡buscar a Dios! Y buscar a “la imponente roca de seguridad” que era Dios para él. Y el v. 8 termina el salmo con un tono de confianza y de victoria, “Entonces cantaré alabanzas a tu nombre para siempre, mientras cumplo mis votos cada día.” Un hombre o mujer “conforme al corazón de Dios” necesitan desarrollar esta disciplina en sus vidas, ¡buscar a Dios cuando estén cargados y abrumados!
  5. Siguiendo el mismo tono, el samista nos presenta otra perspectiva más en el Salmo 62, cuando literalmente sentía, “¡Cuántos enemigos contra un solo hombre! Todos tratan de matarme.” (v. 3). Se sentía solo contra muchos enemigos, pero no totalmente solo. “Que todo mi ser espere en silencio delante de Dios, porque en él está mi esperanza” (v. 5). El salmista sabía que aunque tuviera a todo el mundo en su contra, ¡Dios mismo estaba de su lado! Y en los versiculos 6 al 8 expresa algunas razones por las que vale la pena esperar en Dios “en silencio”: “??Sólo él es mi roca y mi salvación… ?? Mi victoria y mi honor provienen solamente de Dios; él es mi refugio, una roca donde ningún enemigo puede alcanzarme…. confía en Dios en todo momento; dile lo que hay en tu corazón, porque él es nuestro refugio.” ¿Quieres más razones para confiar en Dios cuando nos sentimos acorralados y abrumados? En el v. 10 se presenta una reflexión muy interesante, “No te ganes la vida mediante la extorsión ni pongas tu esperanza en el robo. Y si tus riquezas aumentan, no las hagas el centro de tu vida.” Nos podríamos preguntar qué relación tiene este pasaje con el resto del salmo, ¡pues mucha! Las personas que no confían en Dios necesariamente ponen su confianza en algo más, puede ser en el dinero, en el intelecto, en la fortaleza física, en la apariencia, o en personas alrededor. Por eso el salmista compara ambos conceptos y nos queda claro que poner la esperanza en el pecado para tener éxito o en la prosperidad económica es algo vano y sin sentido, comparado especialmente con la grandeza de poner nuestra confianza en el Dios Todopoderoso, a quien le pertenece el poder (v. 11) y el “amor inagotable “(v. 12).
  6. El Salmo 64 continúa presentándonos más perspectivas sobre el sufrimiento del salmista ahora por causa de una “turba malvada”, una “pandilla de malhechores” (v. 2). El tema sigue siendo aprender a confiar en Dios a pesar de la oposición de los enemigos ya que al final, “Los justos se alegrarán en el SEÑOR, y en él encontrarán refugio. Y los que hacen lo correcto lo alabarán.” (v. 10). Aunque otros no hicieran lo correcto, un hombre “conforme al corazón de Dios” se mantendrá apegado a hacer lo correcto y a refugiarse en Dios, y al final encontrará la victoria y la alegría.
  7. Los salmos 65 al 67 nos presentan fuertes motivaciones para alabar a Dios. Algunas de éstas son: “respondes a nuestras oraciones con imponentes obras… formaste las montañas… Cuidas la tierra y la riegas… Coronas el año con una copiosa cosecha… Abrió un camino seco a través del Mar Rojo… él cuida que nuestros pies no  tropiecen… Pasamos por el fuego y la inundación, pero nos llevaste a un lugar de mucha abundancia…” Éstas explicaciones van desde lo más natural y sencillo (contemplar las maravillas de la naturaleza), hasta lo más sobrenatural (recibir respuestas poderosas a oraciones específicas). Ambas son razones de peso para alabar a Dios. El salmista también reconoce sin embargo que, “??18 Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado. 19 ¡Pero Dios escuchó! y prestó oídos a mi oración.” (v. 18 – 19). La respuesta a la oración vino de un arrepentimiento sincero y un cambio de conducta también en el salmista, ¡punto importante para tomar en cuenta! El Salmo 67 termina animándonos a alabar a Dios en todas las naciones. Sin duda alguna, tenemos un Dios poderoso que merece alabanza y honor todo el tiempo de nuestra parte. ¡Hagámoslo!

Conclusiones:

  1. El tema de no creer que hay un Dios no es una cosa ligera en las Escrituras, al parecer, Dios lo toma muy en serio. Debemos pensar seriamente la negación a orar por parte de los “necios” que no creen en Dios. A veces como creyentes podemos caer en una actitud de rehusarnos a orar y justificarnos con cualquier sentimiento que traigamos encima. Sin embargo, podemos estar actuando como los “necios” también pero ya siendo creyentes. ¡Tengamos cuidado!
  2. Cuando nos sintamos muy abrumados por los problemas y las circunstancias difíciles que estamos enfrentando, no nos entreguemos a la tentación de salir huyendo y desaparecer. Si nos consideramos hombres o mujeres de fe, ¡aprendamos a depender en Dios y encontrar las fuerzas para enfrentar cualquier situación y salir adelante! Es ahí precisamente donde se demuestra nuestra fe. ¿Qué tiene de glorioso evadir el enfrentar situaciones difíciles? ¡Nada!
  3. Disciplinemos nuestros corazones para que cuando los sintamos abrumados y muy cargados, nuestra reacción natural sea apartar uno o varios tiempos especiales para ir a orar a Dios y buscarlo con sinceridad, en lugar de permitir que nuestras tendencias humanas nos lleven a la depresión, el enojo fuera de control, la amargura, o más reacciones no espirituales.
  4. Hay tantas razones para confiar en Dios y aprender a depender de Él cuando estamos en momentos muy complicados. Piensa en 5 en este momento y escríbelas. ¿Es para tí Dios una roca? ¿O un refugio? ¿O un protector? Seguro vendrán más perspectivas de quién es Dios para tí. Y si esto pasa, ¿qué esperas para confiar en Él?
  5. Igualmente hay tantas razones para alabar a Dios todos los días. Asegúrate que en tu oración diaria dedicas un tiempo para alabar el nombre de Dios, su poder, sus grandes hechos y más. No te enfoques en tu oración solo en pedir y pedir, sino entrégate a la alabanza personal también.

6 Responses to “Día 208”

  1. De la P. Ez. dice:

    Gracias. Profundamente Gracias.

  2. norma de la cruz dice:

    Muchas Gracias!!! ha sido una clase muy especial, que me lleva a retomar en mi corazón mi convicción de confiar en nuestro Padre. saludos!!!

  3. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo!!! Respecto al Salmo 58 quiero comentar que hace unos cuatro años viví una injusticia en mi trabajo por parte de uno de los dirigentes de una empresa, que me hizo llorar de enojo y de impotencia; llegando a mi casa me puse de rodillas clamando a Dios por justicia y oohh sorpresa!!! a los tres días despidieron a ésta persona y aquello en lo que me quiso perjudicar, se resolvió a mi favor. Me quedé impactada y feliz, me sentí verdaderamente protegida por mi Padre. DIOS ES FIEL CON QUIENES LO HONRAN.

  4. ramiro valadez dice:

    gracias en verdad no habia visto que a veces me comporto como necio

  5. filiberto dice:

    Gracias Arturo, pues la verdad es bueno recordar que nosotros ya no dependemos de otras cosas, sino solo de Dios.
    En los momentos de angustia y situaciones difíciles es donde deberíamos mostrar esa confianza firme en El y no estar titubeando con si Dios nos protegerá o no.
    Quiero que mi reacción natural a partir de hoy sea llevar mis preocupaciones a Dios y no perder el tiempo en otra cosa, seguro será un todo un proceso, pero algún día mi corazón y mi mente en automático canalizará mis problemas a Dios y no a mis tendencias humanas. Gracias Arturo!

  6. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO POR LOS DEVOCIONALES PARA MI ES MUY SATISFACTORAMENTE ESTAR LEYENDO POR QUE ME AYUDA A DEPENDER DE DIOS Y DE NO PERDER MI COMUNION CON EL GRACIAS.

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