Día 335

ZACARÍAS 9.1 – 14.21.

Hoy terminaremos el estudio del libro de Zacarías, con varias visiones proféticas muy importantes sobre los tiempos próximos para la audiencia original y sobre un futuro lejano. Encontramos tanto profecías sobre los imperios mundiales que se levantarían y sus acciones con respecto a Israel como también un grupo considerable de profecías mesiánicas.

Veamos primero las profecías referidas a hechos históricos bélicos entre naciones (de acuerdo con La Biblia de Estudio Arqueológica):

  1. La profecía contra Damasco, Tiro, Sidón, Ascalón, Gaza y Ecrón (Zacarías 9.1-8). El versículo 1 puede presentar un poco de confusión por cómo lo presentan las diferentes traducciones: “pues los ojos de la humanidad, incluidas todas las tribus de Israel, están puestos en el SEÑOR.”, “De YHVH son las ciudades de Aram, Así como todas las tribus de Israel.” (BTX), “(porque hacia el SEÑOR están puestos los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel)” (NBLH), “Ciertamente el SEÑOR tiene puestos los ojos sobre la humanidad y sobre todas las tribus de Israel” (NVI). Con la ayuda de las traducciones podemos comprender que el punto aquí es la soberanía de Dios sobre todos los gobiernos del mundo y sus naciones, ya que aunque ellos creían que se mandaban solos, no era así. Prueba de ello es esta profecía contra Damasco, Tiro y Sidón, que de acuerdo con la Escritura, la destrucción de estas ciudades estaba asegurada (Zac 9.2). Damasco era la ciudad capital de Aram mientras que Tiro y Sidón eran ciudades costeras fenicias. Las ciudades restantes (Ascalón, Gaza y Ecrón) eran 3 de las 5 ciudades filisteas principales. Se cree que esta profecía se refiere a la invasión de Alejandro Magno de aquellos territorios, que vino del norte y que comenzó en Tiro que fue conquistada en el 332 a.C. después de un sitio de 7 meses. Zacarías 9.5 dice “La ciudad de Ascalón verá la caída de Tiro y se llenará de miedo”. Las ciudades filisteas tenían la esperanza de que la invasión griega se detuviera en Tiro, pero cuando vieron su caída, temblaron y con justa razón, ya que en el mismo año Ecrón sería la siguiente en sufrir, después vendría la caída de Gaza y Ascalón. De hecho, Zacarías 9.5c (“El rey de Gaza será asesinado”) se cumplió al pie de la letra ya que Alejandro Magno mató al sátrapa (gobernante) persa de la ciudad y a 10,000 de sus habitantes, vendiendo al resto como esclavos. También Zacarías 9.8 se cumplió (“Guardaré mi templo y lo protegeré de los ejércitos invasores”), ya que Alejandro Magno aunque conquistó Palestina, no tocó ni la ciudad de Jerusalén, las respetó. Otra evidencia más de la inspiración divina de las Escrituras.
  2. La profecía de la victoria de los macabeos (Zacarías 9.11-10.12). De acuerdo con varios estudiosos bíblicos, se cree que varios fragmentos de este pasaje se refieren a la victoria de la revuelta de los macabeos sobre los seléucidas que ocupaban Palestina. De hecho, el versículo 13 es sorprendente: “Judá es mi arco, e Israel, mi flecha. Jerusalén es mi espada y, como un guerrero, la blandiré contra los griegos.” Como hemos hablado, la dinastía Seléucida que gobernaba Palestina después de la desintegración del imperio griego de Alejandro Magno eran en realidad griegos y fueron enfrentados por los judíos rebeldes, quienes ganaron el conflicto. El v. 16 parece retratar esa victoria diciendo: “En aquel día el SEÑOR su Dios rescatará a su pueblo, así como un pastor rescata a sus ovejas.” Aunque también se cree que hay ciertos aspectos escatológicos en este pasaje, es decir, apuntando hacia un tiempo futuro, de la victoria final de Dios en los tiempos últimos. Otro versículo que se cree se refiere al tiempo de los macabeos es Zacarías 10.5: “Serán como guerreros poderosos en batalla, que pisotean a sus enemigos en el lodo debajo de sus pies.” En el tiempo de la victoria de los macabeos, los israelitas se unieron como una sola nación sin distinción de tribus para derrotar a los griegos. El pueblo de Israel vivió en este tiempo un descanso y una restauración temporales, como dice el v. 6, “Será como si nunca los hubiera rechazado”. Encontramos también una lista de naciones donde los israelitas fueron dispersados después de los exilios (Egipto y Asiria), simbolizando así que Dios juntaría de nuevo a su pueblo desde todas las tierras extranjeras donde les tocó vivir, para armar una sola nación nuevamente.
  3. La profecía sobre la invasión romana futura a Jerusalén (Zacarías 11.1-17j. Varios versículos en este capítulo parecen haberse cumplido parcialmente en la época del sitio del ejército romano a Jerusalén y su posterior destrucción en el año 70 d.C. por el general Tito: el trato sin compasión que los israelitas sufrirían de parte de sus propios dirigentes y del ejército romano (v. 4- 5), la separación de la nación en 2 partes hostiles entre sí que obstaculizó la guerra contra Roma (v. 14), los actos de canibalismo que se cometieron durante el sitio romano a Jerusalén (v. 9, “Si se mueren, que se mueran. Si las matan, que las maten. ¡Y que las sobrevivientes se devoren unas a otras!». “) y la aparición de un “pastor irresponsable” que no cuidaría a las ovejas sino que se aprovecharía de ellas y las llevaría al matadero (cumplida parcialmente en la figura del líder judío de la revuelta contra los romanos llamado Simeón bar Kosiba, 132 al 135 a.C., proclamado como mesías por un rabí judío). Sin embargo, se cree también que hay elementos en este pasaje que apuntan hacia la figura del famoso anticristo.

Ahora, veamos algunas de las profecías mesiánicas contenidas en estos capítulos de Zacarías:

  1. La profecía sobre el futuro rey de Israel (Zacarías 9.9-10). La referencia al carácter humilde y sencillo del futuro rey es mencionada en Mateo 21.5 y Juan 21.15 como una profecía que se cumplió en la figura de Jesús durante su entrada triunfal en Jerusalén, en la cual efectivamente se montó en un burrito y así entró en la ciudad.
  2. La profecía sobre el pago por la traición de Judas (Zacarías 11.12-13). Este pasaje es mencionado parcialmente en Mateo 26.15 y en Mateo 27.9-10 como una profecía que fue cumplida exactamente en el precio que los líderes religiosos de los judíos pagaron a Judas por entregar a Jesús (30 monedas de plata). Judas al ver consumado el arresto y juicio de Jesús, arrojó esas monedas en el santuario. Con ese dinero, los jefes de los sacerdotes compraron el Campo del Alfarero (Mt 27.7), tal como la profecía menciona.
  3. La profecía del “traspasado” (Zacarías 12.10). El versículo dice, “»Entonces derramaré un espíritu de gracia y oración sobre la familia de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán duelo por él como por un hijo único. Se lamentarán amargamente como quien llora la muerte de un primer hijo varón.” El Nuevo Testamento reconoce este pasaje como una referencia directa a la muerte de Jesús en la cruz y a su regreso glorioso en el día último (Juan 19.37 y Apocalipsis 1.7).
  4. La profecía del manantial que purificará de pecados (Zacarías 13.1). El versículo menciona que brotará un manantial que limpiará de todos sus pecados al pueblo de Jerusalén. Esta imagen es utilizada para referirse a Jesús en Juan 4.10-14, 7.37-38; Apocalipsis 21.6 y 22.1-2.
  5. La profecía de la muerte del pastor (Zacarías 13.7). Las palabras “Mata al pastor, y las ovejas se dispersarán” son aplicadas en el Nuevo Testamento a Jesucristo nuevamente (Mateo 26.31, Marcos 14.27 y Juan 16.32), para referirse al momento en que Jesús fue abandonado por sus discípulos. El mismo Jesús cita la profecía de Zacarías afirmando que hace referencia a ese momento.

Para terminar, el capítulo 14 del libro de Zacarías contiene numerosos elementos escatológicos, lo que nos hace pensar que se refiere enteramente a los tiempos últimos, es decir, los días previos al juicio final y el regreso glorioso del Mesías. En un lenguaje altamente simbólico, Dios reveló a Zacarías algunos eventos que son mencionados nuevamente en otros libros de la Biblia como referidos al final de los días de la humanidad: la batalla de Armagedón (Apocalipsis 16.16), el regreso de Jesús con sus ángeles (2 Tesalonicenses 1.7), el cataclismo cósmico asociado con la segunda venida, la victoria de Dios como “un solo Señor” (Zac 14.9) sobre el que gobierna este mundo (Satanás, Apocaliplsis 20.1-3), y la adoración final a Jesús en su reino celestial por parte de gente de todas las naciones.

Conclusiones:

  1. Sorprendámonos más y más con la precisión de las profecías bíblicas sobre eventos históricos que ya sucedieron en el pasado y que al analizarlos en perspectiva, embonan perfectamente en el mensaje profético que Dios dejó a sus profetas como Zacarías. ¡Más evidencias de la inspiración divina de las Escrituras!
  2. Apreciemos también el mensaje profético mesiánico que contiene el libro de Zacarías. Reafirmemos nuestra fe en Jesús como nuestro Señor y Salvador y creamos firmemente que nuestra creencia en él no es un error, al contrario, es la decisión más inteligente que podemos tomar en este mundo: ¡seguir a Jesús! El verdadero Mesías profetizado muchos años antes de su llegada y que cumplió muchas profecías del Antiguo Testamento en su persona.
  3. Imaginémonos el final de la historia, el día del juicio final, cuando Jesús regrese. Así como se cumplieron con precisión las profecías que hemos revisado sobre hechos en la historia de Israel y en la vida de Jesús en la tierra, así también se cumplirán las profecías sobre su regreso. ¡Estemos alerta y esperándolo firmes en nuestra fe! Porque un día volverá, eso es seguro.

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