Día 63

LEVÍTICO 6 – 7.

Continuamos con instrucciones sobre sacrificios, en este caso, el sacrificio por la culpa y otros detalles más. En los versículos 1 al 7 del capítulo 6, Dios da instrucciones con respecto al “sacrificio por la culpa” y cómo se originaba. En este pasaje podremos descubrir qué importante era (y sigue siendo) para Dios el asunto de las relaciones humanas. Tan importante era respetar y considerar al prójimo como ofrecer los sacrificios en la forma correcta.

Pero, ¿qué eran exactamente los sacrificios por la culpa? De acuerdo a la Biblia de Estudio Arqueológica, “era un tipo especial de ofrenda por el pecado por transgresiones por las que la restitución u otra satisfacción legal podían ser hechas. Cuando los derechos de Dios o de otra gente habían sido quebrantados, lo malo tenía que ser corregido.” Como vemos en los versículos 1 – 7, el tema principal es pecar contra el prójimo. Algunos detalles importantes al respecto:

  1. El v. 2 dice, “«Supongamos que uno de ustedes peca contra su socio y es infiel al SEÑOR. Supongamos que comete una estafa”, ““Cuando alguien peque y cometa una falta contra el SEÑOR, engañando a su prójimo” (NBLH). Para Dios, engañar, defraudar, robarle algo, mentirle, o “cualquier otro pecado como estos” (v. 3) contra el prójimo, ¡era pecar contra Él mismo y serle infiel! No solamente se podía ser infiel a Dios adorando otros dioses, sino también maltratando de alguna manera al prójimo. En el corazón de Dios siempre ha estado el punto de las relaciones humanas en un nivel de mucha importancia. Y lo mismo es hoy.
  2. Dios esperaba reposición del daño de alguna forma, como por ejemplo, una restitución del daño a la persona mas un 20% más y además presentar una ofrenda por la culpa. La persona que cometía cualquiera de estos pecados contra su prójimo, quedaba impura ritualmente y necesitaba la ofrenda por la culpa para purificarse ante Dios. Interesante, ¿no crees? Los pecados contra nuestro prójimo pueden dejarnos en un estado de contaminación espiritual, aún hoy.
  3. El v. 7 enseña que mediante la ofrenda por la culpa, el ofensor sería perdonado de su pecado de cualquiera de esos pecados que haya cometido. Dios requería al agresor primero ir a restituir el daño de alguna forma hacia la persona que ofendió y después ofrecer un sacrificio a Él para que recibiera el perdón. Ambas cosas: ponerse en paz con el prójimo dañado y ponerse en paz con su Creador, a quien también ofendió por haber maltratado a otro miembro de su pueblo.

Esto nos puede dejar una buena reflexión acerca de cómo vemos nosotros hoy las relaciones humanas dentro de la iglesia. ¿Les damos el mismo peso que Dios les da? ¿Vemos seriamente el estar mal con otro hermano(a) y no arreglarlo rápido? ¿Entendemos que si pecamos contra nuestro prójimo también nuestra relación con Dios se afecta? Fue precisamente en este mismo espíritu que Jesús dijo en Mt 5.23–24 (DHH-LA), “23“Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.” Meditemos en esto.

En los versículos 8 al 30 del mismo capítulo 6, Dios trata ahora con algunas instrucciones con las ofrendas quemadas y con las porciones que les correspondía consumir a los sacerdotes. Algunos comentarios al respecto:

  1. La orden de mantener siempre prendido el fuego del altar y que “nunca debe apagarse.” (v. 12-13). ¿Por qué esta orden? De acuerdo al comentario Be Holy, “Be” Commentary Series, de Victor Books, muy posiblemente esto veía hacia futuro, ya que Dios mismo fue quien encendería ese fuego del altar en Lev 9.24, y por lo tanto nadie debería apagarlo.
  2. Las varias referencias al derecho que Dios estaba confiriendo a Aarón y a sus hijos (es decir, los sacerdotes) de comer de los alimentos ofrecidos como ofrendas por los israelitas. Ellos podrían comer del resto de la harina ofrecida (v. 16), sería su derecho “de generación en generación” (v. 18), podrían comer de los animales ofrecidos como ofrenda por el pecado (v. 26).
  3. El único requisito que Dios les ponía para comerse esto era que lo hicieran “en un lugar sagrado dentro del atrio del tabernáculo” (v. 26). Sin embargo, si la sangre del animal ofrecido en ofrenda por el pecado “fue llevada al tabernáculo como ofrenda para purificación en el Lugar Santo. Deberá ser quemada por completo en el fuego.” (v. 30).

El capítulo 7 continúa con las instrucciones sobre estos sacrificios, algunos detalles relevantes:

  1. La confirmación de que las instrucciones dadas se aplicaban por igual a las ofrendas por la culpa o por el pecado, “Ambas le pertenecen al sacerdote quien las usa para purificar a alguien, así hace que la persona sea justa ante el SEÑOR.” (v. 7).
  2. La repartición equitativa de las ofrendas de grano restantes entre todos los descendientes de Aarón.
  3. Las instrucciones con respecto a las ofrendas de paz “como una expresión de acción de gracias” (v. 12): el animal de sacrificio ofrecido debería ser acompañado de varias clases de pan y después comido por la persona que lo ofrecía el mismo día del sacrificio. Aparece también la prohibición de comerse las sobras para el día siguiente, no era permitido, excepto en el caso de que fuera una ofrenda para cumplir un voto o una ofrenda voluntaria (v. 16).
  4. El tercer día era el límite para dejar comida, había que quemarla por completo. Nadie podría comer alimento ofrecido en sacrificio más allá del tercer día. La pena para el que desobedeciera era “serás castigado por tu pecado.”, “sufrirá las consecuencias de su pecado” (NVI). ¿Por qué? Dios describe que la carne para entonces (el tercer día después de cocinada) sería “estará contaminada”, “Será cosa abominable” (BTX), “Será cosa ofensiva” (NBLH), “será considerada despreciable” (DHH-LA). El Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 3: Levítico, Números y Deuteronomio, de Editorial Mundo Hispano, afirma que una posible razón para esta orden era por el problema de la preservación de la comida, que al tercer día ya estaría descompuesta, no sería fresca y por lo tanto, no era digna ya de ser una comida dedicada a Dios.
  5. Los versículos 20 al 21 tratan con el problema de las personas que se acercaban a participar de un sacrificio dedicado a Dios por alguna causa pero estaban “ceremonialmente impuros”. De acuerdo con el Word Biblical Commentary, Volume 4: Leviticus, de Word Incorporated, las personas que ofrecían estos sacrificios después se iban con su familia o con su clan completo a comérselo. Así que Dios hace énfasis aquí que esas personas que llegarían a esa comida no podían simplemente presentarse y comer, necesitaban verificar que estuvieran ceremonialmente puros. Para Dios es importante que estemos preparados para adorarle y servirle, no solamente presentarnos y ya. La pena era también la expulsión de la comunidad.
  6. Se reafirma la orden de no comer sangre bajo pena de ser cortado del pueblo (v. 25). Trataremos a fondo este tema más adelante, especialmente por cómo algunos grupos han torcido estos pasajes para una aplicación moderna incorrecta.
  7. Se reafirma el derecho de los sacerdotes a participar en los alimentos que fueron ofrecidos como sacrificio (v. 31 – 36). Y Dios asegura, “Las ofrendas especiales presentadas al SEÑOR fueron apartadas para Aarón y para sus descendientes desde el momento en que fueron separados para servir al SEÑOR como sacerdotes.” (v. 35). Era un plan de Dios desde el inicio que así fuera, el hombre no lo podría cambiar.

Conclusiones:

  1. Necesitamos enlazar en nuestra mente por completo el concepto de estar en armonía con Dios con el de amar al prójimo. ¡No podemos andar por la vida cristiana maltratando y pecando contra hermanos en la fe y pensar que estamos en paz con Dios! Esa es una idea completamente fuera de la teología bíblica. Para Dios, desde el inicio de las Escrituras, las relaciones humanas son igual de importantes que adorarlo a solo Él. ¿Cómo están tus relaciones humanas hoy con tus hermanos en la fe? ¿Has estado pecando contra alguien sin entender lo serio del asunto?
  2. Si tienes alguna relación que arreglar hoy, ya sabes qué hacer: ponte en paz con la persona (reparando el daño de alguna forma) y después ve con Dios y ponte en paz con Él también. Que nos quede claro: pecar contra el prójimo es pecar contra Dios.
  3. Adquiramos la disciplina de estar preparados espiritualmente para ofrecer sacrificios a Dios en la iglesia moderna, como lo son el alabarlo, orar, ofrendar económicamente, congregarnos, etc. Antes de hacer todo esto, oremos, purifiquémonos, preparémonos; no estamos llegando a una función del cine, ni a un show de un circo, sino a estar delante de la presencia del Dios Todopoderoso. Tomémoslo en serio así como Dios lo ha tomado siempre en serio.

10 Responses to “Día 63”

  1. claudia Vazquez dice:

    Muchas gracias Arturo por enseñarnos la gran importancia de mantener buenas relaciones en la iglesia.

  2. CINTHYA SOLANO dice:

    MUCHAS GRACIAS 😀

  3. Jorge R. Moreno Peñaloza dice:

    Gracias Arturo, en verdad enseñanzas increíbles que nos permiten entender el por que de muchas situaciones y que nos ayudan a mejorar nuestro comportamiento día con día, sobre todo en las cosas que tomamos demasiado a la ligera.

    Doy gracias a Dios por usarte tan poderosamente y por la ayuda que ha significado para muchos estas enseñanzas, un excelente día para todos.

  4. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchas Gracias, me doy cuenta cuanto
    Dios nos cuida dando direcci’on especifica para mantenernos santos delante de su presencia, manteniendo una debida relacion con nuestro Dios, y relaciones sanas unos con otros.

  5. Vicky dice:

    Gracias Arturo Dios te bendiga y siga derramando su gracia en tu vida!!

  6. Astrid dice:

    Gracias Arturo, con cada estudio puedo ver la sabiduría de Dios y de sus mandamientos. Creo que si cada uno tomara la importancia a ir con un corazón preparado a las reuniones veríamos servicios más llenos del poder de Dios. Si cada uno tomara la importancia de arreglar su corazón con el prójimo a quien ha dañado habría una armonía más notoria. Pero es el tiempo de aprender de los errores y glorificar cada vez más a Dios. Saludos

  7. blanca dice:

    Gracias Arturo por hayudarnos en poner nuestro corazon en paz y es muy cierto no podemos llegar ante su precensia divina de nuestro señor Jesucristo si no estamos amando verdaderamente al projimo esto nos hace con ciencia de lo que DIOS le agrada ir con un corazon puro y sin mancha.

  8. Minelia M.H. dice:

    Muchas gracias Arturo.

  9. Martín Tomas Merediz-Funes dice:

    Agradezco al Señor porque al utilizarte en estos estudios nos deja tan claro lo que realmente nos acerca o aleja de el.
    Que importante es no pecar en contra de los hermanos y en general de ningún ser humano, y que importante también es cuando se ha pecado actuar de manera que podamos restituir el daño causado, obviamente reconociendo el pecado, pidiendo perdón y en caso de ameritar restituir cualquier cosa que haya sido sustraída o destruida por nuestro pecado.
    Lo más relevante es que al Señor no le agrada que andemos por la vida hiriendo al projimo y menos aun dentro de su pueblo.
    Gracias Arturo es tan importante hacer hincapié en estos mandamientos que muchas veces pasamos por alto.
    Un gran abrazo

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