Día 244

2 REYES 9.1 – 10.31, 2 CRÓNICAS 22.8 – 9.

Después de haber estudiado algunos aspectos sobre el ministerio profético de Eliseo, ahora la Biblia regresa su atención a los dirigentes de Israel y la situación política que estaba por ocurrir. Si hay una gran enseñanza de lo que estudiaremos hoy es que Dios hace justicia en el tiempo que Él considera correcto y que nunca sus palabras dejan de cumplirse.

El capítulo 9 de 2 Reyes nos introduce a la historia de Jehú, “hijo de Josafat, hijo de Nimsi” (2 R 9.2), que era uno de los comandantes del ejército de Samaria. Dios a través de Eliseo y uno de sus profetas, mandó consagrar a Jehú como rey de Israel en secreto y le dio inmediatamente la siguiente misión: “Tú destruirás a la familia de Acab, tu amo. Así vengaré el asesinato de mis profetas y de todos los siervos del Señor a quienes Jezabel mató” (2 R 9.7). Después el profeta salió corriendo y dejó a Jehú ahí, quien al ser cuestionado por sus compañeros comandantes, cuando les dijo la verdad del mensaje todos reaccionaron con reverencia a Jehú y reconocieron que efectivamente Dios había determinado eso. ¿Cómo fue que Jehú creyó todo tan rápido y cómo fue que los otros comandantes lo aceptaron? Indudablemente Dios estaba atrás de todo, moviendo los corazones de estos comandantes de Samaria, con el mismo trasfondo pagano que sus reyes. Cuando Dios decide lograr algo usará a cualquier persona para lograrlo, para Él no hay límite alguno.

Ahora, ¿por qué Dios eligió a Jehú? ¿Acaso fue una decisión al azar? La realidad es que la consagración de Jehú no fue un asunto nuevo. Podemos recordar cómo se planeó esto en 1º Reyes 19.15–18 (NVI), “15 El Señor le dijo: —Regresa por el mismo camino, y ve al desierto de Damasco. Cuando llegues allá, unge a Jazael como rey de Siria, 16 y a Jehú hijo de Nimsi como rey de Israel; unge también a Eliseo hijo de Safat, de Abel Mejolá, para que te suceda como profeta. 17 Jehú dará muerte a cualquiera que escape de la espada de Jazael, y Eliseo dará muerte a cualquiera que escape de la espada de Jehú. 18 Sin embargo, yo preservaré a siete mil israelitas que no se han arrodillado ante Baal ni lo han besado.” Aquí tenemos al profeta Elías recibiendo una misión de Dios que no alcanzó a cumplir porque se lo llevaron antes. Así que es Eliseo quien se encargó de cumplir este encargo pendiente que dejó Elías. Solo Dios sabe por qué eligió a Jehú para esa tarea, algo vio en su corazón. Recordemos que Dios escudriña los corazones humanos y conoce bien los motivos y las intenciones. Y también apreciemos el hecho de que Dios tomó en cuenta a los 7,000 israelitas que seguían fieles a Él y por ellos también ejecutaría su plan.

Jehú entonces se puso en marcha para cumplir con el encargo que Dios le dio. Podemos organizar los siguientes eventos en forma de fases, conforme iban sucediendo, cada una cumpliendo un objetivo del encargo general:

  1. El asesinato de los 2 reyes aliados y paganos, Joram de Israel y Ocozías de Judá (2 Reyes 9.14-28). Jehú inmediatamente comenzo a organizar una conspiración contra su rey y se puso en marcha hacia Jezreel donde se encontraba Joram. De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, el mensaje que llevaban los hombres enviados por Joram (“- El rey quiere saber si vienes en son de paz”, 2 R 9.18) quería decir en realidad si Joram, como uno de sus comandantes, traía algún buen reporte de parte de sus oficiales miiltares. De ninguna manera Joram pudo haberse enterado de las verdaderas intenciones de Jehú. Curiosamente, el encuentro se dio en la parcela de Nabot de Jezreel, a quien Jezabel había mandado asesinar junto con toda su familia para robarle sus tierras y entregárselas a su caprichoso e inmaduro esposo Acab (1 R 21.14), acto por el cual Dios juzgó a Acab y a su familia y prometió un castigo futuro. Todo se iba acomodando de acuerdo con las palabras que Dios había enviado a Acab. En ese mismo lugar Jehú mató a Joram y también hirió a Ocozías. Ahora, al comparar los relatos de la muerte de Ocozías tanto en 2 Reyes 9 como en 2 Crónicas 22 hay una diferencia en los relatos. Por un lado, 2 Reyes afirma que Ocozías quedó herido y llegó a Meguido donde murió, y por otro lado 2 Crónicas 22 dice que los hombres de Jehú encontraron a Ocozías escondido en Samaria y lo llevaron con Jehú, quien lo mató (2 Cr 22.9). ¿Representa esto una contradicción bíblica? ¿Será evidencia de que la narración está alterada o simplemente fue inventada, como algunos estudiosos modernos afirman? Según el The New American Commentary: 1, 2 Kings, de Broadman & Holman Publishers, algunos estudiosos bíblicos como Patterson y Austel creen que no hay nada que represente una contradicción en este pasaje, ya que Jehú se encontraba en Meguido que es donde llevaron a Ocozías y donde murió. ¿Por qué matar también a Ocozías si el asunto era con Joram? 2º Crónicas 22.7 nos da la respuesta al porqué Ocozías se encontraba “por casualidad” visitando a Joram justo en ese momento: “Ahora bien, Dios había decidido que esta visita sería la ruina de Ocozías. Mientras estaba allí, Ocozías salió con Joram para encontrarse con Jehú, nieto de Nimsi, a quien el Señor había designado para destruir la dinastía de Acab.” Todo fue un plan de Dios, cada decisión de Joram, cada decisión de Ocozías, las circunstancias de los combates, el terreno donde Jehú atacaría a ambos reyes, la forma en que morirían, ¡todo! A Dios no se le escapa nada. Algo interesante es cómo el pueblo de Judá decidió darle a Ocozías un entierro digno en honor a su abuelo Josafat a quien consideraban “un hombre que buscó al Señor con todo el corazón” (2 Cr 22.9). La fidelidad a Dios y el buen ejemplo de una persona dejará un impacto en la gente por muchas generaciones, mucho más fuerte que la maldad de otro individuo.
  2. La muerte de Jezabel (2 Reyes 9.30 – 37). Ahora le tocaba el turno a la famosa Jezabel, “la reina madre” (2 R 9.30), la esposa del malvado Acab. Llama la atención que Jezabel “se pintó los párpados, se arregló el cabello y se sentó frente a una ventana.” (2 R 9.30), justo cuando supo que llegó Jehú a Jezreel. De acuerdo con varios comentarios bíblicos como el Commentary on the Old Testament, de Hendrickson Publishers Inc., Jehú hizo esto no para intentar seducir a Jehú y así librarse de la muerte, porque de hecho ella ya sabía que Jehú había matado a Joram y que iba tras ella, sino más bien porque quería lucir hasta su último momento como una reina, elegante y con estilo. En realidad de nada le sirvió el estilo, porque Jehú al verla asomarse ordenó que la tiraran por la ventana y murió estrellada en el piso y después fue pisoteada por los caballos, y más tarde fue comida por los perros y solo quedaron el cráneo, los pies y las manos (2 R 9.35). Dios cumplió su sentencia sobre la malvada mujer que había contribuido grandemente a la perdición de Israel.
  3. La muerte de la familia de Acab y la familia de Ocozías (2 Reyes 10.1 – 17). Jehú continuó con la matanza ordenada y esta vez le tocó el turno a los 70 hijos de Acab que se encontraban en Samaria. A través de la intimidación logró que los tutores de los mismos le entregaran las 70 cabezas de ellos y se las llevaran a Jezreel. Mientras hacía todo esto informó al pueblo, “No tengan duda de que se cumplirá el mensaje que el Señor dio acerca de la familia de Acab. El Señor declaró por medio de su siervo Elías que esto sucedería”. (2 R 10.10). Y continuó con la masacre del resto de los parientes, funcionarios, amigos y sacerdotes de Acab. El exterminio fue total, conforme a las órdenes de Dios. Todo iba de acuerdo a lo que se le ordenó hasta este momento, pero de pronto cuando se encontró en su camino a Samaria con familiares de Ocozías, ¡decidió matarlos también! Fueron 42 en total, y después continuó la masacre ahora en Samaria.
  4. La matanza de los sacerdotes de Baal (2 Reyes 10.18 – 29). Con mucha inteligencia, Jehú logró reunir a todos los adoradores y a los sacerdotes de Baal de Israel en el templo dedicado a dicha deidad pagana,  y después mandó matar a todos y a destruir también la “columna sagrada” en la cual se ofrecía culto a Baal. No se le escapó ninguno. Acabó en un día con el culto a Baal en Israel que por tanto tiempo había tenido en corrupción a esa tierra, pero dejó unos “becerros de oro” que estaban en Betel y en Dan y también eran parte del culto idolátrico de Israel. Cuando Dios decide exterminar con la fuente de una mala influencia para su pueblo, ¡lo hace de forma completa!
  5. A pesar de los grandes hechos de Jehú por erradicar la idolatría y la corrupción de Israel, la Biblia termina el relato de su vida evaluándolo de la siguiente manera, “Jehú no obedeció con todo el corazón la ley del Señor, Dios de Israel. Se negó a abandonar los pecados que Jeroboam hizo cometer a Israel.” (2 R 10.31). Incluso a pesar de que Dios le hizo una promesa de mantener descendientes suyos en el trono hasta la cuarta generación, él no hizo caso. Años después Dios le reveló al profeta Oseas una de las razones por las cuales juzgó así a Jehú y a sus descendientes, “Entonces el Señor le dijo: «Ponle por nombre Jezrel, porque dentro de poco haré que la casa real de Jehú pague por la masacre en Jezrel. Así pondré fin al dominio del reino de Israel.” (Oseas 1.4, NVI). ¿A qué masacre se refiere? ¿Dios le ordenó a Jehú exterminar a la familia de Ocozías también? ¡No! Pero Jehú lo hizo, fué más allá del mandato que Dios le dio, seguramente guiado por su propio sentido común y su razonamiento humano. No obedeció al Señor completamente y de corazón, sino que hizo cosas extras que Dios no le había ordenado y que involucraron derramamiento de sangre. Dios consideró esto como algo grave y no lo dejaría pasar, ¡habría consecuencias! Al final del relato, Jehú muere en Samaria y reinó durante 28 años en total.

Conclusiones:

  1. Cuando Dios se determina a hacer algo, lo hace de forma completa, y en el proceso puede utilizar a cualquier persona, creyente o no, para que su propósito se cumpla. Con más razón pongamos nuestra confianza en Él y luchemos por mantenernos fieles, ya que cuando mande respuestas a nuestras oraciones, moverá lo que tenga que mover para hacer su voluntad.
  2. Cuando Dios disciplina a alguien por su maldad no se fija en nivel social, económico, académico, o en la apariencia física. Sus juicios son totales y contundentes. Nadie puede obstaculizar sus planes ni impedir que sus juicios se lleven a cabo. Tengamos temor de Él en nuestra vida diaria, porque con Dios no se juega.
  3. Ser fiel a la Palabra de Dios no solo implica el no ser negligente con sus mandatos y preceptos, sino también el no agregarle nada extra simplemente porque nosotros pensamos que tenemos una mejor idea que lo que Dios nos planteó originalmente. Dios busca corazones fieles y sinceros, no personas que quieran “mejorar” sus designios y su voluntad, especialmente en aquellas enseñanzas o mandatos claros en la Biblia y que tienen una trascendencia para la relación con Dios de una persona (no en asuntos de opinión que entran dentro de las doctrinas periféricas del cristianismo). Un ejemplo de esto es el menosprecio que la doctrina bíblica del bautismo ha sufrido en los últimos 3 siglos y las formas aberrantes en que personas han planteado en diferentes momentos “mejoras” al medio establecido en las Escrituras para la salvación de las almas. Un ejemplo de entre muchos donde los seres humanos han pretendido tener mejores ideas que Dios para hacer las cosas importantes en la fe, terminando en puntos más allá de lo que Dios realmente quería.

Los dejo con una imagen de Jehú y Jezabel, justo cuando pide que la echen para abajo de la torre, como aparece en The Bible and its Story, Volume 5: History – Poetry, II Chronicles to Psalms, de Francis R. Niglutsch.

Jehu y Jezabel


10 Responses to “Día 244”

  1. norma de la cruz dice:

    Muchas gracias!!! por la clase me lleva tener mucha esperanza pero tambien mucho temor de Dios, saludos!!!

  2. Citlali Gamboa dice:

    Fidelidad a Dios y su palabra, sin influencia d corrientes humanas ó alguna ocurrencia propia, empezando x orar y leer diario, el mayor tiempo posible. Que vida sin corazón la de Jezabel, pereció con su orgullo x delante. Gracias totales y saludos.

  3. Ramón López dice:

    Excelente clase, reafirma la enseñanza de que tenemos un Dios justo, preciso y siempre atento a nuestras motivaciones. Gracias por animarnos a mantener el enfoque correcto. Saludos

  4. Sandra Torres de Zapata dice:

    Muchisimas gracias, me reafirma, cuan grande es el poder y soberania de nuestro Dios, en cumplir su palabra.

  5. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo, me llena de Fe mirar, que DIOS cumple su palabra.

  6. Juan Orozco dice:

    Gracias Arturo por tu tiempo. Me quedo anonadado por la forma que Dios trabaja y mas como hace las cosas y también ve nuestro corazón y sabe que vamos hacer las cosas pero también hay que tener cuidado con que intenciones las queremos hacer, hoy me dejo perplejo y tengo que tener un corazón puro para EL.

  7. Enriqueta Basurto de Flores dice:

    Gracias Arturo, efectivamente Dios nos responde y nos nuestra que nuestras ideas nunca van a ser mejores.

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