Día 443

HEBREOS 8.1-10.39.

En los capítulos de este día, el autor de Hebreos continuó desarrollando el tema del sumo sacerdocio de Cristo y ubicándolo como superior por encima del servicio que los sacerdotes judíos prestaban en el templo. También trataremos el tema de la obsolescencia del Antiguo Pacto comparado con el Nuevo, el concepto de la sombra y la realidad, y una llamada a la perseverancia en la fe aunque ya se llevara un largo camino recorrido.
En Hebreos 8.1-13, el autor de la carta continuó el tema de los capítulos anteriores sobre el cargo de sumo sacerdote que tenía Jesús. Pensemos en los siguientes puntos importantes:
  1. Al comparar en los versículos 3 al 4 a los sacerdotes terrenales judíos con el sacerdocio de Jesús, el autor dijo en el v. 5, “Estos sacerdotes sirven en un santuario que es copia y sombra del que está en el cielo” o “Éstos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales” (BJL). Este concepto teológico de las sombras presentes en el AT y las realidades reveladas en el NT es muy importante para poder comprender la transición que Dios determinó entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto que estableció Jesús. Hay libros enteros en el mundo del estudio bíblico que se enfocan en estudiar el Antiguo Testamento tomando como punto de partida la figura de Cristo, y es impresionante lo que esos estudiosos han descubierto. Básicamente el tema central del Antiguo Testamento es Cristo (lamentablemente los judíos antiguos y modernos no lo ven así). Desde el Pentateuco y a lo largo de los libros históricos, sapienciales y proféticos del canon del Antiguo Testamento podemos encontrar referencias proféticas directas o en forma de sombra y realidades a Cristo y su evangelio.
  2. Otro tema que aparece en estos versículos es la superioridad del Nuevo Pacto comparado con el Antiguo. Pasajes como “el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas.” (Heb 8.6) o “Al llamar «nuevo» a ese pacto, ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está por desaparecer.” (Heb 8.13) nos muestran el énfasis que el autor estaba dando a la supremacía del Nuevo Pacto. Incluso intentó demostrar su punto citando Jeremías 31.31-34 que asegura apuntaba en realidad hacia el Nuevo Pacto que establecería Jesús y que contemplaría los siguientes elementos: a) un nuevo pacto diferente al anterior, b) Dios escribiría sus leyes en el corazón de los hombres y no en tablas de piedra, c) todos serían pueblo de Dios, d) todos conocerían a Dios, e) el perdón de todos los pecados era ingrediente principal. Es precisamente el evangelio de Jesús el que vino a traer al mundo las buenas noticias de que todas esas cosas podían ser experimentadas por cualquier persona, no solamente por los judíos.
En Hebreos 9.1-10.18 encontramos una comparación detallada del culto que se ofrecía en el templo de Jerusalén bajo el Antiguo Pacto y regulado por los sacerdotes terrenales, contra el culto que los discípulos de Jesús ofrecen a Dios teniendo como mediador al sumo sacerdote Jesús. Veamos también los puntos relevantes:
  1. En Hebreos 9.1-7, el autor relató cómo funcionaba el culto en el templo de Jerusalén (mencionando todos sus componentes principales como el Lugar Santo, el Lugar Santísimo y el arca de la alianza), y también escribió acerca del trabajo de los sacerdotes tanto para los sacrificios regulares cotidianos como para el sacrificio anual por los pecados del pueblo que llevaba a cabo el sumo sacerdote. Después de eso, mencionó en el v. 8, “Con esto el Espíritu Santo da a entender que, mientras siga en pie el primer tabernáculo, aún no se habrá revelado el camino que conduce al Lugar Santísimo.” Aquí podríamos hablar de una evidencia de la inspiración divina de la carta a los Hebreos ya que el autor mismo asegura que fue el Espíritu Santo quien le reveló esa verdad. Esto quiere decir que la forma de comprender de manera completa el Antiguo Pacto es solamente a la luz del trabajo de Cristo y su evangelio. Siendo así, el autor se atrevió a afirmar que todo el sistema de sacrificios y ofrendas ordenado en la ley mosáica no perfeccionaba la conciencia de las personas, que solamente eran reglas externas temporales con validez “hasta el tiempo señalado para reformarlo todo.” (Heb 8.10). El tiempo señalado para reformar todo fue precisamente cuando vino Jesús al mundo, murió por nuestros pecados y resucitó. Después de esos eventos, todo el sistema anterior de sacrificios y ofrendas quedó convertido en obsoleto a los ojos de Dios.
  2. En Hebreos 9.11-14, el autor nos demuestra que el sacerdocio de Jesús es más excelente comparado con el de los sacerdotes judíos, por dos razones: a) el tabernáculo al que entró Jesús no fue el terrenal sino el celestial, b) solo tuvo que entra una sola vez al Lugar Santísimo de ese tabernáculo y no muchas, c) no ofreció sangre de animales sino su propia sangre. Es decir, tanto el servicio como prestó como el nivel de sacrificio que ofreció fueron muchísimo más altos, excelentes y supremos que cualquier servicio o sacrificio prestado por sacerdotes judíos. En cuanto a su sangre, así como la sangre de los animales santificaban las cosas por fuera, la sangre de Jesús tiene mucho más poder todavía ya que purifica por dentro a las personas (en nuestras conciencias, v. 14).
  3. En Hebreos 9.15-2 el autor nos habla del Nuevo Pacto establecido por Jesús y del cual él es mediador (v. 15), pero también mencionan la razón principal por la que se requirió derramamiento de sangre para hacer válido tanto el Antiguo Pacto como el Nuevo: “la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón.” (Heb 9.22). Desde que se estableció el Antiguo Pacto con Moisés, su primer acto inmediato a la revelación de parte de Dios de sus mandamientos, fue precisamente sacrificar animales y rociar con sangre al libro de la ley, a los utensilios del templo y a las personas. Este relato lo encontramos en Levítico 8.13-15 (“Acto seguido, Moisés hizo que los hijos de Aarón se acercaran, y los vistió con las túnicas; se las ciñó con la faja, y les sujetó las mitras, tal como el Señor se lo había mandado. 14 Luego hizo traer el novillo del sacrificio expiatorio, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo. 15 Después Moisés lo degolló, y tomando un poco de sangre con el dedo, la untó en los cuernos alrededor del altar para purificarlo. El resto de la sangre la derramó al pie del altar, y así lo consagró e hizo propiciación por él.). De acuerdo a la explicación del v. 16, Dios estableció que para hacer válido un testamento se requería la muerte de alguien, y por eso tanto en el Antiguo como en el Nuevo se requirió la muerte de alguien y el derramamiento de sanger para hacerlo válido. Si quieres profundizar en el tema de “¿Por Qué Jesús Tenía que Morir?”, haz click en la liga para escuchar una clase al respecto.
  4. En Hebreos 9.23-28, el autor nos presenta varias verdades importantes: a) debido a que el sistema de culto y sacrificios del Antiguo Pacto solo eran una “copia” de las “realidades celestiales” (v. 23), se requería un sacrificio superior; b) el santuario en el que entró Cristo al momento de su sacrificio fue celestial, no entró en el terrenal porque ese solamente era una “simple copia del verdadero santuario” (v. 24); c) Cristo solo se ofreció una sola vez por los pecados de la humanidad, no está sufriendo continuamente por ello (v. 26); d) todo está relacionado con el ciclo de vida del ser humano el cual está establecido que viva y muera una sola vez y no varias veces (v. 27), y después enfrente el juicio de Dios (esta verdad derriba por completo el concepto de la reenarnación propio del hinduísmo y el budismo, ya que una vez muerta la persona ya no tiene oportunidad alguna de regresar a la tierra, salvo las excepciones milagrosas que la Biblia registra permitidas y generadas por el poder de Dios). De esta manera, podemos confirmar nuevamente que el Antiguo Testamento nos presenta copias y sombras imperfectas de las realidades perfectas que se revelarían en el Nuevo Testamento. Todo el Antiguo Testamento es una sombra imperfecta de la realidad perfecta demostrada por Jesús en el Nuevo Testamento. Y todavía nos falta conocer la realidad del cielo y todo lo que existe ahí, que será la última revelación de Dios donde todas sus promesas encuentran su cumplimiento.
  5. En Hebreos 10.1-18 encontramos nuevamente la referencia al concepto de la sombra y la realidad, afirmando el autor que toda la ley “es sólo una sombra de los bienes venideros” (v. 1). Por esa misma razón, todo el sistema de sacrificios que la ley ordena era imperfecto y nunca, por mucha excelencia que se pusiera en cumplirlos, tendrían el poder para limpiar las conciencias de las personas que los ofrecían. De hecho, Hebreos 10.3-4 dice, “Pero esos sacrificios son un recordatorio anual de los pecados, 4 ya que es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. ” Es decir, Dios estableció y permitió todo el sistema de sacrificios y el derramamiento de sangre de animales en el AT para apuntar directamente hacia el sacrificio único que experimentaría Jesús. Curiosamente el autor incluyó Salmos 40.6-8 como evidencia de la Escritura para respaldar su punto y también le aplicó un análisis exegético en los versículos 8 al 9, concluyendo que Dios tenía planeado desde el inicio que el sistema de sacrificios sería removido por completo un día para dar lugar a un segundo sacrificio, el de Jesús, que sería único y suficiente, como dice el v. 14, “Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando.”  Tan poderosa es la sangre de Jesús que es todo lo que se necesita para que todas las generaciones de seres humanos que existan tengan la oportunidad de ser perdonados de sus pecados y comenzar de nuevo, ahora con una relación con Dios. Recordemos también que la posición de Dios en cuanto al perdón de pecados es la siguiente: “«Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades.»” (Heb 10.17, citando a su vez Jeremías 31.34). Si Dios lo dijo, así es.
Por último, en Hebreos 10.19-39 encontramos un llamado muy intenso a la perseverancia de los cristianos desde tres perspectivas:
  1. La libertad que Jesús nos trajo (Heb 10.19-25). Al hacer énfasis primero en la libertad que Jesús nos ha otorgado a través de su sangre de entrar en el “Lugar Santísimo” del templo celestial, el autor exhortó a sus lectores a 4 cosas que reflejan el corazón de un creyente que ha comprendido el valor tan grande del sacrificio de Jesús: a) acercarse a Dios con confrianza (v. 22), b) mantener firme la esperanza en la que creemos (v. 23), c) mostrar una preocupación unos por otros sincera para “estimularnos al amor y a las buenas obras”, d) no dejar de congregarse aunque otros lo hagan (lo cual es un mal ejemplo y un mal hábito), v. 25. Así, estas 4 cosas no nacen solamente de un énfasis legalista de cumplir actividades para Dios, sino más bien de un corazón que ha aprendido a valorar la libertad espiritual de que disfruta y que reconoce completamente el sacrificio de Jesús en la cruz. Todo comienza con valorar la cruz de Jesús y su resurrección a un nivel personal.
  2. El temor a Dios (Heb 10.26-31). El autor planteó una posibilidad terrible aquí, “Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados.” (v. 26), de hecho, ya solo queda “una terrible expectativa de juicio” (v. 27). ¿A qué se refiere con pecar deliberadamente u obstinadamente después de conocer la verdad? El Holman New Testament Commentary: Hebrews & James, Broadman & Holman Publishers, nos recuerda que aquellos cristianos destinatarios de la carta estaban batallando con la tentación de regresar al judaísmo para evitar la persecución. Si ellos hacían esto, Dios lo tomaría como un rechazo deliberado de la verdad del evangelio. Al rechazar a Jesús estaban rechazando el único camino que Dios había establecido para perdonar realmente los pecados y limpiar las conciencias, y por lo tanto se quedarían sin oportunidad de encontrar perdón. Sería tan grave a los ojos de Dios hacer esto que el autor dijo en el v. 29, “¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?” Para Dios no es cosa ligera que un creyente rechaze el Nuevo Pacto establecido por Jesús y confíe más en la ley judía o en cualquier otro sistema religioso.
  3. El servicio pasado (Heb 10.32-39). En esta última perspectiva, el autor llamó a los cristianos a recordar todo lo que habían hecho en tiempos pasados por Dios y por su causa: soportaron mucho sufrimiento, recibieron burlas y persecuciones, ayudaron a los que eran perseguidos, aceptaron con alegría la confiscación de sus bienes por causa de su fe. En realidad se trataba de cristianos que en el pasado inmediato habían servido y sacrificado mucho por Dios, pero que al parecer en los tiempos en que se escribió la carta más bien se percibían apagados y superficiales. Por eso el autor los exhortó de la siguiente manera: “Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. 36 Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. ” El autor los estaba animando a no parar de crecer, de ayudar, de predicar, de aconsejar, etc. Necesitaban aprender el valor de la perseverancia, porque en el pasado brillaron para Dios, pero en el presente de la carta estaban apagados, apáticos, dejándose engañar por enseñanzas falsas y más. Al final podemos ver la confianza del autor en esa iglesia: ” Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. ” Él estaba seguro que ellos pasarían la prueba y que seguirían adelante.

Conclusiones:

  1. El concepto de la copia o sombra de la realidad en el Antiguo Testamento es muy importante para comprender mejor el plan de Dios a través de los siglos. Es necesario que todo creyente profundize en este tema y trate de dominarlo, para ampliar su visión del cristianismo a un nivel mas alto.
  2. Valoremos tanto el sacrificio de Jesús en la cruz y el derramamiento de su sangre. Gracias a ella, nosotros tenemos una oportunidad de conocer a Dios y de mantener una relación profunda y personal con Él.
  3. La libertad espiritual que nos da Cristo es un fuerte motivador para crecer en amor fraternal y la convicción de mantenerse asistiendo a las reuniones de la iglesia. ¿Estás apático(a) a las cosas de Dios? ¡Valora lo que Jesús ha hecho por tí!
  4. Tengamos cuidado de nunca recahzar a Jesús y reemplazarlo por alguna fe distinta o simplemente por falta de fe. Si somos cristianos y decidimos convertirnos en musulmanes o hindúes o budistas, nuestro destino eterno lo aclara Cristo y no será el mejor para nosotros.
  5. Si eres de los cristianos que dice “-en el pasado hice esto o aquello, o brillé de tal o cual manera, pero ahora ya no”, ¡debes tener cuidado! Dios nos llama a perseverar y no perder la confianza en Él y en sus palabras.

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