Día 245

2 REYES 10.32 – 12.21, 2 CRÓNICAS 22.10 – 24.27.

En estos pasajes la Palabra de Dios nos enfoca en lo que sucedía en el reino de Judá. Recordemos que tanto 1 y 2 Reyes y 1 y 2 Crónicas son relatos paralelos de eventos que sucedieron en los reinos del norte (Samaria) y del sur (Judá). Cronológicamente hablando fueron eventos simultáneos y el tener una doble fuente de información nos ayuda a tener un mejor panorama de cómo se dieron las cosas, como en el estudio de hoy lo vamos a comprobar.

Comenzamos el estudio de hoy terminando con la historia del rey Jehú (2 Reyes 10.32 – 35), a quien Dios decidió disciplinar por sus pecados (a pesar que al inicio se había mantenido fiel a Dios) y le fue quitando territorio del país a manos del rey Hazael. Jehú reinó en Israel 28 años. A partir del capítulo 11 de 2 Reyes y de 2 Crónicas 22.10, la historia nos lleva como decíamos hacia lo que sucedía en el reino de Judá. Recordemos que el rey Ocozías de Judá murió a manos de Jehú en Samaria, y aprovechando este suceso, su madre, llamada Atalía, tomó el poder en Judá por la fuerza matando a todos los hijos de Ocozías con excepción de uno (llamado Joás), a quien su hermana puso a salvo en un lugar seguro (el templo de Dios). Más adelante esta mujer fue mencionada como “la perversa Atalía” (2 Cr 24.7) y no es de extrañarse el por qué. Haber matado a todos sus nietos por ambición de poder realmente habla muy mal del corazón de ella. Recordemos que todo el contexto de Ocozías era el paganismo y por esa razón Dios decidió quitarle la vida a través de Jehú. No podríamos esperar una madre respetuosa de valores que para los creyentes en Dios eran y son importantes. Finalmente el paganismo y en general la rebeldía hacia Dios siempre nos lleva a construir una sociedad carente de los más elementales valores que nos distinguen como humanos.

Pasaron 7 años hasta que un sacerdote llamado Joiada organizó a Judá para consagrar a Joás como rey. La Biblia dice en 2 Crónicas 23.1 que después de ese largo tiempo Joiada “decidió actuar. Se armó de valor”, “se hizo fuerte” (BTX), “cobró ánimo” (BJL). Tal vez esperó a que el niño Joás estuviera un poco más grande de edad y mientras tuvo que soportar todas las cosas terribles que Atalía estaba haciendo en cuanto a la fe en Dios y la imposición de la idolatría. Pero las palabras usadas en las diferentes traducciones nos transmiten más bien la idea de que justo en ese momento, a los 7 años, el sacerdote pensó que ya era suficiente y que era momento de actuar y hacer lo correcto. Tomemos el ejemplo de este hombre para nuestras vidas, especialmente cuando llevamos soportando situaciones que sabemos que no son correctas y no hemos hecho nada, ¡en algún momento hay que actuar!

No pasemos por alto el argumento principal que usó el sacerdote para convencer a los guardias y al resto del pueblo que lo apoyaran: “«¡Aquí está el hijo del rey! ¡Ha llegado el momento para que él reine! El SEÑOR prometió que un descendiente de David sería nuestro rey” (2 Cr 23.3). No les expuso otros motivos mas que el espiritual, ¡lo que Dios había prometido a su pueblo! Y el pueblo respondió, como dice 2 Cr 23.8, “De manera que los levitas y todo el pueblo de Judá hicieron todo tal como el sacerdote Joiada les había ordenado.” Para las personas que realmente aman a Dios siempre será una gran motivación el escuchar y comprender la siguiente frase: “porque Dios lo quiere”. Si somos sinceros en nuestra fe, ¿qué más motivación necesitamos para hacer tal o cual cosa que la Biblia nos pida? El hecho de entender que Dios quiere algo de nosotros debería ser suficiente razón para actuar, ¿no lo crees? Y continuando con el mismo énfasis espiritual que el sacerdota Joiada puso en el momento, dice 2º Reyes 11.12, “Entonces Joiada sacó a Joás, el hijo del rey, puso la corona sobre su cabeza y le entregó una copia de las leyes de Dios. Lo ungieron y lo proclamaron rey, y todos aplaudieron y gritaron: «¡Viva el rey!».” ¿Por qué hizo esto Joiada? Obedeció Deuteronomio 17.18–20 (NVI) que dice, “18 »Cuando el rey tome posesión de su reino, ordenará que le hagan una copia del libro de la ley, que está al cuidado de los sacerdotes levitas. 19 Esta copia la tendrá siempre a su alcance y la leerá todos los días de su vida. Así aprenderá a temer al Señor su Dios, cumplirá fielmente todas las palabras de esta ley y sus preceptos, 20 no se creerá superior a sus hermanos ni se apartará de la ley en el más mínimo detalle, y junto con su descendencia reinará por mucho tiempo sobre Israel.” El sacerdote quería que este nuevo rey de Judá realmente se acercara a Dios. Al final de la escena Atalía es arrestada y después ejecutada, por todas las maldades que había cometido contra Dios y contra Judá (2 R 11.16).

A partir de este punto los relatos bíblicos se enfocan en la figura del rey Joás. Analizemos varios aspectos importantes:

  1. El pacto que hizo Joiada entre el pueblo y Dios (2 Reyes 11.17-21, 2 Crónicas 23.16-21). La primera acción del joven rey Joás (7 años de edad cuando comenzó a reinar) fue hacer un pacto solemne entre el pueblo y su Dios de que serían “el pueblo del Señor” (2 R 11.17). Y la primera acción que hicieron para demostrar su compromiso renovado con Dios fue destruir el templo de Baal, demoler los altares y matar al sacerdote principal de Baal. El resultado de estas acciones y de ver renovado su compromiso con Dios es que “Toda la gente del reino se alegró, y la ciudad estaba tranquila” (2 Cr 23.21). Siempre que el pueblo de Dios reconoce haberse extraviado y renueva su compromiso con Dios, la alegría y la paz llega a los corazones. Pero primero hay que reconocer la desviación y arrepentirse.
  2. La reparación del templo de Dios (2 Reyes 12.1-16, 2 Crónicas 24.1-14). Bastantes años después de comenzar su reinado, Joás decidió que era momento de reparar el templo de Dios. ¿Qué le había pasado? ¿Lo destruyeron? 2 Crónicas 24.7 nos dice que “A través de los años, los seguidores de la perversa Atalía habían forzado la entrada al templo de Dios y habían usado todos los objetos consagrados del templo del Señor para rendir culto a las imágenes de Baal.” Entonces no se trataba de una destrucción total del templo, sino de ciertos daños considerables que sufrió a manos de los paganos seguidores de Atalía que entraban a la fuerza y lo saqueaban para alimentar su culto a Baal. Entonces tenía varios daños estructurales seguramente que necesitaban ser reparados para restaurar el culto al Dios verdadero. Todo el pasaje nos habla del celo que tuvo Joás por la reparación del templo, motivando y llamando la atención a los responsables de dicha reparación para que tuvieran urgencia. Incluso Joás le llamó la atención al mismo Joiada, quien había sido su mentor en las cosas de Dios (2 Cr 24.6). Es importante notar el llamado que hizo Joás al pueblo para que regresaran a obedecer el mandato de Dios con respecto a las ofrendas (“Luego envió un edicto por todo Judá y Jerusalén para que el pueblo trajera al Señor el impuesto que Moisés, el siervo de Dios, había exigido de los israelitas en el desierto.”, 2 Cr 24.9). La reacción de todos fue de agrado, tanto líderes como el pueblo, “y con gusto llevaron su dinero y lo pusieron en el cofre hasta llenarlo” (2 Cr 24.10).
  3. La desviación de Joás y la disciplina de parte de Dios (2 R 12.17 – 21, 2 Cr 24.15 – 27). La Biblia dice que cuando Joiada murió (a los 130 años de edad), fue honrado porque “había hecho mucho bien para Dios y para su pueblo” (2 Cr 24.16). Por muchos años y de forma constante Joiada se mantuvo fiel a Dios y fiel también en su propósito de ayudar tanto al rey como al pueblo a seguir a Dios y no desviarse de sus mandatos, sin duda dejó una enorme huella en el corazón del pueblo de Dios, digna de ser imitada. Lo triste de la historia es lo que siguió después de su muerte. El rey Joás se dejó persuadir por “los líderes de Judá” (ciertamente no sacerdotes de Dios) y terminó aceptando el abandono nacional del culto a Dios y el regreso a la adoración de los ídolos y en especial de la diosa Asera. ¡Qué lamentable! Después de ir por tan buen camino tuvo que terminar de esta manera. Podemos notar también la compasión de Dios quien envió diversos profetas para advertirles que se volvieran a Él, “pero … ellos no quisieron escuchar” (2 Cr 24.19). Pero fueron más allá, mataron al hijo del sacerdote Joiada quien inspirado por el Espíritu de Dios les comunicó un mensaje de juicio de parte de Dios por sus maldades. El rey Joás mandó matarlo aconsejado por sus malos líderes y así la Biblia dice “Así fue como el rey Joás pagó a Joiada por su lealtad: mató a su hijo.” (2 Cr 24.22). Al final, Dios determinó que Judá fuera invadida por los arameos y de hecho lograron tomar Jerusalén y matar a todos los líderes de Judá (los que desviaron al rey Joás). Incluso dejaron mal herido al rey, quien fue asesinado por miembros del pueblo de Judá por haber matado al hijo del sacerdote Joiada. Dios mismo ayudó a los arameos en contra de los de Judá. Todos pagaron por sus pecados, tal como Zacarías lo había anunciado.

Podemos observar especialmente en la última parte de la vida de Joás cómo los libros de 2 Reyes y 2 Crónicas se complementan muy bien para ayudarnos a tener el panorama histórico más exacto. Si tan solo hubiéramos leído 2 Reyes no entenderíamos por qué Dios permitió que Judá sufriera una invasión aramea y que después una conspiración matara a Joás, si aparentemente este rey había sido fiel a Dios y había hecho cosas muy buenas. Sin embargo, al comparar el relato con 2 Crónicas captamos toda la imagen completa. Gracias a Dios que nos dejó 2 fuentes dentro de la misma Biblia para comprender mejor la historia de los reyes de Israel y de Judá.

Conclusiones:

  1. La ausencia de Dios en las familias siempre tendrá resultados lamentables. No se pueden esperar muchos valores en grupos de personas donde no hay un respeto ni un temor a Dios. Luchemos por construir una devoción a Dios dentro de nuestras familias porque a largo plazo eso hace toda la diferencia.
  2. No nos dilatemos en hacer lo correcto y actuar de forma correcta, especialmente cuando estamos enmedio de situaciones incorrectas. Un verdadero creyente no puede aparentar, hacer la vista de lado o ignorar situaciones a su alrededor que no están bien y no hacer nada al respecto.
  3. Si amamos verdaderamente a Dios y realmente es una prioridad para nuestra vida es suficiente entender que Dios quiere algo específico para motivarnos a actuar. Ciertamente una prueba del señorío de Cristo sobre nosotros es enfrentarnos a situaciones donde la Biblia nos pide actuar de cierta manera aunque nuestra naturaleza humana nos quiera llevar por otro lado. ¿Qué haremos entonces? Todo depende de cuánto tomamos en serio a Dios y a su Palabra en nuestra vida.
  4. La renovación de nuestros compromisos con Dios de forma sincera, con un arrepentimiento verdadero previo, siempre nos traerá alegría y paz a nuestro corazón. Tal vez hoy es necesario analizar nuestras vidas cristianas y determinar si necesitamos un reavivamiento o una renovación de compromisos con nuestro Dios.
  5. Ofrendar a Dios es un mandato bíblico, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Una ofrenda generosa y sincera siempre deja alegría en el corazón del creyente. Para las personas de afuera siempre les resultará extraño ver cómo los creyentes ofrendan a Dios con gusto, simplemente no lo pueden entender. Es algo totalmente espiritual y desde esa perspectiva debe contemplarse para poder comprender cómo funciona.
  6. Qué triste es cuando creyentes revelan con sus actos que en el fondo solamente han seguido a hombres y no a Jesús. Así como Joás perdió su devoción a Dios cuando Joiada murió, así diversos creyentes han perdido su compromiso o sus convicciones o su celo por Dios cuando tal o cual dirigente se van de sus ministerios locales. ¿A quién seguimos? ¿A Dios o a los hombres? ¿Cómo cambia nuestra fe cuando creyentes que admiramos y que han sido una fuerte influencia en nosotros se van? Ahí se ve si realmente ya hicimos a Jesús nuestro Señor o si nuestro corazón depende de otros para ser fiel.
  7. Por último ojalá todos los que nos llamamos creyentes seamos recordados en el día de nuestra muerte como recordaron a Joiada cuando falleció: “-él o ella hicieron mucho bien para Dios y para su pueblo”. Fijate en la combinación: “Dios” y “su pueblo”. La fe fue diseñada para vivirse en comunidad y es ahí donde realmente florece. ¿Qué quieres que se diga de tí? Y más profundo, ¿qué dirían de tí otros creyentes si Dios te llamara a cuentas hoy? ¿Podrían decir lo mismo que dijeron de Joiada? ¿O dirían, “-bueno, casi no lo veíamos en la iglesia, no era muy comprometido con su fe, le costaba trabajo orar, casi no conocía la Biblia, no se involucraba en ayudar a otros, pero bueno, ojalá esté bien con Dios”?

7 Responses to “Día 245”

  1. Ramón López dice:

    Muchas gracias Arturo. Nos facilitas la comprensión del mensaje de Dios para nuestras vidas. El reto es perseverar en los hechos para que se haga realidad el Plan de Dios. Por favor sigan orando por sus hermanos de Mexicali. Saludos.

  2. citlali gamboa dice:

    Sí cuanto cuidado de Dios dejando información lo más completa posible en Reyes y Crónicas de una misma situación. El manejo d ofrendas honesto y diversificado. La gente q lo sigue hasta morirse como Joiada su convicción la ejercía. Un ejemplo para reforzar conclusiones 1 y 2. Gracias totales y saludos.

  3. Sandra L. Duarte dice:

    Hay que tener cuidado del legado que dejamos a nuestra familia, el buen ejemplo es importante.
    GRACIAS

  4. sandra franco dice:

    He permitdo situaciones incorrectas, y Dios es tan maravilloso que nos lleva con tanto amor a renovar nuestras convicciones y dandome la oportunidad de arrepentirme apoyandome en su palabra y sus promesas muchas gracias Arturo

  5. Adriana Casas dice:

    Gracias Arturo. Es real la tendencia del corazón humano de apartarse de Dios y lamentablemente hoy en día, en nuestra Iglesia, no es la excepción, pero es cierto lo que dices en cuanto a que si amamos a DIOS debemos de actuar, personalmente quiero comprometerme con EL para hacer su voluntad, pedirle que sea su Espíritu quien dirija mi vida, no yo, recordar que mi maestro es CRISTO que es a él a quien sigo y de quien no sólo quiero imitar su corazón sino formarlo en mí y al mismo tiempo ayudar a los que estén cerca de mí a hacer lo mismo. Es un reto, pero si tenemos un corazón dispuesto, quien realmente hace el trabajo es DIOS. Reitero una vez más mi gratitud por estos devocionales que son de gran ayuda, gracias por ser ese instrumento en manos de DIOS Arturo.

  6. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO EN MUY INSPIRANTE EL SAVER COMO DIOS PUEDE ACTUAR Y RESPALDARNOS CUANDO CONFIAMOS EN EL GRACIAS.

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