Día 353

JUAN 3.1-4.45, LUCAS 3.19-20.

Después del episodio de la expulsión de los mercaderes del templo, los evangelios continúan proporcionándonos más información sobre lo que Jesús continuó haciendo. En este estudio, encontraremos una plática muy importante con un fariseo muy importante llamado Nicodemo, además de un discurso de Juan el Bautista y por último, el encuentro de Jesús con una mujer samaritana.

En Juan 3.1-21 la Biblia nos dice que “un dirigente de los judíos llamado Nicodemo” (Jn 3.1) y que además era fariseo fue a visitar a Jesús de noche. ¿Quién era Nicodemo? Otras traducciones dicen: “un líder religioso judío” (NTV) o “un magistrado de los judíos” (BTX) o “dignatario de los judíos” (RVR95). De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de editorial CLIE, un “magistrado” era un miembro del sanedrín, el consejo religioso máximo de los judíos. Ahora, ¿qué estaba haciendo visitando a Jesús? El detalle del horario de su visita (en la noche), revela que se estaba protegiendo de la vista de sus colegas fariseos. Nicodemo no quería que lo vieran acercarse a Jesús ya que éste no era bien visto entre los líderes religiosos. Su visita también revela que posiblemente Nicodemo tenía una idea de que Jesús realmente venía enviado por Dios. Tal vez su visita era para confirmar esto.

En cuanto a la conversación con Jesús, podemos identificar los siguientes puntos importantes:

  1. El anuncio del nuevo nacimiento (Juan 3.2-8). Después de que Nicodemo reconociera que Jesús era “un maestro que ha venido de parte de Dios” (Jn 3.2), Jesús inmediatamente le contesta afirmando lo siguiente: “—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Jn 3.3). Y ante la curiosidad de Nicodemo, Jesús proporciona más información: ” —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Jn 3.5). Pensemos en esto de la siguiente manera: Jesús vio el deseo sincero de Nicodemo de conocer la voluntad de Dios y a pesar de ser uno de los fariseos, Jesús accede a revelarle cuál era la forma de tener un verdadero encuentro con Dios, es decir, nacer de nuevo en 2 formas: del agua y del Espíritu. Hasta este punto no está claro aún a qué se refería Jesús, más adelante podremos descubrir eso, pero lo que sí es claro es que Jesús estaba apuntando a Nicodemo a una nueva experiencia religiosa que Nicodemo desconocía a pesar de ser tan educado en las cuestiones de la ley judía. Y precisamente en dicha experiencia, el Espíritu Santo jugaría un papel fundamental, guiando libremente a la persona y no manteniéndola sujeta a interpretaciones humanas de la ley, como en el caso de los fariseos, cuyo legalismo tan cerrado les impedía comprender cuál era la verdadera voluntad de Dios.
  2. ¿Quién ha entrado al cielo? (Juan 3.9-13). Ante la confusión de Nicodemo, Jesús lo reprende de cierta manera reclamándole cómo siendo el maestro de Israel no tenía comprensión. Pero después afirmó algo sorprendente: “Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.” (Jn 3.13), o “Porque nadie ha subido al cielo” (BTX) o “Nadie ha subido jamás al cielo” (NVI). Curiosamente el mundo creyente moderno piensa que todas las personas que mueren creyendo en Cristo, “están en el cielo”. Más adelante estudiaremos este tema, pero hablar de qué pasa después de la vida es todo un estudio. Sin embargo, algo que entendemos de lo que dijo Jesús es que ningún ser humano todavía pisaba el cielo hasta ese momento, ni Moisés, ni Abraham, ni Jacob, ni David.
  3. La profecía mesiánica de la serpiente de Moisés (Juan 3.14-21). Jesús estaba diciendo aquí que el evento de Números 21.4-9 (donde Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta para que sirivera como señal de sanidad para los que fueran mordidos por serpientes) apuntaba realmente a él. En el tiempo de Moisés, todos los mordidos por las serpientes que Dios envió como castigo por su pecado y que querían ser sanados solo tenían que voltear a mirar a la serpiente de bronce. Lo que Jesús decía era que a partir de que él fuera “levantado” (recordemos el asta), desde entonces todo el que creyera en él tendría vida eterna. La serpiente de bronce era una sombra o prefigura de la realidad que se cumpliría en Jesús. Después viene el famoso Juan 3.16: “»Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” El amor de Dios sería el motor que llevaría a Jesús a ser “levantado” para que pudiéramos voltear a mirarlo y encontrar salvación y vida eterna. El resto de los versículos muestran la importancia de la fe en Cristo, que no solo es creer intelectualmente sino “el que practica la verdad” (Jn 3.21), es decir, hechos. Dios no quiere condenar a nadie, el mundo se condena solo por no querer creer en Jesús y por no obedecerlo.
  4. ¿Qué pasó con Nicodemo después de este encuentro? Este personaje vuelve a aparecer durante el juicio de Jesús en Juan 7.50-52 tratando de defenderlo, y después aparece contribuyendo con al menos 100 libras romanas de una composición especial para embalsamar el cadáver de Jesús (Juan 19.39). Es todo lo que la Biblia dice de él, pero la tradición cristiana argumenta que fue un seguidor de Jesús bautizado por Pedro y Juan, que sufrió persecución por causa de su fe y que después de ser un hombre tan rico, terminó en la pobreza extrema posiblemente debido a la misma persecución que sufrió (incluso se cree que huyó de Jerusalén). Lo que sí es un hecho es que esa plática nocturna con Jesús le cambió la vida a Nicodemo para siempre.

Después de esto, aparece Juan el Bautista con un discurso muy importante sobre Jesús. Veamos algunos aspectos de esto:

  1. La práctica del bautismo en agua (Juan 3.22-26). Este pasaje registra que si bien Juan el Bautista seguía bautizando en agua a quienes así lo querían, ahora también Jesús y sus discípulos bautizaban en agua. Incluso los mismos discípulos de Juan el Bautista le fueron a informar de esto, que Jesús estaba bautizando y que “todos acuden a él.” (Jn 3.26). Tan importante énfasis se hacía en el bautismo en agua que incluso algunos judíos discutían con los discípulos de Juan sobre “los ritos de purificación” (Jn 3.25). Para los judíos, como ya hablamos de esto, no era desconocida la práctica del bautismo por inmersión. Sin embargo, el enfoque que le daba Juan era muy distinto al de ellos, esto seguramente causó un conflicto doctrinal fuerte.
  2. Juan el Bautista aceptando su destino (Juan 3.27-36). Ante el hecho de que ahora la gente estaba buscando más a Jesús que a él, el profeta Juan aclaró que así debería suceder (“A él le toca crecer, y a mí menguar.”, Jn 3.30). Además Juan afirmó que le daba alegría que así fuera (Juan 3.29) y que Jesús estaba “por encima de todos” (Jn 3.31) porque venía del cielo, era un enviado de Dios y tenía una dotación ilimitada del Espíritu Santo (Juan 3.34). Juan de ninguna manera se llenó de celos o entró en rivalidades con Jesús porque atraía más gente que él. Juan aceptó su papel en la historia de la fe y con alegría terminó su obra y dejó que Jesús se levantara. También Juan dijo que quien creyera en Jesús tendría vida eterna pero quien lo rechazara, “no sabrá lo que es esa vida” (Jn 3.36). Juan estaba confirmando la triste realidad que le esperaba a las personas que nunca se permitirían conocer a Jesús: ¡no podrían experimentar la vida eterna! Se perderían algo muy valioso.
  3. Lucas 3.19-20 nos dice que Juan el Bautista terminó siendo encarcelado por el tetrarca Herodes (no el padre, que ya habia muerto, sino uno de los hijos), ya que Juan reprendió al gobernante “por el asunto de su cuñada Herodías, y por todas las otras maldades que había cometido.” (Lc 3.19). Esto nos revela que Juan era un hombre valiente que no tuvo miedo de confrontar al gobernante principal de ese territorio por sus pecados, aunque tuvo que pagar las consecuencias. Juan estaba siendo víctima de la persecución por hacer lo correcto y por ser un verdadero profeta de Dios.

Para terminar, en Juan 4.1-45 encontramos un episodio sorprendente del encuentro de Jesús con una mujer samaritana. Veamos algunos de los puntos más importantes que podemos encontrar:

  1. El éxito de Jesús en su ministerio (Juan 4.1-6). Jesús tuvo que salir de Judea y regresar a Galilea, atravesando Samaria, ya que se dio cuenta que los fariseos ya habían notado que en su ministerio había más bautismos que con Juan. El v. 2 aclara que en realidad no era Jesús quien directamente bautizaba, sino sus discípulos. ¿Por qué pasaba esto? Dos posiblidades: a) Jesús estaba entrenando a sus discípulos para lo que sería una de sus tareas más importantes en el futuro una vez que él ya no estuviera en la tierra, b) el bautismo de aquellos que querían seguir a Jesús era un requisito para que pudieran ser considerados sus discípulos. Podemos notar cómo el bautismo en agua fue una parte importante del ministerio de Jesús, al menos registrado en el inicio del mismo.
  2. Jesús rompiendo barreras y prejuicios para salvar (Juan 4.7-29). ¿Cuáles fueron?: a) la barrera social (Jesús se atrevió a hablarle a una mujer samaritana aunque eso no lo hacían los judíos), b) los prejuicios de la mujer (Jesús los fue venciendo uno a uno), c) la barrera de las tradiciones religiosas (la mujer no aceptó que lo que Jesús decía fuera más importante que sus tradiciones, pero Jesús superó eso), d) la barrera moral (Jesús tocó la fibra más sensible de la mujer: ¡su estilo de vida! Vivía en unión libre después de otros 5 matrimonios anteriores), e) la revelación de su identidad (Jesús aceptó ante ella ser el Mesías esperado tanto por judíos como por samaritanos). Después de todas las barreras y los prejuicios que la mujer tenía, la que más le impactó definitivamente tuvo que ver con lo que fue a decir a la gente: “—Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Ella no fue a avisar a las personas del pueblo que había encontrado un gran maestro de doctrina o un luchador social, más bien identificó a Jesús como el Mesías porque conocía su vida pecaminosa a la perfección. De hecho, se cree que ella fue al pozo al mediodía (que no era una hora común para ir a sacar agua debido a la intensidad del calor) porque precisamente a esa hora nadie la vería. Tal vez no tenía buena fama tampoco en su comunidad. La transformación interna que la mujer experimentó en su corazón la podemos ver en los cambios de palabras que utilizó para dirigirse a Jesús durante la conversación: de “judío” a “Señor” a “profeta” a “Cristo”. ¡Y todo en una conversación con Jesús!
  3. La reacción del pueblo y la “comida” de Jesús (Juan 4.30-45). Tan impactante fue el testimonio de la mujer para todo el pueblo samaritano que “salieron del pueblo y fueron a ver a Jesús” (Jn 4.30). Mientras iban de camino, los discípulos de Jesús ya habían regresado de buscar comida y le ofrecían de comer a él, a lo cual respondió: “34 —Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra—les dijo Jesús—. 35 ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura” (Jn 4.34-35). ¿A qué comida se refería Jesús? Ciertamente no era a la física. La clave está tal vez en las traducciones más literales como la BTX en el v. 35: “Alzad vuestros ojos y contemplad los campos, porque están blancos para la siega.” Se cree que en el momento que les dice que alzaran los ojos, en el horizonte ya se veía la multitud de samaritanos que iban rumbo a conocerlo por lo que la mujer les dijo. En otras palabras, Jesús les estaba enseñando a sus discípulos que la comida para su alma era ayudar a otros a conocer a Dios. Ciertamente la cosecha estaba madura cuando todo un pueblo de samaritanos respondió al testimonio de una mujer por el encuentro que tuvo con Jesús. Jesús se quedó 2 días con ellos enseñándoles y el pueblo entero terminó diciendo: “—Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste—le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.” (Jn 4.42). Definitivamente se levantó una gran cosecha espiritual de aquella conversación con la mujer. Recordemos finalmente que Jesús estaba “fatigado del camino” (Jn 4.6) cuando se encontró con la mujer. Entre eso y los prejuicios sociales de su época bien pudieron haberle ganado para entregarse al egoísmo y no querer conversar con ella y predicarle el evangelio. Pero Jesús se negó perfectamente tanto a sus necesidades físicas (cansancio y hambre) como a los prejuicios de su cultura y decidió predicarle a una mujer. ¡Cuánto fruto recogió de esa decisión!

Conclusiones:

  1. Cuando una persona sinceramente y de corazón está buscando conocer a Dios y hacer su voluntad, Jesús se encarga de mostrarle el camino para que lo encuentre. Así lo hizo con Nicodemo y lo sigue haciendo con todos aquellos que sinceramente quieren conocerlo. Tarde o temprano Jesús les dará su oportunidad.
  2. La “serpiente antigua” (o Satanás) ha mordido a muchas personas espiritualmente hablando y ha destruido sus vidas. Pero Dios nos ha dado la opción de ser sanados y de recibir vida eterna si tan solo decidimos mirar hacia Jesús levantado por nosotros. En eso consiste el gran amor de Dios por la humanidad: que cuando nos vio hundidos en las trampas del diablo, decidió enviarnos a su Hijo para darnos una oportunidad.
  3. Aprendamos de la humildad de Juan el Bautista, que se dejó hacer menos para que Jesús se hiciera más. Aceptemos el rol que Dios nos ha dado en su servicio y no andemos en rivalidades ni en competencias ridículas.
  4. Jesús tiene el poder para derribar todas las barreras y los prejuicios que las personas ponen cuando él quiere acercarse a ellos. Solamente es cuestión que nos dejemos guiar por su Palabra y él comenzará a hacer el resto en nuestro corazón.
  5. La “comida” espiritual de un discípulo de Jesús es y siempre será la misión: evangelizar al mundo. El estudiar la Biblia con las personas y llevarlos a construir una relación con Dios es una de las actividades más satisfactorias para nuestra alma que podamos imaginar. ¿Estás dándole este tipo de “comida” a tu alma? ¿O estás más bien en una posición egoísta hacia los que no conocen a Jesús?
  6. Así como Jesús se negó aquel día en el pozo, tanto física como culturalmente, así también aprendamos la disciplina de negarnos constantemente para poder ayudar a otros a acercarse a Dios. Nunca sabremos la gran cosecha que nos puede estar esperando del otro lado si tan solo decidimos negarnos.

 

Los dejo con un video de ilustración sobre el encuentro de Jesús con Nicodemo.


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