Día 191

2 SAMUEL 9 – 10, 1 CRÓNICAS 19, 20.1.

A lo largo de los relatos de batallas y victorias en la vida de David y del pueblo de Israel, continuaremos descubriendo diferentes aspectos del corazón del rey David en pequeños detalles que para muchos podrían ser insignificantes pero para Dios no. Una evidencia de esto es que a esos “detalles” a veces se les dedica una sección grande (un capítulo muchas veces) de las Escrituras.

El capítulo 9 de 2 Samuel precisamente nos muestra uno de esos aspectos. La Biblia registra que “cierto dia”, David tuvo la idea de mostrarle bondad a alguien de la familia de Saúl “por amor a Jonatán” (v. 1). Acto seguido se puso a investigar con los antiguos siervos de Saúl si quedaba alguien de toda la antigua familia real. Siba, uno de esos hombres, le confirmó que quedaba vivo y se llamaba Mefiboset, hijo de Jonatán, nieto de Saúl (v. 6). Sin embargo, el mismo Siba le dijo a David que Mefiboset estaba “lisiado ambos pies” (v. 3), “tullido de ambos pies” (BTX), “inválido de los dos pies” (DHH-LA). Hay 3 aspectos importantes a considerar antes de continuar con la historia:

  1. ¿De dónde vino el interés de David en mostrar bondad a algún sobreviviente de la familia de Saúl? Recordemos primero aquella petición que Jonatán le hizo a David en los tiempos en que éste último era fugitivo y Jonatán lo ayudaba a escapar de Saúl, 1º Samuel 20.14–15, “14 Y que tú me trates con el fiel amor del Señor mientras que yo viva. Pero si muero, 15 trata a mi familia con este fiel amor, aun cuando el Señor elimine a todos tus enemigos de la faz de la tierra.” En aquella ocasión David aceptó tal petición e hicieron un “pacto solemne” (1 Sam 20.16). Posiblemente David recordó tal promesa y quiso llevarla a cabo. Si fue así, es una muestra más de la integridad personal de David, quien a pesar de ya haber conseguido el trono y la autoridad sobre todo Israel, quiso ser congruente con sus promesas y hacerlas efectivas, aunque la familia de Saúl realmente ya no tuviera presencia alguna.
  2. Otra posibilidad viene de las palabras que le dijo a Siba en el v. 3, “—¿Hay alguien de la familia de Saúl que todavía viva? De ser así, quisiera mostrarle la bondad de Dios.”, “para que haga con él misericordia de Dios” (BTX), “por quien yo pueda hacer algo en el nombre de Dios” (DHH-LA), “para que yo tenga con él una misericordia sin medida” (BJL). Meditemos en esto, David había recibido tanta misericordia y tantas bendiciones de Dios en su insignificante vida (como él se consideraba a sí mismo) que no podía contenerla para su propio beneficio, ¡necesitaba otorgarla con alguien más! Y quién más significativo que un descendiente de Saúl. David estaría devolviendo bien por mal. Otros gobernantes pudieron haber pensado si habría algún sobreviviente del bando enemigo para terminar con su venganza, pero David no, ¡él estaba en otro canal completamente en su corazón! ¿Qué tal nosotros? Si nos ponemos a pensar en las bendiciones de Dios y sus muestras de misericordia para nuestra vida, ¿sentimos la misma necesidad de compartirla con los demás?
  3. ¿Qué le pasó exactamente a Mefiboset? Recordemos lo que dice 2º Samuel 4.4, “Jonatán, hijo de Saúl, tuvo un hijo llamado Mefiboset, quien quedó lisiado de niño. Cuando Mefiboset tenía cinco años, llegó la noticia desde Jezreel de que Saúl y Jonatán habían muerto en batalla. Al enterarse la niñera, tomó al niño y huyó; pero, con el apuro, se le cayó y quedó lisiado.” Por esa razón Mefiboset estaba inválido de ambos pies. Fue el miembro de la familia de Saúl en mayor desventaja, el más vulnerable y quien realmente había llevado una existencia de sufrimiento (en aquellos tiempos no tenían acceso a tantos avances médicos como nosotros ahora y una persona inválida realmente no tenía muchas posibilidades de salir adelante en la vida).

El resto del capítulo 9 (v. 6 – 10) narran cómo David hizo efectiva su promesa cuando le llevaron a Mefiboset, le entregó todas las propiedades de Saúl y su familia, le entregó todos los siervos de Saúl para que lo atendieran y además le dio el enorme privilegio de comer diario a la mesa del rey, “como si fuera uno de los hijos del rey” (v. 11). La parte de David quedaba cumplida. Tiempo después estudiaremos si Mefiboset fue capaz de apreciar la bondad de David o no, pero sin importar su reacción posterior, David actuó íntegramente con respecto a la familia de Saúl y especialmente con el pacto que hizo con su amigo Jonatán. Podemos decir que David supo honrar su amistad con Jonatán.

El capítulo 10 nos ofrece el relato de otras victorias militares de David ahora sobre los amonitas y los arameos. Pero hay algunos aspectos muy interesantes en el origen y en el desarrollo de estas batallas:

  1. Todo se originó por un deseo de David de mostrar lealtad a un gobernante de los amonitas que había muerto (Nahas) por respeto a la lealtad que ese hombre le mostró a David siempre en el pasado. David entonces procedió a enviar embajadores para mostrar condolencias al hijo de Nahas (v. 2), quien desafortunadamente fue mal aconsejado por sus comandantes quien no creían de ninguna manera en la sinceridad de las intencios del rey David ya que le aseguraron que esos hombres habían ido para espiar la tierra y después conquistarla (v. 3). Los hombres de David fueron avergonzados públicamente (se les cortó la mitad de la barba y la mitad de sus mantos) y se les envió de regreso a David (v. 4). Obviamente la reacción de David fue de un fuerte enojo (v. 6).
  2. Algunas personas podrían acusar a David de ingenuo o de tonto. Lamentablemente en este mundo caído la integridad y la rectitud personales muchas veces son consideradas tonterías. El corazón de David fue sincero y bien motivado y es es lo que importa para Dios. Hay muchas personas hoy con la misma desconfianza de los comandantes que no pueden ni siquiera imaginar que existan otras personas con buenas intenciones y buenos motivos. Lamentablemente también hay cristianos que se han acostumbrado tanto a desconfiar de la gente por malas experiencias pasadas que ahora ya no creen que haya otros creyentes con motivos puros y buenas intenciones. ¿Qué aprendemos de esto? Que si queremos ser hombres o mujeres “conforme al corazón de Dios”, necesitamos mantener nuestras buenas intenciones y motivos puros en toda circunstancia, sin importar lo que otros piensen.
  3. El resto del capítulo 10 nos muestra detalles del desarrollo de 2 batallas principales en las cuales los israelitas dirigidos tanto por Joab, el comandante del ejército de Israel, como por el propio David, salieron victoriosos sobre sus enemigos y  generaron temor en los pueblos que quisieran seguir enfrentándose con ellos. Dios les ayudó nuevamente a hacer justicia sobre los enemigos de Israel y las personas con malas intenciones hacia ellos. 1 Crónicas 19 contiene un relato paralelo a 2 Samuel 10 con respecto a estas batallas.

Conclusiones:

  1. ¿Sabemos honrar nuestras amistades entre creyentes? ¿O las desechamos fácilmente ante cualquier circunstancia adversa o con el paso el tiempo? David supo honrar tanto su palabra como su amistad con Jonatán y sin duda es un modelo para nosotros de cómo necesitamos mantener las relaciones entre creyentes, especialmente aquellas que consideramos verdaderas amistades.
  2. ¿Qué tanto compartimos las bendiciones y las misericordias que hemos recibido de Dios con otras personas? ¿Somos como David en este sentido? ¿O nos hemos acostumbrado a recibir buenas cosas de Dios mientras que lo único que ofrecemos a nuestro prójimo es egoísmo, falta de perdón, indiferencia y resentimientos? ¿Hay un equilibrio en tu vida entre las bendiciones de Dios y las bendiciones que tú das a otros? ¿O la balanza está completamente desequilibrada?
  3. Si nos consideramos verdaderos creyentes en el Señor, consideremos que una de las formas de demostrarlo es manteniendo buenos motivos y sinceridad siempre para con nuestro prójimo, independientemente de las reacciones posteriores de ellos o incluso las burlas. Especialmente entre creyentes necesitamos creer unos en los otros una y otra vez como dice Romanos 12.10 (DHH-LA), “Ámense como hermanos los unos a los otros, dándose preferencia y respetándose mutuamente.”

8 Responses to “Día 191”

  1. Citlali Gamboa dice:

    Muestra a un amigo verdadero, con buena memoria. Gracias totales y saludos.

  2. Nancy Lucio dice:

    Muchas gracias. Para reflexionar.

  3. blanca martinez dice:

    GRACIAS ARTURO DIOS TE BENDIGA

  4. Beatriz Sandoval dice:

    Justo hoy pensaba que muchas veces me siento juzgada y atacada por otras personas, pero pocas veces me pongo a averiguar si no soy yo la que juzga y la que, a la defensiva, ataca. Hay desconfianza en mi corazón, y dureza. ¡Necesito creer en las buenas intenciones! ¡Gracias Arturo!

  5. judith lozada barreno dice:

    hoy aprendi q mi balaza esta + del otro lado …gracias por q me doy cuenta q tengo q dar de mi ..

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