Día 276

ISAIAS 30.1 – 33.24.

Al continuar Isaías con sus mensajes proféticos, encontraremos varias lecciones importantes el día de hoy que tienen que ver con la confianza plena en Dios y con evitar la arrogancia humana de buscar caminos alternativos para resolver las cosas. Veamos por temas lo que estos capítulos nos ofrecen:

  1. El problema de confiar en los hombres y no en Dios. El capítulo 30 nos informa de una situación que sucedió en el gobierno de Judá: “1 »Qué aflicción les espera a mis hijos rebeldes —dice el SEÑOR—. Ustedes hacen planes contrarios a los míos… 2 Pues sin consultarme, bajaron a Egipto en busca de ayuda; pusieron su confianza en la protección del faraón y trataron de esconderse bajo su sombra.” (v. 1 – 2). La Biblia de Estudio Arqueológica nos confirma que en el tiempo en que Sabacón de Egipto se convirtió en faraón (715 a.C.), Aram (Siria) y Canáan buscaron su ayuda en una coalición contra Asiria; aparentemente Judá se unió también a dicha alianza sin consultar primero la voluntad de Dios. Ahora, ¿realmente fue tan mala esta decisión como para castigar a Judá? Necesitamos entender la perspectiva de Dios para con su pueblo ya que Él esperaba que los israelitas lo buscarían por considerarlo su refugio principal y su fuerza, pero al darse cuenta de que no lo buscaron primero, se indignó y consideró tal acto como una ofensa, es decir, como un pecado. Por eso les aclara que “todos los que confien en él serán avergonzados” (v. 5) aunque fuera muy poderoso, porque Dios no permitiría que esa decisión prosperara de ninguna manera, para darle una lección a su pueblo. Ahora, la falta de confianza en Dios no era el único problema espiritual de Judá, los versículos 8 al 11 del mismo capítulo nos revelan otro problema más: “… este pueblo es rebelde y terco que se niega a hacer caso a las instrucciones del Señor… Les dicen a los profetas: <<No nos digan lo que es correcto…” Había rebeldía en el corazón de Judá contra Dios. Así que si tenemos REBELDÍA + FALTA DE CONFIANZA EN DIOS, ¡el resultado es un desastre espiritual total! Dios se sintió despreciado (v. 12) y no dejaría sin consecuencias el asunto y les avisa: “la calamidad caerá sobre ustedes de repente”.
  2. El corazón de Dios siempre dispuesto a ayudar si lo buscan sinceramente. Varios pasajes en estos capítulos nos dejan ver cómo Dios, a pesar del desprecio que estaba sufriendo por parte de su pueblo, aún así estaba dispuesto a dejarse encontrar si lo buscaban: “«Ustedes se salvarán sólo si regresan a mí y descansan en mí. En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza” (Is 30.15), “18 Así que el SEÑOR esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. 19… Él será compasivo si le pides ayuda;       sin ninguna duda, él responderá a los clamores. 20 Aunque el Señor te dio a comer adversidad …. él seguirá contigo a fin de enseñarte” (Is 30.18-20). Incluso podemos ver la confianza que Dios tenía en su pueblo de que un día volverían a Él: “6 Pueblo mío, aunque eres rebelde y perverso, ven y regresa al SEÑOR. 7 Yo sé que llegará el día glorioso cuando cada uno de ustedes desechará los ídolos de oro y las imágenes de plata que han hecho sus manos pecadoras.” (Is 31.6-7). Es impactante presenciar tanto amor de Dios por su pueblo que a pesar de su rebeldía y terquedad para lo malo, Él siempre estaba dispuesto a recibirlos de nuevo. Es fácil decirlo pero para nosotros como humanos es muy difícil entender esto ya que nosotros no somos así porque mostramos límites a la compasión y al amor y al perdón. Dios no tiene límites y mientras vea un corazón humilde y quebrantado, ¡siempre abrirá la mano para recibirlo! Necesitamos ser más como Él es y menos como nosotros somos.
  3. La sorprendente liberación que experimentaría Judá. Los versículos 8 al 9 del capítulo 31 dicen claramente cosas como “«Los asirios serán destruidos, pero no por las espadas de los hombres. La espada de Dios los golpeará, se dejarán llevar por el pánico y huirán.” Más claro no puede estar. Dios estaba anunciando la derrota sorpresiva de los asirios si su pueblo confiaba en Él. Pongámonos en el lugar de los habitantes y los gobernantes de Judá que conocían el poder destructor de los asirios, ¡qué difícil sería creer estas palabras! Pero necesitaban dar ese paso de fe y creer en lo imposible, que Dios derrotaría de forma milagrosa a los asirios delante de sus ojos. Ciertamente no era fácil aceptar este mensaje pero Dios vuelve a afirmar lo mismo en el capítulo 33 cuando se anuncia directamente que los asirios serían castigados por sus maldades y sus traiciones. Los versículos nos describen a un pueblo que nunca había sido destruído, que nadie había traicionado con éxito, que rompían sus tratados de paz con las naciones más débiles para someterlas y no respetaban a nadie. Por todo ello, había en el pueblo un dolor profundo y una “amarga desilusión” (Is 33.7). Y sería justo en ese preciso momento, en el punto más bajo de todo el proceso, cuando Dios diría “«Ahora me levantaré; ahora mostraré mi poder y mi fuerza.” (Is 33.10). A Dios le encanta ser el “aguafiestas” de los malos finales, ¡Él es el experto en cambiar las historias de tristeza a alegría! Así que cuando más hundidos nos sintamos en alguna situación y creamos que todo terminará mal, humillémonos ante el Señor de los Ejércitos y Él nos mostrará su poder para cambiar el final de la historia.

Conclusiones.

  1. Para Dios es ofensivo e insultante que aquellos que nos decimos ser sus hijos decidamos confiar mejor en los hombres o en nuestros pensamientos que en Él. Tanto es su celo y su amor por su pueblo que se siente menospreciado cuando no lo miramos primero a Él en las dificultades de nuestra vida. ¿Cuántas veces hemos hecho sentir a Dios de esta manera? Si metidamos con sinceridad en esto, ¡seguramente muchas! A partir de hoy pongámonos en el lugar de Dios y comprendamos más su corazón, para evitar pecar contra Él cuando necesitamos mostrar más confianza que nunca en su poder.
  2. Apreciemos tanto por otro lado la infinita capacidad de Dios para perdonar y aceptar a los corazones humildes que lo buscan. Aún si hemos fallado, si lo buscamos sinceramente de nuevo, ¡Él nos acepta! ¿Te conmueve esto? ¿Cuántas veces has buscado de nuevo a Dios después de desviarte de alguna manera y has encontrado una mano abierta a recibirte? Agradezcamos tanto a Dios que es de esa manera y aprendamos de su corazón para tratar a otros de la misma forma.
  3. No tengamos temor de situaciones que parece que terminarán muy mal para nosotros. Si acudimos a Dios Él tiene poder para cambiar los malos finales en historias de victoria impresionantes. Aprendamos a confiar completamente en Él y creamos en su poder.

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