Día 292

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE SOFONÍAS.

Fechado en el 621 a.C. De acuerdo con el Nuevo Diccionario de la Biblia, de la Editorial Unilit, fue un profeta que vivió y profetizó en Jerusalén, y cuya ascendencia apuntaba hasta el rey Ezequías, y por lo tanto era pariente en algún grado del rey Josías, en cuyos tiempos profetizó, siendo contemporáneo también de Jeremías y de Habacuc. El tema del libro se enfoca en el castigo a Jerusalén y el llamado al pueblo a meditar en sus vidas, arrepentirse y volverse a Dios.

SOFONÍAS 1.1 – 3.20, 2 CRÓNICAS 35.20 – 27, 2 REYES 23.29 – 30, JEREMÍAS 47.1 – 48.47.

Iniciaremos el estudio con el libro de Sofonías, el cual revisaremos completo el día de hoy. El libro se enfoca en mensajes de juicio contra Judá, Filistea, Moab, Amón, Etiopía y Asiria; pero también contiene un llamado al arrepentimiento como última esperanza para el pueblo de Dios. Veamos algunos aspectos relevantes:

  1. La denuncia del estado espiritual de Judá (Sofonías 1.2-18, 3.1-8). Dentro de todo el mensaje de castigo que encontramos en el pasaje contra Judá, podemos identificar también las principales acusaciones de Dios contra ellos: a) práctica del culto a Baal, b) sacerdotes que de boca decían seguir al Señor pero en la práctica adoraban a las estrellas y a Moloc, c) la gente ya no adoraba a Dios ni lo buscaba para su consejo y dirección, d) los gobernantes de Judá seguían costumbres paganas, e) la gente no tenía temor de Dios ya que pecaban descaradamente y vivían de forma relajada, f) el nivel de orgullo en la sociedad de Jerusalén era impresionante (“Nadie puede decirle nada, rechaza toda corrección. No confía en el Señor ni se acerca a su Dios”, Sof 3.1-2), g) los profetas de Israel eran “mentirosos y arrogantes” y motivados por el dinero solamente. Tristemente todo esto nos recuerda a Samaria, el reino del norte. Judá no aprendió la lección y el estado espiritual en que estaba en los últimos tiempos antes de su destrucción por parte de los babilonios era muy similar al de Samaria antes que los asirios los destruyeran.
  2. El llamado al arrepentimiento (Sofonías 2.1-3). A pesar de toda la maldad que Dios estaba dispuesto a juzgar, también les abría las puertas a su última esperanza: ¡que se arrepintieran! Este pasaje contiene varias frases que nos transmiten la urgencia que Dios esperaba de ellos para volverse a Él: “Reúnanse… actúen ahora… Busquen al Señor… sigan sus mandamientos… Procuren hacer lo que es correcto y vivir con humildad”. Si hacían eso, el profeta termina diciendo, “Quizá todavía el SEÑOR los proteja y los libre de su ira en ese día de destrucción.” (Sof 2.3). Dios sabría proteger a aquellos que mostraran un corazón humilde ante Él y lo buscaran. No los dejaría solos en el día de la disciplina que estaba por enfrentar Judá.
  3. Los mensajes contra Filistea, Moab, Amón, Etiopía y Asiria (Sofonías 2.4-15). Como parte de la misma acción de juicio contra Judá, Dios también tenía planeado castigar por los mismos medios a éstas naciones. ¿Cuál era la razón de que hiciera eso? Algunos versículos nos lo aclaran: “«He oído las burlas de los moabitas y los insultos de los amonitas cuando se mofan de mi pueblo e invaden sus fronteras.” (Sof 2.8), “Recibirán el pago de su orgullo, porque se burlaron del pueblo del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.” (Sof 2.10). Al parecer todas estas naciones tenían cuentas pendientes con Dios de alguna u otra forma, ya fuera que se mostraron arrogantes contra Él o que agredieron injustificadamente a su pueblo en algún momento. Había llegado el tiempo de rendir cuentas a Dios de sus maldades y no se escaparían.
  4. El mensaje de esperanza para el pueblo de Dios (Sofonías 3.9-20). Enmedio de todos los juicios, encontramos también un mensaje de esperanza para un futuro. En este pasaje Dios aclara a su pueblo que el sufrimiento que traería sobre ellos serviría para purificarlos y sacar de entre ellos a los malos elementos: “Quitaré al orgulloso y al arrogante de entre ustedes; no habrá más altivez en mi monte santo. 12 Quedarán sólo los sencillos y los humildes porque son ellos quienes confían en el nombre del SEÑOR.” (Sof 3.11-12). Ya todos con un corazón humilde podrían adorar a Dios de forma sincera y Él los protegería, los restauraría e incluso les daría “gloria y renombre” (Sof 3.19), trayéndolos de regreso a casa y restaurando su bienestar.
  5. ¿Qué sucedió históricamente hablando con algunos de estos reinos? De acuerdo con el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, obtenemos la siguiente información: A) A la caída del poder de los asirios, las ciudades filisteas se aliaron con Egipto para combatir a los babilonios, pero fueron derrotados por Nabucodonosor y sus poblaciones deportadas. B) En cuanto a Moab, eran vasallos de los asirios y sufrieron varios ataques árabes hasta debilitarlos tanto que nunca recuperaron de nuevo su carácter de nación. No hay vestigios arqueológicos de esta nación después del 600 a.C., lo que supone que desapareció por esas fechas. La famosa Estela de Mesa o Piedra Moabita es una gran pieza arqueológica que confirma la existencia del pueblo de Moab y que registra su levantamiento contra el dominio de los israelitas.

Ahora, para continuar con los mensajes proféticos, el libro de Jeremías en los capítulos 47 y 48 también contiene información acerca del destino preparado por Dios para Filistea y Moab. En Jeremías 47.1 claramente nos dice la Biblia, “Este es el mensaje que el profeta Jeremías recibió del SEÑOR acerca de los filisteos de Gaza, antes de que la ciudad fuera conquistada por el ejército egipcio.”, indicando así que serían los egipcios la herramienta de Dios para castigar a Filistea. En cuanto al mensaje para Moab, Jeremías incluye más detalles incluso dramáticos, como “4 Toda Moab está destruida; sus pequeños clamarán. 5 Sus refugiados lloran amargamente” (Jer 48.4-5), o “¡Moab queda en ruinas, deshonrada; lloren y giman!” (Jer 48.20). La decisión de Dios en cuanto a ellos era clara: “ya no será más una nación” (Jer 48.42). Al parecer el sufrimiento que tendría Moab sería muy grande.

También encontramos en Jeremías 48 varias de las acusaciones de Dios contra Moab: “Puesto que ustedes confiaron en sus riquezas y habilidades, serán tomados cautivos.” (Jer 48.7), “»Ustedes solían jactarse: “Nosotros somos héroes, hombres valientes de guerra”.” (Jer 48.14), “29 Todos hemos oído de la soberbia de Moab, porque su orgullo es muy grande. Sabemos de su orgullo altanero, de su arrogancia y de su corazón altivo. 30 Yo conozco su insolencia —dice el SEÑOR—” (Jer 48.29-30), “»Acabaré con Moab —dice el SEÑOR—, porque la gente ofrece sacrificios en los altares paganos y quema incienso a sus dioses falsos.” (Jer 48.35). No solamente Moab había agredido injustamente a los israelitas y se había burlado de ellos, sino que también eran un pueblo famoso por su arrogancia, su soberbia, su orgullo, su corazón altivo y su altanería (que todos en realidad son términos que describen un solo pecado: ¡orgullo!). Tanto orgullo había llegado hasta Dios y era hora que se bajaran de su gloria y se sentaran en el polvo, como dice en Jeremías 48.18. El orgullo siempre nos traerá ruina y destrucción a su debido tiempo.

Finalmente, 2 Crónicas 35.20-27 y 2 Reyes 23.29-30 contienen el mismo relato: la triste muerte del famoso rey Josías. ¿Exactamente qué sucedió? La Biblia registra que el faraón Necao de Egipto salió en campaña militar para ayudar al rey de Asiria (2 R 23.29), y durante el trayecto hacia allá, Josías y su ejército le salieron al paso para enfrentarlo, a pesar de que el mismo Necao trató de persuadir a Josías que no lo hiciera con el argumento que estaba cumpliendo una misión que Dios mismo le había dado (2 Cr 35.22 afirma que fue cierto), e incluso le dio la siguiente advertencia: “No interfieras con Dios, quien está conmigo, o él te destruirá.” (2 Cr 35.21). Josías no hizo caso y combatió, resultando herido de muerte y falleció. Todo esto puede resultar un poco confuso, pero de acuerdo con el The New Bible Commentary, de Inter-Varsity Press, el faraón Necao estaba en camino a ayudar al gobernante asirio que quedó en el trono después de la caída de Nínive y Asur a manos de los babilonios, y que se había refugiado en la ciudad de Harrán y que era el último bastión asirio, amenazado también por Babilonia. Se cree que Josías trató de impedir que Necao llegara porque no quería el resurgimiento del poder asirio, sin embargo murió en el intento, pero su enfrentamiento con Necao fue suficiente para retrasar a los egipcios, evitando así que ayudaran a los asirios en Harrán, que finalmente cayó ante el poder de Babilonia y sus aliados, terminado definitivamente con el imperio asirio.

Tan triste fue la muerte de Josías para el pueblo de Judá que toda la nación hizo duelo por él e incluso el profeta Jeremías le dedicó varios cantos de lamento en su honor. Fue el último rey íntegro y reformista de Judá, después de él vendría solamente el desastre y el caos. Dios cumplió su promesa a Josías de no permitirle que viera el desastre que vendría sobre Judá.

Conclusiones:

  1. El orgullo y la ingratitud son pecados muy graves a los ojos de Dios que siempre traen consecuencias. Hay personas que tienen un corazón muy parecido al que Judá tenía en ese tiempo, ya que también nadie les puede decir nada y rechazan toda correción. Igualmente se parecen al corazón de Moab, quienes todo el tiempo se jactaban de su fuerza, sus logros y sus victorias, menospreciando a todos los demás. Entendamos que lo que sembramos, cosecharemos, y la cosecha del orgullo y la arrogancia es muy amarga y difícil. Evitemos pasar por esos momentos duros luchando día a día por un corazón humilde y sincero con Dios.
  2. La disciplina de Dios para con su pueblo sirve también para purificar al mismo de los corazones que no deben estar ahí. A veces pasa en el pueblo de Dios moderno que atravesamos tiempos muy difíciles en la iglesia, donde las pruebas no terminan y las personas dejan a Dios. Pensemos en esto, tal vez Dios está purificando a su pueblo una vez más, buscando que sólo los sinceros queden para fortalecerlo más aún y darle más de su gloria después.
  3. Los planes de Dios son maravillosos y perfectos. Nosotros no alcanzamos a ver todo su alcance, pero Dios sí sabe hasta dónde llegarán y cuántas necesidades cubrirán. Lo único que nos queda a nosotros como seres humanos imperfectos es confiar en Dios siempre, no dudando de lo que Él está haciendo a nuestro alrededor, y creyendo que siempre está buscando lo mejor para nosotros.

Los dejamos con una ilustración de la muerte del rey Josías, como aparece en el blog Reavivados por su Palabra.

Muerte de Josías


Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.