Día 149

JOSUÉ 19 – 21.

Con estos 3 capítulos finalizaremos la historia de la repartición de tierras a todas y cada una de las tribus de Israel, tal como Dios les había prometido desde antes de salir de Egipto. También estudiaremos la asignación de las “ciudades de refugio”, tal como Dios había ordenado que se hiciera previamente y por último las ciudades que le correspondieron a los levitas para que pudieran vivir en la Tierra Prometida.La última tribu que recibió tierra en el capítulo anterior (el 18) fue la tribu de Benjamín. Veamos cómo se asignó la tierra a las tribus de Israel restantes hasta que se terminó esta misión (capítulo 19):

  1. Asignación a la tribu de Simeón (19.1-9). Corresponde a la segunda asignación de tierras en todo el proceso. Es interesante notar que parte del territorio que se le asignó a esta tribu “provino de una parte de la tierra que se le había asignado a Judá, porque el territorio de la tribu de Judá era demasiado grande para ellos” (v. 9). Al parecer durante el proceso de repartición de tierras hubo algunos reajustes a las fronteras para que todas las tribus pudieran tener un lugar suficiente para ellos. Se buscaba entonces el equilibrio y la repartición justa: ni le sobraría terreno a una tribu ni le faltaría a otra. Dios no mostró favoritismos con ninguna tribu, fue justo en repartir la herencia a cada uno. Y también hay que notar que la tribu de Judá no se molestó por el territorio que le quitaron aunque ya se lo habían asignado previamente, esto muestra un espíritu de fraternidad durante el proceso de repartición de tierras y no un grupo de clanes ambiciosos y en rivalidad para ver quén se quedaba con el “pedazo” más grande.
  2. Asignación a la tribu de Zabulón (19.10-16). Esta fue la tercera asignación de tierra que se hizo. Un total de 12 ciudades con sus aldeas vecinas.
  3. Asignación a la tribu de Isacar (19.17-23). Esta fue la cuarta asignación de territorio. Un total de 16 ciudades con sus aldeas vecinas.
  4. Asignación a la tribu de Aser (19.24-31). Esta fue la quinta asignación. Un total de 22 ciudades con sus aldeas vecinas.
  5. Asignación a la tribu de Neftalí (19.32-38). La sexta asignación. Un total de 19 ciudades con sus aldeas vecinas.
  6. Asignación a la tribu de Dan (19.40-48). La séptima asignación. Algo diferente sucedió con esta tribu, “tuvieron dificultades para tomar posesión de su tierra, así que atacaron la ciudad de Lais. La tomaron, masacraron a todos sus habitantes y se establecieron allí.” (v. 47), “Como a los danitas no les alcanzó el territorio que se les asignó, fueron a conquistar la ciudad de Lesén.” (NVI). Las traducciones en español nos transmiten dos ideas diferentes: a) que como no pudieron conquistar las ciudades que les asignaron, prefirieron buscarse otra que no estaba asignada a ellos y la conquistaron a la fuerza, y b) que eran demasiados para el territorio que se les asignó y así tuvieron que ampliarlo a través de la conquista de Lais. ¿Cómo resolvemos esto? ¿Cuál interpretación es la más precisa? Aquí es donde podemos recurrir al idioma original (hebreo) y las herramientas para analizarlo. La palabra hebrea para la frase en español “tuvieron difcultades para” o “no les alcanzó” es ????? yâtsâ?, yaw-tsaw´, que de acuerdo con el A Concise Dictionary of the Words in the Greek Testament and the Hebrew Bible, de Logos Bible Software, significa salir o ser sacado de. Esto corresponde con la interpretación que hace el The New American Bible Commentary: Joshua, de Broadman & Holman Publishers, que concluye que los danitas fueron sacados de su territorio, es decir, lo perdieron porque sus enemigos se los quitaron. Aunque esto sucedió con otras tribus como previamente estudiamos, la diferencia con los danitas es que ellos no se mantuvieron en el territorio asignado ni lucharon más por él, sino que lo abandonaron y migraron hacia el extremo norte del territorio de Canaán, donde se encontraba esa ciudad llamada Lais. El libro de Jueces describe esto en Jueces 1.34 (NVI), “34 Los amorreos hicieron retroceder a los de la tribu de Dan hasta la región montañosa, y no les permitieron bajar a la llanura.” Y después Jueces 18 describe más a detalle cómo fue la ocupación de Dan del pueblo “tranquilo y confiado” de Lais (Jue 18.27) donde efectivamente “masacraron” a sus tranquilos habitantes. Tristemente, el capítulo 18 de Jueces describe claramente y en detalles sórdidos la apostasía a la que se entregaron los danitas, alejándose de la relación con Dios que tenían el resto de sus tribus hermanas. Dan no fue ejemplar ni fiel en la manera en que ocuparon sus territorios.

Los versículos 49 al 51 del capítulo 19 terminan con la asignación de la porción correspondiente a Josué porque Dios le había prometido a él que podría escoger la ciudad que él quisiera (v. 50). Y con esta última acción, “se dio por terminada la división de la tierra” (v. 51). Hagamos cuentas entonces: 7 asignaciones en este capítulo + Judá, Benjamín, Rubén, Gad, Efraín y Manasés (previamente asignados sus territorios) = 12 grupos que recibieron territorio y faltaría la tribu de Leví, a quien no se le asignaría territorio por su condición de tribu dedicada al servicio en el tabernáculo.

Los capítulos 20 y 21 narran cómo los israelitas fueron cumpliendo otras instrucciones que previamente Dios les había dado durante su estancia en el desierto. Éstas fueron:

  1. La designación de “ciudades de refugio” (todo el capítulo 20). Tal como Dios había ordenado a Israel en Números 35 (da click en la liga para revisar el estudio correspondiente a ese pasaje), ahora Él mismo le ordena a Josué que lleve a cabo la asignación de dichas ciudades. Josué fue fiel y obedeció, seleccionando ciudades tanto en la parte oriental como en la occidental del río Jordán.
  2. La asignación de ciudades y pastizales a la tribu de Leví (21.1-42). Ante la petición de los levitas en el v. 2, recordándole a Josué la promesa de Dios para ellos de que, si bien no recibirían territorios como las demás tribus, sí recibirían al menos ciudades donde vivir y pastizales para sus animales, Josué actuó inmediatamente y asignó las ciudades correspondientes para ellos. Clan por clan de los descendientes de Aarón se les fueron entregando ciudades y pastizales, hasta llegar a un total de 48 ciudades (v. 41), todas de entre las ciudades que se habían entregado a las restantes 11 tribus de Israel.

Finalmente, los versículos 43 al 45 del capítulo 21 describen la culminación del enorme trabajo que Dios inició llamando 45 años atrás aproximadamente a Moisés en el desierto de Madián desde una zarza ardiente, mostrando grandes señales al faraón y su pueblo para que dejara libre a Israel, guiando por 40 años en el desierto a su pueblo, dirigiéndolos en el proceso de conquista de la Tierra Prometida y ahora, por fin, concluyendo la repartición de territorio para cada tribu. ¿Y con qué palabras se describe esto?: “… entregó a Israel toda la tierra que había jurado… les dio descanso en todo el territorio, tal como se lo había prometido…  Ni una sola de todas las buenas promesas que el SEÑOR le había hecho a la familia de Israel quedó sin cumplirse; todo lo que él había dicho se hizo realidad.”, “No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el SEÑOR había hecho a la casa de Israel.” (NBLH), “No falló una sola de todas las espléndidas promesas” (BJL).

Dios terminó su parte de aquel pacto que hizo con Abraham muchos años atrás, ni una sola de las cosas que prometió a aquel hombre anciando que decidió confiar en Él dejó de cumplirse. Recordemos cuáles fueron esas promesas:

  1. Génesis 12.1–3 (DHH-LA), “1Un día el Señor le dijo a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. 2Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros. 3Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo.””
  2. Génesis 15.5 (DHH-LA), “5Entonces el Señor llevó a Abram afuera, y le dijo: —Mira bien el cielo, y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas. Pues bien, así será el número de tus descendientes.”
  3. Génesis 15.13–16 (DHH-LA), “13Entonces el Señor le dijo: —Debes saber que tus descendientes vivirán en un país extranjero, y que allí serán esclavos, y que serán maltratados durante cuatrocientos años. 14Pero yo también castigaré a la nación que va a hacerlos esclavos, y después tus descendientes saldrán libres y dueños de grandes riquezas. 15Por lo que a ti toca, morirás en paz cuando ya seas muy anciano, y así te reunirás con tus antepasados. 16Después de cuatro generaciones, tus descendientes regresarán a este lugar, porque todavía no ha llegado al colmo la maldad de los amorreos.”
  4. Génesis 15.18–21 (DHH-LA), “18Aquel mismo día el Señor hizo una alianza con Abram y le dijo: —Esta tierra se la daré a tus descendientes, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates. 19Es decir, la tierra de los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos, 20los hititas, los ferezeos, los refaítas, 21los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.”

Si Génesis 2.1 nos describe la perfección de Dios al concluir el trabajo de la creación de la tierra, Josué 21.45 nos muestra la fidelidad de Dios en cuanto a las promesas que le hizo a Abraham y sus descendientes, ¡todo se cumplió! Dios no falló en cumplir ninguna de sus promesas. Podemos decir con toda certeza que Dios es fiel.

Recordemos cómo quedaron al final los territorios asignados a Israel en forma gráfica, como lo muestra los Mapas de la Biblia de Las Américas, de Foundation Publications, Inc.

Doce Tribus Israel LBLA Mapas

Conclusiones:

  1. Es notable el espíritu de fraternidad que se mantuvo durante el proceso de repartición de las tierras para Israel. Ninguna tribu y ningún clan tuvo una actitud hostil y ambiciosa a costa del bien de sus hermanos. Todos estuvieron dispuestos a ceder para que cada tribu tuviera el espacio necesario, para la ciudades de refugio y para las ciudades de los levitas. ¿No debería aún más existir ese espíritu en la iglesia moderna? ¡Claro que sí! Luchemos por la unidad, la armonía y el espíritu fraternal en la iglesia.
  2. Una desobediencia sin arrepentimiento llevará a otra y a otra, cada vez más graves. La tribu de Dan experimentó esto al desobedecer su misión de conquistar las ciudades asignadas y retenerlas y cambiar el plan para mejor establecerse en otro lado y entregarse a la desviación ritual (como el libro de Jueces lo confirmará). ¿En qué área en tu vida de fe te encuentras desobedeciendo claramente a Dios y lo sabes? ¿A dónde piensas que terminarás si no pones un alto y te arrepientes ya?
  3. En contraste con la tribu de Dan, la obediencia de Josué a cada mandato que Dios había dado con respecto al establecimiento en la Tierra Prometida es ejemplar. Si bien de algunos aparentemente no se acordaba, en el momento en que lo ayudaron a recordar tal o cual instrucción de Dios, inmediatamente la ejecutaba. Imitemos el corazón de Josué para nuestra vida cristiana.
  4. Dios es fiel. Toda la Biblia nos demuestra la fidelidad de Dios a través de los siglos para con aquellos que, al igual que Abraham y su familia, deciden sinceramente confiar en Él y entregarle sus vidas. No dudemos nunca que, aunque las cosas se pongan difíciles de repente, que ninguna de las promesas que Dios nos da en su Palabra dejarán de cumplirse, ¡ni una sola! ¿Te anima esto? Claro, nuestra parte es mantenernos fieles y obedecerlo. Si dejamos de confiar en Él no veremos de ninguna manera sus promesas volverse realidad.

5 Responses to “Día 149”

  1. Beatriz Sandoval dice:

    Justo antes de leer el estudio, estaba pensando que quisiera desconectar el teléfono, hacer una maleta y alejarme de todo y de todos porque no he sentido crecimiento espiritual (tampoco me he esforzado lo suficiente por ello) y no ayudo en nada a la iglesia. Me “siento insensible”, indiferente a las necesidades de los demás, y quiero quedarme con el mensaje de la solidaridad y de la esperanza en DIOS… sola no voy a lograr nada.
    Nuevamente gracias, Arturo.

  2. Lulu tovar dice:

    Así es Arturo si queremos ver la gracia de Dios y sus promesas tenemos que pagar siendo fieles y obedientes .
    Mil gracias

  3. Adriana Casas dice:

    Me llena de esperanza el pensar que Dios cumplirá sus promesas en nuestras vidas, hay cosas por las que llevo orando 9 años y no suceden, pero cuando pienso en los ejemplos que hay en la Biblia del tiempo que a veces tiene que pasar antes de ver una promesa cumplida, me anima! Claro que hay esperanza a lado de nuestro Dios, yo sólo pido a Dios que me ayude a ser fiel y que me dé siempre un corazón dispuesto a la transformación y al arrepentimiento. GRACIAS ARTURO
    (me atrasé en mi lectura, pero ya hoy me puse al corriente)

  4. Gildardo dice:

    DIOS TERMINA Y CUMPLE SUS PROMESAS en este caso puedo ver como las promesas que habia hecho ha habran se cunmplen en este libro, habian pasado muchos años peor al final dios cumplio lo que prometio ¿cuantos años pasaran para ver las promesas de Dios no lo sabemos pero lo que si es cierto es que Dios cumplira. Jos 19:51 De este modo terminaron de dividir los territorios el sacerdote Eleazar, Josué y los jefes de las tribus de Israel. El sorteo lo realizaron en Siló, en presencia del SEÑOR, a la entrada de la Tienda de reunión.

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