Día 427

EFESIOS 3.1-5.20.

Continuaremos con nuestro estudio del libro de Efesios, que después de tratar el tema de la unidad de los creyentes en el Espíritu (Efesios 2), pasamos ahora a analizar los siguientes temas: más oraciones de Pablo por la iglesia, el plan misterioso de Dios revelado a través de Jesús y las características de una vida digna del evangelio.
Iniciemos hablando entonces de la vida de oración del apóstol Pablo que se nos revela a través de varios pasajes en el libro de Efesios. Veamos algunos puntos importantes:
  1. La forma de orar del apóstol. Dos veces en el mismo capítulo encontramos las siguientes referencias: “me arrodillo en oración” (Ef 3.1) y “Por esta razón me arrodillo delante del Padre” (Ef 3.14). ¿Por qué Pablo oraba de rodillas y no parado o sentado o acostado o mientras iba caminando? De acuerdo con el Word Biblical Commentary, Volume 42: Ephesians, de Word Incorporated, esta mención de la postura física al orar (de rodillas) es muy significativa ya que la oración cristiana individual normalmente se hacía de pie (ver Mrc 11.25 y Lc 18.11). El arrodillarse en el mundo antiguo significaba un acto de sumisión, servilismo o adoración así como una postura de súplica delante de los dioses. Es posible que Pablo decidió especificar cómo oraba y no solo mencionar que oraba por ellos (como en Ef 1.16) para dar énfasis al esfuerzo de intercesión que hacía ante Dios por la iglesia en Éfeso. Sin duda también nos deja un modelo a seguir para nuestra vida diaria de oración, donde la postura física sí importa y sin duda alguna orar de rodillas es una postura de humildad, sumisión, reverencia, adoración y ruego ante Dios.
  2. Las peticiones de Pablo por la iglesia: A) “Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, 17 para que por fe Cristo habite en sus corazones.” (Ef 3.16-17). El apóstol rogaba a Dios que utilizara su Espíritu Santo que había depositado en lo íntimo del ser de cada discípulo de Cristo para fortalecerlos internamente, y así poder vivir a plenitud la presencia de Cristo en sus corazones. Sin duda alguna el trabajo del Espíritu Santo es muy importante para lograr llevar una vida cristiana plena y exitosa, sin él no sería posible. B) “Y pido que, arraigados y cimentados en amor, 18 puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; 19 en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.” (Ef 3.17-19). Pablo oraba para que los efesios lograran comprender la magnitud del amor de Dios, que sobrepasaba por mucho el entendimiento humano, pero que solo al entenderlo era posible estar llenos de “la plenitud de Dios”. Si un cristiano tiene un pobre entendimiento del amor de Dios por él, no logrará conectarse con Él. Si un cristiano definitivamente deja de creer en el amor de Dios, pierde toda razón para seguir en su fe y se expone a una existencia miserable donde culpará a Dios de todas las cosas malas que le sucedan o que observe en el mundo, en un círculo de amargura sin fin, ya no con los hombres, sino con Dios mismo. Por eso para el apóstol Pablo era tan importante que los efesios comprendieran que Dios los amaba y que la máxima muestra de su amor fue el sacrificio de Jesús en la cruz.
  3. La confianza en el poder de Dios. En Efesios 3.20 dice “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros”. Justamente en el tema de la oración también para Pablo era muy importante que los efesios comprendieran que oraban a un Dios Todo Poderoso, no a un Dios medio poderoso. Para Dios no hay nada imposible y lo que Pablo asegura es que Él puede hacer mucho más de lo que pedimos o pensamos ya que hace que su poder trabaje en nosotros. Recordemos esto cuando estamos arrodillados ante Dios rogándole por imposibles.
Ahora hablemos del famoso misterio de Dios que Pablo expone en Efesios 3.2-13:
  1. Pablo lo menciona como “el plan de la gracia de Dios” (Ef 3.2) o “el misterio de Cristo” (Ef 3.4). También afirmó que Dios se lo reveló a é y le encomendó que lo llevara a los gentiles (Ef 3.2).
  2. Ese misterio, de acuerdo con Efesios 3.5, había estado oculto a otras generaciones de seres humanos en el pasado pero para el tiempo de Pablo, Dios había decidido revelarlo a través de “los santos apóstoles y profetas de Dios” (Ef 3.5). ¿Qué tan antiguo era? Efesios 3.9 dice, “el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios”, desde “los tiempos eternos” posiblemente se refiera desde antes de la creación del universo. Fue en el primer siglo de nuestra era cuando Dios decidió revelar todo abiertamente a la humanidad.
  3. ¿Cuál era ese plan? Efesios 3.6 nos dice, “que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio.” El plan secreto de Dios para la humanidad era terminar con la barrera de separación entre su pueblo (Israel) y el resto de los seres humanos para unirlos a todos los que quisieran en un mismo “cuerpo” o confraternidad para ser herederos de las mismas promesas por igual. Y todo ello se realizaría a través de Jesús. Es decir, era un plan para el beneficio de la humanidad completa, no solo de los judíos.
  4. El privilegio de anunciar el plan de Dios y la humildad de Pablo. De acuerdo a Efesios 3.7-9, Pablo se sentía enormemente privilegiado de ser un portavoz de ese plan secreto de Dios para la humanidad. De hecho, se sentía completamente inmerecedor del encargo (“soy el más insignificante de todos los santos”, Ef 3.8) y comprendía que había sido un regalo que Dios le dio y no una recompensa por algo (“recibí esta gracia de predicar a las naciones”, Ef 3.9). Pablo no solamente se sentía el más insigificante de los apóstoles, sino el más pequeño de entre todos los cristianos. Notemos cómo en 1 Co 15.9 Pablo escribió, “soy el menos importante de los apóstoles” (DHH-LA), escrita en el 54 d.C. Para cuando escribió la carta a los Efesios, en el 60 d.C., Pablo dijo ahora “soy el más insignificante de todos los santos”. Después de apenas 6 años en su caminar de fe el apóstol había crecido todavía más en humildad, y aunque había logrado más victorias para Dios (los tres viajes misioneros), de ninguna manera se había enorgullecido como para decir “ahora soy el más importante de los apóstoles porque he trabajado más que todos”. ¡Aprendamos del apóstol Pablo! Mientras más tiempo tenía en su fe, más insignificante y pequeño se consideraba no solo comparado con sus compañeros de trabajo (los apóstoles), sino con todo el resto de la iglesia.
  5. ¿Cuál fue el objetivo de Dios al revelar su plan? Dice Efesios 3.10, “El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales” o “Así, por medio de la iglesia, los ángeles y los espíritus poderosos de los aires sabrán ahora que Dios es sabio en todo.” (TLA) o “El propósito de Dios con todo esto fue utilizar a la iglesia para mostrar la amplia variedad de su sabiduría a todos los gobernantes y autoridades invisibles que están en los lugares celestiales.” (NTV). ¿Entendemos lo que está diciendo aquí Pablo? Que ni siquiera los seres espirituales (ángeles, demonios y demás) conocen a plenitud la sabiduría de Dios y su plan, sino que también están aprendiendo, ¿cómo?, al observar a la iglesia de Cristo y cómo Dios trabaja en ella. Sin duda alguna todos los eventos que se desarrollaron en el libro de Hechos fueron una verdadera cátedra de sabiduría de Dios para esos seres, y aún hoy, ellos siguen aprendiendo del poder, la misercordia, la compasión, la sabiduría y la inteligencia de Dios en todas sus formas cuando observan a la iglesia de Cristo moderna. ¿Qué aprendemos nosotros cuando vemos a la iglesia? ¿Qué vemos cuando miramos a la iglesia? ¿La sabiduría de Dios o solo críticas humanas?
Ahora, en Efesios 4.1-5.20, el apóstol hizo nuevamente un llamado a la iglesia de Éfeso a que viviera de una forma “digna del llamamiento que han recibido” (Ef 4.1). Es decir, con la mirada puesta en la grandeza y la perfección del plan de Dios revelado en Jesús y que se materializaba en la iglesia, los cristianos eran llamados a abandonar antiguas formas de vida y de pensamiento para reemplazarlas por nuevas formas de vida y de pensamiento. Veamos las comparaciones:
  1. La enseñanza principal de este tema está resumida en Efesios 4.22-24: “Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; 23 ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.”. Podríamos resumirla en 3 pasos: a) abandonar el estilo de vida viejo o pecaminoso que tenían antes de conocer a Jesús, b) renovar la actitud de su mente (cambiar la forma de pensar), c) adoptar un nuevo estilo de vida que es agradable a Dios. Así que no solo se trata de dejar de hacer lo malo, sino también de cambiar nuestra mentalidad y adoptar una nueva forma de vivir, diferente a la anterior. Si no trabajamos en el cambio de mentalidad y solamente nos enfocamos en el abandono de las obras de la carne para reemplazarlas por las obras santas, ¡algo no saldrá bien! Necesitamos trabajar en ambas cosas: transformar nuestra mentalidad (como dice también Romanos 12.2) y en aprender nuevos hábitos, actitudes y acciones que sean agradables a Dios.
  2. Abandonar “toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (Ef 4.31) para reemplazarlos por “siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor” (Ef 4.2) y por “sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente” (Ef 4.32). Es decir, una transformación en la forma como construimos relaciones con otros seres humanos.
  3. También “no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos.” (Ef 4.17) que tienen “oscurecido el entendimiento” (Ef 4.18), más bien como ya mencionamos, renovar la mente y cambiar la forma de pensar.
  4. Abandonar “la mentira” (Ef 4.25) para mejor “hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.” Una boca veraz siempre será una fuerte evidencia de que somos discípulos de Jesús. Además comprendamos el fuerte daño que hace a la iglesia que cristianos se mientan unos a otros, ya que cuando Pablo dice “porque todo somos miembros de un mismo cuerpo”, se refiere a que no es posible vivir en armonía y paz cuando un miembro del cuerpo trata de mentirle a otro miembro del cuerpo, ¡es autodestructivo!
  5. Una cosa más es “«Si se enojan, no pequen.»” (Ef 4.25, citando Salmos 4.4). Pablo no condenó el enojarse, sino más bien la falta de dominio propio al perder el control dominados por el enojo. Inmediatamente después enseñó la forma espiritual de manejar el enojo: “No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, 27 ni den cabida al diablo.” (Ef 4.26-27) o “‎‎El enojo no debe durarles todo el día,    ‎‎27 ni deben darle al diablo oportunidad de tentarlos.” (TLA). Un cristiano está llamado a dominar el enojo, procesarlo de una forma espiritual y resolverlo EL MISMO DÍA con Dios o con la persona en cuestión si es posible, para así evitar que el diablo lo haga caer en una trampa. Cuando mantenemos el enojo por días nos exponemos terriblemente a que Satanás y sus demonios intenten meternos en la cabeza multitud de ideas negativas y destructivas.
  6. Más sobre la boca: “Eviten toda conversación obscena.” (Ef 4.29) y “3 Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios. 4 Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar” (Ef 5.3-4). Todo esto reemplazarlo por “Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan.” (Ef 4.29). Cuidar lo que sale de la boca (que finalmente viene del corazón) es muy importante para el buen testimonio de un cristiano, pero también si no lo hacemos hay un peligro grave: “No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención.” (Ef 4.30) o “Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios” (NBLH). Si un cristiano maneja un estilo de vida que implica groserías, malas palabras, chistes groseros, conversaciones en doble sentido y demás, ¡va a terminar entristeciendo al Espíritu Santo y haciendo enojar a Dios por esto! Y también dice en Efesios 5.6.7, “6 Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. 7 Así que no se hagan cómplices de ellos.” o “No se dejen engañar con ideas tontas, pues por cosas así Dios castiga terriblemente a quienes no lo obedecen.” (TLA). Si llegamos a encontrar cristianos que justifican estas conductas mundanas con argumentos vacíos y tontos, debemos confrontarlos y llamarlos a arrepentirse; y si no lo quieren hacer, apartarnos de ellos y no hacernos cómplices. Es lo que la Biblia enseña.
  7. También Pablo los llamó a “no sean insensatos” (Ef 5.17) para más bien tratar de entender cuál es la voluntad de Dios. Es decir, que incrementaran su discernimiento espiritual ante toda situación y no siguieran lo que sus pensamientos humanos les dictaran, sino que sometieran todo a Cristo para identificar si la ruta de acción propuesta era correcta o pecaminosa.
  8. Otra cosa importante fue “No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas” (Ef 5.11). Pablo llamó a los cristianos de Éfeso a crecer en convicciones con respecto a qué hacer cuando veían a otro creyente hundido en el pecado: ¡tener convicción y tratar el asunto! Por eso, aunque vieran malos ejemplos alrededor, Pablo les recomendó “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, 16 aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.” (Ef 5.15-16). Era muy importante que los cristianos de Éfeso aprendieran a aprovechar bien el tiempo y se esforzaran en llevar un estilo de vida ejemplar, porque la vida cristana no estaba para desperdiciarla viviendo neciamente como las personas que no conocen a Dios.
  9. Por último, en lugar de emborracharse con vino, “que lleva al desenfreno” (Ef 5.18), los cristianos de Éfeso fueron llamados mejor a llenarse del Espíritu a través de la alabanza sincera a Dios y las oraciones (Ef 5.19-20). En lugar de que los cristianos encontraran en el vino o en cualquier otra adicción un escape a sus problemas o sus preocupaciones, la voluntad de Dios era que llenaran esa necesidad mejor a través de las disciplinas espirituales como la adoración y la oración. El plan perfecto de Dios es que los seres humanos encontraremos paz verdadera solo cuando nos humillamos ante Dios en oración y dependemos competamente de Él. Mientras busquemos escapes rápidos y pecaminosos a nuestros problemas, no encontraremos jamás paz interna.
Para terminar nuestro estudio de este día, meditemos en la enseñanza de Pablo acerca de la importancia de mantener la “unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Ef 4.1) en la iglesia (Efesios 4.1-16):
  1. En los versículos 4 al 5, Pablo mencionó lo que muchos estudiosos bíblicos han llamado “Los Siete Pilares de la Unidad Cristiana”: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios. Estas son las columnas fundamentales de la fe cristiana y los factores de verdadera unidad entre congregaciones cristianas. Si una congregación o un individuo que se llama creyente difiere en su interpretación en una de esas columnas, la unidad verdadera entre ellos es casi imposible de lograr. Si una persona que se llama creyente o cristiano cree que hay varios Espíritus Santos por ejemplo, o diferentes esperanzas para después de la vida, o varios Dioses, o varias formas de ser salvo (incluyendo menospreciar el bautismo bíblico), pues será muy difícil hablar de unidad verdadera con otros creyentes que sí creen en esos 7 pilares. Podrá haber alguna especie de colaboración o trato respetuoso, pero verdadera unidad bíblica será difícil. Vale la pena profundizar en el estudio de cada uno para tener una perpsectiva más completa de las bases de la unidad entre cristianos.
  2. En Efesios 4.7-13 Pablo mencionó que Dios había dado a cada creyente dones espirituales, en la medida que Cristo lo decidió. Precisamente esos dones fueron para que existieran los roles de servicio en la iglesia como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Ef 4.11). Cada uno de estos roles tiene su función como hemos hablado anteriormente. Sin embargo, ¿con qué propósito Dios decidió que existieran personas en la iglesia que ocuparan esos roles? Dos propósitos: a) capacitar a los creyentes “para la obra de servicio” (Ef 4.12) y lograr así “edificar el cuerpo de Cristo”, b) para que todos los cristianos alcancemos “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta” (Ef 4.13). En otras palabras, estos roles existen para que los cristianos sean entrenados en su fe en las diferentes áreas que cubre cada rol (evangelismo, pastoreo, consejería, doctrina, apologética, etc.) para que así puedan servir a Dios en la iglesia y como consecuencia inmediata de eso, sean edificados y contribuyan a edificar a la iglesia; y con el tiempo, alcancen la verdadera madurez cristiana. Jamás fue el propósito de Dios nombrar estos cargos o roles de responsabilidad en la iglesia para caer en alguno de estos 2 extremos: a) que esos individuos solo ordenen, manden y digan qué hacer a todos sin que ellos hagan nada de lo que piden; b) que esos individuos sean responsables de atender todas las necesidades de la iglesia y los miembros de la misma solo sean receptores pasivos. ¡Tengamos cuidado de no confundir la enseñanza bíblica en este tema!
  3. Cuando la iglesia cristiana logra desarrollar estos dones espirituales en sus máximos niveles para tener así variedad de roles de liderazgo y servicio en la misma, la consecuencia inmediata aparte de las que ya mencionamos es que, según Efesios 4.14-15, se evitará que cristianos sean engañados “por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas” (Ef 4.14) y se logrará que ellos crezcan en su objetivo de ser más como Jesús. De hecho, cuando cada parte en la iglesia funciona bien, “todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos” (Ef 4.16). Por eso en la Biblia, todo miembro del pueblo de Dios sea joven, viejo, recién convertido o con un camino recorrido, son improtantes, porque todos contribuyen a la construcción de la iglesia para que ésta refleje la gloria de Dios.

Conclusiones:

  1. ¿Cuál es la postura física que acostumbramos utilizar para orar? Dios nos escucha en todos lados y de todas las formas, pero nada substituye al impacto espiritual que tiene el arrodillarse ante Dios para orar a Él.
  2. Si estamos batallando con pensamientos negativos con respecto al amor de Dios para nuestra vida, posiblemente por las circunstancias difíciles que estamos experimentando, ¡oremos como Pablo lo hacía por la iglesia! Pidamos a Dios que nos permita mirar su amor en cada detalle y que aprendamos que aún enmedio de lo malo, su poder se muestra siempre de formas que ni siquiera imaginamos.
  3. ¿Qué tanto hemos crecido en humildad en los últimos años en nuestra fe? ¿Te sigues considerando el más pequeño de entre los cristianos (como cuando te convertiste) o ya te sientes el más sabio, o el más inteligente, o el más experimentado, o el más carismático de entre todos tus hermanos en la fe? Aprendamos de Pablo, que mientras más años pasaban, su humildad crecía y sus comparaciones eran cada vez más libres de arrogancia y orgullo.
  4. Miremos a la iglesia como Dios la mira: como parte de su plan maestro para la salvación de toda la humanidad, como su campo de acción donde despliega su poder de múltiples formas y aún los seres espirituales buenos y malos aprenden de ella, donde aún enmedio de los errores, las fallas o los problemas, el poder de Dios siempre brilla y muestra una solución. ¿La ves así o te gana el ojo crítico humano?
  5. Vivamos de una manera digna del evangelio. Revisemos la lista de comparaciones entre lo anterior y lo nuevo y meditemos dónde estamos nosotros o en qué área somos débiles. No dejemos descuidada ninguna.
  6. ¿Cómo vemos el liderazgo en la iglesia? ¿Como aquellos que deben hacer todo y solucionar todo? ¿O como entrenadores espirituales que con su ejemplo personal y su enseñanza nos modelan cómo crecer en nuestra fe para que nosotros hagamos nuestra parte en el servicio a Dios? Asegurémonos que nuestra visión personal es bíblica y no fruto de las circunstancias, las malas experiencias o los prejuicios hacia las figuras de autoridad en general.
  7. Nunca menospreciemos nuestro rol en nuestra congregación local porque para Dios tú eres muy importante en su plan para construir la iglesia. Lo que hagas o dejes de hacer (bueno o malo, para construir o destruir, para ayudar o dejar de ayudar) tendrá un impacto eterno.

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