Día 428

EFESIOS 5.21-6.23.

En los últimos capítulos de Efesios, terminaremos el desarrollo de lo que Pablo consideraba que era una vida digna del evangelio (Ef 4.1), enfocándonos en el tema de las relaciones familiares conforme a las prioridades bíblicas: primero el matrimonio y después la relación con los hijos. También Pablo trató el tema de las relaciones laborales (que en ese tiempo estaban muy ligadas a la práctica de la esclavitud). Por último, aprenderemos de la famosa “armadura de Dios” que Él tiene a nuestra disposición para protegernos en esta guerra espiritual.
En Efesios 5.20-6.4 encontramos lo que significa una vida digna del evangelio en la familia:
  1. El esposo (Ef 5.25-32). De acuerdo al diseño divino del matrimonio, el papel principal del esposo es amar a sus esposas “como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella” (Ef 5.26). Como podemos entender, el estándar que Dios pone al esposo con respecto al amor hacia su esposa es muy alto, ya que lo compara con el amor que Jesús tiene por su iglesia (dio su vida por ella). Otra analogía que usó Pablo fue “el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo” (Ef 5.28). Así como cuidamos nuestro cuerpo físico, así también la obligación del esposo es cuidar a su esposa en todas las áreas (“lo alimenta y lo cuida”, Ef 5.29). Un esposo irresponsable y descuidando a su esposa jamás fue la idea de Dios cuando decidió establecer el matrimonio. Así que amar a la esposa como Cristo amó a la iglesia y como a nuestro propio cuerpo son dos analogías bastante poderosas y profundas para describir lo que Dios espera del hombre que decide casarse con una mujer.
  2. La esposa (Ef 5.21.-24). Pablo llamó a la esposa a someterse a sus esposos “en todo” (Ef 5.24) “como al Señor” (Ef 5.22). Pero, ¿qué significa con exactitud someterse? Otras traducciones para Efesios 5.24 dicen, “la esposa debe sujetarse a su esposo en todo” (DHH-LA) o “Como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.” (BJL). La palabra griega para “someterse” es ὑποτάσσω (jupotásso), que de acuerdo con el Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, de Editorial Mundo Hispano, significa “Someterse a, obedecer, sujetarse, estar bajo la autoridad de, estar sumiso.” ¿Cuál de estos significados nos explica mejor la idea que Pablo quería transmitir? La clave está en los versículos 23 al 24, que afirman que el esposo es “cabeza” de la esposa, “así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia”; y también que las esposas deben someterse en todo a sus esposos “Así como la iglesia se somete a Cristo”. Nuevamente Pablo utilizó la analogía de la relación entre Cristo y su iglesia para llamar ahora a las esposas a cumplir su papel en el matrimonio que agrada a Dios: aceptar que la autoridad en la familia la lleva el esposo y que ellas necesitan aprender a sujetarse a su autoridad. Tristemente, muchos hombres en nuestro mundo han abandonado su responsabilidad en su casa y con eso han fomentado que sea la mujer la que toma las riendas de la familia, fortaleciendo así el feminismo y el desprecio al liderazgo de los hombres. Sin embargo, ese no fue el plan de Dios desde el inicio y Él sabe que solo siguiendo su Palabra tanto la mujer como el hombre serán felices.
  3. El plan divino del matrimonio (Efesios 5.33). Pablo resumió el matrimonio agradable a Dios en dos conceptos importantes: AMOR y RESPETO. El hombre está llamado a amar a su esposa y la mujer a respetarlo. Esto no quiere decir, como muchas personas lo interpretan en nuestros tiempos, que el hombre debe ser un macho y la mujer estar bajo su dominación total, ya que también Efesios 5.21 inició diciendo “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.” En el matrimonio cristiano se respeta el orden de las cosas como Dios lo estableció (la mujer respeta el liderzgo del hombre), pero también existe un espíritu de sumisión mutua, ya que la mujer es la ayuda ideal para el hombre y éste debe aprender a escucharla y tomarla en cuenta también.
  4. Los hijos hacia los padres (Ef 6.1-3). Pablo hizo un llamado también a los hijos creyentes recordándoles que, tal como se había ordenado en los 10 mandamientos (Éxodo 20.12) que obedecer a sus padres era una prioridad para ellos pero que además era “el primer mandamiento con promesa” (Ef 6.2), ya que al obedecerlo Dios recompensaría a los hijos con “para que te vaya bien y disfrutes una larga vida en la tierra.” (Ef 6.3). Con este y otros pasajes podemos entender que la mayoría de los 10 mandamientos (con excepción del sábado) siguieron vigentes bajo el Nuevo Pacto.
  5. Los padres hacia los hijos (Efesios 6.4). El apóstol llamó a los padres a “no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.”, “no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos con disciplina e instrucción del Señor.” (BTX), “no exasperen a sus hijos, sino fórmenlos más bien mediante la instrucción y la exhortación según el Señor.” (BJL). Primero que nada, Pablo llamó a los padres creyentes a no hacer enojar a sus hijos, lo cual es un error común en los padres que, frustrados y desesperados por la desobediencia o la necedad de los hijos, terminan aplicando disciplina exagerada, demandas muy duras y no razonables, abusando de su autoridad, cometiendo arbitrariedades e injusticias, faltándoles al respeto, condenando constantemente, humillando o siendo insensible a las necesidades de los hijos. Como alternativa más espiritual a ese tipo de reacciones, Pablo llamó a los padres a seguir 2 conceptos principales en la crianza cristiana de hijos: disciplina e instrucción. La palabra “disciplina” en griego es παιδεία (paideia), que de acuerdo con el Enhanced Strong’s Lexicon, de Logos Bible Software, se refiere al proceso completo de entrenamiento del niño, que involucra la cultivación de la moral, la mente, y el empleo para ese propósito de mandamientos y correcciones. Criar en disciplina no es solo la idea de castigar por desobediencia, sino implica tutoría, entrenamiento y corrección. Termina siendo un proceso que tiene por objetivo desarrollar el carácter del niño e implica horarios, tareas y hábitos. Por otro lado, la palabra griega para “instrucción” es νουθεσία (nŏuthĕsia), que de acuerdo con el  A Concise Dictionary of the Words in the Greek Testament and Hebrew Bible, de Logos Bible Sofware, significa llamar la atención, una reprensión suave, una advertencia, una amonestación. De acuerdo con el The Pillar New Testament Commentary: the Letter to the Ephesians, de Wm. B. Eerdmans Publishing Co., instrucción se refiere al aspecto más específico del entrenamiento de los niños que toma lugar mediante la amonestación o la corrección verbal. Implica en términos prácticos, fijar y hacer efectivos límites, aplicar diferentes tipos de corrección, advertir y cumplir, etc. Pero el aspecto principal del estilo de crianza de hijos que Pablo propone está contenido en la frase con la que termina el v. 4, “del Señor”. Esto quiere decir que toda la disciplina y la instrucción que se aplicara a los hijos debería estar encaminada no solamente a criar hijos obedientes o bien portados o que van bien el a escuela, sino llevarlos a conocer, respetar y obedecer a Dios. Así, Dios siempre será el punto de referencia principal de disciplina e instrucción que los padres cristianos lleven a cabo con sus hijos.
Ahora, en Efesios 6.5-9, el apóstol Pablo expresó lo que era una vida digna del evangelio en el área laboral y de servicio:
  1. Primero es importante mencionar que cuando dijo, “Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales…” (Ef 6.5) y “amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos” (Ef 6.9), Pablo no está justificando la esclavitud de ninguna manera. De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, más bien estaba tratando de regular esa práctica entre cristianos llamándoles a conducirse unos con otros con amor fraternal en Cristo, sin importar si eran amos o esclavos. Aunque la práctica de la esclavitud continuaría por muchos años más, fue la influencia gradual del cristianismo la que permitiría que pudiera ser abolida en la mayoría de los países occidentales donde el evangelio tuvo más penetración. El mismo apóstol Pablo escribiría en la carta a Filemón lo siguiente: “Tal vez por eso Onésimo se alejó de ti por algún tiempo, para que ahora lo recibas para siempre, 16 ya no como a esclavo, sino como algo mejor: como a un hermano querido” (Filemón 15-16). Pablo estaba exhortando a Filemón a que recibiera al discípulo Onésimo (que había sido su esclavo), ya no en la condición de esclavitud, sino de un hermano libre. La semilla de la abolición de la esclavitud estaba siendo sembrada por el evangelio en el mundo del primer siglo.
  2. Sin embargo, podemos rescatar algunos principios importantes en este pasaje. Para todos aquellos cristianos que laboralmente hablando están sometidos a un jefe o un patrón (la equivalencia moderna al “amo”), lo que el apóstol les pedía era obedecer “con respeto y temor, y con integridad de corazón” (Ef 6.5), y todo lo que hicieran en su servicio hacerlo no por agradar a los hombres sino como si lo hicieran para Cristo mismo (Ef 6.6). De hecho dijo, “como esclavos de Cristo”, es decir, sirviendo de buena gana y trabajando con todo el corazón. La promesa bíblica para aquellos empleados creyentes que adoptaran estas actitudes sería “el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre.” (Ef 6.8). Dios está pendiente de cómo nos comportamos en el trabajo o en la escuela, de cómo obedecemos a nuestros jefes o maestros, de con qué actitud hacemos nuestro trabajo o nuestras tareas. Y por eso mismo, Él sabrá recompensar en su momento a quienes son fieles a lo que la Biblia nos pide.
  3. En cuanto a los “amos” (que bien podríamos aplicarlo hoy para los creyentes que son patrones o jefes y que tienen como empleados a cristianos), les dice lo siguiente: “correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos” (Ef 6.9) o “deben tratar a sus esclavos con igual respeto, y sin amenazas.” (TLA). Pablo llamó a los amos cristianos a tratar a sus siervos creyentes con respeto y con aprecio por la disposición que ellos mostraban de respetarlos. El versículo termina con un recordatorio poderoso: aunque los amos aquí en la tierra parecieran eso, “amos”, en realidad a los ojos de Dios eran iguales que sus esclavos ya que para Él no hay favoritismos (Ef 6.9). Así que los jefes, maestros, patrones y dueños creyentes están llamados a tratar a sus empleados de una forma digna, por respeto a Dios.
Para terminar, hablaremos de la batalla espiritual que libran los creyentes, de acuerdo con Efesios 6.10-20. Pablo aseguró en este pasaje que los principales enemigos de los creyentes no son los incrédulos ni otros creyentes, sino “poderes… autoridades… potestades que dominan este mundo de tinieblas… fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.” (Ef 6.12). Es decir, Satanás y todos sus demonios. Y los cristianos estamos en una lucha permanente contra ellos, mientras que Satanás está continuamente tratando de usar sus “artimañas” (Ef 6.11) o “asechanzas” (BTX) o “ataques” (TLA). Esta no es una lucha imposible, sino que Dios nos puede fortalecer para salir victoriosos. Por eso el apóstol les llamó a ponerse “toda la armadura de Dios” (Ef 6.13), para que cuando llegara “el día malo”, pudieran “resistir hasta el fin con firmeza”. Los cristianos estamos llamados a estar alertas todo el tiempo ya que nuestro enemigo el diablo está siempre tratando de tentarnos, de hacernos pecar y de engañarnos.
De acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Galatians, Ephesians, Philipians & Colossians, de Broadman & Holman Publishers, cuando Pablo describió cómo era la “armadura de Dios” en Efesios 6.13-17, tenía en mente el equipo del soldado romano. Las analogías que él utilizó con un simbolismo espiritual las podemos ordenar de la siguiente manera:
  1. El “cinturón de la verdad” (v. 14): se refiere al cinturón grande de cuero que el soldado romano utilizaba para llevar otras armas y para fijar toda su armadura. Simbolizaba el aceptar la verdad del evangelio y vivirla con integridad, con la verdad al frente siempre.
  2. La “coraza de la justicia” (v. 14): era el chaleco de cuero o metal que protegía las partes vitales del cuerpo y que tenía forma de un torso humano. La rectitud que mostremos al rechazar el pecado y decidir llevar una vida recta nos protege ante toda crítica y peligro de desvirtuar nuestro testimonio.
  3. El calzado de “calzados con la disposición de proclamar el evangelio de paz” (v. 15): se refiere al calzado romano que tenía una especie de tachuelas en la suela para que el soldado tuviera más firmeza al caminar en todo tipo de terreno. De acuerdo con el versículo, es posible que se refiera a la actitud de siempre estar listos para evangelizar a otros, lo cual si lo mantenemos como constante en nuestra vida cristiana, nos ayudará a mantenernos firmes en nuestra fe.
  4. El “escudo de la fe” (v. 16): se refería al escudo pequeño redondo que los soldados romanos utilizaban para defenderse de las flechas o la espada del enemigo. Tomar el escudo de la fe implica entonces rechazar las tentaciones a dudar, pecar o abandonar la fe (las “flechas encendidas del maligno”); sino más bien aferrándose a las promesas de Dios y manteniéndonos firmes en nuestras convicciones.
  5. El “casco de la salvación” (v. 17): el casco de metal que protegía la cabeza del soldado romano. Esto bien podría significar aferrarnos a la promesa de salvación que tenemos en Cristo y vivir nuestra vida en la tierra con los ojos puestos en ese futuro glorioso y no en las cosas que nos sucedan aquí.
  6. La “espada del espíritu “(v. 17): la espada corta era el arma principal del soldado, que traía colgada de su cinturón y con la cual atacaba y se defendía. Esto quiere decir aprender a utilizar las Escrituras en diversas situaciones de la vida para defendernos de los ataques del enemigo y para hacerlo huír también, tal como Jesús lo hizo en Mateo 4.1-11.
  7. Finalmente, no podemos dejar a un lado el poder de la oración del creyente (Ef 6.18-20), ya que Pablo llamó a los efesios a mantenerse alertas, orar por todos los santos y orar por él también para que cumpliera su misión efectivamente.
Después de unos saludos finales, Pablo terminó la carta a los Efesios diciendo, “Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les concedan paz, amor y fe a los hermanos.” (Ef 6.23). Que así sea nuestra oración cada día, pidiendo a Dios que nos conceda paz, amor y fe cada día.

Conclusiones:

  1. El matrimonio ideal de acuerdo al plan divino se resume en las frases AMOR y RESPETO. Si el esposo se enfoca en amar a su esposa y la esposa en respetar a su esposo, ¡todo marchará bien! Los problemas vienen cuando una o la otra parte deciden hacer caso omiso de lo que Dios les pide y mejor hacen las cosas a su manera, quedando atrapados en círculos viciosos de falta de amor y falta de respeto.
  2. Dios también tiene un plan divino para la crianza de hijos y si somos padres, es mejor que lo comprendamos y que nos esforzemos en aplicarlo con nuestros hijos. Siempre su método será más efectivo que cualquier otro método de crianza humano. Finalmente Él inventó la familia, no nosotros.
  3. Honremos a Cristo en nuestros trabajos, ya sea que tengamos la función de jefes o que seamos los dueños, o bien que estemos contratados por un patrón para desempeñar un servicio. Dios siempre recompensa a los creyentes que viven los principios bíblicos de conducta y actitud en el ambiente de trabajo.
  4. Armémonos cada día con la armadura de Dios, no descuidando ninguno de sus accesorios porque todos son importantes. Recordemos que Satanás está a la ofensiva todos los días y nosotros somos su blanco. Estemos alerta ante sus ataques.
Terminemos con un video de ilustración sobre la armadura de Dios.


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