Día 192

2 SAMUEL 11 – 12, 2 SAMUEL 5.14-16, 1 CRÓNICAS 14.3-7, 3.5-9.

Continuando con la campaña militar de David en contra de los amonitas, 2 Samuel 11 nos dice en el v. 1 que “En la primavera, cuando los reyes suelen salir a la guerra, David envió a Joab y al ejército israelita para pelear contra los amonitas.” Y específicamente atacaron la ciudad de Rabá. ¿Por qué en primavera los reyes acostumbraban a salir a la guerra? El The New American Commentary: 1 – 2 Samuel, de Broadman & Holman Publishers, nos dice que esa época era el momento ideal para conducir campañas militares en el extranjero debido a las condiciones climáticas favorables y también al hecho de que los ejércitos de Israel podrían ser alimentados de las cosechas de los amonitas que para ese tiempo se estarían recogiendo.

En esta ocasión David no fue a la guerra, ya que a finales del v. 1 dice, “David se quedó en Jerusalén”. No era la primera vez que el rey David se quedaba en la ciudad capital mientras que sus ejércitos iban a la guerra, ni sería la última. De hecho, más adelante sus propias tropas le pedirían que no saliera más a las batallas por cuidar su seguridad, para que Israel no se quedara sin su liderazgo (2 Sam 21.17). Así que no pensemos que David estaba siendo negligente con su responsabilidad. Sin embargo, lo que sí podemos entender de acuerdo con el v. 2 es que David se encontraba en un momento de relajación, recién levantado de la cama, cuando vio a una mujer hermosa bañándose a lo lejos. Los versículos 3 al 4 nos dicen que mandó a averiguar quién era ella y a pesar de que le informaron que era esposa de uno de sus soldados (Urías el hitita), pidió que se la llevaran y “se acostó con ella” (v. 4), y luego “ella regresó a su casa.” ¡Así de fácil! Se levantó, se relajó, vio una mujer hermosa, supo que era casada y no le importó, tuvo relaciones con ella y la mandó a su casa. Y como si no hubiera pasado nada.

Pero esta historia de pecado de el hombre “conforme al corazón de Dios” no terminó aquí. El v. 5 nos dice que David recibió una noticia de parte de Betsabé que seguramente lo paralizó, “Estoy embarazada”. ¿Cómo se habrá sentido el rey David? ¿Qué habrá pensado con respecto a Dios? Lejos de algunas palabras en las Escrituras que nos indicaran que el rey se arrepintió profundamente y buscó poner orden en la situación, más bien los versículos 6 al 27 narran cómo el rey David se fue hundiendo moralmente y espiritualmente más y más hasta llegar a cometer otro acto terrible. Veamos algunos aspectos relevantes sobre esta triste historia:

  1. Primer escalón hacia abajo: intención de “tapar” su pecado (v. 6 – 13). Ante la falta de humildad y arrepentimiento de David, su primera reacción después de recibir la noticia fue maquinar la manera en que pareciera que el embarazo de Betsabé fue producto de su relación normal con su esposo y por eso mandó traerlo de las líneas de batalla, lo envió a su casa para que estuviera con su esposa y hasta lo emborrachó. Sin embargo, obviamente Dios atrás de todo, no tuvo éxito en su plan y Urías prefirió quedarse a dormir con los soldados de la guardia real.
  2. Segundo escalón hacia abajo: un plan extremo para “borrar” su error (v. 14 – 25). Ya que su primer plan fracasó y David no quería exponer su pecado ni enfrentar las consecuencias, decidió algo más oscuro aún: asesinar a Urías y deshacerse de él. Al leer el relato nos podemos dar cuenta del grado de dureza del corazón del rey David para este momento, ya que envió a través del mismo Urías la carta donde ordenaba a Joab que lo dejaran morir en batalla. El esposo de Betsabé sin saberlo llevara en sus manos de regreso al frente las instrucciones para su propia muerte. Esta vez su plan tuvo “éxito” y Urías murió en un ataque a la muralla de la ciudad. Cuando le informaron a David del hecho, reaccionó con toda calma y animó a Joab a seguir en la batalla hasta obtener la victoria.
  3. Tercer escalón hacia abajo: concluir lo que comenzó (v. 26 – 27). Una vez que murió Urías, su mujer guardó luto y después David se la llevó a su palacio y la hizo su esposa y nació su bebé. Esto quiere decir que por lo menos pasaron 9 meses desde que David cometió adulterio hasta que nació el bebé, tiempo en el cual se dieron los pasos anteriores. Al final del pasaje dice, “el SEÑOR estaba disgustado con lo que David había hecho.” (v. 27). Fueron 9 meses de un corazón que se endureció más y más en lugar de humillarse más y más. Y la historia terminó muy mal. Como era de esperarse, Dios estaba muy indignado por la situación y no se quedaría sin hacer algo al respecto.

El capítulo 12 trata entonces con la reacción de Dios con respecto al pecado gravísimo del rey David. El v. 1 dice que “el Señor envó al profeta Natán”. Ya que David por sí mismo no reaccionaría, Dios tuvo que utilizar a otro hombre, un profeta, para que le fuera a dar un mensaje de su parte al rey. De una manera muy hábil, le contó una historia en los versículos 1 al 4 acerca de la oveja de un hombre pobre que fue robada por un hombre rico para su beneficio personal sin tomar en cuenta al pobre. No hay que olvidar que Natán estaba hablando con el rey de Israel, que aunque era el famoso hombre “conforme al corazón de Dios”, en ese justo momento no estaba en su mejor punto espiritualmente hablando, y si lo hubiera confrontado directamente tal vez hubiera pagado con su vida. Si David ya había matado a un inocente una vez, ¿qué lo detendría de matar a otro?

Los versículos 5 al 12 narran una confrontación impactante entre Natán y David. El rey reaccionó con mucho celo por la justicia como era su convicción (v. 5) diciendo, “cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte”, sin embargo, era un aparente celo por lo justo pero ciego a su propio pecado. Natán usó sus mismo argumento de David para decirle, “—¡Tú eres ese hombre!” (v. 7). Y después le dio el mensaje de parte de Dios donde a David le quedó claro que Dios había presenciado todo, que Dios se sentía despreciado por David a pesar de tantas bendiciones y misericordias que le había dado, y donde le anunciaba las siguientes consecuencias por su pecado: a) “tu familia vivirá por la espada ” (v. 10), b) “haré que tu propia familia se rebele en tu contra” (v. 11), c) “Lo que tú hiciste a escondidas, yo lo haré a plena luz, a la vista de todo Israel.” (v. 13). ¡Fuertes palabras contra el hombre “conforme al corazón de Dios”!

¿Cómo reaccionó el rey David ante esto? “Entonces David confesó a Natán: —He pecado contra el SEÑOR.” (v. 13). Pero no solamente lo dijo, algo más pasó en su corazón ya que Natan le respondió en el mismo versículo, “Sí, pero el SEÑOR te ha perdonado, y no morirás por este pecado.” La Biblia completa nos enseña que Dios no perdona a aquel hombre que no está arrepentido sinceramente de sus pecados. Lo que David estaba experimentando en ese momento no era como lo que le pasó a Saúl cuando Samuel lo confrontó por su desobediencia, era algo más profundo. Sin embargo, Natán le anunció una fuertísima consecuencia a David de la que no se podía escapar, “como has mostrado un total desprecio por el SEÑOR con lo que hiciste, tu hijo morirá” (v. 14). Natán se fue a su casa y los versículos 15 al 23 nos describen los días angustiosos que siguieron para David, con su hijo gravemente enfermo y él ayunando y suplicando a Dios que lo dejara vivo. Es en ese contexto cuando se cree que David escribió el famoso Salmo 51, que lleva por título, DHH-LA, “(1)Del maestro de coro. Salmo de David, (2)después que el profeta Natán lo reprendió por haber cometido adulterio con Betsabé.” Se cree que David escribió este Salmo con referencia al triste episodio que vivió y después de que Natán lo había confrontado.

¿Qué nos muestra este Salmo? Algunas de las palabras del mismo nos hablan claramente del corazón de David en esos momentos angustiosos de reflexión en sus propios actos: “ten compasión de mí… lávame de mi maldad… Reconozco que he sido rebelde… soy malo desde que nací… borra todas mis maldades… ¡pon en mí un corazón limpio!… No me apartes de tu presencia… ¡tú no desprecias… un corazón hecho pedazos!” Exactamente así estaba David, con un corazón hecho pedazos. Nos podemos dar cuenta que lo que más le importaba a David en ese momento, a diferencia del rey Saúl, no era su posición o su imagen ante los demás, sino el no quedar distanciado de la presencia de Dios, el no ser apartado de su presencia. Cuando existe un verdadero arrepentimiento en el corazón humano eso es lo que más nos preocupa y nos importa: no continuar lejos de Dios sino restaurar nuestra relación con Él y encontrar perdón, sin importar lo que la gente alrededor pueda pensar de nosotros.

Sin embargo, a pesar de su sincero arrepentimiento, David tuvo que pagar las consecuencias de sus actos que Dios le advirtió, comenzando con la muerte de su hijo, y en el futuro con las desgracias familiares que vendrían en sus hijos. Aunque fue perdonado por Dios de forma persona tuvo que enfrentar consecuencias inevitables, especialmente por haber recibido tantas bendiciones y beneficios de parte de Dios. Las palabras que Jesús diría en Lucas 12.48 (DHH-LA) se aplican a la perfección en este caso, “Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más.”

Los versículos 24 al 31 terminan la historia narrando cómo Dios amó al hijo de David y Betsabé y fue llamado Salomón. Después David regresó a la campaña militar contra los amonitas. A pesar del gran acto de maldad de David, por su arrepentimiento sincero Dios lo perdonó y le permitió continuar en una relación con Él, aunque tendría que pagar consecuencias por sus actos en el futuro.

Conclusiones:

  1. Debemos tener cuidado con las debilidades de nuestra naturaleza pecaminosa que se hacen más fuertes cuando estamos relajados, con la guardia espiritual abajo, y sin ninguna batalla qué pelear. El ocio y la falta de enfoque espiritual son algunos de nuestros peores enemigos. Mantengámonos enfocados en la misión que Jesús nos mandó y alertas todo el tiempo y no nos confiemos a nosotros mismos, porque cuando menos lo esperemos, el pecado nos puede dar una sorpresa desagradable.
  2. Cuando pecamos y no nos arrepentimos rápido, nuestro corazón inicia un proceso de endurecimiento e insensibilidad que si no se detiene, puede dejarnos en una situación espiritual muy difícil. No permitamos que llegue hasta allá, mejor busquemos a Dios lo más pronto posible y seamos abierto con nuestra vida con otros creyentes, como dice Santiago 5.16, “Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.”
  3. El Salmo 51 quedará por siempre como una evidencia práctica de lo que es el verdadero arrepentimiento. Que sea nuestra guía siempre para averiguar si realmente estamos arrepentidos o si solamente tenemos culpa o remordimiento por nuestros pecados. Dios siempre levanta a un corazón hecho pedazos por su pecado.
  4. Hay pecados que generan consecuencias que sin importar si nos arrepentimos y Dios nos perdona, las tendremos que pagar y no se pueden evitar. Esas mismas consecuencias nos ayudan sin embargo a rendirnos más ante Dios y mostrarle reverencia. Si nos toca experimentar esto, no permitamos que las consecuencias de nuestros pecados nos endurezcan más, al contrario, que nos sensibilizen más a nuestra necesidad de Dios.
  5. En el aspecto exegético, tengamos cuidado con la frase “soy malo desde que nací; soy pecador desde el seno de mi madre.” (Sal 51.5, DHH-LA). Recordemos que los Salmos son poesía y oraciones y de ninguna manera podemos tomar este pasaje como una justificación bíblica para la doctrina del pecado original que se inventó en el S. IV d.C. y que enseña la Iglesia Católica. Los bebés no nacen en un estado de pecado y si mueren no van al “limbo”. Las mismas palabras del rey David aclaran mejor el panorama cuando dijo respecto a su hijo muerto, “¿Puedo traerlo de nuevo a la vida? Un día yo iré a él, pero él no puede regresar a mí.” (2 Samuel 12.23). Cuando David muriera sabría que vería de nuevo a su hijo y no sería en el “limbo”.

11 Responses to “Día 192”

  1. Citlali Gamboa dice:

    El pasaje es muy utilizado cuando hay pecado, pero David fue más que eso. Hay angustia crónica que se puede convertir en amargura y es un pecado difícil para arrepentirse. Gracias totales y saludos.

  2. Maribel Gandarilla dice:

    Muchas gracias Arturo, este blog ha sido de mucha ayuda y dirección a mi vida sobre todo ahora que estoy en cuarentena y que no he podido ir a las reuniones. Creo que tengo muchas dudas respecto al tema de los niños, me ayudo mucho lo que explicaste, pero podrías darme alguna bibliografía para estudiar un poco más o una herramienta. Muchas gracias

  3. blanca martinez dice:

    MUCHAS GRACIAS ARTURO POR QUE SI ES CIERTO AVECES PECAMOS HIRIENDO A OTROS Y NOS ENOJAMOS PERO NO DEBEMOS PERMITIRNOS QUE NUESTRO CORAZON SE ENDUREZCA POR QUE ENTONCES ESTAMOS EN UN ESTADO CRITICO QUE YA NO NOS IMPORTA PECAR. TAN FACILMENTE GRACIAS POR EL DEVOCIONAL DIOS TE BENDIGA.

  4. Vicky dice:

    Muchas Gracias Arturo, Dios te bendiga y te guarde a ti y a tu familia.

  5. Mirna Barrera de Hdz dice:

    Muchas gracias Arturo, enseñanzas muy valiosas en este libro, oro porque se queden en mi corazón.

  6. Nann dice:

    Dios bendice tu esfuerzo y trabajo Arturo!! Y a nosotros a través de el. Gracias!!!

  7. Verenice Mendoza dice:

    1.Debemos tener cuidado con las debilidades de nuestra naturaleza pecaminosa que se hacen más fuertes cuando estamos relajados, con la guardia espiritual abajo, y sin ninguna batalla qué pelear. El ocio y la falta de enfoque espiritual son algunos de nuestros peores enemigos.

    Me impactó este mensaje porque me hace pensar cuan enfocados debemos estar para no caer en tentación, precisamente hoy que estoy luchando por estar enfocada y con metas espirituales en mi vida, leo este devocional y me confirma lo importante que es tener sueños, metas pero sobretodo un enfoque de ser una mujer conforme al corazon de Dios. Gracias a Dios por este precioso mensaje y a ti Arturo por dejarte utilizar por él, que Dios te siga fortaleciendo y llenando de pasión por hacer su voluntad. saludos.

  8. Lulu tovar dice:

    Que hermoso es saber que Dios te perdona .siempre y cuando tengas un corazón arrepentido .Gracias Arturo .

  9. ITZA dice:

    MUCHAS GRACIAS ARTURO LA CLASE, ME MUESTRA QUE DEBEMOS CUIDAR NUESTRO CORAZON AL MANTENERNOS, ALERTAS Y SIENDO ABIERTOS ANTE LAS CITUACIONES QUE VIVIMOS, O PASAREMOS POR LAGUNAS DE AMARGURA, CUANDO SOMOS PERMISIVOS O DESCUIDADOS, A COSAS QUE NO QUEREMOS AFRONTAR, POR MIEDO Y QUE DIRAN, GRACIAS POR TODO.

  10. De la P. Ez. dice:

    Una pregunta…el hecho de que David quizo encubrir a la mujer (independientemente de su pecado) ¿cabria la posibilidad de que hubiese sido muerta a pedradas? Lo pregunto como algo cognositivo no justiciero. Gracias y Saludos.

  11. Adriana Casas dice:

    Que increible devocional!! Me atrasé en mi lectura, me estoy poniendo al corriente!!!
    GRACIAS ARTURO

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