Día 336

INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE ESTER.

Es momento de iniciar el estudio del libro de Ester. De acuerdo con la cronología propuesta por Gleason Archer en su libro A Survey of Old Testament Introduction, este libro está fechado entre el 500 al 457 a.C. Veamos un poco de información de contexto del mismo de acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial Caribe:

  1. En la Biblia cristiana, Ester es el último libro histórico del Antiguo Testamento, mientras que en el canon hebreo se encuentra en el octavo lugar en la tercera sección de las Escrituras (los kethubim o “escritos”). En la tradición judia el libro se lee durante las fiestas de Purim (febrero y marzo) en conmemoración de la liberación experimentada por el pueblo judío y que es narrada en el libro.
  2. Antes de aceptarlo como parte del canon bíblico, los rabinos judíos debatieron mucho sobre la decisión de incluir o no el libro de Ester. La razón principal fue que no mencionaba nunca a Dios además de que al parecer justificaba una fiesta pagana y estaba a favor de la venganza. Incluso en diferentes concilios cristianos se discutió el mismo punto. Finalmente, tanto los judíos como los cristianos lo aceptaron como parte del canon de libros inspirados por Dios y reconocidos como Escrituras o Palabra de Dios.
  3. Otro dato interesante es que Ester es el único libro del AT que no tiene copia en los manuscritos descubiertos en Qumrán, es decir, los Rollos del Mar Muerto. Posiblemente no se haya encontrado aún dicha copia o también como los habitantes de Qumrán no tenían a Purim como una fiesta judía oficial, decidieron que la obra no era necesaria.
  4. En cuanto al autor, no se sabe con certeza, está considerado como anónimo. Diferentes fuentes antiguas han mencionado que fue Mardoqueo, otros señalan a Esdras y unos más a un contemporáneo de Mardoqueo. Lo que es seguro es que el autor fue un judío que vivía en la diáspora y que estaba familiarizado tanto con la literatura sapiencial hebrea como con las costumbres persas. De hecho, las copias antiguas del libro contienen palabras persas, que junto con el conocimiento detallado de las costumbres de la época persa de los siglos V y IV a.C., nos confirman que la obra fue escrita en el período de dominación persa de los judíos.

ESDRAS 6.14 – 22, 4.6, ESTER 1.1 – 4.17.

Estos pasajes de Esdras nos presentan el término de las labores de reconstrucción del templo de Jerusalén después de todos los obstáculos y peligros que tuvieron que enfrentar los judíos que regresaron del exilio. Veamos algunos otros aspectos importantes sobre el término de dichas obras de reconstrucción:

  1. Los profetas Hageo y Zacarías jugaron un papel fundamental en la motivación de los israelitas para continuar y terminar la obra, tal como lo menciona Esdras 6.14 (“fueron muy animados por la predicación de los profetas Hageo y Zacarías”). Cuando el pueblo de Dios necesitó ánimo y valor, Dios mismo se encargó de enviarles mensajeros para fortalecerlos en medio de sus pruebas y sus distracciones y mantenerlos enfocados en la meta: terminar de reconstruir el templo.
  2. En Esdras 6.14b encontramos una afirmación importante que condensa muy bien el trabajo que Dios estuvo haciendo para lograr la misión: “Por fin el templo quedó terminado, como lo había ordenado el Dios de Israel y decretado Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia.” Es decir, Dios tomó la decisión que así sucedería y utilizó a los reyes persas descritos para lograr su propósito. Cuando Dios decide que algo pasará, así será, y realmente nadie puede obstaculizar su camino ya que con su poder puede terminar moviendo la voluntad de cualquier persona para que apoye a su causa. Esdras 6.22 expone esta idea claramente: “… el Señor había hecho que el rey de Asiria les diera su favor al ayudarlos a reconstruir el templo de Dios…”. Las notas de la NTV aclaran aquí que el rey indicado es Darío, rey de Persia, quien conquistó el imperio babilónico que a su vez había conquistado el antiguo imperio asirio. Así, Darío era rey de Persia, de Babilonia y de Asiria también.
  3. La fecha de término de construcción del templo fue “el 12 de marzo, durante el sexto año del reinado de Darío.” De acuerdo con el The New American Commentary: Ezra, Nehemiah, Esther, de Broadman & Holman Publishers, esta fecha corresponde al año 515 a.C., casi 4 años y medio después de que Hageo y Zacarías iniciaran su predicación para acelerar las obras del templo (21 de septiembre del 520 a.C.) y 72 años después de la destrucción del templo por parte de Nabucodonosor (587 a.C.), por lo tanto, este período corresponde casi exactamente con los 70 años de cautiverio anunciados en Jeremías 29.10–11 (NVI): “10 Así dice el Señor: «Cuando a Babilonia se le hayan cumplido los setenta años, yo los visitaré; y haré honor a mi promesa en favor de ustedes, y los haré volver a este lugar. 11 Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes—afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Dios fue fiel en su promesa. Por otro lado, al parecer en algunos casos los períodos que aparecen en las profecías pueden ser redondeos más que cifras exactas.
  4. En Esdras 6.16-22 la Biblia describe cómo los judíos dedicaron el nuevo templo de Dios “con gran alegría” (Esd 6.16), con bastantes sacrificios de animales incluyendo una ofrenda especial por el pecado de Israel, y casi un mes después (el 21 de abril del mismo año) todo el pueblo que regresó del destierro más los habitantes locales que querían adorar a Dios celebraron la fiesta de la Pascua. Todos tuvieron que purificarse para esto, desde los sacerdotes hasta los habitantes locales que desearon integrarse a la nueva comunidad judía (dejando sus “costumbres inmorales”, Esd 6.21). Fue un tiempo muy especial sin duda para el pueblo de Israel que por más de 70 años había sufrido el exilio y la pérdida de una vida religiosa como estaba establecida en la ley de Moisés.

Aquí tenemos una ilustración de los tiempos en que el templo se reconstruyó bajo el liderazgo de Zorobabel y con la ayuda para motivar al pueblo de parte de los profetas Hageo y Zacarías, como aparece en el libro The Bible and Its Story, Volume 5: History – Poetry, II Chronicles to Psalms.

Reconstrucción templo por Zorobabel

Pasemos ahora al libro de Ester. Los eventos descritos de acuerdo con Ester 1.1 “sucedieron en los días del rey Jerjes, quien reinó sobre ciento veintisiete provincias, desde la India hasta Etiopía.” Iniciemos averiguando más acerca de este famoso rey:

  1. Esdras 4.6 también menciona al rey Jerejs cuando dice, “cuando Jerjes comenzó su reinado, los enemigos de Judá escribieron una carta con acusaciones contra el pueblo de Judá y de Jerusalén.” Otras traducciones de Ester 1.1. dicen: “Aconteció en los días de Asuero” (BTX) o “Eran los días de Asuero (Jerjes)” (NBLH).
  2. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, el nombre Jerjes viene del griego Xérxes (??????) que a su vez viene del persa antiguo hashayâr-shâ, y cuya forma en hebreo es Ajashwerosh,(??????????????). Hubo 3 reyes en Persia con este nombre siendo el más famoso Jerjes I quien reinó entre el 485 al 464 a.C. y se le identifica como el “Asuero” (la forma hebrea del nombre) de Esdras y Ester. Es decir, ya sea Jerjes o Asuero, estamos hablando del mismo personaje.
  3. Este fue el famoso rey persa que derrotó al rey espartano Leónidas en el desfiladero de las Termópilas. Derrotó a los griegos y saqueó Atenas, pero después fue derrotado por la flota griega en la batalla naval de Salamina (480 a.C.). Tuvo que regresarle la libertad a las ciudades griegas y se retiró al parecer a construir palacios y a cuestiones religiosas (era devoto de Ahura Mazda, la deidad suprema del zoroastrismo). Murió asesinado el 4 de agosto del 465 a.C. por algunos funcionarios reales.
  4. El libro de Ester nos proporciona algunas evidencias acerca del carácter del rey Jerjes: a) le gustaba presumir sus riquezas y hasta a su propia esposa delante de los demás (Ester 1.4, 11), b) le gustaban las celebraciones ostentosas y vastas tanto en comida como en vino (Ester 1.8), c) al parecer se enojaba mucho rápidamente (Ester 1.12), d) tenía por costumbre consultar a sus sabios para sus decisiones (Ester 1.13), e) ejecutaba con crueldad a sus enemigos (Ester 2.23), f) no vaciló en autorizar el decreto que confirmaba el exterminio del pueblo judío de su reino (Ester 3.9). Podemos entonces hablar de un hombre vanidoso, egocéntrico, lujurioso, de un carácter explosivo, cruel y despiadado (cuando se trataba de proteger sus intereses); aunque también podemos observar un hombre que sabía escuchar a sus consejeros en todo.

Ahora, en cuanto al personaje de Ester y de su primo Mardoqueo (que era su padre adoptivo), podemos comentar los siguientes puntos importantes:

  1. Las circunstancias irónicas que abrieron la puerta para la aparición de los judíos en la vida real de Persia. Después de la desobediencia pública de la reina Vasti a ser expuesta públicamente ante la mirada lujuriosa de muchos hombres borrachos (Ester 1.12), el rey y sus consejeros decidieron proclamar a través de cartas en todo el imperio que “todo hombre debía ser jefe en su propia casa y decir lo que le viniera en gana.” (Ester 1.22) o “que los maridos mantuvieran su autoridad en sus casas y hablaran como mejor les pareciera” (DHH-LA). Esto para nada se parece al modelo bíblico del matrimonio, sino todo lo contrario, el rey Jerjes hablaba de un modelo de señor/siervo, donde el esposo era obviamente el señor y la esposa una sirviente más que debería complacer al hombre en todo lo que se le ocurriera. Fue justo este pecado en el carácter del rey Jerjes lo que abrió las puertas para que buscara otra reina que substituyera a Vasti entre todas las “jóvenes hermosas y vírgenes” (Est 1.2) del imperio. De esa manera, Ester, una joven judía, terminó siendo seleccionada de entre un gran grupo de dichas jóvenes que fueron llevadas a la fuerza a la fortaleza de Susa y se convirtió entonces en reina (Est 1.17).
  2. El origen judio de Mardoqueo y de Ester. La Biblia dice que Mardoqueo era uno de los judíos que fue desterrado por Nabudoconodor junto con Joaquín, rey de Judá (en el primer exilio que los babilonios llevaron a cabo). Pertenecía a la tribu de Benjamín y trabajaba en la fortaleza de Susa para el gobierno persa. A pesar de que Ester fue llevada con el rey y se convirtió eventualmente en reina, no quiso revelar su origen judío porque Mardoqueo se lo pidió, posiblemente por miedo.
  3. La participación indirecta de Dios en el proceso. Varios pasajes nos muestran que hubo una serie de eventos que favorecieron misteriosamente a Ester: a) cómo Ester agradó inmediatamente a los funcionarios reales desde el primer día (Ester 2.9), b) cómo el rey Jerjes “amó más a Ester que a todas las demás jóvenes” (Ester 2.17) y quedó “encantado” con ella declarándola reina en lugar de Vasti, c) cómo Mardoqueo fue designado “oficial del palacio” (Ester 2.19) después del nombramiento de su prima. ¿Qué episodios en la Biblia nos recuerdan esta narrativa? Pues seguramente a José en Génesis y a Daniel también, cuando por intervención divina, fueron vistos con muy buenos ojos por personajes importantes de los gobiernos egipcios y babilonios a pesar de la maldad que los rodeaba.
  4. La amenaza de Amán, “el agagueo” (Ester 3). La Biblia registra que este hombre que se convirtió en el “funcionario más poderoso del imperio” (Est 3.1) tenía origen “agagueo” o “descendiente de Agag” (DHH-LA). De acuerdo con el Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, de Editorial Caribe, se cree que el término “agagueo” vincula a Amán con los amalecitas, el pueblo a quien Dios ordenó exterminar y a cuyo rey el rey Saúl le perdonó la vida desobedeciendo así a Dios (1 Samuel 15.8). Ahora, siendo Mardoqueo un judío de la tribu de Benjamín (la misma tribu del rey Saúl) y Amán un descendiente de Agag (amalecita), es posible que la negativa de Mardoqueo a rendir homenaje inclinándose ante Amán (Ester 3.2) se deba a esa antigua rivalidad entre los judíos y los amalecitas o también a que dicha acción involucraba algún sentido religioso (lo cual sería prohibido para un judío hacer). Otra evidencia de que Amán guardaba un sentimiento muy negativo hacia el pueblo judío fue la idea que se le ocurrió cuando se enteró de la nacionalidad de Mardoqueo: ¡destruir a todos los judíos en el imperio persa! (Ester 3.6). Logró que el rey Jerjes aprobara semejante idea (Ester 3.12) e incluso se fijó a través echar las suertes (llamadas “purim”, Ester 3.7) la fecha para el exterminio programado: 7 de marzo del año siguiente al decreto (casi un año después del mismo). La orden que se emitió nos recuerda inmediatamente al holocausto nazi pero aún más agresivo, ya que pedía el asesinato de todos los judíos (incluyendo jóvenes, ancianos, mujeres y niños) ¡en un solo día! (Ester 3.13). ¡Realmente Amán estaba lleno de odio y deseos de dañar al pueblo de Dios!
  5. La encrucijada de Ester (Ester 4). Ante la terrible noticia que escuchó Mardoqueo y todos los judíos, éste le pidió a su prima Ester que interviniera a favor del pueblo judío ante el rey, a lo cual ella se negó por miedo al decreto real que decía que si alguien se presentaba ante el rey sin ser llamado, ¡sería ejecutado! (Ester 4.11). Sin embargo, Mardoqueo le mandó un mensaje en el cual la confrontó con tres cosas: a) si se entregaba a la cobardía al final de todas formas moriría ella y su familia (incluyendo a Mardoqueo), b) Mardoqueo creía firmemente que aunque su prima no quisiera ayudar “el alivio y la liberación para los judíos surgirán de algún otro lado” (Ester 4.14), c) que tal vez el hecho que Ester fuera reina no era una casualidad de la vida sino parte de algún plan especial para que pudiera ayudar a todos los judíos que estaban en peligro. De una u otra forma estas palabras reflejan una fe en Dios en Mardoqueo, es decir, que un poder superior estaba en control de la situación y que ya sea a través de una persona o de otra, pero al final Dios protegería y salvaría a su pueblo.
  6. La respuesta valiente de Ester. Los versículos 15 al 17 del capítulo 4 terminan narrando cómo la reina Ester se llenó de valor y decidió presentarse ante el rey Jerjes aunque no fuera llamada con la siguiente convicción: “aunque es contra la ley, entraré a ver al rey. Si tengo que morir, moriré” (Est 4.16), aunque solicitó que los judíos hicieran un ayuno especial total por ella de 3 días. Era una necesidad extraordinaria y requería un sacrificio espiritual extraordinario, ¡un ayuno total de 3 días de todos los judíos de Susa!

Conclusiones:

  1. Apreciemos el poder que tiene la predicación constante de la Palabra de Dios ante la iglesia: va motivando al pueblo de Dios en gran manera hacia una dirección. No menospreciemos asistir a nuestras reuniones de nuestra iglesia local para escuchar sermones basados en las Escrituras, Dios siempre nos puede hablar al corazón en cada reunión.
  2. Dios cumplió su promesa a los desterrados en tiempo y forma: después de un poco más de 70 años ellos regresaron y se restauró el templo de Jerusalén. Si Dios pudo cumplir su promesa en aquel tiempo, ¿ya no tendrá poder para cumplir sus promesas en nuestras vidas? ¡Claro que tiene! No dudemos de su Palabra.
  3. Dios puede utilizar cualquier circunstancia, buena o mala, que estemos experimentando o que esté sucediendo a nuestro alrededor para abrir puertas para un mejor futuro para su pueblo. No nos desanimemos rápido ante las pruebas y las dificultades, Dios siempre tiene un plan y utilizará recursos que para nada esperamos.
  4. Dios siempre está actuando “tras bambalinas” o “detrás del telón” en nuestras vidas. A veces lo reconocemos, otras veces no nos damos cuenta, pero Él siempre está ahí, trabajando atrás del escenario para ayudarnos, enseñarnos, corregirnos e instruirnos en lo que Él considere necesario.
  5. En tiempos de hostilidad hacia nuestra fe, el miedo nos puede paralizar, pero aprendamos del ejemplo de Ester y llenémonos de valor para hacer lo correcto y mantener en alto nuestra fe. Si ella pudo enfrentar a un hombre tan malvado y perverso como Jerjes y tuvo éxito, ¡cuánto más nos ayudará Dios a nosotros a enfrentar a cualquier persona en nuestros tiempos!

Los dejo con 2 diferentes representaciones que la industria del cine ha hecho sobre el rey Jerjes y en una de ellas sobre la reina Ester (las películas La Reina de Persia y 300).


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