Día 398

HECHOS 5.1 – 8.1.

Después de haber aclarado algunos puntos teológicos e históricos importantes que nos ayudarán a comprender el resto del libro, continuemos entonces con los primeros eventos significativos en la vida de la iglesia primitiva. El día de hoy estudiaremos el ambiente que había en la iglesia de generosidad y sacrificio y cómo el pecado de Ananías y Safira apareció, también otros momentos de persecución a los apóstoles por parte de las autoridades judías, las resoluciones de los primeros conflictos en la iglesia, y terminaremos con el arresto y el asesinato de Esteban, el primer mártir cristiano.
Iniciemos con la historia de Ananías y Safira relatada en Hechos 5.1-11. Para comprender mejor este evento necesitamos recordar el contexto inmediato anterior del relato leyendo Hechos 4.32-37. En este pasaje, la Biblia nos muestra que el ambiente que había en la iglesia primitiva era de generosidad, compartir los bienes unos con otros, mucha gracia, urgencia para cubrir las necesidades de todos los creyentes y sacrificios financieros fuertes. De hecho, Hechos 4.34-35 dice, “Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 35 y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.” Incluso se menciona a un discípulo que se hizo famoso entre la iglesia (llamado José, un levita de Chipre) por haber vendido un terreno y entregar el dinero a los apóstoles para que lo utilizaran para cubrir más necesidades. ¿Por qué hacían todo esto? Recordemos también que de la noche a la mañana la iglesia se había formado y estaba compuesta de muchas personas de Jerusalén pero también de miles de judíos que venían de muchas naciones y que no regresarían a sus lugares de origen pronto. Había reuniones diario en el templo y comían juntos frecuentemente en las casas (Hch 2.46). Para mantener este ritmo se necesitaba mucho dinero para comprar comida y para mantener a todas las familias que se habían quedado en Jerusalén. Por eso Dios puso en los cristianos un espíritu generoso y el ambiente en la iglesia en ese momento era vender propiedades y entregar el dinero a los apóstoles para así apoyar a la necesidad.
Es entonces cuando aparece en Hechos 5 la historia de Ananías y Safira, un par de discípulos de Jerusalén, de quienes dice la Biblia: “vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles.” (Hch 5.1-2).  Estudiemos a profundidad los hechos que sucedieron alrededor de esta pareja:
  1. De acuerdo al relato bíblico, ellos tomaron la decisión de participar también en el sacrificio que otros estaban haciendo para aliviar las necesidades de los miles de nuevos discípulos. Pero extrañamente hicieron lo siguiente: vendieron un terreno, se quedaron con una parte del dinero y entregaron a los apóstoles el resto pero diciendo que ese fue el precio en el que lo vendieron. ¿Por qué hicieron esto? Si pensamos en el ambiente que había en la iglesia de sacrificio y generosidad, donde muchos sobresalieron como José de Chipre y fueron levantados seguramente delante de la iglesia; es muy posible que Ananías y Safira buscaran el reconocimiento público y que por lo tanto se llenaran de malos motivos, llegando al extremo de intentar mentir a los apóstoles.
  2. En los versículos 3 al 4, la Biblia nos dice que el apóstol Pedro descubrió la conspiración y confrontó fuertemente a Ananías diciéndole, “¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? … ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!” ¿Por qué fue tan fuerte la reacción de Pedro? Debemos pensar en el trabajo del Espíritu Santo. Hechos 4.32 dice, “Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar.”, “Uno solo era el corazón y el alma de la multitud” (BTX). Fue el Espíritu Santo quien logró ese nivel de unidad en la iglesia primitiva. Por lo tanto, cualquiera que atentara contra dicha unidad, estaría atentando contra el trabajo del Espíritu Santo directamente. La acción de Ananías y Safira constituyó una agresión contra el Espíritu Santo directamente. De hecho, es muy posible que fue el mismo Espíritu quien inspiró a Pedro para darse cuenta de la mentira. Esto nos recuerda a 2 Reyes 5.26-27 donde el profeta Eliseo descubrió por inspiración divina el engaño de Guiezi, quien fue movido por avaricia para ir tras dinero y posesiones cuando el profeta había rechazado todo eso. En esa historia, Guiezi fue castigado con la lepra de Naamán.
  3. La sentencia dictada contra Ananías y Safira fue terrible, ¡la muerte! Los versículos 5 y 10 nos dicen que tanto Ananías como Safira cayeron muertos a los pies de Pedro después de una breve conversación con el apóstol donde su pecado fue expuesto. El v. 11 dice, “Y un gran temor se apoderó de toda la iglesia y de todos los que se enteraron de estos sucesos.”La pregunta es, ¿por qué Dios hizo eso? ¿Por qué los mató? Es un hecho que Dios fue el autor de esas muertes. El The New American Commentary: Acts, de Broadman & Holman Publishers, nos dice que normalmente los funerales de un fallecido bajo condiciones normales eran relativamente rápidos, pero no tan rápidos como en este caso, donde solo tardaron 3 horas para envolver el cuerpo de Ananías y darle sepultura (Hch 5.7). Esta velocidad inusual se presentaba cuando el fallecido murió bajo circunstancias inusuales como suicidio, ejecución por ser un criminal, o por un juicio directo de Dios. Es posible entonces que Dios determinó que necesitaba sentar un precedente para que la iglesia comprendiera que la fe cristiana no era cosa de juego y que al igual que se reveló a los israelitas del Antiguo Testamento con un Dios santo y que merecía respeto y reverencia, también era necesario que la naciente iglesia cristiana comprendiera que el Dios al que seguían era el mismo Dios del Antiguo Testamento, y que también necesitaban aprender a tenerle temor y respeto. Que Ananías y Safira hayan muerto no significa necesariamente que perdieron su salvación, más bien su muerte fue permitida por Dios para dar una lección a todos.
  4. Hechos 5.11 contiene la primera mención en el libro de Hechos de la palabra “iglesia”, en griego ἐκκλησία (ekklesía), que significa, de acuerdo con el Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento, de la Editorial Caribe, “reunión popular… asamblea, concurrencia, congregación”. Esta palabra curiosamente aparece dentro de este contexto de juicio de Dios y de temor a Dios generalizado en la congregación de discípulos. En este período único en la historia de la fe donde la iglesia de Cristo se estaba formando, no había lugar para desconfianza, dobles motivos ni ninguna otra cosa que fracturara la unidad de la confraternidad de discípulos, y que Dios mismo a través de su Espíritu había estado formando. En todo el Nuevo Testamento no se repitió otro evento similar a este y por lo tanto no se convirtió en un patrón en las iglesias cristianas, pero seguramente recordarían esta historia y la tendrían presente en sus corazones para pensar dos veces las cosas.
Dejando entonces la historia de Ananías y Safira, Hechos regresa el enfoque de la narrativa al ministerio de los apóstoles en 3 relatos importantes:
  1. Los milagros hechos por los apóstoles (Hechos 5.12-16). Este pasaje registra que los apóstoles (específicamente Pedro) estaban sanando personas enfermas y también gente poseída por demonios, “y todas eran sanadas” (v. 16). Aquel episodio lejano del exorcismo fallido de Marcos 9.14 donde los discípulos no lograron éxito alguno era cosa del pasado. Ahora Dios estaba obrando milagros completos y poderosos a través de ellos y la gente estaba asombrada, como lo estuvieron cuando Jesús estuvo entre ellos.
  2. Un segundo episodio de persecución (Hechos 5.17-42). A pesar de que ya habían experimentado un arresto y amenazas de parte de las autoridades religiosas, este pasaje nos muestra que nuevamente el sumo sacerdote y los saduceos arrestaron de nuevo a los apóstoles. ¿El motivo? “se llenaron de envidia” (v. 17). El mismo pecado que llevó a Cristo a la cruz. Esos hombres no habían cambiado en lo más mínimo, seguían esclavos de sus mismas tendencias pecaminosas. Pero Dios estuvo en control de todo liberando de forma milagrosa a los apóstoles de la cárcel. Pero los volvieron a arrestar y estuvieron a punto de morir por el enojo de los saduceos, pero la intervención sabia de un fariseo llamado Gamaliel (v. 34) permitió que se limitaran a azotarlos y ordenarles que no siguieran predicando. De acuerdo con el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, de Editorial CLIE, Gamaliel fue un miembro del sanedrín y doctor de la ley que era muy respetado entre los judíos, al grado de ser llamado “la gloria de la ley” y también fue el primero al que se le otorgó el título de “Rabbán” o maestro por excelencia. También fue el maestro de Saulo (Hechos 22.3), que después sería conocido mejor como Pablo. Por todas estas razones cuando Gamaliel expresó que mejor pensaran bien las cosas y no terminaran luchando contra Dios (Hch 2.38-39), ellos le hicieron caso. Lo interesante aquí es la actitud que los apóstoles tuvieron después de ser azotados: “llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre” (Hch 5.41). Más que desanimarlos o debilitarlos, la persecución por causa del nombre de Jesús los motivó aún más y les generó un gozo único que se experimenta cuando un creyente sufre por causa del nombre de su Señor. La historia de la iglesia primitiva en los primeros 3 siglos refleja este principio, que aún cuando la persecución fue la principal arma de Satanás contra la iglesia, en realidad lo que logró fue avivar más las convicciones de los cristianos y fortalecerlos para enfrentar con gozo y confianza sus tormentos.
  3. La solución del primer conflicto doméstido en la iglesia (Hechos 6.1-7). Este pasaje nos habla de un problema que surgió entre “los judíos de habla griega contra los de habla aramea” (v. 1) o “hubo murmuración de los helenistas contra los hebreos” (BTX) o “surgió una queja de parte de los Judíos Helenistas en contra de los Judíos nativos” (NBLH). ¿Quiénes eran cada grupo? De acuerdo con la Biblia de Estudio Arque9ológica, los “judíos helenistas” correspondían a los judíos que vivían fuera de Palestina, en muchas provincias del imperio romano desde el tiempo de los exilios de los antiguos reinos del norte (por Asiria) y del sur (por Babilonia). Muchos de ellos habían nacido y crecido en esas naciones mientras luchaban fuertemente por mantener su identidad judía  y sus costumbres. Por otro lado, los “judíos nativos” eran aquellos que vivían en Jerusalén. Como podemos ver, aunque ambos grupos eran judíos sí mantenían cierta distancia y hasta una rivalidad. La iglesia no fue la excepción para que dichos prejuicios sociales se presentaran. Sin embargo, en este caso los apóstoles dijeron algo muy importante: “«No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.” (Hch 6.2), y decidieron delegar a la iglesia la selección de “siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad.” (Hch 6.3). Fueron seleccionados varios hombres con esas características y se encargaron de poner orden en el asunto. Al parecer, en base a lo que dice el v. 7 (“Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”), la solución tuvo éxito y no se volvió un obstáculo para que el evangelio continuara avanzando ni para que la iglesia continuara creciendo. Algunos estudiosos han considerado que este pasaje contiene el primer llamado al rol bíblico de los “diáconos”, pero en realidad el término se manejó hasta años después. No podemos entonces decir que Esteban o Felipe o los demás discípulos seleccionados fueron los primeros “diáconos”. Sin embargo, el principio de selección de líderes que Pedro nos dejó en esta historia, obviamente inspirado por Dios, es completamente aplicable para cualquier contexto de liderazgo en la iglesia cristiana.
Para terminar, veamos la historia de Esteban, el primer mártir cristiano (Hechos 6.8-8.1):
  1. Primero, notemos que Hechos 6.6 dice que el grupo de discípulos seleccionados por la iglesia fue presentado a los apóstoles “quienes oraron y les impusieron las manos.” Entre ellos estaba Esteban, quien ya desde antes era reconocido por ser un hombre “lleno de fe y del Espíritu Santo” (Hch 6.5). De hecho, de la lista de los 7, es el único de quien la Biblia menciona algún rasgo sobresaliente. Era un hecho que Esteban ya tenía una buen reputación entre la iglesia de Jerusalén y el trabajo del Espíritu Santo era evidente en su carácter. Pero además de eso, ahora recibió la imposición de manos de parte de los apóstoles.
  2. La primera actividad que se menciona en Hechos inmediatamente después de la imposición de manos de los apóstoles es la siguiente: “Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo.” (Hch 6.8). Es decir, inmediatamente comenzó a hacer milagros entre el pueblo. Notemos que antes de ese evento (la imposición de manos por parte de los apóstoles), la Biblia no registra que Esteban tuviera esas habilidades, solamente nos dice que era un hombre “lleno del Espíritu Santo”. Como anteriormente ya lo estudiamos, esta frase se refiere a los cambios internos que Dios ha hecho en una persona para reflejar más a Cristo en su carácter y su mentalidad. Más adelante traeremos de nuevo este pasaje para un estudio sobre los dones milagrosos del Espíritu Santo.
  3. Esteban, al igual que los apóstoles, fue víctima de las mismas estrategias corruptas de parte de los religiosos judios que Jesús sufrió: envidia, orgullo, falsos testimonios, arresto y juicio. Lo interesante es la mención que Hechos 6.15 hace sobre la actitud que reflejaba Esteban mientras lo estaban acusando de cargos muy graves (y falsos): “Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel.”, “porque su cara comenzó a brillar como la de un ángel.” (TLA). ¿Cómo interpretar este versículo? De acuerdo con The Bible Exposition Commentary, de Victor Books, esta escena pudo bien traer a la mente de aquellos religiosos el episodio del rostro radiante de Moisés cuando bajó de recibir la ley de manos de Dios (Ex 34.29-30). Recordemos que la acusación de ellos contra Esteban era “Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dejó Moisés.” (Hch 6.14), y al mismo tiempo su rostro brillaba como Moisés. Era como si Dios hubiera permitido eso para demostrar que Esteban era inocente de tales cargos y que era respaldado por el Creador del universo.
  4. Cuando el sumo sacerdote le permitió hablar en su defensa, Esteban aprovechó el momento, ciertamente guiado por el Espíritu Santo, para emitir un discurso impresionante en Hechos 7.2-53 que reveló un perfecto conocimiento de la historia de Israel y de las Escrituras, resumiendo breve pero de forma suficiente el inicio del pueblo de Dios desde tiempos de Abraham, pasando por la historia de José, la explotación en Egipto, la liberación por parte de Moisés (quien anunció que vendría en el futuro otro profeta como él), el éxodo y la desobediencia en el desierto, la conquista de Canáan por parte de Josué, el tabernáculo bajo el reino de David y de Salomón, y la persecución y la muerte de los profetas antiguos. Pero no quedó ahí, sino que incluyó una sección de denuncia pública de las maldades ancestrales de los judíos y de su terquedad y necedad para escuchar la verdad de Dios. De hecho, la acusación de Esteban contra ellos fue: “»¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos!Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo!” (Hch 7.51). Ciertamente enfrentar de esta manera a las autoridades judías supremas requirió de mucho valor y de mucha convicción de parte de Esteban. Podemos ver la mano de Dios también atrás de este episodio.
  5. El resultado de semejante discurso no se hizo esperar y los judíos llenos de cólera, lo apedrearon hasta morir. Pero hay 2 cosas relevantes que sucedieron en los últimos momentos de vida de Esteban: A) Hechos 7.55-56 dice que Esteban vio hacia el cielo y logró observar la gloria de Dios y a Jesús “de pie a la derecha de Dios” (v. 55). Hasta ese momento, lo que los discípulos sabían era lo que Jesús mismo les había dicho en Lucas 22.69, “Pero de ahora en adelante el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del Dios Todopoderoso.” Así concebían a Jesús, sentado a la derecha del trono de Dios en el cielo. Pero aquí Estaban lo estaba viendo de pie, no sentado. ¿Qué significaba esto? Varios estudiosos bíblicos creen que hay 3 posibilidades, de acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Acts, de Broadman & Holman Publishers:  1. Que Jesús se puso de pie para recibir al primer mártir cristiano, 2. Que Jesús se puso de pie como testigo de la inocencia de Esteban, 3. Que Jesús se reveló a Esteban como lo hizo anteriormente al profeta Daniel en Daniel 7.13-14 como señal del juicio que vendría sobre las naciones que lo rechazaron. Ya sea que hayan sido las 3 razones o una de ellas, es significativo el hecho de que Jesús se haya puesto de pie en honor a Esteban, el primer mártir cristiano. Una muestra de cómo Jesús apreciaría a cada uno de sus seguidores que estaban por morir en los siguientes siglos por causa de su nombre. B) La oración de Esteban antes de morir fue: “—¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!” (Hch 7.60). ¿A quién nos recuerda? Obviamente a Jesús, quien también oró por sus asesinos materiales en Lucas 23.34 (“—Padre—dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”). Otra evidencia más de la llenura del Espíritu Santo en el corazón de Esteban, que aún en el momento de su muerte, emuló a su maestro tanto en palabras como en actitudes.
  6. Finalmente, Hechos 8.1 nos dice que Saulo estaba allí, “aprobando la muerte de Estaban”. Aquí inicia también la historia del famoso Saulo que después se convertirá en el apóstol Pablo.

Conclusiones:

    1. Comprendamos que en el reino de Dios, por su santidad y su alto valor para Dios y para Jesús, no tienen cabida los malos motivos, las dobles intenciones ni vivir en las apariencias buscando la gloria de los hombres. Estas cosas son totalmente incompatibles con la fe cristiana verdadera. Así como en tiempos de la iglesia primitiva Dios consideró esas cosas como algo grave, así también hoy Dios sigue considerándolas. ¿Cómo las vemos nosotros? ¿Nos permitimos andar en malas motivaciones para hacer las cosas de Dios, manejar dobles intenciones para acercarnos a los creyentes o buscar la gloria de los hombres como una prioridad? Tengamos cuidado.
    2. Aunque en el momento de sufrir persecución la experiencia es desagradable y dolorosa, espiritualmente encontraremos un gozo único que no se logra de ninguna otra manera y que nos hace partícipes en los sufrimientos de todos los grandes profetas y los apóstoles, y de nuestro Señor también. Así que podemos decir que es un privilegio sufrir por causa de Cristo a manos de hombres hostiles a la fe. ¿Así tomas tú los tiempos de persecución que llegan a tu vida? ¿O te desanimas rápido y te debilitas en tu fe cuando los experimentas?
    3. Nunca será correcto dejar de predicar la Palabra y avanzar el reino de Dios por dedicarnos a asuntos meramente administrativos. Colaboremos a que en nuestra iglesia se mantenga la prioridad de la predicación y no nos hundamos en asuntos domésticos y administrativos.
    4. Apreciemos el trabajo del Espíritu Santo en un discípulo ordinario como era Esteban, que sin ser parte del grupo de los apóstoles, fue reconocido en la iglesia primitiva por su carácter espiritual. Oremos para que diario salgamos de nuestras casas llenos del Espíritu Santo después de un tiempo de oración profundo, para que reflejemos a Cristo en todo momento y no a nuestras tendencias humanas pecaminosas.
Los dejo con otro fragmento de la serie The Bible sobre la muerte de Esteban y la intervención de Saulo en la misma (reproducir del 56:02 al 58:31).


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