Día 369

MARCOS 7.24-30, MATEO 15.21-28, MARCOS 7.31-37, MATEO 15.29-38, MARCOS 8.1-10, MATEO 15.39-16.4, MARCOS 8.11-21, MATEO 16.15-21.

Sigamos a Jesús en su ministerio ahora en su movimiento hacia territorio pagano y posteriormente de nuevo en territorio de Israel. Hoy estudiaremos la sanidad a una niña endemoniada de origen pagano, la sanidad a un sordomudo, otro milagro de multiplicación de alimentos para miles de personas y otro encuentro difícil de Jesús con los religiosos de su época y la enseñanza que partiendo de ahí impartió a sus discípulos.

En Mateo 15.21 la Biblia nos dice que Jesús se movió de los territorios donde estuvo estuvo enseñando y haciendo milagros (alrededor del mar de Galilea) hacia “la región de Tiro y Sidón”. A continuación compartiremos un mapa de Palestina en tiempos de Cristo, contenido en los mapas de la LBLA (Biblia de las Américas), donde podrán observar que la región de Tiro y Sidón está hacia el norte del territorio de Israel, en lo que hoy correspondería a partes de Líbano y Siria.

Palestina en tiempos de Cristo - 2

Iniciemos con la sanidad de la niña endemoniada (Marcos 7.24-30 y Mateo 15.21-28). En Mateo 15.22 dice entonces que una “mujer cananea” le salió a su encuentro, mientras que Marcos 7.26 dice que era una mujer “sirofenicia de nacimiento”. En realidad se trataba de la misma persona solamente que Mateo prefirió el término “cananea” porque era la antigua forma israelita de referirse a los habitantes originales de Palestina antes de la conquista por Israel. Lo que sucedió a continuación puede casuarnos un poco de confusión:

  1. La actitud de Jesús hacia la mujer. Ella le robaba a Jesús que sanara a su hija que estaba endemoniada y sufriendo mucho, pero Jesús hizo lo siguiente: a) primero Jesús “no le respondió palabra” (Mt 15.23), b) después le dijo a sus discípulos que él no había sido enviado a la gente que estaba fuera del pueblo de Israel (Mt 15.24), c) finalmente ante la insistencia de la mujer le dijo, “—No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.” (Mt 15.26). Al final, Jesús concedió la petición a la mujer porque ella supo contestarle con fe diciendo, “—Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.” (Mt 15.27). Estaba determinada a encontrar una cura para su hija y no le importó que Jesús la rechazara inicialmente.
  2. ¿Por qué Jesús se comportó así con la mujer? Es un hecho que no respondió como en ocasiones anteriores cuando alguna persona muy enferma se acercaba a él para pedir sanidad. Incluso recordemos cómo hasta con funcionarios romanos tuvo disposición para ir a sanar a sus familiares y trabajadores. No sabemos la forma en que Jesús le habló o los gestos que hizo, pero aunque fue un poco firme al inicio con ella, también le permitió demostrar su fe y le concedió lo que quería. Ciertamente la misión principal en el momento de su estancia en la tierra era rescatar a las “ovejas perdidas de Israel”, pero también su misión secundaria a través de sus apóstoles sería rescatar al resto de la humanidad sin importar que no fueran judíos. No hay ninguna contradicción aquí con la misión de Cristo, simplemente le dejó en claro a la mujer que en ese momento no era el tiempo para ellos, pero vendría después.
  3. De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, se cree que la mujer, por su origen étnico, no hablaba arameo. Ella era una pagana de la zona pero helenizada, lo que quiere decir que hablaba griego. Esto confirma que Jesús, al igual que muchos judíos de Palestina, podía conversar tranquilamente en griego también. Así es posible que Jesús hablara 3 idiomas: arameo, hebreo (la lectura de los rollos de la ley en las sinagogas era en hebreo) y en griego.

Posteriormente en Marcos 7.31-37, la Biblia relata la sanidad de un sordomudo, cuando ya había salido de la región de Tiro e iba rumbo a la región de Decápolis. Allí fue donde le llevaron a este hombre sordomudo. Lo que llama la atención de este evento de sanidad es la forma en que Jesús lo sanó: a) lo apartó para estar a solas con él (v. 33), b) le puso los dedos en los oídos, c) le “tocó la lengua con saliva” o “y escupiendo, le tocó la lengua con la saliva” (NBLH), d) mirando al cielo suspiró y habló en arameo posiblemente. Este proceso no siguió el patrón que habíamos encontrado en otras sanidades donde una sola palabra de Jesús, sin siquiera tocar a las personas, era suficiente para que el poder de Dios los sanara. ¿Por qué lo hizo diferente? El The New American Commentary: Mark, de Broadman & Holman Publishers, sugiere que debido a que el hombre era sordo no podría escuchar el mandato de Jesús para que quedara sano, así que Jesús decidió tocarlo y transmitirle así la preocupación por él y su deseo de sanarlo, también mirar al cielo fue otra forma de mostrarle al hombre quién lo estaba sanando (el poder de Dios) y finalmente se logró la sanidad.

Ahora hablemos del milagro de la multiplicación de alimentos para más de 4,000 personas. Recordemos que apenas hace unos capítulos atrás en cada evangelio, Jesús había dado de comer a más de 5,000 personas. Pero ahora lo encontramos repitiendo el milagro (Mateo 15.29-39 y Marcos 8.1-10). Veamos algunos aspectos importantes:

  1. La ubicación geográfica. En Mateo 15.29, la Biblia nos dice que Jesús ya estaba de nuevo en territorio de Galilea y que habló y sanó desde una montaña donde se sentó. Esto nos recuerda un poco al sermón del monte.
  2. La atención de las necesidades de las personas. Mateo 15.30-31 dice que “grandes multitudes” le llevaron a Jesús muchos tipos de enfermos: “cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más”. ¿Cuántos enfermos eran? Pensando que posteriormente la Biblia afirma que tan solo 4,000 hombres comieron (sin contar mujeres y niños), podemos decir que probablemente eran cientos de enfermos, a los cuales Jesús sanó completamente y a todos sin excepción.
  3. La razón para efectuar el milagro. Nuevamente vemos a la compasión como una motivación poderosa en el corazón de Jesús para decidir multiplicar la comida nuevamente (Mateo 15.32). Podemos ver su preocupación por ellos en 2 cosas: a) llevaban ya 3 días con Jesús y ya no tenían comida, b) tenía temor que si se iban sin comer se desamayaran por el camino. Jesús sabía que necesitaban alimento y decidió usar su poder para cuidar los cuerpos de todas las personas que estaban con él.
  4. Al igual que en el anterior milagro similar, todos comieron “hasta quedar satisfechos” (Mt 15.37) y todavía se recogieron 7 canastas con la comida sobrante (nuevamente Jesús estuvo pendiente de la comida que sobró, no permitió que se desperdiciara nada).
  5. La ruta que tomó después. Mateo 15.39 dice que Jesús subió a una barca “y se fue a la región de Magadán” o “Magdala” (RVR95), mientras que Marcos 8.10 dice que “se fue a la región de Dalmanuta”. ¿A dónde fue en realidad? La Biblia de Estudio Apologética nos dice que fuera de la mención que se hace en Marcos de Dalmanuta, no existe ningún otro registro de dicha población. En cuanto a Magadán, posiblemente se trataba de Magdala, el mayor centro de la industria pesquera de Galilea. Sin embargo se descubió en 1970 un puerto pequeño en esa zona que posiblemente sea la antigua Dalmanuta.

Finalmente, Mateo 16.1-12 y Marcos 8.11-21 describen otro encuentro complicado entre Jesús y los religiosos de su época y una importante enseñanza que Jesús dejó a sus discípulos. Mateo 16.1 describe que los fariseos y saduceos pusieron a prueba a Jesús pidiéndole una “señal del cielo”, a lo cual Jesús se molestó (incluso Marcos 8.12 afirma que lanzó un “profundo suspiro”) y les dijo que no habría más señal que la de Jonás. Ya en Mateo 12.38-40 habíamos tratado este mismo tema y que la señal de Jonás se refería a la muerte y resurrección de Jesús. Partiendo de ahí, Jesús le pidió a sus discípulos que evitaran la “levadura de los fariseos y saduceos” (Mt 16.6). De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, en la tradición didáctica judía a veces se representaba la levadura como símbolo de la maldad. Es decir, Jesús estaba hablando en forma figurativa, como los rabíes judíos lo hacían, pero sus discípulos estaban completamente desconectados de lo que decía y estaban pensando de forma literal. Fue hasta después de un pequeño regaño de Jesús que comprendieron que se refería a la enseñanza. Era un hecho que los discípulos de Cristo deberían cuidarse de la influencia de la enseñanza de los fariseos (aferrados más a las tradiciones humanas que a la Palabra de Dios), de los saduceos (quienes no creían en la resurrección y por lo tanto en la vida después de la vida) y por último, de la enseñanza de Herodes (Mr 8.15, posiblemente referencia a su estilo de vida de adulterio, asesinato y ambición política). ¡Corrían el riesgo de contaminarse de una u otra mala influencia si no tenían cuidado!

Por último, es importante mencionar que cuando los discípulos de Jesús interpretaron literalmente la cuestión de la levadura y pensaron en que no tenían pan, Jesús les dijo: “¿Todavía no ven ni entienden?… “19 Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos recogieron?… 20 —Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿cuántas cestas llenas de pedazos recogieron? … 21 Entonces concluyó: —¿Y todavía no entienden?” (Mr 8.20-21). Para Jesús era impresionante cómo sus discípulos estaban preocupados por la cuestión de no tener pan y ya habían olvidado los 2 poderosos milagros recientes de la multiplicación de los panes y estaban de nuevo dudando por falta de pan y por eso no podían comprender el mensaje espiritual que él les quería dar.

Conclusiones:

  1. Aprendamos de la fe de la mujer sirofenicia que a pesar de que Jesús le negó su ayuda inicialmente, ella perseveró y expresó su fe con convicción hasta que logró que Jesús la atendiera. Si así ayudó a una persona que no quería ayudar, ¡cuánto más no hará con nosotros, sus discípulos! Nuestro problema muchas veces es la falta de perseverancia en la oración y la fe débil e inestable que tenemos en momentos de prueba.
  2. Impresionémonos tambien con el corazón de Jesús para sanar al sordomudo. Su deseo de que el sordomudo supiera que sí estaba interesado en sanarlo y que estuviera seguro de ello nos debe conmover. Igualmente hoy Jesús quiere que entendamos y sintamos su corazón hacia nosotros: salvarnos y trabajar en nuestra vida por siempre. ¿Percibes así a Jesús en tu vida?
  3. Dejémonos mover por la compasión a lo largo de nuestra vida cristiana, así lo hizo Jesús. Siempre tendremos situaciones cada día donde podemos expresar compasión y preocupación por otros, haciendo a un lado así el profundo egoísmo que tanto afecta al ser humano moderno.
  4. Así como los apóstoles olvidaron rápido los milagros de Jesús y de nuevo estaban dudando, así también nos sucede a nosotros muchas veces. Podemos encontrarnos dudando del poder de Dios en nuestra vida en circunstancias específicas y no recordamos que apenas tal vez un poco de tiempo atrás Dios nos ayudó a salir de circunstancias peores. ¡No tengamos memoria espiritual de teflón!

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