Día 337

ESTHER 5.1 – 10.3.

Hoy terminaremos con el estudio del libro de Ester. Recordemos nuevamente que el nombre de Dios no aparece en el libro, pero podemos percatarnos de su trabajo “detrás del telón” de los eventos que se iban sucediendo. De hecho, al mismo tiempo que los enemigos de los judíos hacían sus planes, Dios estaba trabajando en los corazones de los hombres que Él quería usar.

El capítulo 5 de Ester inicia con la referencia a aquel ayuno de 3 días que Ester pidió a Mardoqueo y a todos los judíos de Susa debido a que ella se aventuraría a presentarse ante el rey sin ser llamada por Él. La Biblia dice que una vez que la reina se presentó ante Jerjes, “ella logró el favor del rey y él le extendió el cetro de oro. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.” (Est 5.2). De esta manera se libraba de la pena de muerte que existía a quien apareciera ante el rey sin permiso. Ella le pidió al rey permitirle organizarle un banquete para Amán y para él, a lo cual el rey accedió.

De acuerdo al libro The New Manners and Customs of the Bible, de Bridge-Logos Publishers, era algo muy raro que se le permitiera a una persona participar en un banquete personal con el rey, por muy alto que fuera su rango. Por esa razón, encontramos a Amán alardeando con su esposa y sus amigos en Ester 5.9-14, ya que realmente se sentía privilegiado de que el rey y la reina le invitaran. Para él, era como estar en la cima de su carrera profesional. Pero había una pequeña cosa que lo incomodaba: que Mardoqueo seguía vivo (v. 9). Por eso, su esposa y sus amigos le recomendaron pedirle al rey que asesinara al judío clavándolo en un poste afilado de 22.5 mts de altura. ¡Una muerte terrible sin duda! El corazón de Amán estaba lleno de odio y no medía ya sus pensamientos y sus decisiones.

Curiosamente, al mismo tiempo que Amán y sus amigos estaban planeando cómo matar a Mardoqueo, el rey no podía conciliar el sueño y casualmente pidió a un asistente que le leyeran “el libro de la historia de su reino” (Est 6.1). Ahí recordó el episodio donde Mardoqueo le salvó la vida del complot que hubo de parte de 2 de sus funcionarios, y ahí mismo decidió hacer algo para recompensarlo. Amán llegó entonces para pedir la ejecución del rey, mientras que el rey se alegró porque le pediría que lo ayudara a recompensar a Mardoqueo, ¡el mismo hombre a quien Amán quería asesinar! ¿Casualidad que todo esto se diera de esta manera? ¿O la poderosa mano de Dios trabajando “detrás del telón” en las vidas de las personas? Amán terminó “desalentado y totalmente humillado” (Est 6.12) ya que tuvo que obedecer al rey y honrar públicamente en la plaza de la ciudad al judío que tanto odiaba. Incluso sus propios familiares y amigos le dijeron que si las cosas se dieron así, ” jamás tendrás éxito con tus planes contra él. Será tu ruina seguir oponiéndote a él” (Est 6.13). Los planes malvados de odio y rencor no pudieron contra la decisión de Dios de cuidar y bendecir a su pueblo a través de Ester y Mardoqueo.

El capítulo 7 narra el episodio donde, en una segunda cena ofrecida por la reina a Amán y Jerjes, por fin Ester denunció ante el rey el malvado plan de Amán para exterminar a todo su pueblo, incluso a ella misma. A todo esto el rey reaccionó con mucho enojo y después, al ver a Amán rogando por su vida ante la reina, Jerjes interpretó esto como si él quisiera atacar a su esposa, así que mandó ejecutarlo en el mismo poste que había preparado para Mardoqueo (Est 8.9). De esta manera, el máximo enemigo de Israel en el reino persa perdió la batalla y terminó muerto y con todos sus planes derribados.

Sin embargo, había todavía un problema: el edicto anterior del rey ya estaba anunciado y además no podía anularse, conforme a las mismas tradiciones persas. Es como si estos decretos fueran infalibles, aunque estuvieron hechos por humanos. En la ideología persa, había algo de divino en lo que el rey declaraba y por eso sus decretos eran irrevocables. En realidad solamente Dios puede emitir leyes y decretos tan íntegros y justos que no pueden revocarse porque son buenos y perfectos, ningún hombre puede decretar algo así. Por este asunto, el rey tuvo que emitir otro decreto para contrarrestar en efecto al primero. En dicho decreto, el rey permitió a los judios organizarse y defenderse de los enemigos que los atacarían (Ester 8.11). Por eso, el día indicado (7 de marzo), los 2 decretos del rey comenzaron y los judíos se defendieron de sus enemigos en todas las provincias del reino, no solamente sobreviviendo sino además venciéndolos y apropiándose de sus pertenencias. El capítulo 9 presenta una descripción breve de cómo fueron las batallas y las victorias de los judíos por todo el imperio persa. Curiosamente, aunque se les permitió, la mayoría de los judíos solamente mataron a sus enemigos pero no se quedaron con pertenencias.

Tan grande fue la victoria judía que Mardoqueo, ahora con una alta posición dentro del gobierno de Jerjes, decretó una celebración oficial anual para todos los judios a partir de ese día, y que tendría como duración 2 días. Dicha fiesta se llamaría “Purim”, por la referencia a las suertes que se echaron para determinar el día de la ejecución de los judíos y que terminó siendo el día de la gran victoria de los judíos. Ester 9.27 nos indica que todos los judios exiliados en el reino persa se pusieron de acuerdo para celebrar esa fecha cada año por todas las generaciones.

Terminamos con el capítulo 10, muy breve, pero que nos informa que Mardoqueo fue levantado mucho en el reino de Jerjes y tuvo grandes logros. Se menciona de un libro donde quedaron éstos registros: El libro de la historia de los reyes de Media y Persia. Lamentablemente no se tiene disponible tal material y fuera del relato bíblico no tenemos más fuentes que confirmen la existencia de Mardoqueo. Sin embargo, esto no es razón para dudar del relato, como lo expresa la Biblia de Estudio Apologética, ya que los nombres de muchas personas poderosas e influyentes de los imperios antiguos se han perdido, pero en el caso de Mardoqueo, su historia quedó registrada en la Biblia también.

Conclusiones:

  1. El odio nos puede llevar a vivir una existencia miserable donde no se disfruta ninguna bendición de Dios porque la amargura que cargamos literalmente nos echa a perder la vida. Personas llenas de odio normalmente terminan muy mal en sus vidas. ¡Tengamos cuidado con el odio y la amargura! Son pecados muy peligrosos para nuestros corazones.
  2. Dios tiene poder para humillar a aquellos que quieren afectarnos por causa de nuestra fe, ¡confiemos en Él! Dios sabe el tiempo y la forma en que lo llevará a cabo, a nosotros nos resta dejar las cosas en sus manos y seguir adelante, haciendo lo que a Él le agrada.
  3. Recordemos que Dios es el experto en cambiar el final de las historias: de una tragedia terrible a un día de celebración y victoria. ¿Recuerdas en tu vida situaciones parecidas donde Dios cambió el final de la historia de un trágico desenlace que tú esperabas a un día de mucha alegría y celebración? Alabemos a Dios por esto y por cómo sigue trabajando en la vida de cada miembro de su pueblo.

 

Los dejo con el video del final de la película Una Noche con el Rey (la historia de Ester).


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