Día 399

HECHOS 8.1-9.43.

La muerte de Esteban, el primer mártir cristiano, dejó una profunda huella en la iglesia primitiva no solo por la acción misma, sino por las consecuencias que se generaron en todo Jerusalén. Hoy estudiaremos varios de los eventos que siguieron a la muerte de Esteban: la persecución que Saulo inició contra la iglesia, la dispersión de los cristianos hacia Judea y Samaria, la conversión de los samaritanos, la conversión del etíope, la conversión de Saulo, y los milagros hechos por Pedro.
La muerte de Esteban fue sin duda un evento traumático para los cristianos en Jerusalén, sin embargo, generó la dispersión repentina de miles de discípulos hacia el resto de Palestina (Judea y Samaria), quienes en lugar de huír asustados y desanimados, “predicaban la palabra por dondequiera que iban.” (Hch 8.4). Podemos ver la mano de Dios detrás de esta situación, fortaleciendo la fe de los cristianos para que siguieran predicando sin ningún temor y por lo tanto, llevando el evangelio al resto de Palestina, incluso a Samaria. Sin persecución, posiblemente los cristianos de Jerusalén no hubieran dado pasos misioneros tan rápido como lo tuvieron que hacer aquel día.
Justo dentro de este contexto, el relato de Hechos se enfocó después en el trabajo misionero de un discípulo llamado Felipe, quien “bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías.” (Hch 8.5). Pero, ¿quién era Felipe? Recordemos que Hechos 6.5 lo mencionó en la lista de aquellos discípulos que fueron seleccionados por la iglesia para hacerse cargo de las necesidades de las viudas griegas. El mismo versículo nos dice que a todos ellos los apóstoles oraron por ellos y les impusieron las manos (Hch 6.6). Curiosamente, al igual que en el caso de Esteban, la Biblia nos dice que Feliple llegó a Samaria llevando a cabo sanidades milagrosas (“un gran número de paralíticos y cojos quedaban sanos”, Hch 8.7)  y además expulsado demonios de muchas personas. Es decir, la primera mención del ministerio personal de Felipe va conectada con acciones de carácter sobrenatural o milagrosas, tal como sucedió con Esteban (quien lo primero que hizo en su ministerio personal fue hacer milagros). El impacto de los milagros fue tanto que “aquella ciudad se llenó de alegría” (Hch 8.8). El poder de Dios desplegado en Samaria llevó mucha alegría y esperanza a las personas, tal como cuando Jesús hacía milagros entre las multitudes.
Es entonces dentro de este contexto que Hechos 8.9-25 nos presenta un relato muy interesante:
  1. El relato bíblico nos presenta la historia de la conversión de un brujo famoso llamado Simón (Hch 8 .9-13), quien al parecer tenía bastante fama y reconocimiento en aquella ciudad samaritana al grado que incluso le llamaban “el Gran Poder de Dios”. De acuerdo con el libro Luke the Historian: The Book of Acts, de Bible Lessons International, es muy posible que ese apodo hiciera referencia al dios Zeus. De hecho, en arameo diría algo como “Este es el poder del dios que es llamado grande”. En aquel tiempo, existian diferentes tipos de individuos y de grupos involucrados con las artes mágicas. Simón parece haber pertenecido a aquellos que afirmaban tener la capacidad de manipular las fuerzas de la naturaleza o incluso a espíritus (demonios) para que cumplieran su voluntad. Sin embago, la mayoría solo eran charlatanes y engañadores. Y tal como dice la DHH-LA en Hecho 8.11, “Y le hacían caso, porque con su brujería los había engañado durante mucho tiempo.”, lo más probable es que Simón fuera uno de esos charlatanes. Es decir, su modo de vida se basaba en la ganancia a través del engaño y la superstición a las personas ingenuas.
  2. Los versículos 12 y 13 registran que muchos samaritanos se bautizaron como resultado de su ministerio ahí. De hecho, la Biblia registra que el mismo Simón creyó, se bautizó (en ese orden) y después “seguía a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía.” (Hch 8.13). Cuando Simón vio verdaderos milagros a través de Felipe (regresar la salud a muchas personas con diversas enfermedades y la expulsión de demonios), ¡quedó sorprendido! En su andar de engaños y trucos, jamás había visto un verdadero milagro. Ese fue el primer atractivo que tuvo el cristianismo para Simón. Terminó abandonando su oficio y siguiendo día a día a Felipe en su ministerio.
  3. Los apóstoles Pedro y Juan terminaron visitando Samaria debido a las buenas noticias de salvación que escucharon. Es aquí donde viene un versículo controversial: “15 Éstos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 16 porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (Hch 8.15-16) o “‎‎quienes, después de bajar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólo estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (BTX). ¿Cómo podemos explicar esta situación? Hasta este momento en los primeros 8 capítulos de Hechos, este evento parece estar desconectado de la experiencia normativa de conversión: bautismo para perdón de pecados y recepción del Espíritu Santo (Hechos 2.38).
  4. La primera posibilidad es que Felipe hubiera estado predicando algo parecido al bautismo que recibieron aquellos hombres de Éfeso que encontró Pablo en sus viajes misioneros (Hechos 19.1-22) y que habían sido bautizados solamente en el bautismo de Juan, que era un bautismo de arrepentimiento. En sus propias palabras de esos hombres, “—No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo” (Hch 19.2). Si ese fue el caso, entonces Felipe había estado predicando el bautismo de Juan y no el de Jesús, y por eso fue necesario que los apóstoles transmitieran el don del Espíritu Santo a los creyentes a través de la imposición de manos. Sin embargo, el mismo Felipe fue seleccionado en Hechos 6.3 dentro del grupo de aquellos que tenían “buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría” (Hch 6.3). ¿Dónde adquirió el Espíritu Santo Felipe? Pues seguramente en el bautismo en agua que predicó Pedro y que los discípulos continuaron practicando. No pudo ser por imposición de manos de un apóstol, porque eso sucedió hasta Hechos 6.6, tres versículos después de que ya era reconocido por tiempo como un hombre “lleno del Espíritu Santo”. Así que resulta dudoso pensar que Felipe, a quien le fue practicado el bautismo en el nombre de Jesús para perdón de pecados y recepción del Espíritu Santo, y quien ya era reconocido por los frutos del Espíritu en su carácter, saliera a predicar una versión incompleta o parcial del evangelio (el bautismo de Juan).
  5. La segunda posibilidad (como varios intérpretes lo han comprendido de acuerdo con el The New American Commentary: Acts, de Broadman & Holman Publishers) tiene que ver con el versiculo 18 de Hechos 8: “Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero”. Es decir, Simón fue motivado a ofrecer dinero a los apóstoles hasta que “vió” alguna manifestación externa de la presencia del Espíritu Santo, la cual vino hasta que los apóstoles realizaron la imposición de manos en los creyentes samaritanos.  De acuerdo con el mismo comentario, esto implicó que tal vez la manifestación del Espíritu no fue una experiencia individual, sino comunitaria, visible y poderosa. ¿A qué nos recuerda esto? Precisamente al día de Pentecostés (Hechos 2) donde el Espíritu descendió sobre los apóstoles y comenzaron a hablar en otros idiomas. De hecho, el evento registrado en Hechos 8 en Samaria ha llegado a ser llamado el “Pentecostés Samaritano”. Siguiendo esta lógica de interpretación, podríamos decir entonces que posiblemente lo que recibieron aquellos samaritanos a través de la imposición de manos de los apóstoles fueron manifestaciones externas del Espíritu o dones de tipo sobrenatural del mismo (tal vez hablar en otros idiomas, interpretarlos, hacer milagros, etc.).
  6. Otro detalle que fortalece más esta segunda posibilidad de interpretación tiene que ver con el hecho que Simón nunca pidió lo mismo a Felipe que le pidió a los apóstoles: “—Denme también a mí ese poder, para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.” (Hch 8.19). Sin embargo, para cuando llegaron los apóstoles a Samaria, Simón ya había estado andando con Felipe por un buen tiempo, acompañándolo en la predicación del evangelio y en el ejercicio de los dones milagrosos del Espíritu que él tenía. Pero nunca vio a Felipe hacer lo que los apóstoles pudieron hacer: transmitir evidencias externas sobrenaturales del Espíritu a otras personas. Por tal razón nunca le hizo a Felipe semejante propuesta.
  7. Los apóstoles terminaron reprendiendo a Simón por lo que había pasado: “… intentaste comprar el don de Dios con dinero… no eres íntegro delante de Dios… arrepiéntete de tu maldad… vas camino a la amargura y a la esclavitud del pecado.” (Hch 8.20-23). La reacción de Pedro y Juan fue muy fuerte contra Simón. A través de esa petición, quedó expuesto completamente el corazón del ex-brujo revelando muy malos motivos, envidia, avaricia, y un futuro lleno de amargura. ¿Por qué la mención de la amargura? Los apóstoles, por inspiración divina, se anticiparon a lo que sería la batalla más fuerte para Simón, incluso más fuerte que convertirse y haber dejado sus engaños ocultistas: ¡la decepción! Simón estaba en riesgo de decepcionarse de la fe cristiana ya que no estaba llenando sus expectativas, es decir, no era lo que él quería que fuera. Esta situación lo pondría en riesgo de caer en amargura. De acuerdo con William Barclay en su libro The Acts of the Apostles, de Westminster John Knox Press, uno de las aplicaciones de esta palabra en griego va dirigida hacia las personas cuya influencia o acciones se vuelven dañinas a una comunidad porque mantienen una actitud hostil de enojo, resentimiento y animosidad. ¡Ese podría ser el futuro de Simón! No significa esto que el cristianismo falló en el caso de Simón, sino más bien que Simón falló en la forma como se aproximó al cristianismo. Siendo la sinceridad una de las cosas que Dios más valora en el corazón humano (lo aprendimos en nuestro estudio del Antiguo Testamento), la falta de esta y los malos motivos para llegar a Dios pueden convertirse en una trampa mortal para nosotros.
  8. Aunque esto no está comprobado históricamente, el historiador cristiano Eusebio (s. III d.C.) en su libro Historia de la Iglesia registra que después de ser reprendido por los apóstoles, Simón se fue a Roma para seguir viviendo como él quería y continuar engañando a la gente con sus artes mágicas, donde tuvo un relativo éxito hasta que llegó el apóstol Pedro y predicó contra él. Según la tradición cristiana, pasó sus últimos días oponiéndose a la iglesia y al evangelio y después murió. También la misma tradición afirma que Simón fue el padre de la herejía conocida como gnosticismo y que atacó a la iglesia primitiva a finales del S. I d.C. Aunque todas estas afirmaciones no pasan de ser especulaciones históricas, resulta interesante la visión que se tenía de Simón en la iglesia cristiana de los siglos II y III d.C. y que coincide con las palabras de Pedro y Juan sobre la amargura que le esperaba a la vuelta de la esquina si no cambiaba su corazón y se arrepentía.
En Hechos 8.26-40 encontramos la historia de otra conversión que contrasta completamente con la de Simón:
  1. ¿Quién era el “etíope eunuco”? De acuerdo con el IVP Bible Background Commentary: New Testament, de InterVarsity Press, la “Candace” era un título dinástico para la reina de Etiopía y que es mencionado en otras fuentes de literatura greco-romana. El territorio que reinaba esa mujer cubría la parte de lo que hoy es Sudán. El hombre que menciona la Biblia al parecer era el tesorero de la reina y posiblemente era considerado un prosélito judío, es decir, un extrajero que simpatizaba con la religión y las creencias judías pero que no se había convertido al judaísmo.
  2. El hombre iba leyendo el libro de Isaías y no lo podía comprender, especialmente Isaías 53.7-8 que sabemos que es una profecía mesiánica que apunta hacia Jesús, pero en su caso, él no sabía de quién se trataba. Dios vio su corazón deseoso de comprender y su sinceridad para con Él y decidió mandarle a Felipe para que lo ayudara.
  3. El v. 35 dice que Felipe “comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús” (Hch 8.35). No sabemos cuánto tiempo tardó Felipe para demostrarle cómo las profecías mesiánicas se cumplieron en la figura de Jesús, pudieron ser horas. Pero lo que el texto nos informa es cómo terminó ese mensaje: “llegaron a un lugar donde había agua, y dijo el eunuco: —Mire usted, aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?” (Hch 8.36). Podemos asumir tranquilamente que el bautismo en agua fue parte de la predicación del evangelio hacia el etíope. Además vale la pena admirar la urgencia con la que ese hombre trató el bautismo: tan pronto como encontró un cuerpo de agua en el camino, ¡ya se quería bautizar! Ciertamente el mensaje que recibió el etíope aquel día terminaba con el mismo mensaje de conversión de Hechos 2.36-38, es decir, bautismo para perdón de pecados y recepción del Espíritu Santo con arrepentimiento previo como respuesta al sacrificio de Jesús por nosotros.
  4. De acuerdo con la Biblia de Estudio Apologética, algunos copistas posteriores de Hechos añadieron el versículo 37, el cual solo aparece en la NBLH, la TLA y la RVR95 de las traducciones que estamos analizando: ” Y Felipe le dijo: “Si usted cree con todo su corazón, puede.” “Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios,” respondió el eunuco.” (NBLH). Podemos considerar este versículo como añadido y no como parte del texto original de Hechos. Sin embargo, refleja nuevamente la práctica normativa que los discípulos conocían sobre el bautismo cristiano.
  5. Un dato final es el estado anímico del etíope después del bautismo: “Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, pero siguió alegre su camino.” Nuevamente, ¿a qué nos recuerda? A lo que la Biblia describe sobre el ambiente que había en la naciente iglesia cristiana después de los 3,000 bautismos de Hechos 2: alegría, generosidad, amor fraternal, etc. Una de las evidencias de la presencia del Espíritu Santo en la vida del etíope después del bautismo.
Terminemos nuestro estudio con el relato de la conversión de Saulo y los milagros de Pedro (Hechos 9):
  1. Desde Hechos 8.3 y luego en Hechos 9.2, encontramos una descripción de la tremenda hostilidad que Saulo tenía contra la iglesia cristiana: entraba de casa en casa para llevar a rastras a los discípulos a la cárcel en Jerusalén, y no contento con eso, quería llegar hasta Damasco para continuar con su malvada labor. La NVI lo expresa bien cuando dice, “Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos” (Hch 9.1). Literalmente Saulo estaba consumido por el odio que tenía contra los cristianos. Más adelante hablaremos más a detalles de las razones de Saulo y su contexto social y religioso.
  2. Los versículos 3 al 9 registran una serie de eventos sobrenaturales que Saulo experimentó: una luz que “relampagueó” a su alrededor, una voz que venía del cielo que decía “—Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hch 9.5), una ceguera repentina que le duró 3 días. Todo pasó muy rápido pero fue demasiado para Saulo, quien decidió ayunar completamente (“sin comer ni beber nada”, Hch 9.9) durante esos 3 días que estuvo en Damasco ciego. De acuerdo con el Holman New Testament Commentary: Acts, de Broadman & Holman Publishers, Saulo sufrió un trauma físico, sociológico y espiritual ese día. Por tal razón recurrió al ayuno, como era la práctica judía de la época, para tratar de discernir espiritualmente lo que le había sucedido. Tal vez lo más fuerte de todo fue el escuchar la voz de Jesús cuestionarle directamente, “—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 9.4). Todo su sistema de creencias estaba derrumbándose en ese momento.
  3. Cuando Jesús mismo pidió a un discípulo de Damasco (llamado Ananías) que fuera a visitar a Saulo para ayudarle a recobrar la vista, ¡éste se negó! Al parecer, los discípulos de Damasco ya habían sido advertidos del peligro que Saulo y sus malas intenciones representaba para ellos. Pero Jesús insistió y además reveló parte de lo que sería la misión de Saulo en la vida: “porque ese hombre es mi instrumento escogido para dar a conocer mi nombre tanto a las naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel. 16 Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre.” (Hch 9.15-16). A pesar de todo su odio y desprecio contra el cristianismo, Jesús había escogido a Saulo para que fuera su herramienta para la evangelización del imperio romano.
  4. Los versículos 17 al 31 narran cómo Saulo fue bautizado, sanado de su ceguera, comenzó a predicar a Jesús como Hijo de Dios y sufrió su primera persecución también. Su ministerio personal cobró fuerza y dejó confundidos a muchos judíos que lo habían conocido en su faceta de perseguidor. Luego fue llevado a Jerusalén donde también todos le tenían miedo hasta que Bernabé “lo tomó a su cargo y lo llevó a los apóstoles” (Hch 9.27). Una vez ya reconocido oficialmente como creyente, la Biblia describe que Saulo mantenía un ministerio abierto y dinámnico de predicación hasta que nuevamente sufrió persecución y tuvo que ser llevado a Cesarea y luego hasta Tarso (Hch 9.30), que era por cierto su lugar natal. Es decir, fue enviado con su familia.
  5. Hechos 9.31 nos describe cómo estaba la iglesia en Palestina en esos tiempos: en paz, en el temor a Dios, creciendo en número, fortalecida por el Espíritu. Un estado que podríamos describir como “la iglesia ideal”. Dios estaba respaldando a su iglesia sin duda y trabajando poderosamente en los corazones de muchas personas.
  6. Finalmente, los versículos 32 al 43 nos regresan el enfoque hacia el apóstol Pedro y algunos milagros que hizo. Él ya había hecho distintas sanidades en varios momentos, pero en este pasaje enfrentaría su desafío más grande: resucitar a un muerto. El v. 40 dice que Pedro tuvo que ir a orar antes de rodillas antes de decirle a la fallecida, “«Tabita, levántate.»”, y presenciar la resurrección de esa discípula. Aquel discípulo de Jesús que dudó al caminar sobre el agua y que negó a su Maestro 3 veces, ahora estaba llevando a cabo por el poder de Dios el milagro más grande de todos los tiempos: la resurrección de los muertos. No cabe duda que era otro Pedro, transformado completamente.

Conclusiones:

    1. Cuando nos pasen cosas malas, oremos para que Dios nos muestre qué de bueno podemos obtener de los desafíos que estamos enfrentando. La tragedia de Esteban generó la dispersión del evangelio por toda Palestina y muchos más fueron salvados. Siempre podemos encontrar un plan de Dios atrás de los momentos difíciles que experimentamos.
    2. El mensaje del evangelio no es una colección de experiencias circunstanciales diferentes y sin orden, especialmente aquellas que tienen que ver con la salvación. Busquemos siempre el orden y el propósito de cada cosa que la Biblia describe y no nos dejemos llevar por interpretaciones fuera de contexto.
    3. El plan de Dios es perfecto, pero nosotros no. El éxito de la fe en cada individuo depende finalmente de él o ella. Si somos sinceros en nuestro deseo de acercarnos a Dios y agradarle, seremos exitosos en nuestra fe. Pero si permitimos que malos motivos nos dominen y no somos sinceros, corremos el peligro de fracasar en nuestra fe y amargarnos. Aprendamos la lección de Simón el brujo.
    4. La conversión sincera siempre trae alegría a los corazones humanos, como en el caso de los cristianos de Jerusalén en Hechos 2 y en el caso del Etíope. Dios siempre bendice la sinceridad cuando se trata de buscarlo a Él.
    5. Para salvar a alguien, Dios a veces tiene que derribar hasta el piso todo el sistema de creencias que esa persona maneja. Solo así muchas personas encuentran la humildad para reconocer que Jesús es el Hijo de Dios y comenzar a obedecerlo.
    6. Inspirémonos por el ejemplo de Pedro. Dios tiene poder para transformarnos si nos mantenemos fieles a su llamado.
Terminemos con un fragmento de la serie The Bible con la conversión de Saulo (reproducir del 58:32 al 1:08:51).


Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.