Día 173

1 SAMUEL 7 – 8.

El capítulo 6 terminó con los hombres del pueblo de Bet-semes rogando a los pobladores de otra localidad llamada Quiriat-jearim que fueron por el arca de la alianza que tenían en su pueblo y se la llevaran, porque estaba causando fuertes estragos en la población israelita. Recordemos que el arca del pacto emanaba mucho poder, ya fuera para dar victorias militares o para castigar a personas desobedientes a Dios que se acercaran a la misma.

En los versículos 1 al 4 del capítulo 7, la Biblia nos dice que el arca permaneció 20 años en el pueblo de Quiriat-jearim, tiempo durante el cual “los israelitas se lamentaron porque parecía que el SEÑOR los había abandonado.” (v. 2), “y toda la casa de Israel suspiraba por YHVH.” (BTX), ” todo el pueblo de Israel buscaba con ansiedad al SEÑOR.” (NVI). Pareciera que la ausencia del arca en el tabernáculo les hacía pensar a los israelitas que Dios no estaba con ellos y eso les causaba gran dolor. Pero el v. 3 nos dice la causa real por la que ellos sentían la lejanía con Dios, cuando Samuel les dijo, “«Si en realidad desean volver al SEÑOR, desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astarot. Tomen la determinación de obedecer sólo al SEÑOR”. Al parecer, los israelitas no habían abandonado el paganismo que se había inflitrado entre ellos y Samuel los estaba llamando al arrepentimiento sincero, abandonando toda muestra de idolatría. Ellos obedecieron a esta instrucción en el v. 4 y “adoraron únicamente al Señor.” El pecado de la idolatría era lo que generaba en el corazón de Israel un sentimiento de lejanía de Dios, un anhelo del alma por estar cerca de Dios, ansiedad espiritual. Finalmente eso es lo que causa precisamente el pecado: que nos alejemos de Dios y que nuestra alma se entristezca por el distanciamiento con nuestro Creador.

En lo versículos 5 al 17, Samuel convocó a una reunión especial a todo Israel en Mizpa, donde hubo una actitud de profunda reverencia a Dios, ayuno total y confesión de pecados (v. 5). Pero al mismo tiempo los filisteos decidieron atacarlos. Es entonces cuando el pueblo clamó a Samuel que intercediera por ellos ante Dios (v. 8) para que los salvara del enemigo y mientras Samuel ofrecía un sacrificio de un cordero como ofrenda quemada, al mismo tiempo sucedió un evento sobrenatural: “el SEÑOR habló con una poderosa voz de trueno desde el cielo y causó tal confusión entre los filisteos, que los israelitas los derrotaron.” (v. 10), ” YHVH tronó aquel día con grande estruendo sobre los filisteos” (BTX), “el Señor lanzó un trueno enorme contra ellos y los asustó” (DHH-LA). ¿Qué fue exactamente esto que pasó? La Biblia de Estudio Apologética nos dice que posiblemente fue un gran trueno que Dios lanzó desde el cielo lo que ocasionó la desbandada filistea, ya que en su mentalidad religiosa ese evento significó que el Dios de Israel pelearía contra ellos y contra sus dioses y que no podrían prevalecer. Por eso la huída fue la mejor solución que encontraron y en el camino fueron atacados y derrotados por Israel. Tan grande fue la victoria que el mismo Samuel decidió colocar una piedra conmemorativa que la llamó Ebenezer (o “la piedra de ayuda”, v. 12). La Biblia registra que este no fue la única vez que Dios ayudó sobrenaturalmente a Samuel y a los israelitas contra los filisteos, ya que dice en el v. 13, “durante toda la vida de Samuel la mano poderosa del SEÑOR se levantó contra los filisteos.” Dios trabajó con poder a través del liderazgo espiritual de un hombre como Samuel, consagrado a Dios realmente desde pequeño. Los versículos 15 al 17 del capítulo 7 terminan informándonos que Samuel sirvió como juez de Israel (el último) y que estableció su centro de operaciones en varias localidades (Betel, Gilgal, Mizpa y Ramá), además de hacer un viaje anual por Israel para juzgar al pueblo.

A pesar de la rectitud intachable de Samuel, el capítulo 8 nos presentan un problema: sus 2 hijos mayores, que habían sido nombrado jueces de Israel por su padre cuando ya era anciano, no eran como él. Es decir, no mostraron el mismo nivel de respeto por Dios y de integridad personal. Al contrario, el v. 3 dice, “codiciaban el dinero; aceptaban sobornos y pervertían la justicia.” Es de suponerse entonces que Samuel jamás mostró este tipo de conducta. Si nos fijamos en el tipo de pecados que se describen, todos tiene que ver con dinero: avaricia y corrupción (con la perversión de la justicia consecuente). Por algo miles de años después el apóstol Pablo diría en 1 Timoteo 6.10 (DHH-LA), “Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.” Ahora, ¿cómo explicamos que el papá fue un gran ejemplo a seguir pero los hijos se perdieron en el camino? ¿Qué problemas generó esta situación? Algunas reflexiones al respecto son:

  1. De acuerdo con el A Commentary on the Holy Scriptures: 1 & 2 Samuel, de Logos Bible Software, es muy probable que la razón que motivó a Samuel a nombrar a sus hijos como jueces (aspecto que no fue común con el resto de los jueces anteriores de Israel) era la sobrecarga de trabajo que tenía y la avanzada edad, ya que en 7.15-17 se describen los viajes anuales que tenía que hacer Samuel para ejercer su rol de juez y llegó un momento donde ya era muy difícil para él cumplir con sus tareas. Así, posiblemente la decisión para nombrar a los hijos fue meramente logística y no tanto porque realmente estuvieran preparados espiritualmente y moralmente para tomar semejante responsabilidad. Es obvio que fue un error de parte de Samuel nombrarlos, tal vez una decisión precipitada. Por algo en el NT Pablo le recomendó a Timoteo cuando dijo en 1 Timoteo 5.22 (DHH-LA), “No impongas las manos a nadie sin haberlo pensado bien, para no hacerte cómplice de los pecados de otros. Consérvate limpio de todo mal.”, donde la imposición de manos era parte de la ceremonia para nombrar nuevos líderes de la iglesia. Samuel fue un gran juez para Israel y un hombre consagrado a Dios pero no era infalible, ¡tomó malas decisiones también!
  2. Así como en el caso de los hijos de Elí se desvirtuó el rol del sacerdote, así en este caso el rol del juez estaba siendo dañado por la mala imagen de los hijos de Samuel. Esta última situación sirvió de pretexto para que los ancianos de Israel se reunieran y le dijeran a Samuel, “ya eres anciano y tus hijos no son como tú. Danos un rey para que nos juzgue así como lo tienen las demás naciones” (8.5). El problema que se presenta cuando falla moralmente alguna persona en un rol determinado del liderazgo bíblico es que puede ser utilizado como un pretexto para que otros creyentes piensen de forma pragmática (100% práctica) y descarten por completo ese rol (no solo a la persona) y crean que la solución es eliminarlo simplemente e inventar otra forma de gobierno para el pueblo de Dios.
  3. Por la reacción de Samuel y la respuesta de Dios en los versículos 6 al 8, nos damos cuenta de que la petición de los israelitas, aunque sonaba bien fundamentada y razonable, no fue agradable ante los ojos de Dios, porque fue Dios mismo quien estableció el rol del juez en Israel, fue su plan y no de los hombres. Por lo tanto, el rechazo a su plan, aunque fuera por razones válidas como las que tenían los ancianos de Israel, fue interpretado por Dios como un menosprecio ya que dijo, “pues no te han desechado a ti, sino que Me han desechado a Mí para que Yo no sea rey sobre ellos.” (v. 7, NBLH). En otras palabras, Israel le estaba diciendo a Dios algo como “-ya no queremos que nos sigas gobernando conforme a tu plan, nosotros tenemos un mejor plan”. La solución podría haber sido más bien elegir a la persona adecuada para el rol de juez pero no suprimir ese plan para buscar otro modelo de liderazgo que Dios no tenía en mente todavía.
  4. Las palabras que los israelitas dijeron en el v. 5, “Danos un rey para que nos juzgue así como lo tienen las demás naciones”, revelan el verdadero problema de Israel. El v. 20 lo confirma, “Nuestro deseo es ser como las naciones que nos rodean. El rey nos juzgará y será nuestro líder en las batallas.” Israel quería ser como las demás naciones, quería seguir los modelos de liderazgo que otras naciones tenían y como Israel manejaba un modelo diferente, ya no se querían sentir “diferentes” a los demás pueblos paganos que los rodeaban. Un deseo muy peligroso sin duda. En toda la Biblia encontramos un llamado a ser “santos” (o “apartados”) con respecto al mundo, estamos llamados a ser diferentes, apartados, especiales, distintos con respecto a los valores, los modelos y la cultura del mundo que nos rodea. Cuando un creyente o todo un grupo dentro del pueblo de Dios quiere “ser como el mundo”, tenemos un problema grave. Santiago, el hermano de Jesús, comentó algo al respecto en Santiago 4.6–10 (DHH-LA), “6Pero Dios nos ayuda más con su bondad, pues la Escritura dice: “Dios se opone a los orgullosos, pero trata con bondad a los humildes.” ¡Límpiense las manos, pecadores! ¡Purifiquen sus corazones, ustedes que quieren amar a Dios y al mundo a la vez!10Humíllense delante del Señor, y él los enaltecerá.”
  5. Los versículos 10 al 19 muestran también la terquedad del pueblo de Israel para cumplir sus caprichos. A pesar de que Dios les dio un mensaje de advertencia sobre lo que les esperaría si tenían un rey como las demás naciones (formar parte del ejército de forma obligatoria, trabajar para el rey, entregar sus familiares al servicio del rey, pago de impuestos en especie, y más), “el pueblo se negó a escuchar la advertencia de Samuel. —Aun así, todavía queremos un rey —dijeron ellos—.” (v. 19). Al final, Dios les concedió lo que pedían, sabiendo que experimentarían en carne propia todas las advertencias que les había dado previamente.
  6. Por último, en cuanto al punto de por qué fallaron tan fuerte los hijos de Samuel, recordemos aquel famoso pasaje en Proverbios 22.6 (DHH-LA), “Dale buena educación al niño de hoy,y el viejo de mañana jamás la abandonará.” No debemos interpretar este versículo como una garantía de que si los padres somos creyentes fieles, nuestros hijos lo serán también. Simplemente entender que la semilla que se les ponga a los hijos de padres creyentes nunca será olvidada y en algún momento en sus vidas germinará y dará fruto de una u otra forma. No sabemos cuánta atención o entrenamiento Samuel dedicó a sus hijos para transmitirles el corazón que él tenía para Dios. Pero lo que sí sabemos es que en el NT si es un aspecto importante que los hijos sean fieles a Dios o al menos muestren una conducta digna para que el padre pueda ocupar un cargo importante de liderazgo, como dice 1 Timoteo 3.4–5 (DHH-LA) hablando sobre los que aspiran al cargo de “presidir la comunidad”, “4Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna; 5porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?”

Conclusiones:

  1. El pecado causa estragos espirituales en nuestro corazón: nos somete a un estado de ansiedad, nos hace sentir un gran vacío espiritual, nos distancía de nuestro Creador dañando con ello nuestra relación con Él. No subestimemos el daño que el pecado puede hacer a nuestra espiritualidad. A veces pensamos que nos sentimos de esa manera por falta de dinero o por problemas en la casa, pero tal vez tengamos que aventarnos un “clavado” a nuestro corazón para profundizar acerca de cómo estamos con respecto al pecado y si hay algo que tenemos que enfrentar y arrepentirnos.
  2. El amor al dinero es muy destructivo y puede torcer completamente el corazón de una persona que sinceramente quiere amar y servir a Dios en algún cargo de liderazgo, sin importar el entrenamiento que hayan recibido. Es importante localizar y eliminar de nuestra vida toda raíz de este pecado para que no crezca y un día nos eche a perder la vida literalmente.
  3. Se tiene que meditar muy bien en la decisión de nombrar a algún nuevo líder en el pueblo de Dios. Nombramientos apresurados sin buena reflexión, oración y consejos pueden llevarnos a fracasos fuertes espirituales en el ministerio.
  4. Nunca debemos tomar como pretexto las fallas de un determinado dirigente para creer que el problema es el rol y no la persona. Dios tiene un plan en su Palabra acerca de roles de liderazgo para la iglesia cristiana y no debemos pensar que en el rol del Evangelista o del Anciano o del Maestro o del Diácono, Dios se equivocó y que nosotros tenemos un mejor plan. Cuando un líder falla, que seguro pasará, seamos espirituales y apeguémonos a las Escrituras. Los planes de Dios son perfectos, no lo olvidemos.
  5. Tengamos mucho cuidado con el anhelo de “ser como el mundo”, de estar cansados que nos vean “diferentes”. Si dejamos de hacer la diferencia de este mundo, ¿de qué servimos entonces? Bien lo dijo Jesús en Mateo 5.13 (DHH-LA), “Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea.”
  6. Entrenemos en el amor a Dios a nuestros hijos lo mejor que podamos. Al final, será decisión de ellos si quieren conocer y seguir a Jesús o no, pero que de nuestra parte hagamos lo mejor. Y entendamos que nunca será en vano todo esfuerzo que hagamos por ellos para que tengan fe, esa semilla la guardarán en su corazón y tarde o temprano les ayudará de alguna manera. Sin embargo, para roles específicos de liderazgo bíblico, los hijos conversos y buenos ejemplos un requisito que Dios pide.

6 Responses to “Día 173”

  1. RUTH SALOME dice:

    Arturo me imagino que solo esta equivocada la fecha verdad .. ??? xq hoy es 8 de julio .. porque si siguen esos capitulos.. para el estudio de hoy

  2. Adriana Casas dice:

    Es cierto, que fácil es dejarnos llevar por nuestros deseos o por nuestros puntos de vista, más que por la palabra de Dios, por eso es tan importante que leamos y profundicemos en las escrituras; Doy gracias a Dios por estos devocionales que son de tanta ayuda. Dios te bendiga Arturo por tu trabajo.

  3. Lulu tovar dice:

    Mil gracias Arturo !!!

  4. blanca martinez dice:

    Gracias Arturo por tu trabajo por hayudarnos entender el camino de DIOS a nuestras vidas es inspsrante que me ditemos como quiere DIOS que seamos profundizar bien en nuestros corazones para ber por que el distansiamiento por que puede ber algo en nuestro corazon que nos puede afectar.y al respeto de nuestros hijos yo tengo cuatro pero por reso quiero ser lr fiel a DIOS para que DIOS bea en mi y pueda yo ser la guia inspiritual para ellos ponerles en su corazon el amor a DIOS.

  5. Beatriz Sandoval dice:

    Gracias Arturo: nunca están de más las llamadas de alerta para recordar que somos de Dios y que nada del mundo es más digno de anhelarse que SU amor, SU guía, SUS planes.
    Muchas gracias

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